* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.


—Puedes gritar si quieres...—Un tono sombrío, casi embriagante, se apoderaba de su voz—... nadie va a escucharte o pensarán que son los gritos de las almas en pena que regresaron...

Mi corazón se detuvo por un instante antes de comenzar a latir con desesperación dentro de mi pecho. Mi respiración se vio afectada de la misma forma. Gire mi rostro en un acto reflejo de protección. Antes de que Ben retrocediera lentamente, pude distinguir un dejo de oscuridad emanando de su mirada.

—Te estoy molestando...—Dijo sonriente, su rostro se iluminó y cambió la dirección de su cuerpo completamente.

No supe que decir, esta faceta de él no la conocía ¿Estaba jugando? ¿Desde cuando juega?. Sólo atiné a reírme, con nervios.

—¿Te asuste?—Preguntó confundido.

—No... si, un poco—Suspiré confesando la verdad.—Eres aterrados si te lo propones.

—No fue mi intensión.—Detectaba el arrepentimiento en su voz. Pero sabía, de alguna forma, que todo eso le producía una gracia a nivel personal.

—¿Así que... esta es tu idea de un San Valentín perfecto?—Pregunté tratando de dirigir la conversación a un terreno que yo pueda dominar.

—Es mi idea del único lugar donde podemos estar solos...— El tono de su voz siempre lograba despertar cada célula de mi cuerpo.

—Claro...—Suspiré—¿A quién más se le puede ocurrir visitar la casa de los gritos en este día?—"Sólo a Ben Solo" me respondí en mis pensamientos.

—Debo ser honesto contigo...—Dijo vacilando un poco, acercándose a mí y sosteniendo mis manos con las suyas— no te traje sólo por la fecha.

—¿Cómo?—Pregunté. Poco a poco su mirada se tornaba más ceremonial, auguro malas noticias.

—El fin de semana será la próxima prueba del torneo...

—Si, lo sabemos—Lo interrumpí soltando sus manos y dando dos pasos hacia atrás, por alguna extraña razón quería huir de él—...pero estamos tranquilos, no te preocup...

—Debes escucharme, Rey...—Me interrumpió colocando su palma completa sobre mi boca, un gesto que posiblemente ha copiado de Poe.—El director me ha pedido algo para ese día, y no podía negarme sin verme obvio con mis sentimientos hacia ti.—Pasé mi mano sobre la suya para despegarlo de mis labios, mi rostro posiblemente ya estaba contraído en una mueca de confusión.

—Sólo dilo Ben ¿Qué es?—Exigí saber.

—Me pidió que te mantuviera alejada de tus amigos hasta que comience el torneo.—Confesó

—¿Por qué?—Mi voz se relajó un poco, no parece una noticia tan grave.

—Por qué eres la carnada de la prueba... Se supone que ellos te busquen.

—¿Los tres?, Eso es ridículo, no creo que sea tan importante para todos cómo lo soy para Finn.

—Esa fue la razón por la que te hice trabajar con Paulo, y por lo que te puse el mismo trabajo que a Rose, aunque esté dos grados debajo de ti... Se supone que...

—¿Creáramos lasos?—Concluí atando cabos, pasé las últimas semanas con Rose en la biblioteca, incluso compartimos el día de hoy en Hogsmeade. Y Paulo, debería ser tonta para no darme cuanta que intenta algo conmigo desde el primer día que llegó al colegio.

Ben afirmó lentamente con su cabeza, pero aún lucía aterrado por alguna razón. Y si esto lo afectaba así, no imagino que puede ser a lo que pretenden enfrentarme.

—Pero ¿Donde se supone que me busquen?, no me gusta tu mirada.—Terminé por confesar.

—Te van a mantener oculta en una urna, vas a estar encerrada con un Boggart.—Sentí como la cerveza de mantequilla que tomé hace algunas horas regresaba por mi garganta

—¿No se supone que estas cosas las consulten conmigo antes? ¿Qué pasa si me niego?—Sabía que mis preguntas sonaban más alteradas que racionales. Pero esta noticia me tomó por sorpresa, y no quería enfrentarme a nada de esto.

Caminé del otro lado de la habitación. Me concentré en las desgastadas y sucias cortinas que ondeaban con el viento del exterior. Por poco olvidaba donde estaba.

—Así es el torneo, Rey...—Dijo Ben después de un momento de silencio—...Una vez que se acepta entrar te atienes a las consecuencias.

—Pero yo no soy parte del torneo... Debo hablar con el Director y explicarle la situación, yo no quiero hacer esto.

—Ese es el detalle, se supone que tú no sepas nada. En lo que a los profesores y directores concierne tú ya estás dormida. Estoy rompiendo todas las reglas hablando contigo.

—¿Dormida?—¿A donde nos estaba llevando todo esto? no me gustaba la forma en que se estaban abordando las cosas. La confusión y el miedo comenzaban a apoderarse cada vez más de mí.

—Inconsciente hasta que comience el torneo.

—¿Vas a hacer eso? ¿Por eso me trajiste aquí?—Mi corazón y razón saltaron a la defensiva, instintivamente pasé mi mano al lugar donde, si no fuese San Valentín, debería estar mi varita.

—Claro que no...—Resopló con desdén, casi pude sentir el asco que le producía el sólo pensar hacerme algo así—...voy a tenerte oculta, pero no voy a dormirte.

Respiré un poco más calmada. Y terminé por relajarme cuando Ben volvió a acercarse a mí sujetando mi espalda y envolviéndome en sus brazos.

—Y ¿Por qué tú?—Murmuré en un suspiro, de todos los profesores tuve la suerte que fuera precisamente mi novio.

—Soy el maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras... se supone que te cuide mientras estás inconsciente y cuando despiertes en la urna, eres mi responsabilidad hasta el Domingo por la tarde.

—¿Voy a quedarme aquí?—No me gustaba esa idea. Quería al menos estar oculta en la escuela.

—Pensé algunas opciones... La sala de Menesteres, Hay una cámara oculta en el pasillo del tercer piso. Pero...—Hizo una pequeña pausa y sentí como su respiración y el latido de su corazón cambiaron—...terminé por resolver que, no hay mejor lugar qué mis habitaciones.

Un extraño zumbido me recorrió el cuerpo completo. Seguido de un cosquilleo que descendía desde el centro de mi cuerpo hasta la planta de mis pies y la punta de mi cabeza. Iba a pasar dos días completos al lado de Ben. Durmiendo a su lado.