Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama.
Escrito en el móvil, errores son sin querer.
Muchas gracias a Yayoi y todos los que leen.
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Capítulo 11 La llave, el poder que todos desean.
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Aladdin dejó las compras en la cocina y se dispuso a tomar un baño. Se retiró hasta la última prenda en el cuerpo, soltó su cabello y se metió a la tina cerrando los ojos. La sensación es agradable y relajante luego de todo lo que ha sucedido y que francamente le tiene confundido. Llevó su mano a su abdomen, tiene un leve malestar, encontrarse con esa mujer no era algo que tuviera planeado. No le guarda rencor aún con todo lo que hizo pero estar en su presencia le hace sentí incómodo, lo que no le tiene muy contento puesto que le agradaría tener una relación cordial con ella. ¿Una amistad? ¿Por qué no? Arba es tan solo una mujer dolida víctima de las circunstancias.
-¿O soy demasiado ingenuo? Ah, no quiero causar problemas que luego involucren a otros. ¿Qué se supone que esta mal? ¿Algo que no debería estar? ¿Mi mamá? Estuvo a punto de morir en un accidente pero la misma situación se aplica a mi por lo tanto no tiene sentido. Pero no puedo dejar de pensar que algo tiene que ver. ¿Y si utilizo la sabiduría de Solomon? Mmm no creo que funcione después de todo no sé bien lo que estoy buscando.
Dejó caer su cabeza hacia atrás, poco a poco se quedaba dormido pues aún no haya el tiempo necesario para descansar como se debe. Sus ojos se cerraron y durante un rato no supo más, hasta que una sensación fría sobre su cuerpo le hizo despertar abruptamente. Miró violentamente a su alrededor para luego centrarse en la bañera. Pero palideció al notar que el líquido en el que está sumergido no es transparente. Coge una pequeña cantidad en su mano sin creerse lo que ocurre.
-¿Sangre?
¿Cómo llegó ahí? ¿Acaso se ha lastimado? Respiró hondo y se dijo a si mismo que no era el caso. Si le perteneciera ya habría muerto y eso suponiendo que contase con tal cantidad. Recargó sus manos a los costados del mueble de baño con intención de salir, pero algo se atoró con fuerza a su cuello dificultandole la respiración y lastimandole en el proceso. Forcejeó para liberarse pero pronto se vio atado de manos y piernas. Inmovilizado en todo el sentido de la palabra. Una sombra con apariencia humanoide y de consistencia espesa como la misma sangre salió del "agua" y se colocó encima de el. Aladdin se asustó y estuvo a punto de lanzar algún hechizo para poder escapar pero fue mordido en el cuello con fuerza descomunal. Dolió tanto que estuvo a punto de gritar pero una huesuda mano le cubrió la boca, ahora solo lloraba, se convulsionaba e incluso comenzaba a ahogarse. La desesperación le invadió, no sabía lo que ocurría. Pero no se rindió, luchaba para zafarse aún si con ello se lastimaba.
-Solo quiero hablar contigo. Si prometes no pedir ayuda retiro mi mano.
El peli azulino asintío, no es que tuviera muchas opciones y no quería poner en peligro a Sheba. Una sonrisa perversa se mostró entonces y es lo único que puede apreciarse.
-No creas que voy a liberarte. Sería muy idiota si te permito usar magia. Si te pasas de listo.
Las ataduras se ajustaron en demasía. Aladdin apretó con fuerza sus labios y arqueó la espalda debido a ello. Jadeaba intentando reponerse y le encaró con los ojos a medio abrir.
-¿Qué quieres...de mi?
-Todo.
-¿A qué te...refieres?
-Ya sea aquí, en Alma Toran o el mundo creado por Solomon eres la llave. Solo tu tienes el poder que todos queremos.
-Soy una persona.
-No te equivoques. Eres una herramienta. El sacrificio perfecto.
-¿El sacrificio para qué?
-Para obtener mi propio mundo.
-¿Quién...eres?
-Ya lo sabes, ¿o es que no me reconoces?
El joven no respondió, sus ojos volvían a cerrarse. Despertó abruptamente notando que estaba en el cuarto de baño, sumergido en el agua aún bastante caliente.
-Solo fue un sueño.-Suspiró y miró en dirección a la puerta.-Me da gusto que lo haya sido. No quiero preocupar a mamá...¿en verdad lo fue? ¿Por qué siento que las respuestas me llegaran a medias? Me siento tan frustrado, si hay algún enemigo o peligro debo protegerlos a todos. Pero así...no puedo. Me siento tan extraño, como si no perteneciera a este mundo, me ocurría lo mismo en el que creo el rey Solomon. ¿Es porque no dejo de considerar Alma Toran como mi hogar?
-¿Todo bien Aladdin?-su madre que tocaba a la puerta.
-Ah si.
-¿Te ayudo a enjabonar tu espalda como cuando eras niño?
-¡No! ¡Puedo hacerlo solo!
-Bien, estaré sacando las cosas para cocinar.
-En un rato voy.
-Tomate tu tiempo.
La decepción en la voz de Sheba fue notoria. En verdad quería entrar y ayudarle. Tiene poco que salió del hospital, por ello no se acostumbra a la idea de que ya no es su pequeño. Es un adolescente y no puede meterse así como así en su privacidad. Pero de esa manera siente que la vida le robó preciosos instantes que jamás volverán. Puede rogar, enfurecer y maldecir pero el pasado lo es y ahí se queda.
El oji celeste advirtió el tono de la mayor y fue capaz de adivinar que no le ha sentado bien la noticia. Se culpa por esos años que su madre se vio obligada a permanecer dormida. Una y otra vez se dice a si mismo que tiene que compensarla, ¿pero cómo?
-"Eres el sacrificio perfecto."
La frase llegó a su mente y le puso nervioso. Se levantó y colocó una toalla alrededor de la cintura para salir de la tina, pero al hacerlo se dio cuenta de que una de sus manos tenía la marca de cuando fue amarrado. Revisó sus tobillos, la muñeca y cuello pero no había más.
-No fue un sueño.
Secó su cabello, se vistió y peinó con su característica trenza. Para que su madre no pudiera ver la herida la cubrió con una muñequera que cumplía el objetivo a la perfección. Se dirigió a la cocina con la más bella sonrisa.
-Gracias por el baño.
-Fue un placer.
-¿Qué vas a preparar para comer?
-Con lo que trajiste tenía la intención de hacer un caldo de pollo pero-frunció el ceño-no recuerdo si las zanahorias se pelan o van con todo y cáscara.
-Oh...yo tampoco sé. Lo siento, creo que debí pensar en ello.
-¿Y cómo ibas tu a saber que tengo que habituarme a todo? No debes pedir perdón por cada cosa. Pareciera que todo el tiempo estas a la defensiva.
-No...
-¿Ves? Tranquilo mi amor. Eres mi hijo, siempre estaré orgullosa de ti y te apoyaré en cualquier problema que tengas. En cada equivocación, de los errores se aprende más. Ahora-su expresión era terriblemente seria-¿qué hacemos con las zanahorias?
-Mmm...
Los dos se miraron sin llegar a una conclusión. En ese momento el menor decidió pedir ayuda y marcó el número de su novia.
-¿Bueno?
-Ah, Kougyoku...soy yo...
-Cof cof cof...
-¡¿Estas bien?!
-Gulp. ¡No grites que tengo el celular en el oído!
-P-pero si has hecho lo mismo.
-Cierto ja ja ja-rió nerviosa-es que no me esperaba que me hablaras. ¿Aún estas nervioso por lo que ocurrió? Prometo que no tengo intención alguna de engañarte.
-Oh no, todo ha quedado claro y confío mucho en ti.
-...
-¿Sigues ahí?
-...
-¿Kougyoku?
-¿Acaso quieres matarme?
-¿Eh? ¿Hice algo mal?
-Olvidalo, mejor dime que se te ofrece.
-Ah, es que mi madre quiere preparar algo y...¿sabes si las zanahorias para el caldo de pollo se tienen que pelar?
-Que pregunta tan curiosa. Pues hay quien no lo hace pero Hakuryuu-chan dice que es recomendable.
-Muchas gracias...
-¿Qué te preocupa?
-¿Cómo sabes?
-Porque eres mi novio y te quiero mucho.
-...
-¿Aladdin?
-...
-¡Eres un patán! ¿Cómo te has atrevido a colgar?
-¡Ah no aquí estoy!
-Oh.
-Es que me hizo muy feliz lo que me dijiste. Me siento tan afortunado a tu lado.
-Yo también. Y no cambies el tema.
-Es sobre onisan.
-¿Qué tiene?
-No tuve oportunidad de preguntarte por lo que ocurrió pero, ¿hizo algo extraño?
-No, pero parece que tenía la intención. Judal-chan tuvo que hablar con el, dijo algo así como que no quería ver como se convertía en basura. Ahora que lo pienso fue extraño.
-¿Por qué lo dices?
-¿Recuerdas lo que te dije cuando nos conocimos?
-Si, te hice enojar.
-Fue algo distinto. Me asusté, me inquietó el hecho de que vieras a través de mi. Como si pudieras observar cada uno de mis pensamientos.
-No tengo una habilidad como esa. Pero el rukh a tu alrededor me dice si estas enojada, feliz o alterada.
-Si, ya suponía algo así. Judal-chan me recordó mucho a ti ese día.
-¿Crees que también pueda verlo?
-No lo sé. Nunca me ha dicho nada. Aunque supongo que no es algo que vaya uno diciendo por la vida. Pero podría intentar preguntarle.
-No es necesario.
-¿Acaso estas celoso?-le hizo burla.
-No. Tengo la esperanza de que no intente nada. Cuando peleamos, no iba enserio. Es como si solo estuviese jugando.
-Eres muy ingenuo. El tenía razón, dijo que me gustan los inocentes que son fáciles de someter-dijo en tono bastante bajo.
-¿Eh? Lo siento no se escucha.
-¡Que ya voy a colgar tengo vida!
-¡Espera!
-¡¿Qué?!
-Te amo.
-Yo también te amo. Si necesitas algo no dudes en decirme.
-Te lo prometo.
Finalizó la conversación, se dio la media vuelta y se encontró con su madre que le miraba molesta.
-Así que te has peleado, ¿eh? Supongo que tendremos otra platica madre a hijo.
-¡No me meteré en problemas!
-Claro que no lo harás jovencito.
Y de esa manera Aladdin pasó las horas escuchando a Sheba sobre lo que debía y no hacer. Las consecuencias que sus actos podrían tener y que de ser necesario no se dejara de nadie. ¿Le detenía o le incitaba? Eso es algo que solo ella sabe. Luego se pusieron a cocinar el dichoso caldo, realizaron algunos quehaceres y se fueron a dormir. Como la casa es muy pequeña compartieron cama otra vez. Sheba le tomó entre sus brazos, pues inconscientemente trata de protegerle del terrible destino que le espera. Es la gran intuición de una madre...¿o no?
...
En la mansión de los Ren.
La peli rosa se ha retirado a dormir, pero una vez en el lecho recibió una llamada.
-¿Bueno?
-Hola Kougyoku.
-Oh Alibaba-chan. ¿Ocurre algo?
-Necesito consuelo.
-¿Por qué?-alarmada.
-Por la mañana hubo un malentendido con mis hermanos. Pensaron que soy un pervertido y Abhmad no deja de burlarse de mi.
-De verdad que tienes mala suerte.
-Quería dejar de pensar en eso y te hablé. ¿Todo bien con Aladdin?
-¿No podías ser sincero y decirme que estabas preocupado?
-Ah...es que en realidad no sabía como preguntar.
-No hay problema.
-¿No se enojó por el beso?
-No.
-Es más comprensivo de lo que imaginé.
-Si, es un chico muy amable.
-Aunque cuando se enoja da miedo.
-Claro que no. Si no le hizo nada a Judal-chan.
-Ese loco si se pasó, mira que sacar una navaja.
-Aladdin dice que solo estaba jugando.
-¿Con esa cara de maniático? Si es así le falta sentido común.
-Y lo dices tu.
-Ah, ya ni me digas. Lo que te comenté de mis hermanos es en serio.
-Uh.
-Bueno te dejo. Aún no hago la tarea pero tenía que comprobar que estabas bien.
-Suerte.
-Gracias. Hasta mañana.
-Nos vemos.
Kougyoku se quedó mirando el móvil para luego dejarlo en la mesa y concentrarse en sus actividades, por andar en la luna también se retrasó. Suspiró y dejó caer todo su peso en la silla.
-Será una muy larga noche.
...
Luego de un pesado día de trabajo Judal regresaba a casa.
-Bienvenido-su madre.
-No deberías levantarte. Debes descansar ya te lo he dicho.
-Pero estoy bien.
-¿Segura?
-Si. Incluso preparé tu platillo favorito.
-¿Enserio? No debiste molestarte.
-Pero fue muy divertido. No sé porque me siento llena de energía.
-Es probable que esté superando lo de papá. Nada me haría más feliz. No quiero perderla.
-¿Te parece si comemos?
-Claro.
-Sirve que me platicas de tu día.
Luego de la agradable convivencia el chico se retiró a su habitación. Realizó sus deberes en los que no tardó mucho. Tomó un baño y se tiró sobre la cama para dormir. Giró algunas veces de un lado para otro sin poder conciliar el sueño.
-Me lleva no puedo pegar ojo. Con la falta que me hace. El exceso de trabajo va a terminar por matarme. ¿Cómo estará Kougyoku? ¿Se habrá peleado con el enano? ¿Por qué será que no puedo evitar molestarlo. Cada que lo veo siento nostalgia y el enorme deseo de partirle la cara. Me agrada pero igual me irrita. ¿Tendrá lógica? Nah, me da igual. Sentarme a pensar las cosas no cambiará nada.
Aunque no deja de pensar una y otra vez en Aladdin, se supone que es la segunda vez que le ve pero siente que tuvieran una relación sumamente cercana...¿por qué?
...
Por la mañana Aladdin despierta y frota con pereza su ojito. Ladea la cabeza y se encuentra con su madre, sonríe.
-Solomon...-emitió ella en su susurro-...¿por qué me has dejado sola?
Así de fácil pasó Aladdin de la felicidad a la tristeza. Sheba no esta sola, pero entiende que no puede compensar el vacío que su padre ha dejado sin importar lo mucho que se esfuerze. Tampoco es su intención usurpar un lugar que no le corresponde, pero verla sufrir de esa manera y no poder hacer algo es terriblemente doloroso. Extiende su mano para tocar con suavidad la mejilla ajena, quería reconfortarle, animarla, hacerle saber que sin importar nada permanecería a su lado.
-¿Mmm Aladdin?
-Buenos días mamá-sonrió con amplitud, como si nada malo ocurriera y esta vez Sheba creyó en ello.
Quizá porque esta anímicamente agotada, tal vez porque eso facilita en demasía las cosas o porque inconscientemente le culpa de lo ocurrido. A lo mejor son todas juntas.
-¿Quieres desayunar?-la peli rosa.
-Primero debo dar el masaje a tus piernas.
-No es necesario.
-Pero quiero hacerlo.
-Gracias.
El peli azulino tocaba las piernas de Sheba con mucho cuidado. Estaban tan delgadas debido a la falta de ejercicio que no hacia más que causarle preocupación y angustia. Pero todo saldrá bien, fue lo que le dijeron Titus y Sphintus, confía en ellos con el alma. Terminó con la labor y sonrió de nueva cuenta.
-Es todo por ahora. Después seguimos.
-Siempre eres muy atento pero seguro tienes cosas que hacer, si me enseñas yo podría...
-No, es seguro que te lastimaras, no hay manera de que alcances tus piernas sin forzar el cuerpo.
-Supongo que por ahora no tengo otra opción-hizo un pequeño berrinche-pero al menos prepararé el desayuno.
-¡Yo ayudo es muy divertido!
-¡Así se habla!
Por alguna razón la mujer sintió el impulso de preparar crepas, no entendió porque pero su hijo si y no dejaba de mirarla melancolico.
-¿Extrañas a papá?
-Lo normal-dijo cortando algunas manzanas sin cambiar su expresión.
-¿Hay algo que pueda hacer?
-¿Como qué?
-Pues no sé.
-¿Y esperas que tenga todas las respuestas?
-¿Eh?
-¡¿Que no te das cuenta de lo mucho que me estoy esforzando?!
-P-pero yo...
-¡Es suficiente! ¡Cállate, ya no soporto escucharte! ¡Solomon murió por tu culpa! ¡Haré lo que debí en el hospital!
Cogió el cuchillo y se lanzó sobre el chico, este la sostuvo para que no se hiciera daño al no poder caminar, de esa manera resbalaron hasta caer al piso. Sheba apuntaba el cuchillo en dirección a su pecho, Aladdin le detenia. Decir que estaba sorprendido es decir poco, se pregunta como escapar de dicha situación. Si es rudo bien podría herirla y acaba de salir del coma, no es recomendable.
-El mundo estaría mejor sin ti.
El joven es fuerte. Siempre se ha caracterizado por su hermosa sonrisa ante la adversidad, pero que sea su madre quien le dice algo así...soltó la mano contraria y cerró los ojos. Si su muerte ayudaba a borrar un poco de la amargura en su corazón...entonces estaba dispuesto a sacrificarse.
-Yo jamás te haría algo así mi querido Aladdin.
Una voz resonó en su cabeza y le confundió aún más de lo que ya estaba, porque es la misma que ahora no deja de repetir que le quiere muerto. Algo en su interior le dijo que no podía dejar las cosas así, tenía que resolver el misterio que envuelve su vida entera y pensándolo detenidamente no quiere que su madre vaya a prisión, lugar al que irá si logra su cometido. Con un suave y elegante giro Aladdin recostó a Sheba en el piso y le desarmó.
-No quiero verte más. ¡Largate!
El oji celeste le sonrió con ternura, cogió su móvil y cartera.
-Voy al trabajo, nos vemos al rato. Espero que para entonces ya no estés enojada. Te quiero mucho mamá.
Y se fue dejando solo malestar en la peli rosa.
-Debí asesinarlo.
-No permitiré que le hagas daño a mi hijo.
-¡Tu no te metas! ¡Yo soy su madre!-comenzó a temblar y abrazándose a si misma-¿qué me está pasando Solomon?
...
En Kou.
Gyokuen revisaba algunos contratos cuando percibió a lo lejos un rukh que le es familiar y sonrió con malicia.
-Ya era hora de que aparecieras. Siempre tan lenta. ¿Acaso vas a permitir que destruyan lo que tanto amas? ¿Te quedarás cruzada de brazos mientras el sufre? Estamos limitadas por culpa de esa persona pero me niego a resignarme, las cosas no deben ser así. Me robaste el amor de Solomon y por ello siempre te guardaré rencor. Pero no por ello quiero ver morir a Aladdin. La única que puede hacerle sufrir soy yo. Es divertido ver como una y otra vez trata de salvarme de la depravación. Es tan idiota como su padre.
Sonrió con dulzura, expresión que ni ella notó y continuó con sus labores. Mientras no sepa del todo lo que está pasando no hay mucho que pueda hacer.
-Más te vale que no te maten hijo del arrogante rey.
...
El mago caminaba por un parque, aquel donde conoció a su novia. Se estremeció a tal grado que estuvo a punto de caer. Se acercó a una banca y tomó asiento.
-¿Qué ocurrió? Pensé que ya no habría problemas, pero...casi me asesina por segunda vez. Estar a su lado es peligroso pero no puedo dejarle sola. Además, ¿no fue mamá la que me dijo que jamás me haría algo así?
Su mente está hecha un caos. Normalmente es centrado y trata de tomar las mejores decisiones, pero su vida dista mucho de ser cotidiana.
-A lo mejor todavía queda un poco de rukh negro en su interior.
-"Debes darte cuenta de que esta mal."
-¿Qué? ¿Ella, su actitud, yo?...
-¿Este mundo? ¿Eh? ¿Por qué dije eso?
Se apoyó por completo en el respaldo mirando el cielo, tratando de encontrar una solución, pero se dio cuenta de que no conseguiría nada de esa manera. Lo mejor es emplear el tiempo en algo de provecho. Se puso de pie y se emcaminó a Kou. Después de todo Kouha le dijo que necesitaba ayuda y nada como un poco de trabajo para distraer su mente y pensar las cosas en frío y con más calma. Llegó poco después, como si tuviera la urgencia de no pensar más. Una vez ahí subió a la oficina del peli rosa.
-¡Oh que bueno que estas aquí niño mugriento!...¿Ocurre algo? No te vez muy bien.
-Ah es que hace rato me caí ja ja ja ja.
-Deberías tener cuidado. Nunca se sabe cuando un raspón puede infectarse y luego ¡pum! Te quedas sin pierna.
-¿En que clase de accidente estas pensando?
-En uno muy llamativo~.
-Uh...¿Necesitas que revise algo?
-¡Ah si!
Su jefe le mostró varios documentos y explicó lo que tenía que hacer. Puede que Kouha parezca alguien irresponsable y juguetón pero en realidad es bastante eficiente en lo que hace, facilitando en gran medida el trabajo. Nuevamente Aladdin hizo magia, aunque esta vez no literal. Los papeles vuelan de sus manos a un montón y otro a la vez que el contrario le dirige una sonrisa. Y no solo por lo trabajador que es el chico o la suerte de que una de las cabezas de Alma Toran trabaje para el sino porque se nota que pone empeño en todo. No se toma a la ligera nada aún si es fácil para el. El menor está tan concentrado que no se da cuenta de en que momento salió su jefe. Suspira una vez finalizada la actividad y ya mucho más tranquilo.
-Ten-el oji fiusha extendiendo una ensalada.
-¿Eh?-confundido-oh ya veo, me pagas en especie, es genial.
-¿Ah? ¿Estas loco? Claro que no. ¿Que tan avaro crees que soy?
-Ah no yo...
-Puft es broma ja ja ja. Es que me pareció que estas algo pálido. Lo que quieras a que no has desayunado.
-¿Cómo sabes?
-Intuición femenina~.
-Pero tu no ah ja ja ja ja ja.
Pasaron un buen rato entre tontería y media. Esta vez Aladdin en verdad se animó. Sus hermosos orbes contenían lágrimas del más hermoso tipo: diversión.
-¡Ja ja ja ja! ¡Detente Kouha-kun que me duele ah el estómago ja ja ja ja!
-¿Te sientes mejor?-expresó con una sonrisa sincera.
En ese instante el más joven se sintió tremendamente afortunado. Aún no conoce a toda la familia de su novia, pero Kouha y Hakuryuu son en verdad agradables. No es una sorpresa que Kougyoku sea tan linda. Se sonroja y mueve las manos nervioso.
-Con que pensando en mi hermana, ¿eh?
-¿Puedes leer la mente?
-Para nada, eres muy obvio.
-Oh.
La convivencia con su cuñado es tan natural que parece se conocieran de toda la vida, de pronto el mayor le dirigió una curiosa mirada.
-Oye Aladdin...
-¿Si?
-Te parecerá extraño que te pregunte esto pero...¿no te sientes diferente en este lugar?
-¿En la empresa?
-En el mundo. Como si las cosas no fueran como deberían.
-¿Ah?
-Es que no sé. Siento que no estuviese viviendo mi vida. Siempre he tenido la impresión de estar en algo así como un sueño. Pero es real, lo siento con cada día que pasa. Pero luego te conocí y...
-¿Tenías la impresión de que ya nos habíamos visto?
-Exacto. ¿También te ocurre?
-Antes no, pero desde que conocí a Kougyoku si.
-Ya veo.
Se acercó al menor y le tomó con fuerza de las manos mirándolo con algo que parecía desesperación.
-Prometeme que si necesitas ayuda me dirás. No solo trabajas aquí, eres alguien importante para mi hermana. Te considero un gran amigo.
-K-Kouha-kun...
-¡Hazlo!-emitió cual si fuera orden.
Algo en su interior le dice que Aladdin no es del tipo que habla de sus problemas y preocupaciones lo que le tiene un tanto desesperado.
-Lo prometo.
-¡Genial!-sonrió-si rompes tu promesa me voy a enojar mucho. Y no te daré consejos románticos.
-¿Tienes?
-Oh pero claro, ¿con quién crees que hablas? Ahora vete de aquí.
-¿Eh?
-Vas a visitar a Kougyoku en el colegio ¿o no?
-Ah pues no pensaba hacerlo. No tenía planes y no se me ocurre que hacer con ella.
-Que tonto. Todo se dará sin necesidad de pensar. Y si quieren ponerse románticos no hay nadie en casa. Hakuryuu estará ocupado en un trabajo de la escuela. Te pones velas aromáticas, música romántica...y cuando menos te des cuenta.
-¡Kouha-kun!-se ruborizó.
-Pero ya enserio. Estoy confiandote a mi hermana. No perdonaré que la hagas sufrir. Atente a las consecuencias si ocurre.
-Eres un buen hermano, te preocupas por ella.
-También por ti. No entiendo porque te apartas de la gente, es un mal hábito, ¿sabes? Ahora deja de perder el tiempo y tengan una cita. Disfruta tu juventud~.
Le dio una palmada para incitarlo porque de otra manera se quedará a vivir en el despacho.
...
La peli rosa estiraba el cuerpo con algo de flojera, la última clase ha sido calculo y vaya que convirtió su cerebro en puré, normal considerando que por alguna extraña razón dura cuatro horas. ¿A quién se le ocurrió el horario de clases? Ya ni sentido tiene pensar en ello. Además Alibaba y Judal se han quedado castigados por andar interrumpiendo las lecciones. Y todo porque el rubio no dejaba de quejarse con una ecuación que no podía resolver, fastidio al otro que le dijo que guardara silencio y como prosiguió con sus lamentos terminó por lanzarle el libro, el menor se cayó de la banca llevándose a un par de infelices.
La chica suspira pesadamente.
-¿Cuándo van a llevarse mejor? No pueden pelear toda la vida.
-¿Oye no es el mismo chico de ayer?-una joven.
-Tienes razón. Oh viste cuando se peleó con Judal. ¡Se veían tan guapos los dos!
-Oh si, casi me da algo.
-Mmm creo que debo comprar cloroformo o cuando menos unos somníferos y ponerselos en un jugo.
-¿No es ilegal?
-¡Iré a prisión por él!
-Ja ja ja ja.
Kougyoku les miró raro, pero luego cayó en la cuenta de que estaban hablando de su novio.
-¿Vino a verme otra vez?
Corrió lo más rápido que sus piernas le permitieron e incluso más. Su corazón salió disparado en cuanto le vio de pie cerca de la entrada con la más bella sonrisa. Este al notarla se despidió amablemente de un grupo de chicas que le acosaban, aunque el piensa que solo le hacían compañía.
-Hola-dijo con una voz que sonó entre dulce y tremendamente sensual.
-H-hola-nerviosa. No me imaginé que me darías la sorpresa otra vez.
-Supongo que tienes tarea pero me gustaría pasar un rato contigo en el parque-extendió su mano de forma galante-¿tendría una cita conmigo bella señorita?
Tan emocionada estaba que se lanzó a sus brazos efusivamente y casi le tiro.
-¡Contigo hasta el fin del mundo!
Cabe destacar que decenas de miradas les contemplan con envidia. Los chicos a Aladdin, las chicas a Kougyoku. El peli azulino tomó su maleta.
-Yo llevaré tus cosas.
-¡Oh no te preocupes! No pesa.
-Lo sé. Pero mientras esté en mis manos ayudarte lo haré-sonrió.
La mayor sintió que todos los colores se le subían al rostro. ¿Cómo rayos le hace su novio para ser tan condenadamente adorable? Pero algo es seguro y es que a su lado es muy feliz. Caminaron uno al lado del otro, sincronizados al punto que incluso caminaban con el mismo pie.
-¡Ah!-la oji fiusha.
-¿Qué ocurre?
-¡Algodones de dulce!
-¿Quieres?
-¡Si!
Fueron al puesto que los vende y Kougyoku pidió uno rosa que pagó su pareja.
-Es mi color favorito.
-¿Sabe bien?
-¿No lo has probado?
-Hace mucho así que no recuerdo su sabor o como se comen.
-Puedo darte del mío.
-¡No como crees! ¡Disfrutalo!
El chico pidió uno del mismo color.
-Pensé que pedirías uno azul.
-Es que este es el que te gusta y me recuerda a ti.-sonrió.
-¡Ay por dios mi corazón! ¡Me voy a morir! Late con tanta fuerza que incluso lo escucho. ¿Es que acaso me estoy infartando? ¡Si continuó así le convertiré en un asesino! Es tan lindo que me dan ganas de llorar y más cuando pone esa carita.
El menor le daba vueltas al dulce como analizando la manera de comerlo.
-Mmm.
-¿Qué ocurre?
-Es tan esponjoso que no se como probarlo.
-Dale una mordida.
-¿Así nada más?
-¡Si!
-Bueno.
Hizo lo dicho.
-Achú, achú ¡ACHÚ!-comenzó a estornudar.
-¿Qué pasó?
-Se me metió en la nariz ¡Achú!
-¡Ja ja ja ja ja!
-No es achú...divertido achú...
-¡Claro que si! Me ocurrió lo mismo la primera vez que lo probé.
El peli azulino pasó algunos segundos en tan bochornosa situación que le hizo sonrojar de vergüenza. Una vez le pasó el malestar le mostraron la manera correcta de ingerirlo.
-¡Oh está muy rico!
-¿Verdad?
Se recargaron en el tronco de un árbol hasta que se acabaron el bocadillo. Estaban parados uno al lado del otro en completo silencio. Aladdin veía sus pies nervioso para luego alzar la vista y fijarla en su novia.
-¿Cómo es posible que me tengas tanta paciencia?-articulo al fin.
-No es necesaria. Todo en ti me gusta porque te amo-su expresión es de ternura total.
-Oh Kougyoku.
Suspiró y se acercó a ella, la aprisionó entre el y el árbol colocando sus brazos a los costados a la altura de la cabeza a modo de apoyo. Contempló algunos segundos sus labios para cerrar los ojos e iniciar el contacto. Deslizaba los propios con increíble delicadeza. Con pequeños y sutiles roces que incrementaban sin esfuerzo el rubor de los dos. Poco a poco su novia le permitió la entrada, Aladdin degusto con respeto y amor pudiendo apreciar la dulzura del algodón que antes han comido. Su lengua se entrelaza con la contraria como buscando protección, alivio, consuelo y lo que es mejor siempre lo recibe. Kougyoku le da tanto sin esperar nada a cambio que no puede contener su sentir. Se enamora más y más de ella hasta caer rendido a sus pies. Le tiene completamente en sus manos, ahí esta bien. Separan un poco sus rostros y recarga su frente en la contraria sin abrir los ojos abrazándola con fuerza.
-No puedo respirar Aladdin.
-Solo será un momento, lo siento.
La peli rosa se estremeció al captar el aliento de este sobre sus labios. El menor no es el único que siente que su corazón puede escapar. Le suelta pero no deja de sonreirle, en este momento su novio se ve tan maduro y confiable que en verdad piensa que puede morir ahogada en felicidad. Se toman de la mano y emprenden la ida a casa invadidos de la más grande alegría. Tan metidos en lo suyo que daba la impresión de que el tiempo se había detenido.
-Llegamos-dijo Kougyoku con algo de tristeza.
Le fue devuelta su maleta y acariciada su mejilla con ternura, la mano se deslizó a su cabello para ser inspirado por el oji celeste, acción que la apeno y le puso colorada.
-Nos vemos luego, aunque creo que no podré dejar de pensar en ti. Te amo demasiado.
-Yo también te amo tanto.
Se abrazaron por algunos minutos. Hasta que la mayor le dejó en libertad.
-Será mejor que te deje ir o tu madre se preocupará.
Por unos segundos Kougyoku tuvo la impresión de que el rostro de Aladdin se ensombreció, pero fue algo tan esporádico que lo atribuyo a su imaginación pues una sonrisa ocupó su lugar.
-Nos vemos luego.
Ella le miraba desde el pórtico, el caminaba con normalidad a la vez que la angustia se cernía sobre su persona.
-Estaba tan feliz con Kouha y Kougyoku que olvidé el asunto de mamá. ¿Cómo me recibirá al volver? ¿Seguirá enojada? ¿Intentará atacarme de nuevo?
Solo le quedaba tener la esperanza de que no fuera esta última. Porque, no podía pensar en dañarla así estuviese en inminente peligro.
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Notas finales.
Hola! Gracias a todos por leer! Bueno, pues santa no me trajo el regalo que le pedí, aquí la conversación:
-Para este año me gustaría más velocidad para escribir.
-Deja de subir tantos fics a la vez.
-No puedo! Amo escribir!
-Entonces púdrete!
-Ungh...
Mmm ahora que lo pienso quizá no era santa, porque luego de ello me ahorcó con su costal.
Ok me hace falta dormir XD, estoy rete desvelada pero feliz! Escribir es mi vida! :) Gracias por su apoyo y paciencia :).
Noami Sonomi Kaname.-Ja ja ja si Judal se pasó. Oh si, Aladdin es tan hermoso! Yo me apunto vamos por él! Nop, no es Sheba pero si tiene mucho que ver. Más o menos he dado algunas pistas de que va el asunto y el resumen del fic también es una pista, las cosas no son lo que parecen XD, pero si Sheba es algo o alguien que no debería existir. Ja ja ja si caray Gyokuen tan buena onda dentro de lo que cabe XD, normalmente no me cae bien, pero tenía ganas de experimentar en algo que sucederá más adelante. Aunque igual y me matan XD, será cuestión de ver XD. Oh me hace muy feliz que te guste, es que mis capítulos son tan bipolares como yo (? A veces paso del terror a la comedia así no más ja ja ja gracias por el apoyo! Cuídate mucho :).
Irara.-Porque me gusta XD gracias por comentar!
Nos vemos la próxima y por lo que más quieras Ohtaka-sama haz canon el AlaKou o el KouAla Aladdin sometido también se me hace lindo (? Hasta la próxima! Y gracias por leer! :)
