* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
"Este es sólo un día normal"... Era el mantra con el que planeaba manejarme el resto del día.
El baile de Navidad era hoy y desde que desperté, temprano por la mañana, escuchaba el algarabío de las chicas que comenzaban sus tratamientos de belleza, planeando como acomodar su cabello, sacando sus hermosos vestidos de gala. Mientras tanto yo bajaba a la sala común a tomar algún bocadillo de las mesas y algo de agua, planeaba sentarme frente a la chimenea y comer chocolates hasta no saber nada de mi vida.
Era extraño ver a los chicos nerviosos y alterados por un baile, Finn y Poe bajaron casi cuarenta minutos después de que me senté cómodamente en uno de los sillones.
—Rey Kenobi... ¿No deberías estar alistando tu vestido?—Finn se sentaba a mi lado y tomaba uno de los chocolates en mi plato.
Tenía que afrontar el hecho de que no iría al baile tarde o temprano, y ya no podía ocultarlo más... la pregunta aparentemente inocente de Finn me humedeció los ojos al instante, recordando las imágenes que me rondaron por semanas antes de invitar a Ben al baile y ser rechazada.
—No... Rey, Rey... no llores ¿Qué ocurre?—Hablaba torpemente Finn.
La preocupada voz de Finn fue lo que alertó a Poe, quien, estando del otro lado de la habitación, se abrió paso hasta estar a nuestro lado. De inmediato Finn buscó en Poe la respuesta que yo no era capaz de darle, claro que sería en vano.
Mi garganta se cerró un poco, lo que me impide pasar suficiente aire a mis pulmones y me hace respirar entre ligeros sollozos.
—... Te cancelaron la invitación al baile ¿No es verdad?
Poe se sentaba frente a mi en el suelo mientras colocaba su mano en mi rodilla. Asentí ligeramente con las pequeñas lágrimas amenazando con salir.
—Lo mato...—Susurró Poe entre dientes— ¡Dime quien fue!
Claro que no tenía una respuesta para eso, la pregunta de Poe me dio la mentira perfecta. Pero no metería a nadie en problemas sólo para ocultar la realidad de la historia.
—Está bien... no es para tanto, igual no tenia tantas ganas de ir.—Intentaba disculparme con ellos en nombre de la persona inexistente que me canceló la invitación.
—Pero no por eso vas a dejar de divertirte...—Finn tomaba mi mano y la sujetaba con fuerza.—Vas a ir con nosotros.
—¡NO!...—Casi grité, lo último que quería era ser el centro del grupo, todos con sus parejas y yo sola, me negaba a ser la tercera rueda.
—No te vamos a dejar aquí sola y miserable mientras el maldito que te invitó se divierte con alguien más, para eso nos tienes a nosotros.—Finn se ponía de pie y me tomaba de ambas manos para levantarme del sillón. Poe asentía entusiasta en afirmación a todo lo que Finn hablaba.
—Sube y arregla tus cosas, te esperamos aquí en la noche.
—No tienen por qué...—La mano de Poe me topó la boca.
—Queremos que estés con nosotros.—Susurró él casi suplicante.
Y por mucho que los quiera a ellos, y que en verdad quiera ir al baile, no sabía si podría soportar el hecho de aparecer sin pareja y además verlo ahí cuidando de todos mientras yo estoy sentada sola en la mesa, claro que sabía que mis amigos no iban a permitir que yo estuviera triste, de ninguna manera, pero eso sólo arruinaría la noche de las chicas que Finn y Poe llevaran como pareja.
—Gracias... pero no—Le dije al retirar su mano de mis labios.
—Rey...—Repitieron los dos mi nombre.
—Voy a estar bien, ustedes diviértanse por mí.
No fue fácil, pero al final terminé por convencerlos. Después de algunos minutos de súplicas subí a los dormitorios a envolverme en alguna cobija, lo que fue un verdadero error, estaban algunas chicas ya probándose sus vestidos y algunas otras arreglando los hermosos peinados que se harían. Tan lentamente como entré, salí tomando mi bufanda y un gran abrigo para cubrirme.
Los pasillos estaban tan tranquilos, algunos alumnos corrían de un lado a otro en busca de quien pudiera ayudarlos a amarrar una corbata. Yo mantuve mi ritmo hasta salir de la escuela. El lugar más apartado y más tranquilo era el puente, pero me negaba a ir ahí, me hace rememorar el momento en que hablé por última vez con él. Debía existir un mejor escondite donde todo el glamour y la alegría de esa noche no llegara a mis oídos.
Una hora después me encontraba caminando directo al puente, que tontería pensar que encontraría un lugar sereno en el colegio, ni siquiera la biblioteca estaba lo suficientemente en calma.
Me recargué sobre la barandilla de madera y me perdí en el horizonte, en efecto hasta acá los sonidos del colegio no llegaban, podría esconderme aquí al menos hasta que comenzara la fiesta y entonces volvería a la, entonces, solitaria habitación.
Mientras tanto me esperaban algunas horas aquí hasta que caiga la noche. Serían ahora, aproximadamente, las tres de la tarde, el baile oficialmente comienza a las siete.
Muy pronto comienzo a sentir los estragos del frío, me ajustaba la ropa y me abrazaba con la intensión de mantener un poco de calor. Suspiraba y observaba el vaho que salía de mi garganta. ¿Qué estarán haciendo todos ahora? De seguro Finn y Poe tomar algo de comer antes de la cena, sonreí al imaginarlos en sus trajes de gala y comportándose con educación. ¿Y él?... ¿Qué estará haciendo Ben Solo?, pensar en él me sigue revolviendo las entrañas, el simple hecho de imaginarlo aún me hace sentir nervios y extrañas sensaciones en la boca del estómago. Necesitaba olvidarlo, darme por vencida con toda esa historia que me inventé en la cabeza. "Él es tu profesor, no puede ser nada más" intentaba realmente creerme esa historia, pero una parte de mí continuaba negada a que todo esto pasara, estaba segura, completamente, que él también sentía algo por mí, y aquí vamos de nuevo, mis pensamientos continúan engañándome. "Él es tu profesor, no va a sentir nada romántico por ti", me daba ligeros golpes en la cabeza con el puño, con la débil intensión de que la frase se adhiriera más a mi subconsciente.
—¿Rey?...—La profunda voz masculina me hizo salir de mis pensamiento y con un sobresalto salí de mis adentros.—...Reyli-Beyli ¿Qué haces aquí?
Bill Weasley estaba de pie delante de mí, no fue difícil ignorar la pequeña maleta a su costado.
—Yo... e... estoy... nada—Respondí entrecortada.
—¿No deberías estar alistándote para el baile?—Dijo dejando su maleta en el suelo y caminando hasta mi lado en el puente.
—No voy a ir... ¿Qué hay de ti? ¿No iras?
—No... voy a mi casa con mis padres... supongo que soy el único que se va a ir.—Observaba a su alrededor señalando que éramos los únicos en el lugar.
—¿No invitaste a nadie?—Pregunté con curiosidad, observaba su rostro, él se veía casi tan melancólico como yo.
—Si, pero tardé demasiado... ya tenía pareja cuando se lo pedí.
—¿Cuando se lo pediste?—Recordaba que Paulo me lo pidió el mismo día que anunciaron el baile.
—Hace dos días...—Confesó sonrojándose, ahora lucía todo del mismo color que su cabello—... temía que me dijera que no.—Se quedó en silencio un momento y luego sonrió ampliamente—... de cualquier forma me dijo que no, entonces no estaba tan equivocado.
—Y ¿Por eso te vas?—Pregunté en voz baja recargando de nuevo mis manos en el barandal y observando la maravillosa vista del castillo.
—Quería ir sólo con ella...—Respondió en voz baja.
—Te entiendo...—Susurré con sinceridad, me sentí exactamente igual que él.
—y ¿Qué hay de ti? supe por Poe que tenías pareja desde el día uno...
—Si, eso... era mentira, estaba esperando que alguien más me invitara—Era extraño, pero charlar con Bill me estaba ayudando a sacar todos esos sentimientos que me humedecieron los ojos en estas semanas. Hablar de ellos me estaba ayudando.
—Reyli-Beyli... debiste invitarlo tú.—Sus manos se posaron sobre mis hombros y me sacudió con cuidado, como intentando despertarme.
—Lo hice...—Los movimientos juguetones de Bill terminaron de inmediato.
—¿Y te dijo que no?—Asentí ligeramente con la cabeza—...pobre tonto.
—Está bien, supongo que también tardé demasiado...
Por algunos segundos permanecimos en silencio, sólo observando el horizonte, cuando de repente el sonido de un carruaje se presentaba, ahí venía uno, seguramente el que planeaba llevar a los alumnos que pasarían navidad con sus familias, en este caso sólo Bill Weasley.
—Bien, ese es mi transporte... Feliz navidad Reyli...—Se despidió él tomando su maleta y arrastrándola tras de él.
Él caminaba lentamente, atorando las llantas de su maleta en los huecos de la madera.
—Bill...—Grité sin pensarlo dos veces—...¿No quisieras ir conmigo?
Él se detuvo y giró a observarme con curiosidad, mientras yo cerraba nuestra distancia y me paraba frente a él.
—Tú no puedes ir con la persona que quieres, y yo tampoco... pero no significa que no podamos ir a divertirnos...
—¿Quieres que sea tu pareja en el baile?—Preguntó un poco extrañado. Pero ya me encontraba yo afirmando con mi cabeza.—... Sería un honor.—Me respondió sonriendo con calidez.
