Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.
Avanzo en una marcha silenciosa caminando detrás del Profesor Flitwick, se ha mantenido en silencio desde que llegó conmigo y Poe. Puedo ver lo molesto que está por la forma en que sus pequeños pies se mueven y la manera en que empuña las manos .
— ¿Profesor?...—Trato de llamar su atención. Necesito algo de información.
—Sin hablar, Kenobi.
Aunque es obvio porqué me llaman a la dirección a estas horas. Quizás lo que quería eran esperanzas, que estoy siendo convocada por algo más.
Al llegar a las puertas de la oficina del Director el profesor se queda parado, a un costado. Siento unas ganas inmensas de vomitar y como mi cabeza da vueltas. Veo las luces de las velas saliendo por los orificios de la vieja puerta.
— Siga adelante.—Anunció el pequeño profesor. Pude leer su mirada la decepción que sentía. No me quedé pensando demasiado en ello. Tenía problemas peores del otro lado de la puerta.
Al abrir la primer persona que me recibió fue Finn, estaba de pie, cruzado de brazos con el ceño fruncido. Sentí un coraje inmediato, pero no duró lo suficiente pues del otro lado estaba Ben, observando directamente el suelo.
— Señorita Kenobi...—Dijo el Director invitándome a entrar con un ademan en su mano.
Caminé a través de la oficina, me coloqué justo en medio de Finn y Ben. Mis manos estaban frente a mí, sujetas con fuerza. En mi mente trataba de imaginar que era la mano de Ben la que tomaba y eso me daba algo de fuerzas para no desplomarme.
El director se recargó en su silla, cruzó los brazos sobre su pecho y nos observó a los tres por un largo rato. Mis manos ya estaban sudando y en cualquier momento el corazón se me saldría del pecho.
— Señor Calrissian, puede retirarse ahora.
Mi mirada, la más repleta de odio se dirigió a él al escucharlo resoplar ¿Qué pretendía? Quedarse y ver como despiden a Ben. Jamás iba a perdonarlo, no por lo que nos acaba de hacer.
Finn salió de la oficina azotando sus pies.
— Señorita Kenobi...—Comenzó a hablar de nuevo una vez que Finn se alejó del pasillo, posiblemente espantado por el profesor Flitwick.— ¿Es esto también un mal entendido?
No podía responder, tenía miedo de abrir la boca y terminar de echar a perder todo. Sus cansados ojos estaban posados sobre mí, yo no pude hacer más que bajar la mirada.
— Confiaba más en su prudencia Señor Solo.—Dijo ahora girando hacia Ben, quien extrañamente podía sostenerle la mirada— Pero ha demostrado ser igual a su padre. ¡No!...—Exclamó fuertemente—... al menos su padre tuvo la decencia de esperar a que Leia Organa terminara la escuela.—Suspiró con fuerza antes de continuar su discurso.— Está usted despedido... le pido que salga de aquí, tome sus cosas y no regrese.
Ben no dijo nada, simplemente dio media vuelta y comenzó a caminar a la entrada. Sabía que mis ojos estaban llenos de lágrimas, pues cuando se alejaba sentí que recobraba el sentido de la vista.
—Ben...—Lo llamé dando un paso en su dirección.
— ¡No! Señorita Kenobi—Ahora el director se ponía de pie, amenazante—... usted se va a quedar en esta oficina hasta que el Señor Solo abandone la escuela.
Escuchaba al director pero toda mi atención estaba en Ben, alejándose, saliendo por la puerta. No pude ver su rostro antes de que esta se cerrara.
—Lo que usted ha hecho no tiene precedentes en este colegio.—Comenzaba a hablar de nuevo, una vez que Ben se alejó por el pasillo— Señorita, agradezca que no voy a comentarlo con su abuelo... o con el ministerio. Debería expulsarla por lo que hizo. Pero tenga esto muy en claro; si permito que se quede es más por su abuelo que por usted. Ahora tome asiento por favor, yo le informaré cuando puede salir de aquí.
Me dejé derrumbar sobre la silla, viendo la nada, sólo pensando. Jugaba de vez en cuando con la yema de mis dedos. Sentía que en cualquier momento podría partirme en cientos de pequeños fragmentos. Una presión en el pecho crecía y crecía hasta pasar a mi garganta, pero mis ojos se mantenían secos ahora, incapaces de derramar una lágrima.
No pensaba en Finn, no se merecía ni un segundo de mi atención. Toda ella estaba fija en Ben, en la forma que su cuerpo estaba tenso cuando entré a la oficina ¿Hablaron algo antes de que yo llegara? Como ansiaba poder estar a su lado justo ahora.
Cada minuto que pasaba en esta silla, era un minuto menos de Ben en el colegio. Mientras yo esté aquí sabía que él continuaba y compartíamos las mismas paredes, eso me daba un poco de fuerzas, saber que de alguna manera el seguía a mi lado, conectados por las piedras de este viejo edificio.
Debí aceptar su propuesta de irnos cuando me lo pidió hace dos meses, mi abuelo habría entendido. Entendió la relación de mis padres ¿Porqué sería diferente conmigo?
— Retírese ahora...—Anunció el Director poniéndose de pie y dando la espalda.
Los golpes en mi pecho terminaron y fueron sustituidos por un dolor incontrolable que se extendió a cada parte de mi cuerpo. Salí de la oficina y el profesor Flitwick me esperaba para acompañarme a los dormitorios.
Caminaba lentamente detrás de él, esta vez, a diferencia de nuestro camino a la dirección, no dejaba de hablar, sabía que estaba molesto por el tono de su voz, pero no escuché una sola palabra que salió de él.
Pasamos junto al pasillo que conducía directo a la habitación de Ben, me detuve en seco, el profesor continuaba avanzando pensando que caminaba detrás suyo. Apenas se dio cuenta cuando me lancé a correr por el pasillo, sé que lo notó pues a la distancia escuché sus gritos. Pero no me detuve, daba grandes zancadas por los corredores hasta estar frente a frente con las puertas de la antigua alcoba de Ben, la abrí con furia...Pero la habitación estaba tristemente vacía.
