Ningún personaje me pertenece, son propiedad de Lucasfilm y J.K. Rowling respectivamente.


Llegué a la sala común casi una hora después de salir de la oficina del Director. Todos los alumnos seguían en el Gran Comedor celebrando, completamente ignorantes de lo que estaba sucediendo fuera en ese momento. No sabía donde estaba Finn, no me interesaba saberlo. Por mi podría estar en el bosque prohibido siendo devorado por una araña gigante.

Al ingresar a la sala, la única persona sentada en los sillones eran Poe Dameron, que de inmediato se puso de pie al verme. Dio al menos dos pasos antes de quedarse quieto.

Bajé la vista, mis labios se torcieron en una mueca repleta de dolor, comencé a llorar justo antes de que sus brazos me rodearan. Me dejé caer sobre él, tomaba con fuerza su capa y dejaba que todo el dolor que tenía dentro de mí se liberara.

—Se fue...—Alcanzaba a sollozar—... se fue, Poe.

—Lo sé... tranquila.—Murmuraba cariñoso. Intentando consolarme.

Tomando mis manos me guió hasta uno de los sillones, estaba sentando a mi lado con sus manos aún en mi espalda, me dejé caer sobre sus muslos y continué llorando. Sólo sentía sus manos acariciando mi cabello.

Nadie llegó a las alcobas hasta ya muy entrada la noche. Yo me quedé junto a Poe todo el tiempo. Nunca noté a las personas que se acercaron preocupadas. Estaba demasiado absorta en mi propia miseria.


La última semana no fue una sorpresa, las fiesta se extendieron y sólo volvimos a los salones por las calificaciones. Defensa Contra las Artes Oscuras era mi última clase del Lunes, para nadie fue una sorpresa que Ben ya no estuviera aquí, de hecho se estaba tardando en desaparecer. En su lugar el profesor de Pociones entregó las calificaciones que de seguro Ben dejó listas.

Para el día miércoles estábamos completamente libres, quedaban sólo dos días de clases cuando a los alumnos de Castelobruxo se les ocurrió dar una fiesta de despedida al puro estilo Brasil. No asistí, a pesar de la dulce insistencia de Paulo.

Poe permaneció a mi lado todo el tiempo, Finn apenas se nos acercaba y cada ocasión que lo intentaba Poe lo hacía retroceder con sólo una mirada. Fue el último día cuando por fin pudo acercarse a mí. Al sentarse a mi lado ni siquiera tuve fuerzas de hacerlo retroceder, para eso tenía a Poe, pero parece que ahora él también me traicionaba, supongo que guarda en su corazón la esperanza de que pueda perdonar a Finn.

— ¿Rey?...—Su voz sonaba tan arrepentida.—... Me merezco que no me hables.—Dijo después de no escuchar respuesta de mi parte.—Me he comportado terrible los últimos meses.

—¿Qué quieres?—Pregunté sin emociones en mi voz—¿Que te perdone de nuevo?

—Supongo que no lo merezco... Sólo, no sabía que hacía ¿Si?... me... me dieron celos cuando te vi con él. Y... Tú me gustas tanto qué... yo... no lo pensé.

Y por fin una emoción a parte de la tristeza me estaba llenando, era odio, coraje y mucha rabia.

—¿Y que pensaste?... "Si Ben se va ella queda libre"... escucha esto Finn, que se te grabe en la cabeza... Tú no me gustas... y que yo te guste no significa que esté obligada a corresponderte. Ahora déjame, vete...

— Rey, no seas injust...

—¡VETE!

Finn levantó sus manos a la altura de sus hombros y se alejó dando pequeños pasos, inmediatamente después Poe llegó y se sentó a mi lado en silencio. Supongo que estaba esperando que llorara de nuevo. Pero no sucedió.

Veía a todos los alumnos riendo y despidiéndose, entregando notas donde guardaban sus direcciones, para continuar con las amistades que se formaron este ciclo, acordando reunirse para las vacaciones.

Rose y Paulo intentaron despedirse, pero no escuché mucho de lo que dijeron, escribí la dirección de la casa de mi abuelo en sus cuadernos y se alejaron. Poe se fue con ellos, dándome un momento sola.

Claro que no duró por siempre.

— Hey... Reily-Beily.

—Hola Bill.—Lo saludé sin voltear a verlo, pero sentí como se sentaba a mi lado.

—Mis padres llamaron a tu abuelo ¿Qué te parece volver con nosotros a la Madriguera? Tú abuelo estará ahí.—Decía sonriendo.

—Claro, sueno genial.—Respondía en automático.

Sentía la mirada de Bill sobre mí. Repentinamente su mano me dio un suave golpe en la espalda.

—Todo va a estar bien Rey... Verás que él va a estar esperando por ti.—Murmuró. Siempre había sospechado que Bill sabía más de lo que aparentaba.

—¿Lo sabías?—Pregunté sin reservas.

— Era muy difícil no darse cuenta, los ojos de Ben Solo brillaban cada vez que te veía.

—Nunca lo noté...

—¿Cómo lo ibas a notar? Tú estabas acostumbrada a verlo. Escucha Rey, puedo ser un chico aún, pero soy hombre y puedo asegurarte que Ben Solo está enamorado sinceramente de ti. No me sorprenderá verlo en la estación.

— ¿Tú crees?—Sentía que mi pecho volvía a latir. El calor volvía a extenderse por mi cuerpo.

—Sería un completo idiota si no lo hace.

Las palabras de Bill me regresaron un poco las esperanzas.

Cuando subimos a los carruajes que nos llevan al tren, estaba extrañamente emocionada, observaba el bosque con desesperación, buscaba la figura de Ben, con solo verla sería suficiente para bajar y correr a su dirección, pero no estuvo ahí.

Tampoco en la estación, fui la última en subir al tren y me quedé de pie en la puerta, esperanzada a que repentinamente apareciera. No fue hasta que el tren comenzó su marcha que me di cuenta qué no volvería a verlo jamás. Nunca acordamos un punto de encuentro fuera del colegio, no tenía ni idea de donde buscarlo ahora.

Mientras el tren continuaba avanzando sentía la magia en el aire desaparecer, aún estando rodeada de brujos, esta era clase diferente de magia. Mi historia con Ben Solo había terminado tan abruptamente como comenzó.