* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
Era un día estupendo, el sol brillaba y el aroma a primavera comenzaba a hacerse presente. La prueba acababa de pasar y, a pesar de todo lo que ocurrió durante ella, no podía sentirme más pacífica. Hablar con Ben fue la medicina que necesitaba.
Mandé una lechuza a mi abuelo ese mismo día, para decirle que estaba bien y agradecerlo todo lo que hizo por mí cuando era pequeña; Se separó completamente de la familia Kenobi y me crió por su cuenta, me dejó su apellido a pesar de todo el problema que eso pudo implicar para él. Mi abuelo era todo lo que tenía, mi abuelo y ahora también tenía a Ben.
Poe actuaba receloso a mi lado, veía en sus ojos que no podía creer qué estuviera tan bien a pesar de lo que ocurrió. Se que recordaba aquella ocasión en tercer año cuando nos hicieron subir a las lanchas para estudiar criaturas acuáticas . Me caí al lago y pasé al menos una semana en estado deprimente, no hablaba, apenas comía y pasaba los días viendo a la nada. Y ahora después de algunos días estaba como si nada pasara. Finn estaba diferente conmigo, más protector, comienzo a creer que le afectó el no haber podido sacarme él de la urna.
Los días continuaron avanzando y casi no hablamos sobre la prueba, supongo que no en mi presencia. Quizás están esperando que pase un tiempo antes de inmiscuirme de nuevo en ese tipo de conversaciones. Pero eso no significaba que aprobara su actitud hacia mí. Comenzaba a notar que guardaban secretos entre ellos, que se quedaban en silencio cuando me acercaba o Poe rápidamente alzaba la voz cambiando el tema del que estuvieran ellos charlando.
Este día en particular estaba algo cansada de todo eso y cuando los vi hablando en voz baja en la biblioteca, aproveché que ninguno de ellos notó mi presencia.
—¿Y que hay de la última prueba?—Pregunté sacándolos completamente de su plática. Poe reaccionó casi asustado y alcancé a notar como las mejillas de Finn se encendían.
—No... no nos dieron pistas...—Dijo Finn un poco distraído.
—Quizás por que no hubo un ganador...—Trataba de sonar divertida. Quería que supieran que yo estaba bien.
—¿Cómo sabes eso tú?—Preguntó Poe a la defensiva.
—Por favor... ¿Creen que es un secreto o algo así? Toda la escuela lo sabe.—Claro que toda la escuela lo sabía, pero no me enteré precisamente por ellos.
—Rey...—Finn se puso de pie y dejó caer sus cosas al suelo.
—¿Qué?—Pregunté asustada, el tono de su voz sonaba muy alarmado.
—Yo quería... quería saber si... podemos hablar...—Su voz sonaba extraña, entrecortada y tartamuda.
De inmediato Poe dejó de lado su libro y giró sus ojos hacia Finn, algo estaban ocultando, quizás sobre la prueba.
—Claro ¿Sobre qué?—Pregunté acercándome. Quería de verdad que todo volviera a ser como siempre. Que volvieran a incluirme en las pláticas sobre el torneo. Quería ser de ayuda para ellos.
—No.. vamos afuera...—Dijo mientras se inclinaba para tomar las cosas que dejó caer.
—Déjalo amigo... yo lo levanto...—Le dijo Poe colocando la mano sobre su hombro y sonriendo.
Finn se puso de pie y caminó a mi lado. Su actitud y energía estaban cambiando, algo estaba mal ¿Tendrá que ver con la tercera prueba? Clavé mi mirada en Poe y sin emitir sonido pregunté—¿Todo bien?
Poe asintió sonriendo y guiñándome un ojo. Estos dos estaban tramando algo, sólo espero que no se trate de subirme de nuevo a un árbol por el resto del día.
Caminé en silencio al lado de Finn, él se alejaba cada vez más de los pasillo y llegamos hasta el mismo roble al que me subí cuando intentamos robarle el libro de tercer grado a Ben, este lugar me traía muchos, muy buenos, recuerdos.
—Rey tú... sabes que eres una persona muy especial para mí...—Dijo Finn deteniéndose de repente aún dándome la espalda.
—Claro, tú y Poe son casi como mi familia...—Le respondí sonriendo. No era nada más que la verdad. Desde primer grado estamos juntos.
—No, Rey... no... esto no se trata de Poe o nosotros tres...—Esta vez Finn giró y me observaba fijamente.
—¿Todo está... bien?—Algo me asustaba en la forma de hablar de Finn.
—La última prueba me hizo pensar que... no quiero que nada te pase nunca, quiero poder cuidar de ti...
Oh no, ese tono de disculpa. Su cuerpo se veía tímido, asustado. Jugaba vacilante con sus manos sobre su pecho.
—¿Ya no... me van a dejar ayudarlos con la última prueba?—No fui discreta ocultando que esta conclusión me dolía. Además era algo que venía sospechando desde hace días— ¿Es eso?... por eso no hablan sobre ello frente a mí.
—¿Qué?—Su voz sonó aguda mientras preguntaba.
—¿Crees que no lo he notado?... Ustedes dos hablan todo el tiempo en voz baja, y cuando llego yo se quedan en silencio. No soy ingenua Finn.
—No Rey... no es sobre eso, por favor... Eres la más lista de los tres. Jamás te haría algo como eso yo... no... tú... quiero decir... eres, es...
Este no era el Finn al que estaba acostumbrada, lo observaba con curiosidad, mientras él intentaba organizar sus palabras.
—Tranquilízate Finn. Sólo dilo ¿Qué es?
—Tú me gustas mucho.
Y el mundo completo se detuvo en un instante. Sentí una fuerte incomodidad en el estómago, posiblemente producto de la sorpresa. Finn estaba sonrojado hasta las orejas. Yo me quedé en completo silencio, por demasiado tiempo. No podía ser posible, estamos hablando de mi mejor amigo.
—Ay Finn... Yo no sé...—Realmente sólo hablé por qué no quería quedarme en silencio.
—Escucha... sólo escúchame. Podríamos intentar algo y, quizás, comenzar a salir.
—Pensé que Rose era quien te gustaba.
—¿Rose? No... quiero decir es tierna y una gran persona. Pero eres tú quien me gusta.
—Yo no...
—Se que es extraño, tantos años hemos sido buenos amigos. Pero yo sé que si me das la oportunidad.
Esto no estaba ocurriendo. Finn se acercaba con pasos vacilantes hasta mi altura. Era extraño pero mientras él avanzaba yo retrocedía. Jamás en toda mi vida pensé que me alejaría así de él. Con algo de miedo.
—No, Finn...—Intentaba detenerlo con ademanes en mis manos. Pero parecía demasiado concentrado en hablar como para notar que le pedí silenciosamente que retrocediera.
—Sólo escucha, antes de decir que no...
—Es que no entiendes...
—Yo si lo entiendo, es muy claro para mí. Eres la persona indicada para mí.
—Finn, estás muy, muy confundido. Nosotros somos buenos amigos.
De un momento a otro sentí el roble en mi espalda, no me di cuenta en que momento me aprisioné entre un árbol y Finn.
—Pero... podemos intentar. De verdad intentar. ¿Rey?
Negaba con la cabeza, mientras sus manos me aprisionaban contra el árbol—... No hagas esto Finn.—Le pedí en voz baja mientras él continuaba cerrando la brecha entre nosotros.
—Sólo di que si...
—...Finn... Yo no...
Repentinamente Finn cayó directo contra el suelo. Ben estaba parado a un lado con su mano aun empuñada junto a él.
—¡Ben!—Le grité colocándome justo en medio de los dos. Finn ya estaba de pie.
—Ella dijo que no...—Las palabras de Ben salieron casi como un siseo.
—¿Finn?—Con su capa intentaba detener el sangrado que escurría de su nariz.—Vamos a la enfermería.—Le dije tomándolo del brazo. Al mismo tiempo que Ben tomaba el mío. Giré para verlo con calma. Me soltó al instante y me dejó ir al lado de Finn.
