* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
Abrí los ojos y estaba en un lugar extraño. El último lugar donde recordaba estar era entre los brazos de Ben. Todo estaba oscuro, los pocos lugares con luz eran iluminados por la luna que se colaba entre las ventanas. Me tomó unos segundos pero descubrí que estaba en la enfermería y, considerando la oscuridad, debía ser muy entrada la noche. Me senté sobre la cama y un dolor me recorrió la cabeza, entonces me llegaron los recuerdos de la prueba y el miedo me atravesó el cuerpo cuando recordé al Boggart. Con desesperación intenté limpiarme la piel, como si esta estuviera sucia. Traté de tranquilizarme y recordar lo que Ben me dijo "No es real"... Pero se sentía real.
Un fuerte impulso, una desesperación, me carcomía; quería ver a Ben. Necesitaba que me abrazara para olvidarme de todo lo que había vivido. Pero a estas horas, y en medio del colegio, era imposible, tendría que esperar a mañana para verlo.
Bajé mis pies al suelo, necesitaba sentir el frío del exterior y caminé a una de las ventanas. La enfermería estaba completamente sola. Era la única ocupando una de las camas. La enfermera debía estar dando sus rondas por los pasillos.
En la ventana recargué mi cabeza contra el marco de madera y me permití cerrar los ojos para sólo concentrarme en el frío y no pensar en nada más. Quería tratar de olvidar el Boggart y todos los recuerdos que venían con él. Pero era difícil, casi imposible. Me atormentaban las imágenes que veía dentro de mis parpados, no había lugar seguro para mi esta noche.
—¿Rey?—Esa era la voz de Ben ¿Estaba imaginando?.
Mis ojos tardaron un poco para adaptarse a la oscuridad de la enfermería, pero cuando por fin pude ver con claridad, Ben estaba ahí, de pie en la entrada.
—¿Ben?...—Bajé de la cama donde me subí y corrí hasta estar rodeada por sus brazos.
Él me recibió con familiaridad, sus brazos me estrujaban con fuerza contra él, sentía su corazón a través de su ropa.
—¿Y la señora Pomfrey?—Pregunté asustada separándome de él, recordando que no se supone que nos demostremos tanto cariño dentro del colegio.
—Ella está, algo dormida...—Por el tono de su voz adivinaba que él tenía algo que ver con eso, los maestros no simplemente se duermen así, mucho menos cuando un alumnos está en la enfermería.—...necesitaba verte.—Se excusó mientras tomaba mis manos.—¿Cómo te sientes?
—Bien...—Respondí de inmediato.—... Creo que me duele un poco la cabeza, pero voy a sob...
—No me refiero a eso... Rey, te estaba consumiendo lo que viste.
—Yo no...
—Tú si...—Me interrumpió incluso antes de que yo pudiera defenderme—...necesito saber que fue lo que viste. ¿Le temes al agua?—Preguntó tratando de encontrar calma en su voz.
—No le temo al agua...—Respondí desafiante. Hasta cierto punto es una mentira, pues el agua sólo me atemoriza en grandes masas o cuando estoy completamente rodeada por ella.
—Yo sé lo que vi...—Bajé la mirada ante sus palabras. Se quedó en silencio esperando mi respuesta, pero era inútil, no encontraba fuerzas para poder responder— Confía en mí.—Su mano ahora estaba sobre mi hombro.
—¿Podemos hablar mañana?—Le pregunté suplicante. Justo ahora sólo quería que me abrazara y dejarme envolver por la sensación de estar a su lado. Es lo único que me ayuda a disipar los malos recuerdos.
Sólo sentí como afirmaba con su cabeza antes de recargarse contra la mía.
—Deberías intentar dormir de nuevo.—Me pidió mientras acariciaba mi cabello.
—No tengo sueño.
—Vamos, te acompaño.
Sus brazos me tomaron entre su pecho y caminó hasta la cama que estaba ocupando. Me recostó con cuidado y se dejó caer sobre la silla que estaba al costado. De inmediato mis manos buscaron las suyas. Quería sentirlo aún junto a mí.
—¿Quién fue el ganador?—Pregunté intentando disipar la energía pesada que se estaba formando entre nosotros.
—Les dieron tres puntos a Rose y Paulo, y uno a Finn.
—¿Él perdió?
—En realidad no hubo un ganador como tal. Te saqué de la urna antes de que ellos llegaran.
—¿Tú estabas ahí?
—Te dije que iba a estar cuidando de ti. Quería sacarte desde el momento en que despertaste pero...
—Te habrías delatado... Hiciste lo correcto. Aunque ¿No tuviste problemas por haberme sacado?
—Sólo un poco...
Pasamos al menos una hora juntos, Ben se puso de pie de repente y despidiéndose con un dulce beso en mi frente. Sonreí sabiendo que salió tan de repente por que sea lo que sea qué le hizo a la señora Pomfrey estaba a punto de perder su efecto.
La noche fue más tranquila después de la visita de Ben. Pude dormir un poco más, a la mañana siguiente quise prepararme para salir a clases, pero la Señora Pomfrey insistía que ya había tenido suficiente, que me tomara el día para descansar, comer y relajarme un poco. Para medio día, aparecieron Poe y Finn en la enfermería. Corrieron todo el pasillo hasta llegar a mi cama y se dejaron caer sobre ella.
—¿Cómo te sientes?—Preguntó preocupado, Finn, tomando mis manos.
—¿No la vez?... ya está bien.—Poe ya estaba al pie de la cama esculcando entre los dulces y regalos que algunos compañeros y maestros hicieron llegar. Sabía que fingía que no le importaba lo que había pasado, en su cabeza sólo me caí de un árbol o tropecé en las escaleras.
—Deja ahí, Dameron, son míos...
—Comparte, Pecas...—Dijo llevándose una rana de chocolate a la boca.
Ellos no regresaron a clase el resto del día. Deben tener algún permiso en especial para poder quedarse aquí por tanto tiempo.
Salimos los tres juntos de la enfermería. Ellos me escoltaron hasta el gran comedor para la comida. Mis ojos viajaron directamente a Ben, quien, intentando no parecer muy obvio, desvió la vista después de conectar con mi mirada.
Rose y Paulo se abalanzaron sobre mí y se quedaron a mi lado, pidiendo disculpas o intentando hacerme reír.
Para cuando llegó la tarde yo sabía que tenía una plática pendiente con Ben.
—¿A donde vas?—Preguntó Poe cuando notó que me alejaba.
—Voy a enviarle una lechuza a mi abuelo, debe estar preocupado.—Pasé toda la tarde perfeccionando esta respuesta.
—Te acompaño...—Dijo mientras dejaba sus cosas de lado.
—No, Poe... quiero estar sola...
—No, soy tu mejor amigo, no voy a dejarte sola. No ahora.
—Es que quiero estar sola... Poe, lo necesito...
Él sólo ladeó su cabeza, analizando la situación, me dio un fuerte abrazo y me dejó ir. Con el paso del tiempo ha dejado de asustarme el reconocer que no hay nadie en esta escuela que me conozca tanto como él.
Caminé por los pasillos, aún no llegaba la hora de dormir, por lo qué había alumnos vagando por los corredores. Salí de la escuela y caminé hasta nuestro punto de encuentro. Él ya estaba ahí, recargado sobre uno de los árboles.
Cuando llegué hasta él me dejé caer sobre el suelo, sentada con las piernas cruzadas. Sabía que esto lo debía hablar con él, eventualmente, nunca pensé que sería tan pronto.
—Puedes no hacerlo si quieres...—Dijo él tomando mis manos, casi adivinando mis pensamientos. Pero estaba desidia, si él estaba destinado para mí debía conocer esta historia.
—Yo tendría cinco o seis años, quizás menos no estoy muy segura...—Aclaré mi garganta y continué, usualmente cuando lo recuerdo comienzo a llorar al instante, esta vez era diferente, quería mantenerme completa mientras hablaba.—...Viajaba en carro con mis padres...
—¿Carro?... ¿Tus padres eran...
—Sólo mi papá—Lo interrumpí sabiendo que la palabra que utilizaría era "Muggle"—Mi madre era bruja. Según mi abuelo a mi padre no le gustaba aparecerse y prefería sus propios medios de transporte.—Sonreí intentando imaginar lo testarudo que era él.—En fin... Creo que eran vacaciones y pasábamos por un camino junto a un lago... No recuerdo mucho por qué pero mi padre perdió el control sobre el carro, dimos varias vueltas antes de hundirnos y todo se vuelve muy confuso entonces; Tengo imágenes del agua entrando al carro, de mi madre con el rostro ensangrentado. El agua estaba fría y las dos estábamos completamente cubiertas... Sólo recuerdo su varita apuntando en mi dirección y como cerraba sus ojos. Antes de morir...—Le dije quebrando mi voz—...Conjuró un casco burbuja en mí para que pudiera respirar. No puedo recordar el momento en que me sacaron, pero si cuando estaba en los brazos de mi abuelo y sacaron a mi madre y padre.—Intentaba eliminar esos recuerdos; las manos azules y los rostros inexpresivos.— Desde entonces vivo sólo con él. Jamás conocí a la familia de mi padre o a la de mi madre, más allá de mi abuelo.
—Pero tu abuelo es un Kenobi... ¿No deberías tú tener el apellidos de tu padre?—Se que no lo preguntó con mala intención, era simple curiosidad, considerando que no se supone que lleve el apellido de mi madre, de ninguna forma.
Sonreí sin mucho ánimo, intentando contener las lágrimas que amenazaban con correr por mis mejillas.
—No soy nadie, Ben...—Confesé hundiéndome en mis hombros— La familia de mi madre, los Kenobi, no me reconocen como heredera, por que mi madre decidió casarse con un Muggle. Así que, naturalmente, nadie sabía cual era el nombre de mi padre, yo no tenía papeles, no tenía nada. Sólo mi abuelo quiso hacerse cargo de mí. De no ser por él, ahora sólo sería Rey... Sólo Rey.
—No digas eso...—Me suplicó tomando mis manos—... Tú eres todo para mí.
Y por primera vez en toda mi vida me sentía liberada. Por primera vez contando esta historia sentía un peso enorme abandonando mi cuerpo. No pude evitar que las lágrimas salieran mientras abrazaba a Ben con fuerza y me perdía en lo cálido de su ser. Debía ser él, la persona indicada no podía ser nadie más.
