* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.


Verla dormir se estaba convirtiendo en mi calvario. Su frente se fruncía de vez en cuando, posiblemente alimentada por los sueños que la estaban atosigando.

No soportaba la idea de lo que estaba a punto de ocurrir. Sabía que el torneo se basaba en sus propias reglas y la seguridad de los campeones no es una garantía, muchos han muerto en el. Pero ella no es una competidora. No sabía hasta que punto podía cuidarla sin hacer evidentes mi sentimientos.

Rey durmió el resto de la noche y parte de la mañana, quería salir y buscar algo de desayunar; jugo y cereales. Pero tampoco podía llegar al comedor y tomar la comida. Pensé entonces en caminar a las cocinas y pedir algo a los elfos directamente. Son seres nobles, algo celosos con su trabajo, pero cuando sabes como dirigirte a ellos pueden volverse muy cooperadores.

Este día debía haber clases, por lo qué planeaba dejarle la comida a Rey y un nota para que no se alterara cuando despertara y no me viera a su lado, yo tenía trabajo que hacer.

Al rededor de la tercera clase del día el rumor que una estudiante estaba desaparecida ya se estaba esparciendo. Claro que los compañeros de Rey fueron los primeros en notarlo, no regresó con ellos ayer por la tarde, quizás pensaban que la verían hoy en clases. Los maestros estaban enterados sobre la prueba, pero parecían genuinamente asustados cuando le explicaban a los señores Dameron y Calrissian que Rey estaba en calidad de desaparecida.

No pude regresar en todo el día a mi habitación, confiaba que Rey estaría ahí cuando regresara, pero me inquietaba el no verla. Estaba costumbrado a ella, aunque fuese de vista. Además con la noticia falsa de su desaparición se montaron guardias y los maestros fingían salir a buscarla al bosque prohibido. Todo para incrementar la incertidumbre y el miedo en sus amigos.

Al caer la tarde por fin pude regresar a mi habitación. Me recibieron los enormes ojos verdes de Rey, fijamente posados sobre mí. De inmediato sonrió y bajó el libro que tenía en sus manos.

—¿Qué tal las clases?—Preguntó despreocupada. Relajando sus hombros. Era obvio que estaba tensa, pero intentaba ocultarlo.

—Algo atareadas ¿Sabes? una alumna está desaparecida...—Le dije bromeando. Por un momento creyó la historia, hasta que, con su agudo sentido de deducción, sonrió entendiendo que hablaba de ella.

—¿Cómo están Finn y Poe?

—Preocupados... Pero todo es parte de la prueba, por favor no...

—Estoy bien—Dijo interrumpiéndome.—Supongo que es más fácil si acepto que estoy atada de manos en ese sentido... Además la prueba no puede durar todo el día.

—Claro...

El fin de semana transcurre de forma muy insípida. Paso la mayor parte del tiempo afuera, fingiendo junto a otros maestros que buscamos a Rey.

Para cuando llega el Domingo en la mañana ella ya estaba despierta mucho antes que yo. De pie ante la ventana que permanecía cerrada, supongo que imaginando que veía el exterior.

—Es temprano todavía...—Le dije mientras me ponía de pie y caminaba hacia ella.

—A estas alturas Poe ya debió haberlo descifrado...

—Son sumamente inteligentes, los tres.

—Me preocupa como pueda reaccionar él también.

—Va a estar bien... Vamos te traeré algo de desayunar.

Era el día del torneo, el sol brillaba con fuerza todavía y no sería hasta ya caída la tarde que debía llevar a Rey con los Directores y maestros.

—Los Boggarts no son tan malvados como parecen, es sólo su mecanismo de defensa.—Intenté generar conversación, este día estaba más silenciosa que de costumbre.

—Lo sé, pero... nunca deja de ser aterrador.

—¿Qué crees que veas? Cuando te enfrenten a el...—Pregunté. No estaba interesado en conocer realmente sus miedos, pero quizás hablar de ello pueda ayudarla.

—No quiero hablar de eso.—Respondió tajante. Pude distinguir como su garganta se movió de arriba a abajo. Fuese lo que fuese que ella vería, la estaba aterrorizando incluso sin ocurrir.

—Rey... voy a tener que hechizarte antes de salir

—Lo sé—Respondió ella con calma—... se supone que estuve dormida el fin de semana. Gracias por no hacerlo.

—Voy a estar cuidando de ti todo el tiempo... sea lo que sea que veas, recuerda que no es real.

Ella estaba seria, sólo asintió con su rostro.


El corazón me palpitaba con rabia, quería sacarla de la urna de cristal en donde la metieron. El Boggart estaba encerrado en un baúl que desaparecería cuando el torneo comenzara y ella despertaría. Yo no estaba en la línea de salida donde el Director daría una charla sobre el valor y enfrentar los miedos. Algo irónico, considerando que Rey no puede escucharlo y van a enfrentarla con lo que más le aterra en el mundo.

Pude ver las chispas rojas que marcaban en comienzo de la prueba y giré a tiempo para ver como los ojos de Rey se abrían, el baúl no desaparecía aún... estaba atrapada, podía ver el miedo dibujado en sus ojos, los cristales estaban polarizados, yo podía verla desde afuera, pero ella sólo vería su reflejo. Cuando notó el baúl, tensó todo su cuerpo, ella sabía que era lo que estaba dentro de el.

Los concursantes salieron al bosque con la consigna de buscar algo invisible para los ojos, la idea es hacerlos desatinar cuando escuchen a Rey. La prueba medirá su integridad y el saber anteponer el amor por sus compañeros antes que un deber sin remuneración.

Una vez que los competidores atraviesan un punto determinado del bosque, el baúl frente a Rey desaparece y el caos comienza.

Podía ver los ojos de Rey deformarse mientras el boggart se deshacía y llenaba la urna con agua, ella estaba quieta, todos los músculos de su cuerpo estaban tensados, incapaz de moverse o decir una palabra mientras su rostro inexpresivo intentaba comunicarse con desesperación. Su respiración comenzó a alterarse cuando el agua le estaba llegando a las rodillas y las lágrimas comenzaron a derramarse por sus ojos. Fue cuando por fin recobró el movimiento de su cuerpo, a tropezones llegó a una de las paredes y comenzó a golpearlas, en un desesperado intento de salir de ahí. Fue cuando comenzó a gritar. Su voz se desgarraba mientras imploraba que la sacaran, golpeaba con fuerza el vidrio. Sentía que fuego me recorría las venas, quería sacarla de ahí, pero no podía, yo sólo podía interferir si las cosas se salían de control.

Sabía que los competidores ya la habían escuchado. Y ya debían estar en camino a encontrarla.

Ella no paraba de llorar y conforme el agua subía su desesperación aumentaba, de vez en tanto giraba a ver su espalda y era cuando su voz tomaba mucha mayor fuerza. El agua ya estaba a la altura de su pecho cuando pude ver como su sentido de la vista se nublaba, notaba como desesperada intentaba abrazarse a si misma. Sus gritos comenzaron a mermar y comenzó a sollozar, el agua ya estaba en su cuello. Golpeó de nuevo el vidrio, esta vez su fuerza se veía disminuida a causa de la presión.

Podía escuchar los pasos de los chicos acercándose.

Pero el rostro de Rey ya había cambiado, estaba resignada, cuando cerro los ojos y se dejó caer dentro del agua.

—Finite...—Mi varita ya estaba sobre el vidrio hechizado y este desapareció dejando correr el agua al rededor y tomé a Rey en mis brazos antes de que cayera al suelo, tenía mi capa y pantalón completamente empapados.—Riddikulus—Ahora señalaba al Boggart que comenzaba a transformarse en el cadáver andante de mi padre.

Rey estaba inconsciente en mis brazos cuando Paulo Andor apareció entre la maleza. Su rostro estaba contrariado, adivinada sus pensamientos sin meterme a su cabeza. Se suponía que él la rescatara, no yo. Inmediatamente apareció el señor Calrissian seguido de la señorita Tico.

Él joven Calrissian corrió apenas vio a la chica en mis brazos.

—¿Cómo está?—Preguntó asustado—¿Qué le pasó?

Pude distinguir como de inmediato lo entendía todo. Se sujetó de la mano de su mejor amiga y se negó a soltarla.

Y así fue como terminó la segunda prueba, sin un ganador a quien coronar.