Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama.
Escrito en el móvil, errores son sin querer.
Muchas gracias a Yayoi y todos los que leen.
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Capítulo 12 Algo...hay algo fuera de lugar.
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El camino a casa le pareció eterno, lo que de cierta manera le hizo sentir mal. ¿Cómo podría estar asustado de encontarse con su madre? Sheba ha sufrido, perdido cosas importantes y salido herida mientras él la recibe con su ingratitud. Se detiene algunos segundos y reanuda su caminar. ¿Cómo enfrentas una situación así? Quizá si fuera otro tipo de persona, alguien a quien no le importara la seguridad o bienestar de otros saldría bien librado. Un terrible defecto, se repite en su mente, mientras su expresión se vuelve increíblemente sería.
-Amo a mi madre y no quiero dañarla. Creí que estaba dispuesto a permitir que acabara con mi vida si eso le hace feliz, pero ahora que estuve en compañía de Kougyoku me di cuenta de mi error. No sé si aún me quiere o cambió su sentir radicalmente pero asesinarme lejos de hacerle un bien provocará un mal. No solo en su vida diaria, no estoy seguro de que el rukh funcione de la misma manera en este mundo que en el otro, pero de ser así podría caer en la depravación; detestarme provocará lo mismo pero mientras me halle con vida puedo buscar una solución. ¿Debería irme de casa? No, sería abandonarla y escapar. Además en su condición necesita que alguien le procure.
-Ah~ -miró con algo de cansancio el cielo-mañana es viernes, quería invitar a Kougyoku a casa para disfrutar una linda velada en compañía de mamá. Dudo que sea buena idea.
Bajó la mirada un poco deprimido. ¿Está siendo egoísta al querer ser feliz? ¿Acaso tener una novia tan bonita es algo que no debía pasarle a él? Su corazón se oprimió con crueldad.
-¿Por qué siento que todo está mal? ¡¿Quién soy?! ¿Ah? ¿Quién soy? Tengo la impresión de que he formulado la pregunta con anterioridad. ¿Cuándo?
-¿En dónde?
-¡¿Mamá?!-de nuevo nada, llevó su mano a su flequillo y tiró con fuerza frustrado-¿Dónde? Vamos Aladdin, busca la respuesta...-forzaba a su de por si agotada mente, cerró los ojos, es importante. Poco a poco se escucha una conversación.
-¡Ugo-kun!
Gritó al tiempo en que abría sus orbes desmesuradamente. La imagen que pasó como destello ante el fue ni más ni menos que esa en donde intentó suicidarse en el palacio sagrado. Rió ligeramente. Para ser alguien tan alergre vaya que es de cuidado cuando se deprime o molesta. Aún recuerda el daño que se hizo el guardián que le protegió con su cuerpo del techo que se vino abajo debido a su intervención. Y aún así no le culpó, justo cuando creía que su vida llegaba al final sin pena ni gloria el djinn se volvió su amigo. Tiempo después conoció a mucha gente. Nunca debes rendirte porque el destino podría tener reservada alguna sorpresa. Sonrió pero luego perdió todo color en su rostro.
-Entiendo lo que intentó decirme Kouha-kun. Yo tampoco siento esta realidad como verdadera. Da la impresión de que fuese un sueño del que puedo despertar en cualquier momento. ¿Lo es o algo está jugando conmigo? Arba-san dijo que tenía que notarlo pero no comprendo a qué se refiere. Bueno, supongo que tampoco puedo quedarme en la calle buscando una respuesta que parece querer tomarse su tiempo. Mamá me preocupa, espero que no se haya lastimado, en el estado en que se encontraba pudo...
El terror de perder a su progenitora le hizo aventurarse en una veloz carrera, por fortuna no está muy lejos de su hogar. Una vez parado frente a la puerta la abrió y se metió sin más solo para chocar con algo y caer al suelo estrepitosamente rodando hasta golpearse contra la pared de espaldas.
-¡AAAAAAA!-gritó agudo más provocado por el susto que el daño que se causó realmente.
-¡Por dios Aladdin! ¡¿Estas bien?!-llegaba Sheba en la silla de ruedas dispuesta a auxiliarle, como se veía sincera el menor tomó la mano que le ofrecía y se puso de pie sobando su adolorida cabeza a la que se le revolvieron las ideas.
Miró a su alrededor encontrándose con aquello que le hizo caer, un banco. Algo que no habría pasado de ser precavido como lo es con normalidad. Pero cuando se trata de los seres que ama, es algo impulsivo.
-Lo siento Aladdin, ¿te hiciste mucho daño? Porque con la caída aunque sea un poco seguro que si.
-No-sonrió.
-No debí ponerlo ahí.
-¿Qué estabas haciendo?
-Mmm pues estaba pensando en varias cosas y luego fui a la cocina por un café. Cuando dejé la tasa sobre la mesa me di cuenta de que estaba ligeramente chueca. Moví por aquí y por allá buscando herramientas y ¡las encontré! Solo fue cuestión de serruchar un poco, coger un par de clavos y un martillo y ¡listo! Pero desordené todo y no he tenido tiempo de colocarlo en donde va.
-La mesa estaba bien, ¿será que la golpeó mientras aún estaba molesta? Al menos me tranquiliza saber que fue lo único perjudicado, bueno y un poquito yo porque creo que si me dolió.
-¡Es genial mamá! ¡Eres muy confiable! La primera vez que intenté clavar un cuadro me di en el dedo, se ve mucho más sencillo de lo que es.
-Ja ja ja ja Solomon daño una pared cuando hacia una pajarera. Lo vio en un libro y dijo: "se ve interesante" y pues, ahí tienes las consecuencias.
-¿Y qué pasó?
-Luego se compró un manual llamado: "Cómo reparar desperfectos en el hogar".
-¿Rompió algo más?-preocupado.
-Para nada, cuando había fugas o problemas eléctricos era el quien los arreglaba, se le hacia divertido. Eso si cuando tenía mucho trabajo en la empresa no le quedaba más remedio que contratar a alguien, pero entonces el preparaba la cena.
-Wow hacia de todo.
La peli rosa sonrió para inmediatamente mirarle severa, cosa que le alertó aún cuando no era su intención actuar de esa manera.
-Lo lamento Aladdin.
-¿Eh?
-No sé por qué pero te he lastimado, si no fuera porque te proteges yo...no puedes confiar en mi. Podría enviarte al hospital en el mejor de los casos.
-No digas eso.
-Es la verdad.
-Eres mi madre, seguramente son secuelas debido al accidente, estoy seguro de que tarde o temprano volveras a la normalidad.
-¿Y si no? Me volvería loca si un día despierto y me doy cuenta de que te asesine.
-Podemos ir a ver a Sphintus-kun.
-Si lo que tengo no tiene solución, ¿qué haré?
-Estaré a tu lado sin importar nada.
-Oh Aladdin, disculpa.
-No hay nada que perdonar.
Le abrazó con ternura, la peli rosa tenía su rostro en el pecho de su hijo, escuchaba el latir de su pequeño y bondadoso corazón, de alguna manera le llenaba de paz. Comenzó a quedarse dormida sin remedio así el menor le llevó a la cama, le recostó y cubrió con las sábanas depositando un beso en su frente.
Cogió su móvil para hacer una llamada, un tono, dos...
-¿Bueno?
-¿Sphintus-kun?
-¡Oh Aladdin! No creí que conservarás mi número.
-¡¿Por qué?! ¡Somos amigos!
-Bueno, te lo di hace mucho y nunca me habías llamado.
-No quería molestar.
-...
-¿Sphintus-kun?
-¡Sabes que me enfurece que lo digas! ¡Si te tuviera enfrente!
-Lo siento.
-Bueno, no es algo nuevo. Supongo que estoy algo sensible porque Titus no ha dejado de molestarme en todo el día.
-Es porque le agradas.
-Que extraña manera tiene de demostrarlo. ¿Y bien? ¿Qué se te ofrece? Dudo que fuera para escuchar mis quejas.
-Es sobre mamá.
-¿Tuvo una recaída?
-No.
-¿Entonces?
-...
-¿Aladdin?
-Mmm...¿es posible que su cerebro haya sufrido algún daño?
-¿Tiene algún tipo de problema motor?
-Es más como si en ocasiones fuera otra persona.
-¿Por qué lo dices?
-...
-Puedes confiar en mi, prometo no decirle a nadie.
-Ha tenido dos episodios violentos.
-¿Te hizo daño?-angustiado.
-No.
-¿Seguro?
-Es mi madre.
-Eso no quiere decir nada. Entiendo que te preocupes pero encubrirla será más perjudicial para ella que para nadie más. Si en verdad quieres que se recupere debes decirme.
-No puedo darte detalles.
-Esta bien, no son tan relevantes, me basta con que respondas.
-Si.
-...
Durante algunos segundos se hizo un silencio incómodo. No parecía que ninguno de los dos tuviese la intención de continuar, pero tampoco es algo que se pudiera dejar a medias.
-Necesito que mañana la traigas al hospital. Ya hicimos estudios y todo estaba bien pero no está de más ver si algo cambió con su salida. Más te vale que llegues bien temprano.
-Así lo haré.
-Escuchame bien Aladdin, si algo te llega a pasar te voy a odiar. Así como te preocupas por otros nosotros lo hacemos por ti. Eres un importante amigo...-esperópara recibir algúncomentario,pero al ver que nada decíacontinuó-no estas solo. No importa la hora que sea, Titus y yo siempre estaremos para ti.
-Gracias-su voz salió quebrada.
-Te dejo que tengo algunos pacientes a los cuales revisar.
El moreno colgó el teléfono conocedor de que el peli azulino seguramente estaría llorando. Y no se equivocó, Aladdin aprovechó que su madre duerme para liberar un poco de lo mucho que guarda en su pecho. Algunos minutos más tarde y con visibles señales en su rostro del llanto, se levantó a dejar su móvil en el buró al lado de la cama. Miró el desastre provocado por su progenitora y rió con suavidad.
-Parece que será una noche muy larga. Bien, manos a la obra.
...
El sol se colaba por la ventana, así que Aladdin se acercó rápidamente para correr la cortina, ni cuenta se había dado de que no estaba en su lugar.
-Mmm...
Demasiado tarde, su madre despertó.
-Buenos días-dijo el.
-Buenos días mi amor. ¿Dormiste bien?
La tentación de ocultar la verdad era enorme pero sabe que Sheba puede darse cuenta.
-No dormí, se me pasó el tiempo acomodando las cosas.
-¿Eh?-se sentó de golpe y efectivamente todo estaba en su sitio.
-¡Soy una terrible madre!
-¡No es verdad! Es que soy un poco lento-sonrió.
Lo cierto es que había manchas de aceite en el suelo, los clavos regados por todos lados, pegamento adherido con estopa y eso si que le costó horrores, tanto así que se vio forzado a utilizar magia. En algún punto sintió curiosidad del como su madre causó tantos estragos con una pequeña caja para llegar a la conclusión obvia, no estaba en sus cinco sentidos. Agradece nuevamente el hecho de que no se hiciera daño y que no tuviese dinero suficiente para comprar una pistola de clavos y un taladro en su momento. Lo que parecía ser desgracia se ha convertido en buena suerte con el tiempo.
-Eres un buen niño. De acuerdo no seguiré quejandome, no quiero hacerte sentir incómodo. Deberías descansar.
-Cuando tenga oportunidad prometo hacerlo, pero ahora necesito llevarte al hospital para que te hagan algunos estudios. Quiero descartar que haya algún problema.
-Pero será muy costoso.
-Me han pagado muy bien en mi nuevo trabajo y tengo dinero ahorrado.
Sheba no quería tomar más, pero no sabe a ciencia cierta como está su situación financiera. Si aún existen las cuentas a su nombre en el banco y demás. Y con la confusión de la que es víctima no es recomendable averiguarlo ahora.
-Al menos preparé el desayuno-dijo con el tono más animado que le salió, el cual no fue del todo convincente.
-¡Yo ayudo!-sonrió.
El gesto le fue devuelto con intensidad. Ese radiante rostro que es capaz de hacer que cualquiera se olvide de sus problemas aunque sea por un momento. Es algo que ni el hijo de Solomon ha notado pero que sin duda es inmensamente apreciado.
...
Madre e hijo tomaron un taxi para llegar al hospital, nadamás bajar del vehículo ya les esperaba cierto rubio de mirada intensa, y que se nota esta molesto.
-Hola Titus-kun, creí que sería...
-¿Sphintus? No, tuvo que realizar una cirugía de emergencia, aún se encuentra en ella pero me pidió que realizara los estudios en su lugar. Dijo que lo siente.
-¿Estas enojado?
-Furioso mocoso irresponsable. ¿Cuándo planeabas decirnos? ¿Cuándo no hubiera vuelta atrás?
-Ah no...
-Ya ni me digas que me dan ganas de matarte. Sigue descuidando tu salud. ¿O crees que no me doy cuenta de que no dormiste?
-Eso fue culpa mía-Sheba.
-Oh lo siento, buenos días. No la saludé.
-No le des importancia. Me da mucho gusto ver que te preocupas tanto por el.
-Es que somos amigos-sonrió para luego mirar al menor-y en cuanto a ti-suspiró-olvidalo. Hagamos esos estudios, cuanto antes mejor.
El joven se quedó en la sala de espera, cabezeando de vez en cuanto debido al sueño que comienza a hacerse presente. Pero consigue mantenerse gracias a la increíble fuerza de voluntad de la que es dueño, aún así la sensación es increíble mira su móvil deseando enviar un mensaje a su novia pero seguro que a esa hora está en el colegio y causarle problemas es lo último que haría en el mundo.
-Tengo tantas ganas de platicar contigo.
El timbre de su celular sonó espantándolo y provocando que casi lo tirara. Sonrió al ver que era un mensaje de la peli rosa.
9:00 Buenos días, seguro te estarás diciendo ¿por qué esta irresponsable no pone atención en clases? La profesora llevó a Judal-chan con el director. Le dijo una grosería aunque no es algo fuera de lo común.
9:01 ¡Buenos días! Oh no, de hecho me hizo muy feliz ver tu mensaje. ¡Tenía ganas de platicar contigo! Es como si adivinaras mi pensamiento.
9:02 ¡Eres un tonto! ¡Me hiciste gritar de emoción y todos me han mirado extraño!
9:02 ¡Lo siento!
9:03 Bueno, no es como si no supieran que soy rara. ¿Cómo te fué con tu mamá? Ayer te noté algo nervioso cuando te fuiste. Y quiero la verdad.
9:04 Pues tiene una actitud fuera de lo común pero nada de gravedad. Estamos en el hospital para que le hagan algunos estudios para descartar secuelas.
9:05 Oh pobrecito, si necesitas ayuda puedes decirme en cualquier momento, el que sea. ¡Aún a media noche iré por ti!
9:06 ¡Eres muy linda! ¡Te amo Kougyoku!
9:07 Jgdptmgdptpdwgmgtpe.
9:08 Perdón, creo que no entendí tu mensaje.
9:08 ¡No lo fue! Me sorprendiste, estuve a punto de tirar el celular y termine mandando esa cosa rara. ¡Borrala por favor es vergonzoso!
9:09 Temo que es una petición que no puedo cumplir.
9:10 ¿Por qué?
9:11 Porque fue muy tierno.
Por espacio de media hora no llegó un solo mensaje más, el peli azulino lo atribuyó a que la maestra había vuelto. Sonrió sintiéndose con nuevas energías y moviendo sus pies un tanto inquieto esperando a su madre.
9:42 Pareciera que tienes deseos de asesinarme. ¿Tienes idea de lo mucho que te quiero? Debes cuidar mi corazón y no hacer ese tipo de comentarios.
9:42 Lo intentaré.
9:43 Olvídalo, me gustas tal y como eres. Aún si me envias al más allá iré gustosa. Me voy que parece que la profesora sospecha que estoy enviando mensajes. Pero quería despedirme de ti. Odiaría que pensaras que te ignoro. Te amo con el alma Aladdin.
9:44 Yo te amo más.
Guardó el móvil sin ocultar la enorme sonrisa dibujada en su rostro. Toca con suavidad su pecho, el sitio donde está situado el corazón, late con rapidez. Es increíble que aún sin tenerla enfrente le haga estremecer con intensidad. El amor ya no es una palabra que describa eso que le embarga, es algo más profundo; le tiene por completo embelezado. Suspira y se echa hacia atrás recargándose en el sillón y sintiéndose el ser más afortunado de la creación.
Tanta algarabía le atacó a la vez que le fue imposible pegar ojo y le mantuvo alerta hasta que Titus volvió.
-Terminamos-dijo el mayor.
-¿Y bien?
-Nada fuera de lo normal. Sea lo que sea que esté afectando a tu madre no tiene que ver con algún daño en físico en su cerebro. Quizá debas llevarla con un psicólogo. Puede que sea un trauma emocional.
-No está de más intentar. Gracias por el consejo.
-Ojalá hubiera podido hacer más.
-Sphintus-kun y tu me ayudan bastante-sonrió.
El rubio le tomó por los hombros con fuerza.
-Si necesitas ayuda no dudes en pedirla.
-Me lo han dicho mucho últimamente, me pregunto por qué.
-¡Porque frustras a la gente con tu actitud! ¡Entiende, no voy a destruirme por uno, dos o mil problemas! ¡Dime! ¡No quiero cargar con el remordimiento el resto de la vida!
-Yo no...
-¡¿No lo habías visto así?! ¡¿Crees que si le doy la espalda a tus problemas y te ocurre algo estaré tranquilo?!-le miró serio-¿Lo estarías tu si fuera mi caso?
-No.
-Entones ¿qué lo hace diferente?
Aladdin desvío la mirada algo inseguro, el que el médico fuera tan directo le dejó sin armas.
-¿Ves? Si tuviera sentido me habrías dicho unas cuantas cosas. Animate, no te estoy regañando, solo quería que te dieras cuenta de las cosas. Aunque supongo que alguien tan obstinado como tu no será fácil de convencer. Quizá deba buscar algún método para obligarte.
Antes de responder a tal aseveración, el de orbes cobalto visualizó a su madre que venía en la silla de ruedas acompañada de una enfermera.
-Ha recibido la terapia del día de hoy, por la hora dudo que hayas tenido tiempo.
-¡Eres increíble! ¡Lo has adivinado!
-Ja ja ja, haces que me de pena. Ya puedes llevártela, pero si algo te inquieta no dudes en traerla, te aseguro que Sphintus o yo nos haremos cargo.
-Muchas gracias. Ustedes también cuentan con mi apoyo.
-No creas que pediré tu ayuda si me haces a un lado. Así esté sufriendo terrible agonía. Lo prefiero a ser ignorado. A ver si así entiendes un poco como nos sentimos. Y no, no es que tenga intención de molestar o incomodar con ello, pero ya no puedo consentir lo que haces. Sé un poco egoísta, es un pésimo consejo pero adecuado para ti. Ahora vete, necesitas dormir.
-Gracias por todo Titus-kun, saluda de mi parte a Sphintus-kun por favor.
-Seguro.
...
Aladdin llevó a su madre a casa en otro taxi.
Una vez en el sitio el más joven se encamino a la cocina con intención de preparar el desayuno.
-Espera-le llamó su madre con tono neutral.
-¿Qué sucede?
-¿Crees que se me olvida? Descansa, yo me hago cargo, cuando esté listo te aviso.
-No es necesario.
-Si te preocupa que no pueda de una vez te digo que esto no es nada. El que por ahora me encuentre en silla de ruedas no me convierte en una útil.
-¡No quise decir eso!
-Lo sé. Soy tu madre y te entiendo, pero tu actitud puede ser fácilmente malinterpretada. Ahora deja de perder el tiempo y a dormir.
-Pero...
-¡He dicho!
-¡Si!
Se metió entre las sábanas de inmediato y nada más hacerlo se durmió. Sheba se acercó y acarició con suavidad su cabello.
-¿Por qué siempre te esfuerzas tanto? Siempre te metes en problemas y pones en peligro por esa actitud.
-Es verdad, se parece mucho a su padre. Aceptando responsabilidades que no le corresponden.
-Ya estas molestando otra vez.
-Ja ja ja ja, ¿estás celosa? Es mi hijo.
-¡Es el mío!
-De ambas entonces. Es complicado hablar con el, existe una especie de barrera, seguro es culpa de...no tengo mucho tiempo, pero hay algo que puedo hacer. Cuídalo hasta que todo vuelva a la normalidad.
-No era necesario que me lo dijeras. Ahora que he recordado lo que soy.
-¿Le dirás?
-No, podría odiarme.
-Sabes que no es así.
-Tal vez quiero aferrarme a la idea de ser su madre.
-Entiendo...aún si las circunstancias has sido extrañas. Solomon y tu en verdad lo cuidaron. Gracias.
-Déjame sola, no es que esté muy contenta hablando contigo.
Las voz no se escuchó más pero una luz dorada se vislumbró alrededor de las piernas de la peli rosa, no es que pudiera caminar con normalidad pero al menos ponerse de pie y andar con calma si, se alejó del joven y fue a la cocina.
-Aún si es una orden de mi amo el estar contigo, en verdad eres como mi hijo. Los momentos que pasamos Solomon, tu y yo no son mentira, ¿cierto?
...
En el colegio.
Kougyoku estaba en la última clase prestando más atención y participando más que de costumbre, pero es que el solo mandarse mensajes con Aladdin le pone de excelente humor.
-¿Quién quiere resolver esta ecuación?
-¡Yo!-alzó la mano y se acercó al pizarrón antes de que la profesora le dijera algo, a los pocos minutos volvió a su asiento.
-¡Oh lo has resuelto muy rápido!-Yamuraiha emocionada sintiéndose la octava maravilla-bien, como saben hoy es viernes, esos días suelo dejar trabajos especiales para que aprovechen el fin de semana. Pero la señorita Kougyoku me hizo ver que han hecho grandes progresos. Así que esta vez no tienen tarea.
-¡Genial!-el grupo al unísono.
-Váyanse antes de que cambie de opinión.
Ni falta hizo que repitiera la frase. Todos se perdieron del lugar en segundos.
La peli rosa iba caminando al lado de Alibaba cuando se toparon con el de orbes escarlata que venía con una actitud tan despreocupada que uno no creería que se ha metido en problemas.
-¿Te castigaron Judal-chan?
-¿Ah? ¿Por qué?-alzando una ceja curioso.
-Por la grosería que le dijiste a la profesora.
-No.
-¿Entonces porque no volviste a clases?
-El director tuvo problemas con algunos archivos que borró de la computadora. Le ayudé a recuperarlos y por agradecimiento de invitó pie de durazno. No iba a rechazarlo y me vale si me perdí las otras clases no es como que me atrasara por ello.
-Que antipático.
-Nah.
-Te ves relajado. ¿No tendrías que ir al trabajo?
-Oh, así que la señorita educación me está corriendo. Tengo tanto derecho como tu de estar aquí.
-No lo hice. Solo me pareció extraño.
-¿Estas interesada en mi vida?-sonrió en forma seductora acercándose de manera peligrosa, pero fue apartado por Kougyoku que le miró molesta.
-Ese día me tomaste por sorpresa, pero hoy si te golpearé Judal-chan.
-Lo sé, es lo que te hace interesante-se alejó-¿y bien?
-¿Qué?
-¿Como que qué? ¿El enano se puso celoso?
-En realidad no, es muy comprensivo.
-Contigo quizá, porque bien que estaba furioso conmigo.
-Tu te lo buscaste.
-¿Dije lo contrario?
-No, cada día te entiendo menos.
-Me lo dicen con frecuencia. Aunque no me interesa.
-Mmm...¿y bien? ¿Irás o no trabajar? No quiero que me andes reclamando que llegaste tarde por mi culpa.
-Nunca lo hago.
-A mi si me has culpado-el rubio.
-Se me olvidó que estabas aquí, y en todo caso es porque me caes gordo.
-Uh.
-No creas que se me olvida que echaste a perder mi oportunidad con la vieja.
-¿Cuánto tiempo seguiras molesto?
-Por siempre-sonrió perversamente-soy terriblemente rencoroso. Y en cuanto a la pregunta de Kougyoku, no tengo que presentarme al trabajo sino hasta el lunes. Están haciendo algunas reparaciones en la oficina. Además mamá irá a visitar a mi tía un par de semanas. Así que estaré solo.
-¿No te sentiras triste?-la chica.
-No soy un mocoso. Ahora que si te preocupa puedo invitarte.
-Ni loca. Sospecho que eres alguien más peligroso de lo que parece.
-Quizá tengas razón. Pero ya sabes lo que se dice por ahí. Los tranquilos son los peores. Si yo fuera tu no bajaría la guardia con el enano.
-¡Ojalá! Pero luego de la vez en que nos encontró Kouha-niisama no ha intentado nada más. Bueno, nos basamos y eso pero hasta ahí. Ah~ supongo que tengo que hacerme de paciencia. Aunque el siquiera imaginar que sus manos me toquen, ya no se diga mi cuerpo, la pura cara me mata de vergüenza.
Se ruborizó sin poder evitarlo, el mayor le sonrió divertido.
-Con que andas de pervertida, ¿eh?
-¡¿Y tú qué vas a saber?!-furiosa.
-Chicos-el oji miel-no es mi intención andarme quejando, ¿pero hasta cuándo harán de cuenta que no existo?
-¿Sigues aquí? Vaya que eres lento para notar algunas cosas.
-Lo siento Alibaba-chan.
-No te preocupes Kougyoku, entiendo que este pesado no ha dejado de molestarte. En cuanto a el supongo que el exceso de trabajo lo tiene amargado.
-Si es tu idea de una broma, no ha sido divertida unicornio estúpido.
-Lo dije muy enserio. Entiendo que no podamos ser amigos porque una parte de ti sentira de alguna manera que traiciona a Hakuryuu.
-¿Estas loco? ¡Ni que fuera mi novia!
-¿Entonces porque eres tan antipático conmigo?
-Soy así con todo el mundo, no te sientas el centro del mundo. Mmm no, pensándolo bien si me caes mal y ya dije un millón de veces la razón.
-¿No hay manera de que podamos convivir distinto?
El azabache se encogió de hombros.
-Solo si valiera la pena.
-Ah-suspiró-mi vecino y amigo de la infancia saldrá el fin de semana a una excursión del colegio.
-¿Y eso a mi qué?
-¡Déjame terminar! ¡¿Quieres?!
-Pues andale.
-Así que su hermana se quedaría sola casi todo el día porque sus padres trabajan. Me han pedido que la cuide y decidí llevarla a un balneario, tiene mucho que no voy a uno. Pienso que sería divertido que fuésemos todos.
-¿Puedo invitar a Aladdin?-la chica.
-¡Claro es muy agradable y seguro se divierte con Mariam!
-Si el enano y Kougyoku van, yo también.
-Uh, si lo pones de ese modo creo que no es tan buena idea.
-Demasiado tarde. ¿Para que me invitas?
-¿Le dirás a Hakuryuu?
-No, tiene algunas cosas que le mantendrán ocupado.
-Ya veo.
-Además no seas hipócrita. Dudo que te hiciera muy feliz su presencia.
-Hoy por hoy no me es grata, pero quiero arreglar las cosas. Somos amigos después de todo.
-Suerte entonces-se giró e hizo un ademan a modo de despedida-ahí me mandas un mensaje que ya me dio flojera. Si no lo haces el lunes me desquitaré de la peor forma que puedas imaginar.
Kougyoku y Alibaba le miraron hasta que le perdieron de vista.
-Seguro que no fue buena idea-el rubio.
-Por Aladdin no creo que haya inconveniente. Se puede defender.
-¿Por qué parece que los quieras ver pelear?
-¡¿Estas loco?! Pero es una buena oportunidad. Judal-chan necesita descanso y Aladdin distracción. Solo es cuestión de vigilar que no se hagan daño.
-¿Podremos?
-Mi novio es lindo. Judal-chan será el problema. Además no creas que me perderé la oportunidad de los trajes de baño.
-¿Tanto quieres ver a Aladdin con uno?
-¡Que tonto! ¡Claro que no!-se sonrojó-bueno, tal vez un poco, pero más bien me refería a uno que compré hace poco. Es muy lindo y era para una fiesta en casa de un amigo de Kouha-niisama. Fue algo así como el verano en pleno invierno, pero no pude ir porque a la mera hora me dio fiebre.
-Oh pues así "matas dos pájaros de un tiro".
-¿Qué quieres decir?
-Lo estrenas y de paso seduces a Aladdin.
-¡Alibaba-chan!-queriendo golpearlo.
-Bueno, me retiro porque tengo cosas que hacer. ¿Te parece si nos vemos a las nueve en el parque que está cerca de la casa de tu novio? Creo que nos queda como punto medio a todos.
-Muy buena idea.
-Yo le aviso a Judal, no quiero que te moleste más.
-Y yo a Aladdin. Cuídate mucho, nos vemos mañana. Espero que sea muy divertido.
-Yo también-sonrió.
Luego de ello cada quien agarró su camino.
...
En casa del peli azulino.
Sheba miraba con cariño al joven que aún dormía, ya eran cerca de las cinco de la tarde y se debatía entre dejarlo dormir más tiempo o despertarle para que pudiera comer. Fue entonces que se oyó el potente vibrar de un celular aunque la peli rosa no ubicaba de donde provenía.
-¿Mmm?-El de orbes cobalto más dormido que despierto atendiendo el móvil.
-¿Estas bien Aladdin? Soy Kougyoku.-su solo nombre le despertó por completo y se puso un tanto nervioso.
-Ah si, estoy bien. Disculpa. ¿Sucede algo?
-Alibaba-chan me invitó mañana a un balneario y me preguntaba si quieres venir.
-¿Puedo? Ah, deja lo consulto con mamá, no me gustaría mucho dejarla sola-luego de unos dos minutos de estar escuchando gritos de su suegra-je, creo que la hice enojar. No hay problema. ¿A qué hora y en dónde nos vemos?
-Antes de eso, ¿por qué se molestó? ¿Le parece mala idea?
-Ah no, dijo que no necesito pedir permiso para todo y...ja ja me dijo algunas cosas que me dieron pena así que me costaría algo de trabajo decirte, lo siento.
-No hay problema. Debes proteger tu privacidad es solo que estaba preocupada. Nos vemos a las nueve de la mañana en el parque que está cerca de tu casa, ahí esperaremos a Alibaba-chan y...Judal-chan...¿te molesta que vaya?
-Siempre y cuando no se porte grosero contigo no.
-¡Eres maravilloso! Nos vemos, que duermas bien.
-Tu también-con un poco de timidez-sueña conmigo ¿si?
-Harás que me de un infarto. Y no es como que necesite la sugerencia para hacer algo así...¿sueñas conmigo? ¿De...que...manera?
-¡Que tenemos muchas citas divertidas! ¿Y tú?
-¡Eso no te importa! Y me voy que mi hermano me está llamando.
La peli rosa fue incapaz de contarle que tienen vistas similares, tan increíble coincidencia le hizo pensar que están destinados el uno para el otro. Y sin remedio alguno se sintió ansiosa ruborizandose como nunca antes.
...
Por la mañana Kougyoku cogió la mochila que arregló la noche anterior con todas las cosas que iba a necesitar. Escogió cuidadosamente su ropa para llamar la atención de su novio. No, la verdad es que solo quiere verse bonita, es lo que Aladdin inspira en ella. Tiene una minifalda rosa, blusa del mismo tono con detalles en rojo y zapatillas vino. Su cabello en esta ocasión lo ató en una coleta alta, ni loca lleva el presente que le regaló su novio a un sitio donde bien podría perderle. Bajó a la cocina y tomó un desayuno rápido, no se encontró con nadie seguramente estaban durmiendo debido a la gran cantidad de trabajo que han tenido.
-Nos vemos-se despidió en voz baja y salió.
Una vez en el pórtico estuvo a nada de gritar cuando le sorprendió la sonrisa más bella del mundo, para su fortuna logró contenerse y se acercó sorprendida al muchacho.
-¿Me equivoqué al decirte la hora y lugar?
-No.
-¿Entonces?
-Quería pasar más tiempo contigo.
-¡Oh por dios! ¡Siempre pone esas caras! Encima es super detallista, hasta me siento mal de que me consienta tanto.
-Te ves muy linda-sonrió con más intensidad si es que algo así es humanamente posible.
-¡Hasta me dan ganas de llorar! ¡Es el chico perfecto! Ahora me siento nerviosa no sé que hacer. No puedo ni moverme seguro me veo tonta.
El peli azulino le dio un beso en la mejilla a la vez que cogía las cosas ajenas.
-Yo me la llevo.
-Seguro fue por eso que vino. Es sin duda el más grande caballero del mundo.
-Muchas gracias Aladdin-también dio un beso está vez en los labios del chico que emitió un tenue sonido curioso debido a la sorpresa y se puso colorado.
-Ja ja ja-comenzó a reír nervioso extendiendo la mano a la joven para que la tomase-¿nos vamos señorita?
-¡Si!-emocionada.
Caminaron al parque platicando muchísimas cosas, la mayoría sin sentido como las nubes en el cielo y demás. Llegaron notando que era muy temprano. Tomaron asiento en una banca para esperar a los demás.
-Aladdin-la peli rosa que descansaba en el hombro de su pareja sumamente enamorada.
-¿Si?
-Tiene mucho que no veo una de tus presentaciones. Me siento nostálgica.
-¿Y si lo hago ahora mismo?-con expresión divertida.
-¡Me encantaría!
El menor dejó las cosas con la chica y se colocó a un lado para que pudiera apreciar cada detalle. De la nada apareció un espejo de cuerpo entero, dicha acción llamó la atención de un par de curiosos. El chico lo fijo al suelo y lo atravesó sin problemas, lo curioso del asunto es que este continuaba reflejando las cosas. Dio algunos pasos a su alrededor como buscando algo y se detuvo en seco para proseguir pero en un "torpe" movimiento lo tiro el piso ante la mirada atónita de su diminuto público pero este en lugar de romperse en miles de fragmentos se convirtió en dulces que fueron aprovechados por unos pocos niños que habían ido a jugar y advirtieron su acto. Con ello finalizó y le recibieron muchos aplausos y un efusivo abrazo de su novia.
-¡Fue maravilloso! ¡Gracias!
-A ti. Me has hecho recordar que me encanta la magia.
-¿Y en dónde dejamos el dinero?-alguien del público.
-Oh no, esta vez fue gratis. En todo caso fue idea de mi novia.
-¡Muchas gracias!-un par de niños que le tomaron de las manos para entregar algunos dulces que cogieron.
Pronto se quedaron solos pues los espectadores volvieron a su rutina. Sin embargo la peli rosa miraba las bolitas azucaradas cubiertas en celofán.
-¿Tienen algo extraño?-el menor.
-O no, es solo que me pareció curioso que me dieran las gracias de algo que hiciste con algo que regalaste. ¿Eso no hace que te pagues a ti mismo?
-Ja ja ja ja no lo había pensado así.
-¿Entonces cómo?
-Mmm, bueno hice el acto con todo mi corazón para ti, y los dulces con todo mi corazón para el público. Así que es como si lo recibieras dos veces-sonrió.
La chica se estremeció a tal grado que creyó caería de rodillas.
-¡Hola Kougyoku, Aladdin!-les saludaba a lo lejos el rubio que ha llegado como campana de la salvación.
Y es que sin duda el mago es increíblemente irresponsable al emitir ese tipo de comentarios, en verdad se quedará viudo de seguir así porque Kougyoku incluso siente su cerebro palpitar debido a la velocidad con que recorre la sangre su cuerpo entero. Decir que esta bien roja es quedarse corto.
-¡Hola!-articulo el peli azul al par que llegaba.
-H-hola-de pura suerte su novia dijo la palabra apropiada.
-Mariam, ellos son mis amigos Aladdin y Kougyoku. Chicos, ella es la pequeña Mariam.
-Mucho gusto Mariam-chan-al unísono.
La normalmente alegre niña quedó pasmada fijando su mirada en el de orbes celestes.
-¿Qué ocurre?-el rubio nervioso.
-Onisan es muy apuesto.
-¡A mi nunca me has dicho algo así!-celoso.
-¡Alibaba es tierno!
Bien, le ha hecho sentir derrotado, miraba el piso con aura melodramática.
-Ya vas a empezar con tus cosas. ¿Por qué no te apuñalas con tu cuerno?-el recién llegado.
-¡Ya te dije que es mi cabello!
-Nah-le ignoró-que onda vieja, mocosa, enano.
-Que manera de saludar-su compañera.
-Soy Mariam-con una sonrisa.
-Hola Judal-kun-precavido.
-Cálmate enano, ni que fuera a robarte a la novia.
-Confío en ella, pero no me fío de ti.
-Como quieras. ¿Nos vamos o qué?
Y con tal invitación, o lo que haya sido fueron al balneario.
...
Kougyoku y Mariam esperaban afuera de los vestidores. Quien haya dicho que son las chicas las que más se tardan en arreglar es porque no concian a este trío. Después de cinco minutos de estar listas no salen.
-¿Qué tanto hacen?-Kougyoku.
-A lo mejor se cayeron al ponérselos.
-Espero que no-temerosa.
-A ti casi te pasó.
-Ja ja ja-quería desviar el tema pero no sabía ni como-¡mira ahí viene Alibaba-chan!
El chico les sonrió un tanto tímido pues no está muy acostumbrado a usar traje de baño. Tiene uno que le llega arriba de la rodilla en tono rojo.
-¡Te queda muy bien!-su amiga.
-G-gracias.
-¿Por qué no han salido?
-Creo que están peleando pero antes de que te preocupes no es como crees. Aladdin no corre peligro.
-¿Seguro?
-Si, ni Judal está tan mal.
-¡¿Qué rayos tragas?!-se escuchaba el peli negro a lo lejos-¡Contesta cuando te hablo!
-Ya te dije que lo normal-el menor con seriedad.
-No de a gratis tienes ese cuerpo-Kougyoku pasó saliva ansiosa.
-¡Judal-kun!-avergonzado.
Pronto les vieron. A saber si por estar juntos daban una impresión de ser imponentes, como si fueran seres especiales. Pero Judal con un traje a medio muslo negro y Aladdin uno ligeramente más ajustado a la misma altura de color azul marino mucho y nada dejaban a la imaginación, eran sin duda esculturas de chicos, solo falta percatarse de una pobre chica que por andar deleitándose la pupila ha caído al agua.
Kougyoku se puso de mil colores, su novio es el pecado en persona, más aún cuando se acerca rápidamente a ella con la más encantadora sonrisa del mundo.
-¡Te ves hermosa!
Si por ella fuera se hubiese desmayado al instante pero su gran orgullo le ayudó a salir de ello victoriosa.
-Te queda perfecto-dijo con gran esfuerzo.
El mago movía sus manos nervioso mirando el suelo con las mejillas rosadas.
-Mamá escogió el traje ayer luego de que me hablaste.
-¿Ya puede salir?-el otro la miró.
-Incluso caminar aunque no muy rápido.
-¡Es maravilloso!
-¡¿Verdad?!
-¿Vinimos a divertirnos o hablar?
-Eres un amargado Judal-chan.
-Y ustedes unos aburridos.
-¡Yo quiero nadar!-la peli rojiza que en segundos se lanzó a la primer alberca que encontró.
-¡Por dios Mariam!-el rubio tras ella.
-Será mejor que les sigamos-la peli rosa.
Se tranquilizaron al ver que la niña nadaba sin problema alguno. Parados desde la orilla miraban la curiosa decoración de champiñones gigantes.
-¡Mira Aladdin ese es azul!
-¡Y el de allá rosa!
El peli negro tenía la firme intención, bueno quizá no tan firme de hacer las pases con el oji celeste aunque no lo parezca, así que como es de suponer le molestó el hecho de ser ignorado magistralmente. Así que ideó un plan perverso, lleno de maldad y cuanta energía corrupta hay en su ser. Se acercó sigilosamente al chico por detrás con el cuidado y paciencia de una sensual serpiente que espera morder y envenenar a su presa. Aladdin estaba tan embobado con su pareja que nunca le vio venir. Muy tarde sintió las manos enemigas sobre su espalda dando un impulso letal.
-¡Judal-kun!
Logró exclamar antes de darse un tremendo planchazo con la superficie del agua.
-¡Eso fue peligroso!-la peli rosa que furiosa repitió la acción ante el victimario.
-¡Maldita vieja!
Si el primer impactó sonó con fuerza este no tuvo nombre, y es que a diferencia del menor que le advirtió en el último momento Judal lo hizo ya cuando tenía el líquido de frente y sin posibilidad de protegerse.
Kougyoku se lanzó y nado con elegancia cual sirena hasta llegar con su amado que ya se había puesto de pie.
-¿Estas bien?
-Si, solo me arde un poco. Pobre Judal-kun creo que le fue peor.
-Y todavía te preocupa. No tienes remedio-observando con atención el abdomen de Aladdin-vaya que se puso rojo.
-K-Kougyoku.
-¿Si?
-Me inquieta que me mires así.
-¡Lo siento!
-¡Váyanse a un hotel!
-¡Judal-chan!
-¿Y no? Vieja pervertida. Nadamás no se te ocurra tirarte aquí al enano que te meten a prisión.
-¡Solo estaba preocupada!
-Si como no.
La peli rosa estuvo a punto de decirle algunas verdades. Pero algo le asustó, a su lado una aleta...¿de tiburón? Solo no gritó porque estaba al limite del pavor. Su novio le vio incómoda así que la cogió en un abrazo protector.
-¡Ah!-el rubio saliendo a tomar aire.
-¡Judal-chan tiene razón! ¡Me espantaste Alibaba-chan!
-¿Eh?-contrariado-¿y yo que hice?
-¿Y Mariam?
-¡Aquí!
La pequeña tiraba con fuerza de la larga trenza de Judal a saber que imaginó, pero puso nervioso al trío que está al tanto de su mal humor. Temian lo peor hasta que este le colocó sobre sus hombros.
-Así que quieres jugar. Luego no te quejes.
-¡Si!
En ese momento tenía una sonrisa tan sincera y tierna que les dejó anonadados pero aún así Alibaba fue tras ellos, por si las dudas.
-Creo que hemos sido ignorados-la chica.
-Al menos se divertiran mucho, hagamos lo mismo.
Se pusieron a nadar un rato mientras se daban uno que otro beso debajo del agua con mordida incluida, pronto les quedó claro que no era buena idea para un par de novatos en el amor. Posteriormente solo parecían dos niños que no dejaban de reírse e incluso hacerse algunas travesuras sobre todo por parte de la mayor que tiraba del tobillo de Aladdin para sumergirlo en el agua. Era gratificante, divertido e inesperadamente pasional.
-¡Ah~!-el de orbes celeste-¡Necesito un descanso!
-Creo que también yo.
-¡Ven acá maldito unicornio!-Judal que pasaba a su lado siguiendose de largo correteando a Alibaba que traía a Mariam en brazos.
-¡Te dije que fue accidental! ¡Caí y me agarré a lo primero que vi!
-¡Entonces devuelveme el traje de baño!
-¡Si lo hago me mataras!
-¡Alibaba-kun! ¡Judal-kun!
Aladdin se unió a la persecución para arreglar el problema y que de paso no arrestaran al azabache por exhibicionista, pues ni su intención ha sido.
Y Kougyoku, bueno ella solo mira a su amado divertida. Normalmente estaría nerviosa e incluso histérica. Pero cuando se trata de Aladdin confía al cien por ciento.
...
Pasados varios minutos los dos mayores están tendidos en el suelo, por fortuna Judal ha recuperado su ropa gracias al mago pero primero se murde la lengua a admitirlo. Kougyoku cepilla el cabello de la niña que se ha enredado por el agua y el de orbes cobalto...pues no esta por ningún lado.
-¿Habrá ido al baño?-la chica.
-¿Están mejor?-el aludido con una bolsa en la mano.
-¿Cómo puedes estar tan normal enano?-recriminando el hecho.
-Ja ja supongo que tienes mala condición-sonrió.
-Desgraciado.
-¿A dónde fuiste?-Kougyoku preocupada-¿te has sentido mal?
-Oh no, fui a comprar algunas cosas-le extendió un jugo de frambuesa.
-¿Es para mi?
-Si.
-¿Alguna vez mencioné que es mi sabor preferido?
-No, pero me dio la impresión.
Repartió los demás, a Mariam uno de naranja, para Alibaba de uva, para Judal de durazno y para el de su siempre confiable manzana. Todos lo aceptaron como una bendición luego de semejante maratón. Aunque el orgullo del peli negro mantuviera sellados sus labios.
Descansaron un rato para recobrar energías y se pusieron a jugar voleibol en parejas mientras la pequeña era el arbitro, uno que ni las reglas se sabe pero ella misma se ofreció. Luego de mucho discutir quedaron Aladdin con Kougyoku y Judal con Alibaba, mientras los primeros se sincronizaban a la perfección, los segundos más parecía que estaban en una guerra...entre ellos. Los codazos, puñetazos, mordidas, arañazos, jalones de pelo en uno y de cuerno en otro no se hicieron esperar.
-¡Uh!
Fue el quejido de ambos al ser su anatomía mayugada por milésima vez.
-¡Y los ganadores son Alibaba-onisan y Judal-onisan!-la pequeña.
Ni como discutir tan convincente veredicto son los que más arriesgaron el físico.
Mariam comenzó a reír con cada vez más fuerza cuando el rubio y el otro iniciaron una pelea que no distaba mucho de su comportamiento durante el partido. Tanta alegría hizo sonreír al peli azulino que observaba a la niña. Ha sido un día divertido como pocos, y la calidez se siente en el ambiente pero entre más admira Aladdin a la infante más le duele el pecho. No puede quitarse la idea de que algo está fuera de lugar, lo sintió desde que vieron a Alibaba pero decidió no darle importancia sospechando que era su imaginación. Y de nuevo esa sombra llamada duda se cierne sobre el. Aún si las sonrisas que le rodean son tan sinceras tiene la sensación de estar encerrado en una mentira.
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Notas finales.
Hola! Muchas gracias por leer y la paciencia :) como saben sin computadora a veces me es difícil ir a un internet, más ahora que desde inicio de año la cosa se puso medio fea por acá. Pero no dejo de escribir :) nos vemos la próxima!
