* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
El fantasma del beso que recibí esa noche continuaba impregnado en mis labios, aún podía cerrar los ojos y recordar la forma, la textura, el sabor de sus labios. Sonreía torpemente mientras estaba acurrucada en mi cama, el baile había terminado hace horas, mis compañeras ya estaban dormidas y yo no era capaz de conciliar el sueño. Una parte de mí temía dormirse sólo para despertar y dudar si todo fue un sueño o no.
Al final el cansancio fue más fuerte que yo. No recuerdo haber soñado nada, pero al despertar, me sentía vivaz, poderosa, me sentía absolutamente indestructible y una sonrisa se dibujó desde el primer momento en que abrí los ojos, pues sabía que no había sido un sueño.
Bajé las escaleras, no me sorprendió no ver a mis compañeros aquí, aún nos quedan pocos días de vacaciones y algunos estudiantes se fueron justo terminando el baile. Después de todo, era Navidad. Consideré fuertemente yo también irme con mi abuelo, pero después de lo que sucedió en el baile, no planeaba dejar la escuela.
En la sala común, a pesar de no haber gran cantidad de alumnos, los elfos dejaron algunos postres navideños, posiblemente los que sobraron ayer por la noche. Tomo algunas galletas en un plato y me sirvo un poco de chocolate caliente, para sentarme frente al fuego de la chimenea.
—¡Feliz navidad!—Entoné cuando mis amigos por fin bajaban de sus dormitorios, Poe aún lucía dormido.
—Feliz navi...agg—Poe tallaba sus ojos y se dejaba caer en el sillón de la sala común, junto a mí.
—Feliz Navidad, Rey—Finn por otro lado, estaba más despierto, tenía ojeras, pero no como las de Poe.
—Gracias por el chocolate, pecas—Dijo Poe mientras arrebataba la taza de mis manos.
—¡Hey!—Le recriminé mientras los observaba tomarse mi bebida.
—Que educado, Dameron...—Finn, le dio un pequeño golpe en la cabeza, mientras me entregaba otra taza con chocolate.
Me sentía como una niña pequeña mientras le sacaba la lengua y tomaba pequeños sorbos de la nueva taza que Finn había traído para mí. No me había dado cuenta hasta ahora, mientras sonreía y lanzaba migas de pan a Poe, que esta era la primer navidad que pasaba sola con ellos dos.
El aire helado del invierno se colaba entre mi gorro y la bufanda que me cubrían la cabeza, sentía la nariz fría y , muy probablemente, ya debía estar enrojecida.
Estaba sentada en uno de los árboles a las orillas del bosque prohibido, dejaba colgar una de mis piernas y la balanceaba de un lado a otro mientras contemplaba las ramas de los árboles. Quizás en el pasado habría estado aterrada de estar aquí sentada, sola y a muy poco tiempo de que caiga la tarde. Pero hoy era diferente, ahora todo va a ser diferente.
Un repentino jalón del tobillo me hizo salir de regreso al mundo exterior, no me asusté, esto era justo lo que estaba esperando.
—Tardaste...—Murmuré asomando mi cabeza subiendo el pie que Ben sujetaba con delicadeza.
—Todavía tengo pendientes que hacer... ¿Tienes mucho tiempo esperando?
—No tanto...—Confesé sonriendo y encogiendo de hombros.
Por un segundo nos quedamos observando a los ojos del otro, estar sobre él me permitía una nueva perspectiva de su rostro.
—¿No vas a bajar?—Preguntó rompiendo el silencio. De inmediato me deslicé con cuidado. Ben no tuvo el suficiente tiempo de reaccionar, cuando menos los pensó ya había dado el salto para bajar del árbol.—No entiendo cual es tu fascinación con los árboles...—Musitó colocándose a mi lado—... siempre tienes que encontrar uno en donde subirte.
—Será quizás que no me asustan las cosas altas...—Respondí sonriendo y acercándome más a él. Pero es obvio que aun se siente incómodo con todo lo que está pasando entre los dos, pues apenas me acerqué y él retrocedió sobre sus pasos.
—Nada te detiene ¿No?... ni siquiera los pliegues de tu capa...—Se refería claro durante las clases, ya que justo ahora sólo llevó un suéter y un pantalón térmico.
—Lo hago desde pequeña, supongo que es practica, además es sólo tela... no son cadenas Ben, relájate—Le di un pequeño y juguetón golpe en el hombro mientras sonreía.
—¿Te... dijeron algo tus amigos?—En el fondo sabía que era la pregunta que estaba deseando hacer desde que acordamos estas citas clandestinas.
—Yo no les dije donde estaría... y no tendrían porque estar sobre mi todo el tiempo, Poe tiene su torneo y Finn... bien Finn tiene que preocuparse por su prueba.
Pareciera que la respuesta no logra tranquilizarlo. Es justo esa la razón por la que decidimos vernos aquí, en las orillas del bosque prohibido, donde los alumnos no tienen permitido acercarse y es la zona que Ben se supone debe vigilar, lo que garantiza que ningún otro maestro vendrá por estos rumbos. Y aun con todas las precauciones que tomamos, él continúa a la defensiva.
—Nadie va a pasar por aquí...—Le dije tomando sus manos—... tranquilo.
Sujetando su mano lo guié hasta quedar sentados sobre el frío césped.
—¿No planeas ir con tu familia para las fiestas?—Preguntó él, aun sujetando mi mano. Con sus fríos dedos dibujaba las figuras que se distinguían en la palma de mi mano.
—No, ya le envié una carta a mi abuelo explicándole que pasaré año nuevo con mi nuevo novio...—Sonreí cuando la sangre se dejó esparcir por el rostro y las orejas de Ben—...Sólo bromeo, pero si le dije que pasaría las fiestas en la escuela. ¿Qué hay de ti?... ¿No verás a tu familia para año nuevo?
Noté de inmediato que el tema familiar era un tema casi delicado, pues frunció sus labios y entrecerró los ojos. Parece que tanto Ben Solo como yo tenemos un problema con la familia. Supongo que con el paso del tiempo encontraremos la confianza para poder hablar sobre ello.
—Planeaba ver a mi madre, pero... creo que es mejor que me quedé aquí.—Dijo envolviendo su mano con fuerza sobre la mía.
Debo suponer que la razón para que la serenidad de su rostro se destruyera con una sonrisa fue a causa de mi sonrojo.
No estaba tan enterada de lo cómoda que me sentía estando con él cerca, incluso durante las clases, si quitaba todo el drama interno que vivía al estar enamorada de él, sólo quedaban la tranquilidad y calma, eso es justamente lo que él me transmite o, al menos, es lo que siento cuando estoy con él.
Sin soltar su mano, a decir verdad me aferré a ella con más fuerza, acerqué mi cuerpo al suyo, ansiaba volver a probar sus labios, después del baile de navidad, y acordar vernos aquí cada tercer día, no volví a recibir un solo beso de su parte. Muchas muestras de afecto, si, pero besos no.
De inmediato sentí como todas sus alarmas se dispararon, se alejó discretamente mientras carraspeaba una tos, muy fingida. No me sentía humillada. Pero ¿Se supone que estamos en la misma sintonía o no?
—¿De verdad no vas a besarme?—Suspiré ligeramente molesta.
No sentí que mi frente estaba fruncida hasta que Ben, con sus dedos intentó deshacer el nudo que se formó entre mis cejas.
—Eres un poco demandante...—Dijo él sonriendo y regresando sus manos al suelo.
—Y tú un poquito puritano... Si de verdad estamos intentando algo, no vas a poder evitar que quiera besarte, al menos una vez...
—¿Te es tan difícil esperar que al menos deje de ser tu maestro?
—¿Te es tan difícil ver que justo ahora no soy tu alumna? No estamos en un salón de clases, Ben.
Todo esto estaba tomando un rumbo que atentaba contra su ética. Noté como sus ojos bailaron de una lado a otro antes de concentrarse directamente en el suelo.
—Está bien.—Suspiré casi resignada. —Si lo que necesitas es tiempo, prometo no ser tan demandante.—Dije haciendo comillas con mis manos y sonriendo, intentando que él se sintiera menos presionado por mí.
—¿Tan?...—Preguntó con ironía y un falso temor en su voz.
