Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama.

Escrito en el móvil, errores son sin querer.

Muchas gracias a Yayoi y todos los que leen.

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Capítulo 8 ¿Por qué debería importarte el sufrimiento ajeno?

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En el mundo donde Aladdin es un mago.

Alibaba despierta de muy buen humor, hablar con Morgiana le ha hecho ver las cosas de manera diferente. Se alista para ir al colegio y baja a tomar el desayuno, su hermano Sabhmad le mira como si le tuviera miedo, actitud común en el. Lo más sencillo sería tratarle como toda la vida, distante pero con respeto. Pero no hoy, se ha propuesto cambiar, ¿cómo se supone que lo haga si deja ir oportunidades como esta?

-Buenos días hermano, hace un magnífico clima, ¿no es así?-sonrió.

-S-Supongo.

-Aunque ha sido así últimamente. ¿Será porque estamos en primavera?

-T-tal vez.

-Espero que tengas un día maravilloso en el trabajo. Seguro que encargarse de la compañía es agotador.

-Son asuntos que no te conciernen-Abhmad que llegaba al comedor.

-No dije que...

-No creas que el quedar bien con nosotros te da derecho a algo.

-Ah no yo...

-Te lo he dicho antes, eres una basura de los barrios pobres, no te comparas a nosotros. Te falta clase, inteligencia y capacidad.

-Piensa lo que quieras, nunca me ha gustado que me regalen las cosas, lo que tenga voy a conseguirlo con mi esfuerzo.

-Son ese tipo de personas hipócritas las primeras en caer.

-Entonces asegurate de estar ahí cuando pase querido hermano, tal vez así tengas la oportunidad de burlarte en mi cara.

-Eres una gran molestia. Mejor me voy he perdido el apetito.

Así este les dejó solos, Alibaba continuaba degustando un cereal.

-No puedo creer que dejaras sin palabras a nuestro hermano.

-No siempre tendrá la razón. Estoy cansado de sentarme a escuchar sus reclamos en silencio.

-¿Sabes?-con timidez- siempre he pensado que eres un hombre increíble.

El rubio le miró sorprendido lo que provocó vergüenza en el azabache que desvió la mirada.

-Yo creí que no te agradaba.

-N-no es eso. Es solo que...

-No quieres pelear con Abhmad.

-S-si.

El menor se puso de pie, se colocó a un lado del chico y tocó su hombro animado.

-¡No te preocupes por eso!-sonrió-yo tampoco quiero que la familia se destruya porque no congeniamos. Con saber que no me detestas me doy por bien servido.

-Alibaba...

-Ahora me voy al colegio porque si no se me hace tarde. ¡Que te vaya genial en el trabajo!

El oji miel salió del sitio aún más contento. Se había dicho a si mismo que lucharía aunque tuviera que hacerlo solo, pero saber que cuenta con el apoyo sentimental de uno de sus hermanos, eso y la chica pelirroja que se lo surtió el otro día le dan fuerzas para continuar.

-¡Gracias Morgiana!

Grita con la mirada puesta hacia el cielo a la vez que una señora le mira extraño.

-Estas de muy buen humor ¿verdad Alibaba-chan?

-Oh buenos días Kougyoku, Hakuryuu.

-Buenos días Alibaba-dono.

El azabache siempre ha sido muy serio pero el rubio siempre tuvo la esperanza de que pudieran forjar una amistad. Sin embargo el día de hoy se ve un tanto distinto.

-¿Sucede algo Hakuryuu?-interrogó preocupado.

-No.

Incluso la respuesta fue más seca que de costumbre, es claro que algo le pasa y no confía en el para decirle. Así que decide no insistir más. Tampoco es que quiera hacerle enojar. Guardaron silencio algunos segundos, la situación se ha vuelto inesperadamente incómoda.

-Ah justo me tenía que encontrar al estúpido unicornio.

-Judal-el oji miel molesto-¿Por qué siempre tienes que estar fastidiando?

-No te hagas el idiota, bien que sabes la razón.

-De verdad soy estúpido. Prometi no meterme entre Kougyoku y Judal. No hay razón para hablarle de esa manera.

Respiró profundo y se inclinó ante el azabache que le miró intrigado.

-Lo siento, me he portado muy mal contigo, he sido injusto. Quiero pedirte perdón, me gustaría que empezaramos de nuevo, entiendo si no quieres y me guardas rencor, también...

Sintió un leve coscorrón en la cabeza, alzó la mirada y se encontró con la sonrisa traviesa del mayor.

-Nah eres demasiado melodramático para mi gusto. Hagamos de cuenta que nada pasó.

Cruzó los brazos por detrás de la cabeza y luego se acercó al oji celeste.

-Y ahora tu, ¿Por qué esa cara?

-Nada de importancia.

El más alto le miró divertido y acercó sus labios al oído de este para así poder susurrar algo que los demás no podrían oír.

-Tiene que ver con la mujer tosca que es tu compañera, ¿cierto?

-No sé de que me hablas, ahora si me disculpas no quiero llegar tarde al colegio.

Le pasó de largo y se alejó del grupo.

-Ya no lo molestes Judal-chan.

-En realidad lo estoy ayudando.

-Parece que estas de mejor humor. Te veías mal y me tenías preocupada.

-Ya sabes, asuntos de mi madre.

-¿Volvió a caer enferma?

-No exactamente pero tampoco es que este muy bien. Estoy cansado de pasarme la vida lamentandome de que el maldito de mi padre se murió, debió vivir más.

La joven le tomó entre sus brazos y le apapachó cual niño pequeño.

-No soy un mocoso y estoy bien. Lastima que no está el enano, me hubiera gustado besarte frente a el para ver que cara pone.

-¿Por qué no te agrada Aladdin?

-Mis razones tengo y no pienso compartirlas. Yo también me adelanto tengo cosas que hacer, nos vemos vieja, unicornio.

-¡Fastidioso!-al unísono.

Viendo que Judal y Hakuryuu habían escapado decidieron caminar en completa tranquilidad, estaban a muy buen tiempo y querían platicar.

-¿Quién es Aladdin?-el rubio.

-Ah...

La peli rosa comenzó a mover sus manos inquieta y con cierto grado de torpeza, se puso colorada y comenzó a reír de forma tonta. Luego cubrió su rostro con las manos, aclararó la garganta y miró a su amigo de reojo.

-Es mi...novio.

-¡¿Tienes novio?!-estupefacto.

-¡¿Por qué esa cara Alibaba-chan?! ¡¿Crees que nadie podría enamorarse de mi?!-sus ojos estaban aquosos-¿Tan poca cosa te parezco?

-Todo lo contrario-dijo al tiempo que negaba violentamente con las manos y cabeza-siempre he pensado que eres la mujer más difícil de la creación. Tienes tantas virtudes pero no sé. No me parece que sea muy fácil enamorarte, me da curiosidad conocer a tu novio. ¿Es mayor?

-Ah...

-¿No?

-T-tiene quince.

-Oh, con que más joven.

-¡Óyeme que no estoy vieja!

-Ah no dije eso, es solo que tengo más curiosidad.

-Voy a verlo a su casa después de clase, por algunas cuestiones no pude darle la dirección de la empresa Kou así que voy por el.

-¿No era más sencillo mandarle un mensaje?

La peli rosa removió nerviosa su pie.

-Ah que tonto soy, seguro querías verlo. Entonces no quiero estorbar.

-Tienes que ir conmigo. Alguien debe protegerlo de mi.

-¿No será al revés?

-Confía en mi, es el quien necesita protección.

El mayor la miró confundido, pareciera que ve a una chica que no conocía pero está feliz porque se ve en verdad enamorada. Coloca su mano suavemente sobre su cabeza y le sonríe.

-Espero que sean muy felices Kougyoku.

-M-muchas gracias.

Sonó la campana del colegio y corrieron para no llegar tarde. Se metieron al aula y se dispusieron a tomar clases.

...

En otro salón Hakuryuu no dejaba de mirar a la pelirroja. De vez en cuando ella voltea en su dirección y el desvía la vista molesto frunciendo el ceño.

-¿Por qué estoy tan enojado? Si Morgiana-dono tuviera intenciones de salir con Alibaba-dono ya hubiera hecho algo. No, me niego a pensar que algo así sea posible. Debo hablar con ella. Ah pero cuando estoy en frente me gana la timidez. ¡No, no es momento para dudar! Si no le digo lo que siento es probable que no tenga otra oportunidad. Tendré que ser más directo.

Salieron a la hora de educación física. Estaban jugando un partido de socker mixto, es decir chicas y chicos componian los equipos, y como si fuera una señal del destino el azabache quedó en el mismo de su amada.

Se combinan tan bien que parece que lo han hecho toda la vida, los pases entre ellos no parecen otra cosa más que delicados y apasionados pasos de baile, incluso sus compañeros se hacen a un lado para darles libertad de movimiento. En los últimos minutos del encuentro Morgiana entrega al oji celeste el esférico en una potente patada que el es capaz de interceptar sin problemas, realiza el tiro y se convierte en gol. ¿Para qué mencionar el marcador de un equipo que terminó hecho polvo? La chica se retira a tomar un poco de agua en los bebederos.

-Buenos días Morgiana-dono, fue un gran pase.

-Es que eres muy bueno jugando.

El de pelo negro enjuagó su rostro y luego lo seco con una toalla fingiendo que ignoraba a la menor, lo cierto es que confesar lo que siente estaba resultando más complicado de lo que imaginó. Su boca se niega a emitir declaración alguna. Es cuando la joven esta a punto de irse que le toma de la muñeca.

-¿Qué sucede Hakuryuu-san...?

Sus labios se tocan en su agresivo y apasionado beso. Morgiana está sonrojada, el otro decidido al punto que no deja de admirarla para evitar perderse un solo instante. Cuando rompen el contacto la pelirroja se suelta bruscamente dejando al confundido y dolido muchacho tirado en el suelo al tiempo que huye lejos.

-Así que me rechazó...

...

Las clases finalizaron, Judal se perdió de vista y en el sitio ya solo quedaban Alibaba y Kougyoku.

-¿Entonces quieres conocerlo?-la menor.

-Solo si crees que no se enojará.

-Oh, no te preocupes, le mande un mensaje durante clases y dice que no hay problema.

-No te vi hacerlo.

-Ejem- orgullosa-para que veas que tengo mis trucos, bueno vamos que ya quiero verlo.

-Te gusta mucho, ¿verdad?

La peli rosa se sonrojó y escondió su rostro. Salieron en dirección al sitio mientras el oji miel se preguntaba muy seriamente como sería el novio de su amiga. Tiene sus dudas pues ella siempre ha sido un poco ingenua, no quiere que la lastimen pero tampoco desea hacer lo que ya hizo con Judal.

-Quince años, debe ser un chico muy bajito seguro Kougyoku es más alta. Bueno no tiene sentido que me haga miles de ideas si aún no lo he conocido.

-Aquí es Alibaba-chan.

-Oh llegamos muy rápido.

-No está muy lejos, pero te la pasaste en la luna.

El de hebras doradas río nervioso, y la chica tocó el timbre.

-¡Ahí voy!

Pronto les abrió un joven alto de largo cabello azulino que posee la más hermosa sonrisa del universo.

-¡Kougyoku!

Se lanzó en un efusivo abrazo a su novia que estaba colorada a su máxima capacidad.

-Oh lo siento, es que me emocioné al verte.

Dio un suave beso en su frente y luego sonrió al rubio que devolvió el gesto.

-Como que el hermano de su novio es algo cariñoso, me pregunto si no tiene problemas con eso.

-Alibaba-chan, este es Aladdin, mi novio.

El rubio se quedó impactado. Ese chico es su pareja...¡¿Que tiene quince años?!

-¡¿Pues qué te pasó?! ¡Eres más joven que yo y más alto!

-Ja ja ja no sé, genética quizá. Aunque mi padre no era muy alto, mmm eso o todos sus amigos eran demasiado grandes ja ja ja. Mucho gusto Alibaba-kun.

Extendió la mano y así se dieron un apretón amistoso. Ninguno soltó el agarre, sentían algo extraño sobre todo Aladdin.

-Me parece que lo conozco de algo, ¿será de aquel mundo con el que soñé el otro día? Ah no lo sé. Mis recuerdos están confusos.

-¿Aladdin? ¿Está todo bien?-su amada.

-Ah si, lo siento es que me quedé pensando en algo. Bienvenidos entonces, ¿Quieren tomar algo?

-Supongo que sería bueno.

-Entonces adelante.

Los invitados se quedaron sentados en la mesa en lo que el mago les servía un poco de agua. Su vista se poso varias veces de Alibaba a Kougyoku que platicaban muy emocionados y sonreían. Decenas de mariposas doradas les rodearon enseguida, lo que daba un espectáculo de lo más hermoso. Les llevó los vasos y platicaron un rato hasta que la chica le dijo que le llevaría a la empresa. Se despidieron de Alibaba en lo que ellos iban al sitio.

-¿Cómo te cayó Alibaba-chan?

-Muy bien, es alguien muy agradable.

-¿Verdad? Aunque yo ya tengo a mi chico favorito-sonrió.

El menor bajó la cabeza ruborizado.

-Siempre eres tan lindo. Ni por un momento te pusiste celoso de mi relación con Alibaba-chan, tengo tanta suerte. Sin duda eres el ser más maravilloso que he conocido.

Llegaron a un enorme edificio de decenas de pisos de alto.

-Bienvenido al poderoso imperio Kou-dijo a modo de broma.

-¿Imperio?

-¿Sucede algo?

-Ah no, es solo que vaya, de verdad se ve impresionante.

-¿Verdad? En cuanto a diseño no se queda atrás de Alma Toran.

-¡Solomon es un irresponsable! ¡Alguien así no debió convertirse en rey de Alma Toran!

Una voz resonó en la cabeza del oji celeste. Lo que le dejó confundido así que solo atinó a sonreír al comentario de su pareja.

-Pues entremos.

Saludaron al de recepción y pronto subieron a la oficina de Kouha.

-Oh que bueno que hayan venido. ¿Hicieron travesuras en el camino?

-¡Hermano!-cubrió su rostro-no es como que hagamos eso todo el tiempo.

-¿Por qué no? Es de lo más natural en los jóvenes.

-Pero Aladdin solo tiene quince.

-Oh así que la lanzada eres tu.

-Uh...

-Kouha-kun-el menor se acercó al otro notando que su novia podría sufrir un colapso de vergüenza.

-¿Qué sucede niño mugriento?

-¿En qué necesitas que te ayude?

-Oh, pues con los documentos de por allá-señaló una pila enorme-no tengo prisa siempre y cuando lo acabes antes de esta semana.

-Esta bien.

El chico tomo asiento en un escritorio seguido de la chica que quería ayudar, luego de una hora el joven fue con su jefe.

-¿Es todo lo que tengo que hacer?

-Por ahora si, ¿tienes alguna duda?

-No, ya termine.

-¿Enserio?

-Si.

El oji fiusha le miró impactado. Sabe de lo bueno que es, lo notó el otro día, pero lo que hizo ahora no tiene nombre. Esta interesado en su nuevo ayudante y no solo por su habilidad, le recuerda mucho al pequeño magi del que solía hablarle Kouen cuando eran niños. Incluso desde que le miró la primera vez se sintió atraido por él, como si fuera un muy importante amigo.

-Si quieres puedes volver a casa, ya no hay nada más que hacer, puedes venir la próxima semana.

-¿Seguro?

-Si, me impresiona que lo hicieras en solo una hora.

-Es que solía ayudar a mi papá antes de...

-Oh lo siento, no era mi intención recordarte algo triste.

-No te preocupes, bueno aprovechando que no hay nada más por hacer quiero visitar a mi madre en el hospital.

-¿Puedo ir contigo?-su novia.

-Claro, sería genial poder presentarlas.

-Vayan con cuidado, si algo se ofrece no duden en llamarme.

-Gracias.

...

En el hospital donde está internada Sheba.

Una mujer de largo cabello azabache y ojos celestes llegó a la recepción preguntando en que habitación se encuentra internada la madre de Aladdin. Como no es familiar se negaron a darle tal información, así que utilizó su magia y se dirigió al sitio.

Sus pasos resonaban por todo el lugar mientras muchas mariposas negras la rodeaban. Llegó sin trabajo a donde Sheba y colocó su mano sobre la cabeza de esta de modo cariñoso.

-Siempre tienes mala suerte. No una sino dos veces perdiste a Solomon. ¿Vas a permitir que te pase lo mismo con Aladdin? Si no despiertas es lo que va a pasar, ¿o acaso quieres seguir a tu esposo al más allá? Tienes una responsabilidad como madre. Yo también la tengo y lo entendí gracias a mi pequeño Hakuryuu. Quizá no sea el tipo de amor que el quisiera, pero es el único que alguien que ha caído en la depravación puede dar. Escucha, aún no te perdono que te hayas quedado con Solomon, estoy segura de que sabías que también me gustaba, pero esto no lo hago por ti o por él, es por Aladdin. El me dio una segunda oportunidad y odio tener deudas. Si te dejo como estas no vas a despertar jamás. No creo que sea la mejor manera de ayudarte pero es lo único que puedo hacer. Si tanto te importa tu hijo lucha por el. Pelea contra el rukh oscuro que entrará en tu cuerpo.

Gyokuen tomo su báculo e introdujo gran cantidad de magoi en Sheba, al principio no reaccionó ya que no es el tipo de energía que posee. Pero pasados algunos minutos comenzó a mover los dedos, satisfecha la mujer sonrió.

-Todo depende de ti. Ya no les debo nada.

Dijo para luego retirarse.

...

Kougyoku y Aladdin llegaron al hospital.

Luego de anotarse como visitantes en la recepción fueron a la habitación de Sheba, el joven temblaba visiblemente nervioso.

-¿Qué ocurre Aladdin?

-Estoy emocionado porque podré presentarte a mi mamá. Sabrá que tengo una bonita novia muy amable.

Los dos sonrieron, se pararon frente a la puerta y el menor fue el primero en hacerse paso. Se quedó de pie congelado provocando que la chica se estrellara contra su espalda, esta se pasó por un costado y se sorprendió de ver que su amado miraba atónito al frente.

-Mamá...

Kougyoku pasó su vista del chico a su progenitora, abrió desmesuradamente los ojos. Pues Sheba estaba despierta. El peli azul corrió hasta quedar a un lado suyo al igual que su pareja. Aladdin tomo la mano de su madre que volteó a mirarle. Algo no está bien, no es la amorosa mujer de sus recuerdos, se ve molesta, ¿acaso la hizo enojar?

-Mamá yo...

-No quiero que me toques.

-¿Eh?

-Si no hubieras querido hacer ese viaje nada de esto habría pasado.

El joven estaba en shock, lo que su madre dijo es exactamente lo mismo que el ha pensado todos estos años.

-Lo siento.

-Con eso no traeras de vuelta a Solomon, me quitaste al amor de mi vida. No te voy a perdonar jamás.

Su hijo bajó la mirada consternado, no esperaba que su madre le guardara un rencor tan profundo, Kougyoku quería decir algo pero la mano de Aladdin apretando con fuerza la suya le indico que no era apropiado.

-No quiero volver a verte.

Aladdin sintió un dolor profundo en su pecho como pocos, muy parecido al del día de la tragedia. No sabía que hacer estaba confundido, alterado y herido, así que hizo lo de toda la vida, sonrió de manera bella.

-Entonces me retiro, estaré afuera esperando por si te dan de alta y pueda llevarte a casa.

-No voy a volver, no quiero estar contigo. ¿Acaso no entiendes que te odio?

-Pero yo te quiero mucho.

Los jóvenes salieron de la habitación y luego de haber informado a los médicos que Sheba había despertado se acercaron a uno de los sillones, donde el peli azul dejó caer todo su peso mirando sin interés el techo.

-Estoy aquí si necesitas hablar.

-Gracias.

Pero Aladdin se mantuvo en silencio. Dolía tanto que de emitir un solo comentario estaba seguro de que su corazón se vería destruido en un millón de pedazos.

-Nunca creí que me diría algo así, pero tiene razón el accidente fue mi culpa. Si yo no hubiera sugerido que saliéramos, bueno en realidad fue papá pero no me negué. Además el rukh me protegió pero ellos no tuvieron la misma suerte, no quiero ver llorar o sufrir a mamá. ¿Qué puedo hacer?

Pasaron varias horas y estaba atardeciendo.

-Lo siento, me tengo que ir a casa.

-¿Quieres que te lleve?

Kougyoku no pudo contener el llanto. Su novio esta emocionalmente destrozado y aún así se preocupa por ella.

-No, estaré bien pero prometeme que si necesitas algo me llamaras por teléfono.

-Lo haré, gracias.

-No. ¡No esta bien! ¡Las cosas no debieron salir así! ¡No tienes la culpa! No es...justo.

Se arrodilló en el suelo a la vez que dejaba fluir las gotas saladas en sus orbes. Aladdin se acercó a ella y le tomó entre sus brazos ayudando a que tomara asiento a un lado suyo.

-Creo que hoy no puedo llorar, siento que tengas que hacerlo por mi.

-Eres un tonto, tu eres el que más está sufriendo.

Y así, en un cálido contacto lleno de amor pasaron un par de horas en las que por fin el chico logró dormir un poco. Sin moverse Kougyoku cogió su móvil y le habló a Kouha para decirle que se quedaría con su novio pues Sheba ya había despertado.

Por la mañana la chica se despertó, no así el menor que seguro estaba deprimido por lo que le dijera su madre. Se soltó de los brazos de este y tocó con suavidad su frente para retirar un poco de cabello y darle un beso. Pudo notar que tenía los ojos algo hinchados, seguramente por llorar mientras ella dormía.

-Odio que le pasen estas cosas a una persona tan buena como lo eres tu mi amor.

El joven abrió de a poco sus orbes y le miró cansado.

-Buenos días-dijo con voz débil.

-¿Estas bien?

-Mejor que nunca-apenas si sonrió.

Ese gesto la preocupó demasiado, daba la impresión de que se quedaría dormido para no despertar jamás.

-Deberías ir al colegio, no quiero que pierdas clases por mi culpa.

-Eso no importa.

-Claro que si...no siempre se puede ir aunque se quiera. No pierdas algo tan valioso por mi, prometo que estaré bien.

-¿Estas seguro?

-Si.

La peli rosa le hizo caso y se marchó a su casa para cambiarse de ropa y asistir al colegio. Aunque la última vista que tuvo de su novio le dejó preocupada, en verdad se veía mal, como si no fuera a verlo otra vez. Apenas dio unos pasos fuera del hospital giró sobre ellos y volvió notando que su pareja no estaba. Estuvo a punto de entrar al cuarto de Sheba hasta que escuchó la voz de Aladdin, así que guardo silencio pero se mantuvo ahí en caso de que le necesitara.

-El médico dice que aún no puedo llevarte a casa, necesitan hacer más exámenes para asegurarse de que todo esta bien.

-...

-¡Pero no te preocupes! Una vez que estemos en nuestro hogar prometo hacer algo muy rico de comer para festejar, ¿sabes? Hace poco que tengo una novia muy linda, es la chica que estaba conmigo hace unas horas, quería presentartela porque...

Como el chico se acercó a su madre esta le tomo con fuerza por el cuello con intención de asfixiarle, en verdad parecía querer matarle, ¿cómo es posible que tenga tal energía si ha despertado luego de tres años? Y las notó, las mariposas negras rodeando a la mujer que le dio la vida.

-¡Ack!

No pudo contener el grito pues en verdad dolía, en ese momento Kougyoku entró en la habitación, quedó impactada por la escena pero cuando quiso hacer algo su novio le miró negando con la cabeza débilmente.

-Esta bien...si eso alivia un poco la pérdida de papá...no quiero ver llorar a mi mamá...

La chica estaba confundida, ¿qué hacer? No puede simplemente golpear a la suegra porque con eso herira al chico. Pensándolo bien, ¿qué importa? Si no hace algo ¡le va a matar!

Se acercó corriendo cuando Aladdin cayó al piso.

-¡Cof cof cof!

Tosía con violencia intentando regular el oxígeno que dolía al pasar cual si fuera un cuchillo. Kougyoku le ayudó a poner en pie y como pudo se sentó en la cama, pero todo era distinto. Era la mujer cariñosa de sus recuerdos que no podía dejar de llorar e incluso temblaba por la culpabilidad de casi asesinar a su pequeño.

-L-lo siento...Aladdin, no fue...

Ya más recuperado el menor se acercó y la tomó entre sus brazos, todos lloraban conmovidos. Sheba ha logrado cambiar ese rukh negro en dorado gracias al amor que tiene por su hijo.

-¡Gracias por volver!-emitió el joven una y otra vez.

Al fin tenía de vuelta un poco de la familia que perdió, Kougyoku apretaba su mano con fuerza haciéndole saber que le apoyaba. Así, se vio acompañado por las dos mujeres más importantes en su vida. Incluso el dolor en su cuello no se compara a la enorme felicidad que siente en su pecho.

...

En la mansión de los Ren.

No hay nadie en casa a excepción de Gyokuen que una vez arreglado el asunto con Sheba decidió pasar a su hogar para recoger algunos documentos. Sonríe con maldad, si, no es una buena persona, pero tenía una deuda que saldar con Aladdin. Sin embargo tampoco está segura de que lo que hizo vaya a funcionar. También podría volver loca a la peli rosa e incluso provocar que asesinara a su hijo. En cuyo caso ya no es su asunto. Pero algo así es normal, ha caído en la depravación. El único tipo de amor y agradecimiento que sabe dar es uno enfermo.

Se escuchó el sonido de la puerta principal al cerrarse, siendo la hora que es solo puede ser una persona, una que le ha evitado los últimos años. Pero algo le dice que no lo hará ahora.

-Hola mi pequeño Hakuryuu.

Este le miró con odio, no fue un buen día y encontrarla no estaba en sus planes, se ve tan abatido que da pena, bueno en caso de ser ella otra persona.

-No sé que te ocurrió mi pequeño, pero si hay un consejo que puedo darte como tu madre.

-No quiero nada de ti.

-Aún así lo diré, deberías tomar las cosas que quieres cuando lo deseas.

-¿Aún si eso lastima a alguien importante?

-Yo también dejé ir cosas y me arrepentí de ello. Si algo aprendí es que nadie valorará tu sufrimiento ni tendrá consideración. Si le haces daño a alguien, ¿qué más da?-extendió su mano amistosamente-si alguien debe llorar hasta morir que sean los demás y no nosotros, ¿No lo crees?

Hakuryuu sabía que era un mal consejo, que era incorrecto y que le llevaría al peor destino posible. Pero aún así...tomo su mano.

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Notas finales.

Y bueno aquí ando con otro capítulo y una terrible fiebre que no se va pero ya que XD.

Irara.-Ni que lo digas, soy la primera que se dio cuenta de ello por eso ya no lo hago, por fortuna fue una serie de cinco capítulos, pero no cambia lo que pasó. Oh si Gyokuen es perversa y buena a su manera (? Oh si de Kouen saldrá más adelante. Bueno y ya sabrás que pasó con Sheba :) gracias por comentar :).

Noami Sonomi Kaname.-Si. Lloraría mucho si les hago algo así, aunque creo que en mis manos luego les va peor y eso que no es mi intención. Pero que se le va a hacer si el drama es lo que se me da más natural? ;~; ja ja ja si, todos odiamos a Gyokuen, yo me uno a quemar su rancho XD. Oh que bueno que me avisas más o menos para cuando la historia, así la espero más tranquila :). Yo también quiero más Alakou ;~; Ohaka-sama es mala. Oh que bueno que no hiciste spoiler, eso podría romper mi corazón y luego quien escribe el final? XD. Oh que bueno que te gustara el capitulo ;~; me haces tan feliz! :). Oh ;/: (carita sonrojada) me halaga que mi fic te parezca un vicio hecho cien por ciento con amor! Aunque no conozco la serie de la que me hablas ;~;. Y con respecto a tu pregunta pues podría decirse que un poco de ambas, sobre todo la primera, ya saldrá más en la historia. Muchas gracias por el apoyo! Y creo que me iré a dormir que mi mente ya anda paseando por el piso XD.

Los quiero mucho, hasta la próxima! VIVA EL ALAKOU!