* Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
El primer mes es desesperante, extrañaba estar con Ben al menos una hora al día. Pero mientras más lo pensaba más me convencía de que era lo mejor, por ahora estar separados era lo más sensato.
Los trabajos finales comenzaban a llegar a montones, lo que era bueno, me servía para mantener la mente ocupada, y me permitía pasar tiempo con mis amigos, disfrutar de estos últimos días como estudiante. De vez en cuanto me ponía algo melancólica recordando el día que nos conocimos en el tren, y la alegría que nos dio ser sorteados en la misma casa. Era excelente que Poe viviera tan cerca de la casa de campo de mi abuelo, podría seguirlo frecuentando incluso terminada la escuela, pero Finn vivía en la ciudad, sería más difícil visitarlo, pero se que continuaremos siendo buenos amigos.
Durante el mes de Abril citaron a los tres campeones para un reunión informativa. Poe y yo esperamos por Finn en el baño olvidado donde nos vimos la noche que fue sorteado como el campeón del colegio.
—¿De que crees que se trate?—Le pregunté dejándome caer sobre el suelo.
—Es obvio que debe ser por la tercer prueba.—Respondió Poe colocándose a mi lado.
—Es obvio, Poe... pero me refiero a lo que enfrenten.
—No lo sé... Pero por si las dudas voy a tenerte bien vigilada.
Su actitud protectora estaba lejos de ser una molestia.
Pasamos al menos una hora sentados teorizando sobre lo que podría ocurrir en la prueba cuando Finn apareció frente a nosotros.
—La prueba será una semana antes de terminar las clases.
—¿Te dijeron que era?—Preguntó Poe al instante.
—Si... Es extraño, las dos pruebas pasadas fueron muy vagos con las pistas, esta vez nos dijeron exactamente a que nos vamos a enfrentar.
—¿Y... qué es?—Me puse de pie y caminé acercándome a Finn.
—Un laberinto...La copa va a estar en el centro y trasladará automáticamente al ganador.
—Pero se supone que esta prueba debe retar a Paulo, como lo hicieron con ustedes en las anteriores.—Poe ya estaba a nuestro lado en un parpadeo.
—Supongo—Finn se encogía de hombros.
Durante los desayunos y cenas he notado los ojos del director viajando entre Ben y yo. Ben tiene razón; El director sospecha sobre lo nuestro, pero sin pruebas no puede proceder de ninguna manera. Y evito darle más razones actuando indiferente ante su minuciosa mirada, en ocasiones aparece repentinamente cuando me separo de mis amigos o cuando estoy estudiando sola en la biblioteca. Es atemorizarte saber que el mago más poderoso de todos los tiempos esté siguiéndote la pista.
Por fin llegaba el mes de Mayo, nunca había anhelado tanto una fecha como hasta ahora. En sólo tres semanas más podría volver a estar al lado de Ben. Apenas hemos podido conversar estos dos meses, nada más allá de un "Buen día, Profesor". Y sé, por su energía que me extraña tanto como yo lo he extrañado a él.
Los trabajos finales comienzan a solicitarlos unos días antes de la prueba final del torneo, lo que me hace sospechar que la última semana de clases será más una fiesta de despedida que clases en realidad. Las escuelas visitantes volverán a sus hogares. Sólo espero poder seguir manteniendo una amistad con Rose, sé que puede convertirse en una gran amiga. Y aunque Paulo es un poco molesto, se que voy a extrañar su acento cantarín.
La mañana de la prueba final se cancelan las clases, aunque realmente sólo estamos a la espera de calificaciones, las clases reales terminaron hace días.
Camino escoltando a Finn por los pasillos, los compañeros del colegio lo llenan de felicitaciones y lo coronan como el posible ganador del torneo. Y al entrar al Gran Comedor el salón estalla en gritos y vitoreo. Esta vez Finn no estaba nervioso como la primera vez, se veía más confiado, sonreía y saludaba a los chicos en las mesas. Poe y yo sólo nos observábamos con complicidad, ambos recordábamos que antes de comenzar la primera prueba apenas podía caminar por los pasillos, es increíble lo mucho que Finn maduró este año.
En la línea de salida estaban los tres campeones acompañados de sus directores. La primera en salir sería Rose, llevaría una ventaja de cinco minutos por ser el primer lugar en la tabla, Finn y Paulo saldrían juntos por estar empatados. Esta vez no habría burbujas que nos mostraran el avance de los competidores ya que una vez que ingresen al laberinto nosotros volveremos al colegio pues el primero en tocar la copa será trasladado directamente ahí.
Caminaba de regreso al lado de Poe, él estaba emocionado, no dejaba de hablar sobre el laberinto y preguntándose que sería lo que pasaría dentro de el.
Al llegar al colegio, pasando el primer pasillo, sentí un pequeño pellizco en la nuca, que me impulsó a girar el rostro, sonreí cuando noté a Ben desencantando algunas puertas y cuadros, posibles bromas que Peeves plantó como despedida del año escolar.
—Poe, voy al baño...—Le dije separándome de él.
—¿Te acompaño?—Preguntó por costumbre, desde la segunda prueba apenas me deja estar sola.
—Claro que no...—Respondí haciendo una mueca.—Ve al comedor y guárdame un sitio.
—Hecho, Pecosa.
Caminé con calma, no muy veloz ni muy lento, no quería llamar la atención de nadie mientras me acercaba a Ben.
—¿Profesor?—Llamé su atención, estábamos rodeados de alumnos que ingresaban al colegio, pero nadie se detenía realmente a ponernos atención.
—Kenobi...—Me dijo con naturalidad, sonriendo. Extrañaba esa sonrisa.
—¿Qué hace?
—Bromas de Peeves...—Señaló los cuadros con su varita para hacer desaparecer la broma oculta en el.
Sonreí victoriosa ante mi deducción.
—Sólo es una semana más de esto...—Sabía que él entendería el doble sentido en mi frase.
—No puedo esperar a que todo termine...—Respondió siguiendo el juego y señalando otro cuadro. Cualquiera pensaría que hablamos sobre las malas bromas del Poltergeist.
Caminé rumbo al baño y perdí algo de tiempo en el. Demasiado a decir verdad, cuando salí los pasillos ya estaban desolados, todos los alumnos ya deberían estar en el gran comedor. Todos excepto Ben que estaba de pie viendo los pilares y el muro de la entrada.
—¿No deberías estar en el gran comedor?—Le pregunté acercándome a él.
—Tú también...—Respondió señalando el camino.
—Te veo en una semana...—Le dije en voz baja pasando a su lado.
—Y si... nos vemos justo ahora.—Dijo sujetando mi mano.
—Una locura, sin duda...
—Dos meses ha sido demasiado...—Hablaba en voz baja.
—Tú fuiste el primero en querer esperar.
—Estaba muy confiado entonces...
Jalé de su mano hasta quedar ocultos detrás de uno de los pilares. Sabía que los profesores y alumnos estaban en el comedor, nadie podría vernos aquí.
—Veámonos hoy... en los límites del bosque, después de que la prueba termine. Todos estarán demasiado ocupados con el torneo—Le supliqué enterrándome en su pecho.—Al menos una hora.—Extrañaba terriblemente estar con él.
—Y regresamos al colegio...—Respondió él afirmando.
Sonreí emocionada, hoy el torneo tendría a su ganador, pero sentía que quien más iba ganar era yo.
Mientras caminaba al gran comedor escuché los gritos y una locura se desató en el salón; El ganador había llegado.
Al abrir la puerta vi la imagen más reconfortante que podría imaginar; Finn estaba en los brazos del colegio completo, con la copa en sus manos; Mi mejor amigo acababa de ganar el Torneo de los Tres Magos y me lo perdí.
—¿Donde estabas?—Preguntó acusadoramente Poe. Gritaba pues el sonido del Gran Comedor era más fuerte que su voz.
—En el baño...—Le respondí mintiendo.
En ese momento apareció Finn con la copa en sus manos, sus ojos estaban vibrantes, sonreía ampliamente. Nos abrazó a Poe y a mí al mismo tiempo. Era un hecho que la fiesta comenzaría justo ahora y no terminaría hasta dentro de una semana.
Estuve al menos veinte minutos junto a mis amigos cuando comencé a alejarme. De nuevo me sentía en los primero días de mi relación con Ben, cuando me escabullía cada tercer día para verme con él en el bosque prohibido.
Era una verdadera suerte que todos estuvieran tan concentrados en Finn que apenas notaron que salí de ahí.
No había maestros vigilando los pasillos, todos estaban en el comedor, posiblemente sólo Ben y yo estaríamos afuera.
Corrí por los jardines y llegué a la línea de árboles, algo me dijo que Ben estaba aquí desde el momento que acordamos esta reunión.
—Hola...—Lo saludé abrazándome a su pecho.
—Hola...—Respondió colocando sus brazos a mi alrededor.
—Te extrañaba...—Le dije sacando sólo mis rostro, quería mantener mi cuerpo junto al suyo tanto como pudiera.
—Lo sé... esperar fue la peor idea que pudiste tener—Me acusó colocando sus manos sobre mis mejillas.
—Pero era lo mejor, lo sabes.
Mis manos estaban sobre las suya, observaba sus ojos y de repente me concentré en sus labios. Extrañaba sentí su calor en los míos, la electricidad que me recorría cada vez que estaba junto a él.
—Ya preparé mi renuncia...—Dijo él en voz baja. Haciendo que mi atención regresara a sus ojos.
—En mis siete años aquí nunca había visto que fuese el maestro quien desistiera del puesto.
—Siempre hay una primera vez.
—Siempre...—Quise repetir sus palabras, mis voz sonaba apenas como un susurro. Pero antes de poder terminar sus labios ya estaban sobre los míos. Esa sensación tan familiar me llenaba de nuevo. Sus manos bajaron de mis mejillas hasta mis hombros pasaron por mis brazos y terminaron en mi espalda, me presionaba cada vez más contra él. Mis manos estaban aferradas a su capa, mientras el beso comenzaba a profundizar. Dejé de ser consciente de mi alrededor. Me concentraba únicamente en lo que sentía al estar con Ben, el hormigueo que me recorría las entrañas y la desesperación por poder fundirme en su piel. Mis manos avanzaron por su abdomen y lo sujeté fuertemente por la espalda.
—¿Rey?...
La mención de mi nombre en otra voz que no era de Ben mi hizo saltar ligeramente en mi lugar. Mi corazón se aceleró con locura y mi respiración se hizo más pesada.
Giré mi rostro al tiempo que noté como Ben cerraba sus ojos y negaba con la cabeza.
—¿Finn?...
Alcancé a preguntar antes de ver a mi amigo correr de regreso al colegio.
