Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.


Veía como Finn se alejaba, pero, por más que le daba a mis piernas la orden de moverse estas no me respondían. El miedo constante de ser descubiertos se estaba volviendo realidad. Ben estaba paralizado, posiblemente imaginando lo que esto puede significar para los dos. Necesitaba encontrar a Finn y convencerlo de mantener la boca cerrada.

—Debo hablar con él...—Di un pasó rápido hacia adelante pero fui detenida por la mano de Ben.

Cuando giré a verlo me di cuenta, por su mirada, que no tenía nada que decir. Posiblemente me retenía a su lado tanto tiempo como pudiera, temiendo no volverme a ver. Lo sé, porque yo habría reaccionado igual que él.

Salía disparada detrás de Finn apenas Ben me soltó. Debía explicarle toda esta situación, ponerlo de mi parte.

Pero una vez que entró al colegio perdí por completo su pista, era imposible saber por cual pasillo se habría ido, así que comencé a adivinar, abría puertas, entraba a los baños. ¿No habrá regresado al comedor? No, alejé esos pensamientos de mi cabeza. ¿La sala común? cambié mi dirección a las escaleras que conducen a nuestras habitaciones, no puede estar muy lejos.

Daba la vuelta por uno de los corredores cuando choqué de frente contra Poe.

—¡Rey!—Exclamó molesto. En su rostro veía que algo no estaba bien. Oh no ¿Finn le dijo?—¿Qué ocurre?

—¿Donde está Finn? ¿Qué te dijo?—Sabía que tenía que haberlo visto.

—¿Qué pasó?—Repitió el tomando mis hombros.

—¿Qué te dijo?—Insistí tratando de soltarme.

—¡Rey!—Me sacudió de repente, no me había dado cuenta que estaba tan molesta hasta que con furia retiré sus manos de mí.

—Dímelo...—Exigí casi gritando.

—Nada—Me contestó.—Pero era claro que algo malo le ocurrió ¿Qué fue?

—Nada...—Le respondí tratando de avanzar de nuevo.

—No, eso no fue un nada. Rey ¿Qué pasa?—Preguntó sujetando mi mano con fuerza— ¿Quiso besarte de nuevo?

—¿Qué?... no—Intentaba separarme de él. Debía continuar avanzando.

—Rey, habla conmigo... somos amigos. Dime ¿Qué ocurrió?

Era claro que no planeaba dejarme ir. Estaba muy preocupado.

—Debes prometer que no vas a decir nada.—Después de pensarlo una fracción de segundo estaba dispuesta a hablarlo con él, sé que si lo convenzo podré hacer entrar en razón a Finn.

—¿Por q...—No lo dejé terminar pues coloqué mis manos en sus labios.

—Promételo.—Insistí

—Está bien, Rey... Lo prometo.—Respondió sacando mi mano de su rostro.

Suspiré y bajé la mirada.

—Estoy... saliendo con alguien.—Confesé aliviada y bajando la vista.

—¡Lo sabía!—Murmuró victorioso.—Pero ¿Qué tiene que ver?

—Finn me vio con él.—Respondí sonrojandome.

—¿Y?... entiendo que le pueda doler, pero él estaba alterado. Debiste verlo.

—Lo hice.—Recordé la expresión en su rostro, cuando estábamos en los límites de bosque, después de decir mi nombre.

—No entiendo, Rey...—Sabía que debía ponerlo en contexto, y ya no tenía tiempo de inventarme alguna historia para proteger a Ben, si quería el apoyo de Poe necesitaba saber la verdad.

—Es que no estoy saliendo con un estudiante.—Al decirlo no pude evitar hundirme en mis hombros.

Poe dio un paso para alejarse de mí. Notaba en sus ojos la confusión, si era obvio que sospechaba que salía con alguien a escondidas, pero era claro que jamás se permitió pensar en nadie más que en algún compañero.

—¿De quién se trata?—Preguntó con cautela.

—De... del Profesor Ben Solo.—Suspiré.

Poe golpeó su mano contra el muro lo que me hizo sobresaltar.

—¿Qué te hizo?—Preguntó molesto casi rechinando sus dientes.

—¡Nada!—Le dije exaltada. El tono de su voz me asustaba. Jamás lo había escuchado más molesto.

—No lo quieras ocultar, Rey... Él no se ve que sea la clase de hombre que no intenta nada. No seas tonta.—Señaló con su dedo en mi cabeza, intentando hacerme entrar en razón.

—Tú no lo conoces.—Le respondí alejando su mano.

—¿Y tú si?—Preguntó con ironía.

—Claro que si.—Mi respuesta lo hizo poner los ojos en blanco.

—No sabía que fueras tan tonta, Rey... No seas ingenua.

Poe se giró e intentó alejarse de mí, pero antes de avanzar lo detuve.

—¿A donde vas?—Esto no estaba resultando de la forma que planeé.

—A donde crees... a decirle al Director que corra a ese remedo de profesor.

—No se te ocurra.. Lo prometiste.

—¿No vas a pretender que me quede sin hacer nada?

—No hay nada que hacer...

Mis ojos suplicantes trataron de penetrar en su mente. Mis manos estaban sobre su pecho en un débil intento de detenerlo.

—¿Te tocó?—Preguntó tan repentinamente que me sacó por completo de balance.

—¿Qué?—Dije asustada.

—Dímelo Rey...—Sus manos estaban en mis hombros— ¿Se acostó contigo?

—Claro que no.—Sentía mis mejillas y orejas sonrojarse.

—No quieras mentirme.—Dijo entrecerrando los ojos, intentando leer las expresiones de mi rostro.

—Te estoy diciendo la verdad, Poe.

Él suspiró aliviado, y pasó sus manos sobre su cabello.

—¿Desde cuando salen juntos?—Preguntó, ahora estaba un poco más relajado.

—Navidad...—Respondí en voz baja.

—¡Cinco meses!... ¿Rey, es en serio?—Supongo que el tono de su sorpresa es por la cantidad de tiempo que oculté todo esto de ellos.

—Nunca había sentido nada más real en mi vida.—Sujeté sus manos con las mías.

—Sabes que voy a intentar matarlo cuando lo vea. ¿Y tu abuelo?

—Vas a tener que resistir... Y planeo decirle a mi abuelo cuando termine la escuela.

De nuevo volvió a suspirar, notaba que todo esto lo estaba alterando, pero al mismo tiempo intentaba controlarse.

—¿Estás segura de todo esto?—Escuchaba más serenidad en su voz. Podré ser como su hermana pequeña, pero también sabe entenderme y no actúa irracional con mis decisiones.

—Jamás he estado más segura.

Intercambiamos una fugaz mirada. Quería que entendiera que todo esto era real. Que Ben no era un capricho o que yo no era un juguete en las manos de un profesor.

—Kenobi...—La enojada voz del profesor Flitwick nos interrumpió.—Acompáñeme inmediatamente a la oficina del director.

Mis ojos viajaron hasta Poe en busca de ayuda. Esto no estaba pasando. Él sujetó mis mano antes de dejarme ir.

—Si estás segura tienes mi apoyo... aunque no lo apruebo.—Susurró para que Flitwick no lo escuchara.

No pude agradecerle, estaba por completo aturdida. No pude alcanzar a Finn, pero, de todos los lugares a los que podía haber ido, jamás hubiera imaginado que acudiría al director.