* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
Acompañaba a Finn para llegar hasta la enfermería, estaba en verdad molesta con él. Increíble que intentara llegar tan lejos conmigo, lo habría sospechado de cualquiera menos de Finn, mi confiable y buen amigo. Aunque también estaba molesta con Ben, ¿cómo se le ocurrió golpear a un estudiante?. Ahora la nariz de Finn no deja de sangrar e intentamos retener todo este desastre con la manga de su capa.
—¡Por las barbas de Merlín!—Casi gritó exaltada la Señora Pomfrey.—¿Qué fue lo que pasó?
Estaba a punto de responder cuando Finn retiró la tela de su nariz.
—El Profesor Solo me golpeó...—Mis ojos se abrieron al instante.
—¿El Profesor Solo?—Preguntó incrédula la enfermera.
—Es todo un gran malentendido, Señora Pomfrey.—Intenté hablar pero pareciera que no me escuchó, pues ya tenía a Finn sujeto por el brazo y lo alejaba con ella para detener la hemorragia. Yo me quedé de pie cerca de ellos, esperando a que Finn no se le ocurriera abrir de nuevo su gran boca.
—Voy a hablar con el Director sobre esto...—Dijo la enfermera cuando terminó con la nariz sangrante de mi amigo.
—No... Señora Pomfrey...—Pero de nuevo fui completamente ignorada, sólo por ella pues Finn tenía toda su atención posada en mí.
—No puedo creer que te pongas de su lado.—Dijo tajante.
—Cómo si no te lo merecieras...—Le respondí molesta.
Me sentía aun completamente furiosa y si esto significaba la expulsión de Ben, no sabía si tendría la fuerza de poder perdonar a Finn.
Pasamos algunos minutos solos cuando la enfermería se ocupó por el director, el Profesor Flitwick, la enfermera y justo detrás entraba Ben. No fue necesario ver a Finn, sentía su odio emanando de él con la sola presencia de Ben en la habitación.
—Señorita Kenobi...—El director se dirigía a mí—...¿Sería tan amable de abandonar la enfermería?
Sentía como la sangre bombeada por cada parte de mi cuerpo, un zumbido me ensordecía y la boca seca. Años y años de ser una estudiante modelo me obligaban a obedecer las ordenes que se me daban. Pero esta vez me puse firme.
—No...—Le dije con voz clara.
—¿Perdón?—Ahora el profesor Flitwick tomaba la palabra, era pequeño pero aterrador cuando se molestaba. Aún así me quedé de pie justo en el centro entre los profesores y Finn.
—No, profesor... nadie me ha escuchado desde que ocurrió el incidente... ni Finn, ni la Señora Pomfrey.
—¿Tiene algo que decir Señorita Kenobi?—Preguntó el director bajando ligeramente sus lentes de media luna.
—Si señor... El profesor Solo si golpeó a Finn, pero fue todo un mal entendido.
—¿Un... mal entendido?—Preguntó con cuidado caminando en mi dirección. Escuché como Finn resoplaba, lo que me puso aún más furiosa y me dio la fuerzas para continuar hablando.
—Intentaba defenderme de Finn.
—¿De Señor Calrissian?—Preguntó asustado el Profesor Flitwick.
Yo asentí mientras respondía—Él iba a... estaba...—Sentía como mis mejillas se sonrojaban con solo intentar decir que Finn pretendía besarme—...Es demasiado vergonzoso decirlo, pero tiene mi palabra que el profesor Solo actuó sólo para defenderme.
—Bien entonces, tomaremos en cuenta su versión de la historia Señorita Kenobi, ahora... sería tan amable de salir de la enfermería.—Volvió a repetir y esta vez no fue una pregunta.
—Si señor...—Respondí bajando la mirada.—...Y tú...—Dije girando hacia Finn—No quiero que te me vuelvas a acercar, nunca.
Salí de la enfermería sin siquiera voltear a ver a Ben, tenía que fingir tanto como pudiera y evitar delatarlo o delatarme a mi misma.
Me dirigí a las afueras de la escuela para respirar un poco de aire helado, el invierno aún no terminaba, y el frío me ayudaba a equilibrar el enojo que me recorría las venas.
—Hey Pecas ¿Cóm...—Las palabras de Poe fueron perdiendo fuerza conforme veía mi cara y se daba cuanta que estaba hinchada, roja y con las lágrimas amenazando con caer. Pero a diferencia de lo que él pudiera creer no eran lágrimas de tristeza, estaba molesta y no encontraba la forma de canalizar todo ese odio que me recorría.
—¿Qué pasó?—Preguntó colocando su mano en mi hombro.
—¿Tú lo sabías?—Le pregunté acusándolo. Poe relajó su rostro para afirmar con un movimiento de su cabeza. —No entiendo, ¿Por qué no me lo dijiste?
—No me correspondía, Rey—Intentó defenderse.
—Intentó besarme...—Le dije en un suspiro molesto—... y ni siquiera se detuvo a escuchar las muchas veces que le dije qué no.
Poe se quedó en silencio, si Finn hubiera sido cualquier otro chico habría corrido a hacer justamente lo que Ben hizo; romperle la nariz.
—Ahora quiere culpar de todo al Profesor Solo.—Continué hablando después de que Poe no dijera nada en pro de Finn.
—¿Qué tiene que ver el Profesor Solo en todo esto?—Preguntó contrayendo su rostro en una mueca.
—Él... golpeó a Finn cuando intentaba besarme.
—¿El profesor Solo golpeó a Finn?—Preguntó sorprendido con los ojos bien abiertos.
—Si... se lo tenía bien merecido.—Dije sin remordimiento— Y no finjas sorpresa, tú habrías hecho lo mismo si Paulo se intentara propasar conmigo.
—Si Rey... pero tú eres como mi hermana. Él es sólo tu profesor.
En eso tenía razón, sería extraño para Ben defenderse, cualquier otro maestro simplemente le habría llamado la atención, pero Ben no, Ben llegó directamente a romperle la nariz.
—Pues... profesor o no, Finn se merecía ese golpe.
Poe suspiró, notaba en sus ojos que estaba en un duelo entre ponerse del lado de Finn o ponerse de mi lado. Determinando a quien poder darle la razón. Paso al menos un minuto en silencio.
—Escucha Rey...—Comenzó a hablar calmado—...ambos son mis amigos, no voy a justificar a Finn por que no se merece ser defendido, yo voy a hablar él sobre esto.
—¿Y entonces qué?—Pregunté acostumbrada a seguir los planes de Poe en los momento difíciles.
—No...—Respondió tajante— aquí yo no puedo decidir por ti, si quieres perdonarlo o no. Yo voy a apoyarte a ti. Rey, sí eres como mi hermana y jamás, jamás voy a consentir que nadie te haga daño o intente faltarte al respeto... así se trate de mi mejor amigo.
Me quedé en silencio observando a Poe quien me sonreía con dulzura. Me abracé instintivamente de él. Siempre encontraba consuelo a su lado. En ocasiones como esta me preguntaba si de verdad lo que intentamos alguna vez habría funcionado. Es irónico que lo piense justo ahora. Decidí que esperaría a saber el destino de Ben; si sería expulsado o no de la escuela. Y entonces sabría si podría perdonar a Finn.
