* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.


No busqué a Ben al instante, aunque cada parte de mí me obligaba a ir a verlo. Me quedé con Poe el resto de la tarde. Cuando llegó la hora de la cena ni Ben ni Finn estaban en el Gran Comedor. No me gustaba nada esto ¿Los habrán expulsado a los dos?.

Realmente no tenía tanta hambre, comí sólo por que sabía que lo necesitaba.

No fue hasta que regresamos a nuestras habitaciones que pude volver a respirar tranquila. Ahí estaban Ben acompañando a los alumnos de primer grado a las mazmorras. Haciendo el trabajo que debía ser responsabilidad de los prefectos. Pero estaba aquí y eso era todo lo que necesitaba saber.

En la sala común, sentado frente a la chimenea estaba Finn, sus manos estaban juntas y recargaba sus codos en sus rodillas. Sus ojos me evitaron cuando notó que ingresamos a la sala.

—Sigue tú... yo voy a hablar con él.—Poe sonaba serio. Y hasta cierto punto podía decir que molesto.

Caminé hasta las escaleras sin volver mis ojos atrás. Si Poe dijo la verdad esta charla duraría algunas horas.

Era Domingo por la mañana, este día debía ver a Ben en los límites del bosque y me dirá que fue lo que ocurrió durante la reunión con el Director. Bajé a la sala después de prepararme para el desayuno. Me quedé estática en las escaleras, Finn y Poe aún estaban sentados en el sillón, con la misma ropa que utilizaron ayer.

—Buen día...—Dijo Poe mientras colocaba su mano sobre la espalda de Finn.

Finn giró para observarme, sus ojos estaban hinchados y podía ver las ojeras pintadas en su rostro. Además de un enorme moretón en su mejilla, un moretón que no estaba ahí ayer por la noche.

—¿Rey?...—Comenzó diciendo mi nombre. Yo seguí quieta en mi lugar, no quería acercarme a él.

—Tranquila...—Dijo Poe cuando notó lo que pensaba—... yo me voy a quedar justo aquí.

La presencia permanente de Poe me relajó y decidí que si era seguro acercarme. Me senté del otro lado del sillón, enfrentado directamente a Finn.

—Yo... lo siento mucho Rey...—Dijo él al instante— Fui grosero e irrespetuoso. Yo debí escucharte desde el principio. Dijiste que no y yo lo ignoré. No volverá a suceder. Y de verdad espero que puedas perdonarme.

Veía el arrepentimiento en sus ojos, las lágrimas estaban amenazando con caer por su rostro. Estaba sinceramente arrepentido. E inmediatamente lo sentí en mi corazón; no podía estar enojada con él, independientemente del destino de Ben, este que está frente a mí es mi mejor amigo, podía confiarle mi vida entera. Me era imposible verlo sin recordar al joven que conocí en el tren que nos trajo al colegio. Con su ridículo suéter morado y las agujetas de su zapato izquierdo desatadas.

—Te perdono, Finn... estamos bien.

Él sólo asintió sonriendo, bajó su rostro y permitió que las lágrimas fluyeran por su cara. Yo me quedé en mi lugar, no quería acercarme y abrazarlo, no porque desconfiara de él, más bien por que no quería hacerle daño, me imaginé estando en su lugar; siendo rechazada por Ben, lo último que querría es sentirlo junto a mí sabiendo que nuca podré estar con él.

Pasé el día en la biblioteca, adelantando trabajos. Buscando algo con qué distraerme hasta que llegara la tarde. Poe estaba concentrado en su pequeño torneo de Quidditch y Finn lo acompañaba a todos lados. Lo que me dio un poco de espacio, cuando llegó la hora de salir no había nadie a quien informarle sobre mi ausencia.

Llegué un poco antes que Ben. Su rostro estaba sereno mientras se acercaba. Cuando llegó a los límites del bosque se detuvo y me observó en silencio por algunos segundos antes de hablar.

—Tenemos que irnos de aquí...—Dijo sin vacilar.

Sus palabras me tomaron por sorpresa ¿Irnos del bosque? ¿Irnos a donde?

—¿Cómo dices?—Pregunté confundida.

—El director ya sospecha algo... de nosotros.—Su voz bajó mientras se acercaba a mí con cautela.

—¿Lo sabe?—Mis palpitaciones aumentaron. Sentía el miedo consumiéndome, si el director lo supiera ya estaríamos fuera los dos.

—No... pero lo sospecha. Si queremos seguir juntos tenemos que irnos.—Sus manos suplicantes buscaron las mías.

—Pero... ¿y la escuela? estoy a punto de terminar...

—Esto depende de ti Rey, pero no podemos seguir así, no en la escuela...—Nos quedamos en silencio otro par de segundos hasta que Ben suspiró— Piénsalo, y nos vemos aquí en dos semanas. No podremos volver a hablar con tanta familiaridad.

—Pero...—Quise argumentar, pero no tenía nada con que defendernos, quizás estábamos siendo demasiado obvio y no lo habíamos notado.

—No, Rey... si nos descubren ¿Qué crees que va a pasar?... pueden expulsarte de la escuela ¿Y a mí?...

Coloqué mi mano sobre sus labios, no quería ni pensar en que podría pasarle a él.

—Nos vemos en dos semanas...—Dijo regalándome un fuerte abrazo, y dando la vuelta.—...Voy a mantener el pasillo despejado al menos diez minutos, para que puedas regresar.

Asentí en silencio mientras él se alejaba. Serían dos semanas en verdad largas.


Comenzaba a considerar de verdad el plan de Ben, irnos, sin decir nada, simplemente salir de la escuela y poder estar juntos, pero por otro lado no sabía si podría dejar a mis amigos atrás, y quería darle a mi abuelo el placer de terminar la escuela. Pero ¿Y si nos descubren? o peor ¡Si ya nos descubrieron!. De igual forma me van a expulsar y no quiero ni pensar que podrían hacerle a Ben.

—Rey... ¡Rey!— Sentí repentinamente las manos de Poe sobre mis hombros.

—¿Qué?—Pregunté molesta.

—Estás distraída—Me dijo cruzando las manos sobre su pecho— ¿En qué piensas?

—Tarea.—Respondí sin pensarlo demasiado, no podía delatarme permitiendo que mis mejillas se sonrojaran o tartamudear.

Los ojos acusadores de Poe me inspeccionaron antes de contestar—Estamos haciendo tareas justo ahora.

—Claro que si...—Respondí sonriendo.—...Pero tengo otros pendientes en otras clases. No eres el centro de mi universo Dameron.

Intentaba mantener un semblante relajado y evitar las acusaciones de mi mejor amigo, pero la verdad era que me estaba muriendo por dentro, tenía días sin comunicarme con Ben, ni siquiera nos hemos dado el tiempo de observarnos a la distancia, de hecho, trato de estar en lugares poco frecuentados por él. Lo peor es durante sus clases, dejé de participar y concentro mi total atención en las anotaciones que hago en mis cuadernos, evito completamente verlo, claro que de vez en cuando levanto la vista pero desisto al instante por qué sé que voy a delatarme pues si comienzo a verlo no podré despegar mi mirada de él. El resultado ha sido que paso la mayor parte del tiempo soñando despierta. Ansiando con todas mis fuerzas que la escuela pueda llegar a su fin.

En teoría aún es invierno, pero el aire comienza a cambiar y hay días en los que podemos salir sin bufanda y sin suéter extra, días como este. Poe se despertó inusualmente temprano, quería correr a la cancha de Quidditch. Se supone que hoy se enfrenta al equipo que formaron los chicos de Castelobruxo. Este pequeño torneo inventado por Poe le regresa toda la vitalidad que perdió cuando se enteró que cancelaron los partidos oficiales de la escuela a causa del Torneo de los Tres Magos.

Mi próxima reunión con Ben era en unos días, así que decidí distraerme con el partido de hoy. Comenzaría justo al terminar las clases. Intentaba engañar a mi cerebro para que evitara pensar en la decisión que aún no he podido tomar ¿Irme de la escuela con Ben o esperar? Siempre que comenzaba a pensarlo demasiado me distraía con cualquier cosa, charlando con Poe, leyendo un libro o pensando en la nueva y extraña relación con Finn; Apenas nos damos el tiempo de conversar, no nos quedamos solos en la misma habitación, por lo regular siempre tenemos a Poe como intermediario, nunca pensé que las cosas se darían así entre los dos.

Por la tarde bajamos a los terrenos, Finn, Poe y los hermanos Weasley eran parte del mismo equipo, además de dos compañeros de Hufflepuff, la idea de poder revolver a las casas del colegios era fascinante, ojalá puedan continuar aplicando esa norma.

Me senté en las gradas a observar. Rose, su hermana y algunas compañeras de su colegio estaban sentadas a mi lado. Los gritos comenzaron en el momento que las escobas se movilizaron. Algunos maestros también se habían escapado para observar el partido, no era necesario que buscara; sabía que Ben no estaba aquí, él detesta los lugares demasiado concurridos.

Mis amigos se lucían en sus escobas, Finn cubría el puesto de buscador, se mantenía en la parte más alta a la espera de ver la Snitch. Mientras Poe, Charlie y Bill eran cazadores. Los dos chicos de Hufflepuff cubrían los puestos de golpeadores, y el más joven de los hermanos Weasley, Percy, cuidaba las porterías. Era gracioso de ver considerando que Percy jamás sacaba su nariz de los libros. Supongo que estaba ahí impulsado por sus hermanos.

El partido duró al menos dos horas hasta que Paulo consiguió atrapar la Snitch, iban él y Finn codo a codo en picada al campo, pero al final Paulo fue más rápido. El festejo no duró demasiado pues antes de atrapar la pequeña pelotita, Poe anotó el gol que los puso diez puntos adelante de Castelobruxo, llevándose con ellos la victoria y dejando el marcador 360 - 370.

Pasé la tarde más tranquila en días, concentrada únicamente en mis amigos, por primera vez en séptimo grado sentía que estaba viviendo un año normal, sin torneos, sin romances secretos. Sólo era yo con mis amigos. Extrañaba esa sensación. Bajé corriendo los escalones y no lo pensé mucho cuando me lancé a mis dos amigos y brincamos de alegría. Yo necesitaba esto, los necesitaba a ellos, por mucho que quisiera a Ben yo tenía una vida antes de él y no podía renunciar a ella así como así. Debíamos esperar, aunque eso signifique vernos menos, ya tendremos el resto de nuestro tiempo después de la escuela para estar juntos. Reí torpemente al pensar que por fin comprendía a Ben y su insistencia con "Esperar".


Cumplidas las dos semanas nos vimos en nuestro punto de encuentro normal. No era tan tarde, así que debíamos ser rápidos. Debía decirle a Ben lo que había decidido.

Él ya estaba ahí, esperando por mi.

—No puedo dejar así como así la escuela, Ben.—Le dije sin pensarlo, como quitando un banda adhesiva de un herida— Quedan sólo dos meses, esperemos.

—La decisión es tuya, Rey... Yo haré lo que tú quieras.—Él se quedó quieto en su lugar.

—Bien, terminando la escuela en Mayo nos iremos de aquí.—Le respondí a modo de consuelo, eran sólo dos meses.

—Al terminar las clases presentaré mi renuncia.—Sus pies se acercaron más a mí.

—Entonces nos veremos menos—Concluí sabiendo que era lo más sensato para los dos—... sólo estos dos meses y ya.

—Claro...—Murmuró él— claro.—Repitió esta vez suspirando y abrazándome por la nuca.


N/A: Hola, ¡Gracias por llegar hasta aquí!. De verdad aprecio y atesoro mucho el apoyo que recibo en sus mensajes y comentarios.

Habrán notado que me ausenté por algo de tiempo antes de comenzar a subir contenido de nuevo, es simple, me concentré de lleno en acabar el fic, y me propuse a terminarlo para no permanecer tanto tiempo sin dar señales de vida.

Eso quiere decir, sí; el Fic ya está completo, y esta nota no es más que para avisarles qué comienza la recta final. Disfrutemos el viaje que está muy pronto a terminar.

Insisto (Y nunca me canso) en agradecer todo su apoyo. La historia es de ustedes :')