Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
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Capítulo 17 Si no es mi magi, no será el de nadie.
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Aladdin camina bastante animado por los corredores del palacio, mostrando una gran sonrisa.
-Su tercer mejor amigo.
De eso a nada hay un mundo de diferencia, una pequeña oportunidad para conquistar a la octava príncesa. Se ruboriza y tocan su hombro por lo que no puede contener un pequeño grito.
-¡Waaah!-viró sobre su eje-¡Por dios Hakuryuu-onisan casi me matas del susto!
-Lo lamento, no es común encontrarte tan distraído, ¿en qué piensas?
-Nada de importancia. ¿Se te ofrece algo?
-Hoy el consejo aceptó formalmente a Kougyoku-dono como la emperatriz.
-¡Genial! Ah...¿no hubo opositores?
-Para mi sorpresa no. Parece que la mayoría ve en ella el potencial de Kouen-dono. Aún así no debemos confiarnos. Sigue en pie la petición de que seas su mano derecha.
-No tengo problema.
-¿Enserio? La primera vez que lo mencione no parecías muy contento. ¿O tiene que ver con lo que dijo ella?
-No deseo causarle problemas.
-No lo haces. De hecho eres la persona más considerada que conozco. Es solo que ella...
-¿Si?
«-Si mi hermana no ha confesado su sentir será por algo. No puedo simplemente entrometerme. Además Aladdin-dono es difícil de leer. No tengo idea de que piensa, puede que solo sea una amiga y no quiero que salga lastimada. El que no te correspondan es sumamente doloroso. Lo mismo me ocurrió con Morgiana-dono, fué una de las razones que me hicieron caer en la depravación. No quiero algo así para ella.»
-Tiene muchas responsabilidades.
-Lo sé, ahora serán más. Pero tendrá mi apoyo. Tienes mi palabra.
-Muchas gracias.
-A ti.
-¿Eh? ¿Por qué?
El peli azulino entrelazó sus manos por detrás de la espalda y miró el techo con nostalgia para pasar su vista a su interlocutor.
-Desde que llegué a este mundo me he sentido ajeno a él. Como si no tuviese un lugar al cual llamar hogar. Viví un tiempo en Sindria pero...bueno, no es lo mío. Pero aquí, me han tratado tan bien y han confiado tanto en mi que no puedo evitar sentirme como de la familia. Nunca tuve una pero quiero creer que es parecido.
-Bueno eso es porque...
-Buenos días hermano, Aladdin-dono.
Hakuei les saludaba, el oji zafiro desvió la mirada sonrojado, recordando ese beso si es que así puede llamarse que le dió. Lo que no pasó inadvertido por el ex emperador.
-¿Ocurrió algo entre ustedes?
-No-la mayor con cinismo.
-No-el otro prácticamente murmurando-será mejor que me retire. Tengo algunos asuntos pendientes. Con su permiso.
El dueño de Zagan contempló analíticamente a su familiar que le sonrió con dulzura.
-¿Qué sucede?-ella.
-Comenzó a portarse muy extraño cuando llegaste. ¿Hay algo que deba saber?
-Mmm, solo que es muy interesante.
-¿Te gusta? Yo pensaba que Kouen-dono te...
-Oh no, a él lo admiro. Y no, para mi Aladdin-dono es tan solo un niño. Le llevo muchos años de diferencia.
-Tampoco son tantos.
Una risita traviesa dejó desconcertado al muchacho que finalmente se quedó solo.
«-Lo siento Kougyoku-dono, parece que ocurre algo entre mi hermana y la persona que te gusta. No tengo manera de ayudarte sin traicionarla.»
Quería convencerse, pero no terminaba por agradarle la idea de una relación entre Hakuei y el magi. En parte por los celos de hermano, pero por otra. Aladdin y Kougyoku son más...
-El uno para el otro, es una verdadera lastima.
...
La peli rosa lee y firma documentos con velocidad espeluznante, la verdad ni tanto pero el hijo de Solomon es realmente eficiente a la hora de resumirlos.
-Ah-él.
-¿Todo bien Aladdin-chan?
-Hay una carta de ojisan.
Un aura cálida emergió de la emperatriz que prácticamente le arrebató el documento.
-¿Podrías dejarme sola?
-¿Eh? Si...claro.
Quedó pasmado a unos metros del lugar. El rostro de la conquistadora no podía estar más colorado. Él chico advirtió el rápido movimiento de su propio corazón, el sudor en las manos y la dificultad para respirar.
«-¿Acaso Kougyoku-onesan esta...de Sinbad-ojisan...»
No quería recordar la palabra que en segundos invadió por completo sus pensamientos.
«-¿Enamorada?»
Ese hombre un héroe de leyenda, deslumbrante como el mismo sol. Con todo un reino por ofrecer, con siete laberintos tomados, con un físico envidiable.
-A su lado yo...no...soy nada.
Se dió un par de palmadas en el rostro. No puede suponer las cosas, no puede rendirse sin luchar. Quizá sea solo un príncipe sin reino, sin dinero, sin familia. Pero los sentimientos deben contar aunque sea un poco, ¿cierto? Pasó de largo detalles como su inteligencia, madurez y que es uno de los magos de la creación. Su pancita emitió un curioso sonido, así que se dirigió a la cocina por algunas manzanas, con un poco de suerte una sandía, al menos ahora entiende que no debe tragarlas con todo y cáscara. Poco a poco aprende de este mundo y Kougyoku le apoya en cuestión de etiqueta aunque en realidad le tenga sin cuidado. Solo lo hace porque odiaría que alguien se burlara de él por semejante tontería.
...
Con la dueña de Vinea.
Esta arruga con furia la carta enviada por el rey de los siete mares.
«-Eres un maldito. Como te odio. No solo te atreviste a utilizarme en contra de mis hermanos, sino que además no les tengo a mi lado por tu culpa. Aún así, ¿te atreves a mostrar tu cara? ¿Como si nada hubiese ocurrido? ¿Qué significa una vida para ti?»
Tomó asiento decidida y se dispuso a escribir la contestación. No quiere que su mayor y único enemigo ponga un pie sobre el territorio al que tanto ha dado su familia.
...
Días después en Sindria.
-Sin, llegó una carta del imperio Kou.
-Muchas gracias Jafar.
El albino la entregó y le dejó a solas pues tiene obligaciones que cumplir. El peli púrpura sonrió satisfecho, ya podía ver el estupendo resultado que daría su unión con ella.
«-Para el rey Sinbad.
Agradezco mucho el interés que tiene por la estabilidad del imperio, pero le aseguro que somos bastante eficientes y que somos capaces de hacernos cargo de nuestros problemas. Usted es un hombre tan bondadoso que quiere proteger al mundo entero, pero estoy segura de que su pueblo necesita más de su guía. Ya tengo quien me ayude a convertirme en una digna representante y créame que con todo el respeto que me merece no le envidia nada a usted. Dejando de lado los protocolos, hablo con usted de hombre a mujer, confío que esto quede entre nosotros. ¡No me interesa verte nunca más! ¡Encargate de Sindria! ¡Mi consejero es mucho, mucho más inteligente y apuesto! Volviendo a lo importante. Agradezco su tiempo y consideración.
Respetuosamente Ren Kougyoku.»
«-¿Es idea mía o esto grita hostilidad en cada palabra? Eres una niña muy inmadura. ¿Y así te dices la emperatriz? El sufrimiento forma el carácter y es evidente que no has pasado por él. Por otra parte, ¿quién es ese consejero? Parece sumamente interesada en él.»-sonrió-«-¿Te das cuenta que un arranque de ira puede brindar información crucial al enemigo? No importa que tanto te resistas, serás mi esposa porque me conviene y punto. Si no quieres invitarme, te obligaré pequeña e ingenua "príncesa".»
...
En el imperio.
Kougyoku no pudo dormir, así que salió de su habitación en la noche, hasta sentarse debajo de un árbol, bastante alejado de los dormitorios.
-¡Maldición!
-¡Ay!
Algo cayó a su lado, rápidamente le buscó con la mirada.
-¿Aladdin-chan? ¿Qué haces aquí?
-Ay ay ay-este soba su cabeza luego del costalazo que se llevó.
-Estaba sentado comiendo algunas frutas y me quedé dormido.
-Eso fué irresponsable.
-Lo sé, me sentí un poco deprimido, pero ya estoy mejor.
-¿Deprimido? Es poco común...¿tiene que ver con Alibaba-chan?
-Esta vez no. Yunan-onisan aún cuida de su cuerpo, estoy seguro de que él y Judal-kun volverán, entonces podré disculparme por lo que hice.
-No tenías opción. No seas tan severo contigo.
-Supongo que es algo natural en mi. Pero no es lo importante, ¿qué ocurre? Estas bastante alterada.
-Es Sinbad.
El corazón masculino se contrajo dolorosamente.
-¿P-puedo hacerte una pregunta onesan?
-Por supuesto.
-¿Sinbad-ojisan te...gusta?
La expresión femenina es toda una obra de arte imposible de desifrar.
-Es una pregunta tonta, es obvio que...
-¡¿Estas loco?!-furiosa.
-¡¿Eh?!-desconcertado.
-¡Ese sujeto es un imbécil! ¡Lo odio! ¡Por su culpa estamos en esta situación! No...en realidad, yo fui la inútil que no pudo proteger...
El peli azulino le abrazó, acercandola a su pecho, acariciando con suavidad la pequeña espalda para consolar y tranquilizarle.
-No es verdad, soy testigo de lo mucho que te esfuerzas. De las veces que has caído rendida por culpa del trabajo, incluso se te pegan los documentos en el rostro. Pero, ¿sabes? Te ves muy bonita cuando eso pasa.
-¿Por qué siempre tienes que ser tan amable? Me dificultas muchas cosas por eso.
La mano del joven se detuvo algunos segundos, aunque esto no fué notado por la otra.
-Hakuei debe estar tan feliz.
-¿Eh? ¿Por qué?
Ella se liberó del agarre y le miró con tristeza.
-Es tu novia, ¿o no?
El negó violentamente.
-Dudo que tenga ese tipo de sentimientos por mi. De hecho he comenzado a pensar que me guarda rencor.
-No le has hecho nada.
-Tal vez no me di cuenta. Soy algo torpe algunas veces.
-Estoy segura de que no es culpa tuya. Eres muy dulce, no lastimarias a nadie aún si fuera tu intención.
-¿En verdad lo crees?
-No te pensaras que me pasaré la noche halagándote, ¿o si?
-Yo no...
-Tonto, es una broma.
-Uh.
-Siempre me ha parecido increíble que seas un magi.
-¿Por qué?
-Bueno, siempre pensé que estos tendrían un aura imponente y atemorizante. Judal-chan me dió pavor en un principio. Pero tu...no impones nada.
-Ungh...
-No lo tomes a mal, no te estoy criticando. De hecho es una gran virtud porque platicando contigo me siento increíblemente cómoda. Nunca me había pasado, ni siquiera con Alibaba-chan. Contigo es diferente, especial, único.
-Pienso lo mismo. No pareces emperatriz.
-¡Oye!
-Pero a tu lado me siento muy feliz. Y me invaden nuevas sensaciones.
-¿Cómo cual?
-Mmm...cosquillas en mi pancita.
-Eso es hambre que.
-No es así.
-¿A no?
Los dos guardaron silencio, contemplandose con devoción a la luz de la luna. Una potente atracción se hizo presente, provocado que inconscientemente redujeran la distancia, casi rozando sus labios.
«-¡Por dios! ¡¿Qué estoy haciendo?! Hasta estabilizar el imperio no puedo arriesgarme a involucrarlo conmigo...y lo peor es que tengo tantas ganas de besarlo...¡No! ¡No quiero que muera por mi culpa si las cosas salen mal!»
Ella retrocedió y dió un ligero golpe con los dedos en la frente contraria. Este le miró confuso.
-Bueno, me siento mejor y no son horas para andar fuera. Deberías ir a tu cuarto jovencito.
-Ja ja ja ja-con suavidad.
-¿Qué es tan gracioso?
-Así pareces mi mamá.
-Que grosero.
-Todo lo contrario. Mis padres son personas muy valiosas para mi. No tuve la oportunidad de conocerles.
-Ah, perdón no lo sabía.
-Es normal. No suelo hablar de mi. Pero creeme cuando digo que no es un insulto.
-Eres muy injusto.
La emperatriz ocultó el rostro en el pecho masculino, temblando.
-Lo siento.
Articulo él sin entender del todo en que se equivocaba.
-Es hora de retirarme-ella-comienza a darme sueño, no creo poder llegar a...
-Entonces permítame llevarle a su habitación príncesa.
-No me bajes rangos.
El magi rió sutil, como si de una suave brisa se tratase. Cogió a la peli rosa en sus brazos a lo que no halló queja. ¿Las extremidades de Aladdin siempre han sido tan varoniles y confiables? Le lleva con total suavidad y calma a su habitación, como si el peso no fuera problema. Una vez ahí le depositó con elegancia en el suelo y besó respetuosamente su mano.
-Hasta aquí puedo acompañarte. Que tenga dulces sueños príncesa-sonrió.
-Tu también Aladdin-chan. Muchas gracias.
Cada quien se dirigió a su propio lecho, pero fueron embriagados de felicidad por la fragancia del otro que quedó impregnado en su piel debido al contacto.
«-Aladdin-chan huele a manzana.»
«-Kougyoku-onesan tiene aroma a cereza y flores.»
Los dos pusieron una gran sonrisa que no se borró hasta el otro día.
...
La emperatriz ya estaba con las labores matutinas en su despacho cuando se adentró su contenedor familiar sin siquiera tocar la puerta.
-Príncesa-nunca perdió la costumbre de llamarle así.
-¿Qué sucede Ka Koubun?
-Llegó una carta del Reino de Sindria.
-Ah-suspiró pesadamente-no tengo interés en vistas diplomáticas.
-Esta vez es de tipo comercial.
«-No vas a desistir, ¿verdad Sinbad?»
-Veremos si nos interesa su propuesta, lo cual dudo. Envía una invitación a ese hombre y su visir.
-Si señora.
Ella volvió a lo suyo sin cambiar su expresión, diez minutos después llegó el magi con más documentos que dejó sobre la mesa.
-Gracias-la ama de Vinea.
-¿Todo bien?
Ella dejó la pluma y le miró enigmáticamente.
-¿Cómo es que siempre te das cuenta?
-A lo mejor tengo un gran don de observación-bromeó.
-Es bastante probable. Sinbad vendrá. Si te soy sincera no tengo ni el más mínimo deseo de verlo, pero ese sujeto es increíblemente obstinado. Es de los que no se detienen hasta obtener lo que quieren. Le mostraré que no puede jugar con la vida de otros.
-Ten cuidado.
-Siempre soy cautelosa.
-Soy testigo de ello. Pero Sinbad-ojisan tiene algo, no sé como explicarlo; es como una luz que te atrae sin que te des cuenta. Es peligroso, por eso me alejé de él. Porque el quería que me convirtiera en su magi, si no me hubiese ido estoy seguro de que me habría convencido. Pero yo solo tengo un candidato y ese es Alibaba-kun.
-Que afortunado es-con suavidad.
-Lo lamento, no te escuche.
-Que te entiendo. Me pasó lo mismo. Creí que me había enamorado pero solo fui cautivada por la admiración que le tenía. Pero hoy no le será tan sencillo, porque descubrí que no es más que un ser vil.
-Aún así, no te confíes.
-¿Estas preocupado por mi?
-Si-admitió abiertamente. Kougyoku, no me importa si no me correspondes, tengo algo que decirte-tomó las manos ajenas entre las suyas-me enamoré de ti.
La emperatriz se sonrojó, quería saltar a sus brazos y fundirse con él en un cálido beso, pero el escenario que ha visto más de mil veces se aparece una vez más. Aquel en el que su amado pierde la vida por protegerla. Por cargar en sus hombros el peso de todo un imperio, las equivocaciones y pecados de la familia Ren.
-Lo siento Aladdin-chan, no puedo corresponder tus sentimientos, no ahora. Tengo obligaciones que cumplir.
-¿Eso quiere decir que...no tengo oportunidad?-las lágrimas se agolparon en sus ojos.
-Nunca lo dije. Tengo muy buenas razones para no involucrarme contigo.
-¿Eso quiere decir que...no te soy indiferente?
Ella no dijo más. Sus labios estaban cerrados con toda su voluntad. Pero eso no impidió que el rostro expresara todo cuanto oculta, y un magi no está ciego, ve perfectamente esas mariposas moradas revolotear furiosamente. Sonrió, la tomó con delicadeza del mentón y unió sus labios en un tierno y acarmelado beso, el que han ansiado por años. Uno superficial y corto pero que dejó bien en claro los sentimientos de cada uno.
-Esto no significa nada Aladdin-chan-se ruborizó.
-Lo sé y entiendo. Pero me has hecho muy feliz onesan, Kougyoku. Esperaré el tiempo que sea necesario para que me digas...tú sabes.
-¿Entiendes que sin estabilidad lo nuestro jamás será?
-La esperanza es lo último que muere mi príncesa-besó su mano.
-¡No lo hagas más difícil!
-Lo siento, aquí no pasó nada-sonrió.
-Así es.
-Me retiró, necesito ir con Hakuryuu-onisan.
-Eres un tonto.
-Pero uno muy feliz.
Kougyoku no ha tenido la oportunidad de confesar su sentir, pero llegó fuerte y claro al agudo muchacho. En el corazón femenino solo queda la esperanza de poder liberar semejante peso de su alma. Gritar y presumir al mundo entero lo enamorada que está de ese magi tan extraño. Sonrió y volvió a sus actividades de mucho mejor humor, el mejor en años al tiempo que deslizaba su índice por los labios, guardando en su memoria la amable sensación que Aladdin dejó sobre ellos.
...
Un par de semanas más tarde.
El rey de los siete mares llega en compañía del visir, donde les recibe el hijo de Sheba.
-Bienvenidos al imperio Kou, Sinbad-ojisan, Jafar-onisan.
-¡Cuanto tiempo sin verte!-el albino-¡Has crecido tanto!
-Je je je-con timidez.
-Así que ahora vives aquí. Eso es alta traición Aladdin, y tiene un gran precio-el otro que sonrió.
¿Acaso fué un intento de chascarrillo? Porque ese brillo en los ojos da a entender que va muy enserio.
-Estoy dispuesto a pagarlo-le encaró con valentía.
-Relájate~ pareciera que no sabes como soy.
-Te pasas Sin. No destruyas el momento con tus tonterías, ¿quieres?
Incluso Jafar parece convencido de no es más que un juego del rey, pero el magi está convencido que es una amenaza mal disimulada, y eso suponiendo que lo intentara.
-¿Cómo te va siendo el oráculo del imperio?-el de orbes dorados.
-Ese es el puesto de Judal-kun, yo solo vivo aquí y ayudo en algunas cosas.
-Todavía podrías tener un puesto importante en Sindria.
-Te di mi respuesta con anterioridad.
-¿Qué te pasa Sin? Parece que tienes intención de pelear con él.
-Para nada, le considero un importante aliado.
El peli azulino no dijo nada, pero no le gustó en lo más mínimo el tono empleado. Como si pensase que es de su propiedad, le hizo sentir incómodo.
-Aquí es-les dijo una vez frente al despacho de la emperatriz, tocó la puerta.
-Adelante.
-Sinbad-ojisan y Jafar-onisan han llegado.
-Muchas gracias por haber ido a recibirlos.
-Fué un placer.
Los dos sonrieron perdiéndose momentaneamente en su mundo pero sin que fueran sorprendidos en el acto.
-Estaré ocupado con algunas labores en la biblioteca, pero si se te ofrece algo no dudes en llamarme.
-Lo tendré en cuenta.
El magi les dejó, no confía del todo en Sinbad pero con el general a un lado suyo no le faltaría el respeto a Kougyoku.
-¿Qué le tiene de visita?
-Vaya, directo al punto. ¿No es educado saludar primero?
-No me es grato y lo sabe-miró al oji esmeralda-bienvenido Jafar-san.
Este hizo la pose del Reino respetuosamente.
-Si es por un asunto comercial, le escucho.
-Hicimos un largo viaje, ¿no ofreceras alojamiento?
A la conquistadora se le agota la paciencia, pero si la intención de ese hombre es hacer que cometa un error tan básico está muy equivocado.
-No recuerdo haber dicho lo contrario. Ya que la edad no le ayuda pediré que le muestren su habitación.
-¿No podrías hacerlo tu? ¿Por los viejos tiempos?
-Le pido que respete mi título. Ya no soy una príncesa, soy la emperatriz. Soy la líder de Kou así como usted de Sindria, y mucho menos soy su sirvienta. Si no quiere verse en la necesidad de hospedarse en un hotel. Guarde silencio.
«-Y decir que la niña que se lanzaba dispuesta a mis brazos me hablaría de semejante manera. ¿Tu estatus te brinda seguridad o es algo más?»
La peli rosa pidió a uno de los guardias que llamara a Ka Koubun, y fué este quien les dirigió a sus aposentos. Se instalaron y Sinbad pidió audiencia nuevamente, lo que no le hizo ni un poco feliz. Como esta vez el hombre se lo tomó muy enserio no tuvo más opción que pasar las horas escuchando detalles de un acuerdo que poco le interesa. El sol se puso y el viento arreció.
-Se hizo de noche-él.
-¿Te das cuenta por la presencia de la luna?
-¿Acaso estas molesta?
-No finjas demencia, que conoces la respuesta. Vayamos a cenar.
-¿Es una invitación?
-No te confundas, es mi obligación porque eres mi invitado.
El peli púrpura que le mira desde el otro lado del escritorio alargó la mano y tocó la ajena, siendo apartado bruscamente.
-No tengo idea de las tonterías que le pasen por la cabeza pero es una total falta de respeto. No le di pie para que tome semejante actitud.
-Vamos, ¿a quién crees que engañas? El amor no es algo que desaparezca de un día al otro. Estoy aquí por un motivo mucho más importante. Quiero que se firme una alianza entre Kou y Sindria.
-¿Cómo?
-Un matrimonio político.
-Así que no eres capaz ni de ofrecer una relación real.
-Mmm si te refieres a cosas como un paseo por la playa y demás considero que son una pérdida de tiempo.
-Será una farsa.
-No, podemos tener hijos. Es algo que beneficia a todos.
-No creí que fuera posible pero eres aún más patán y egolatra que antes. ¿Qué te hizo pensar que aceptaría tus términos?
Él se puso de pie, le tomó de la muñeca y le cogió de la cintura aproximándole a su cuerpo.
-¡Déjame!-furiosa.
-No hasta que me brindes una oportunidad.
-Esto no es pedir, es imponer.
-Da igual el nombre que tenga, es lo mismo. Solo aceptame.
Se acercó con intención de besarle, ella quería golpearlo pero ese sujeto es increíblemente fuerte.
«-Si tan solo pudiera emplear mi contenedor de rey...»
Imposible puesto que le ha inmovilizado.
La puerta se abrió de golpe, ella miró impactada al peli azulino que tiene un gesto nunca antes visto.
-A-Aladdin-chan...no es lo que...
El magi tomó el antebrazo izquierdo del rey.
-No olvides que es la emperatriz de Kou, ojisan. Déjala en paz.
-¿Quién te crees para ordenarme algo así? El que seas hijo del hombre que creo este mundo no te convierte en un ser intocable. No te metas en asuntos que no te...
Una sonora bofetada resonó en todo el lugar. El monarca sintió quemar su mejilla, la palma de la chica punzaba horrores, de suerte no se hirió y el muchacho está desconcertado.
-Puedo pasar por alto algunas de tus tonterías porque no me significa nada. Pero que te dirijas a él de esa manera es algo que no perdonaré. ¡Tiene un lugar en este mundo porque es mi consejero!
«-Y el hombre que robó mi corazón.»
-Así que Sindria te parece poca cosa-al oji zafiro.
-Es un maravilloso país, eres tu el que no me convence.
-Retirese Sinbad-la oji fiusha-a menos que quiera partir de noche.
Este se encaminó molesto a la salida pero se detuvo algunos segundos en la puerta.
-Sigue en pie mi propuesta. Estoy seguro de que terminaras accediendo. No me quieres de enemigo, te casaras conmigo lo quieras o no-reveló finalmente.
-¡Largo!-perdió la cabeza.
Se marchó y Kougyoku se dejó caer siendo atrapada en los confiables y protectores brazos del joven. Ella no puede dejar de temblar, se siente tan pequeña e insignificante. Todo el poder que consiguió y se traduce en nada. El enorme deseo de llorar le embargó, para su sorpresa el mago comenzó a reír.
-Ja ja ja ja.
-No es la reacción adecuada en esta situación-molesta.
-Es que Sinbad-ojisan es muy infantil.
-¿Eh?
-Más parece un niño al que no le dan su juguete. Ojalá que algún día logre entender el milagro que significa cada individuo. Todos tenemos voluntad propia y es lo que hace interesante a la existencia. Ya te dije que te amo, tu no lo has hecho e incluso puedes rechazarme. Pero mientras no lo hagas me siento animado a continuar insistiendo. Aunque jamás te obligaría.
-Eres un tonto y siempre tienes una extraña manera de hablar.
-Ja ja ja. Si, Judal-kun me lo decía a menudo. Kougyoku-le tomó del mentón y miró directo a los ojos-te amo.
-...
-Esperaré a que un día esas palabras puedan salir de tus labios-besó su frente.
-¿Qué hay de Sinbad? Fué tan descarado que incluso dijo que tendría hijos, ¿puedes creerlo?
-¡Es maravilloso!
-¡¿Eh?!
Él la abrazó con entusiasmo, casi fundiéndose con ella, Kougyoku incluso podría decir que imprimió más fuerza que Sinbad, pero el sentimiento que deja en su alma es de tranquilidad y dulzura. Aladdin acercó sus labios al oído ajeno.
-Tengo el anhelo de que tengas esos hijos...conmigo.
-Oh~.
El corazón femenino se reventó en miles de pedazos. Con declaraciones tan irresponsables va a matarle antes de que pueda confesar que lo ama. La joven escondió el rostro en el pecho del magi, seguro que está tan rojo que brilla.
-Eres un idiota.
«-Kou debe encontrar su estabilidad cuanto antes porque no lo voy a resistir.»
Lloraba la conquistadora que luego alzó el rostro y besó al otro, dejándole petrificado para luego salir a toda prisa al corredor.
-E-eso...¡¿significa que estas admitiendo que te gusto?!-emprendió la persecución en cuanto volvió en si.
-¡NO!
Así empezó ese curioso juego de seducción, en el que para nada tienen que ver los sentimientos de los involucrados, ambos entienden lo que opina el otro. A la meta se llega con algo "pequeño" devolver a Kou la gloria.
...
En la habitación del rey.
Este leía algunos pergaminos con una sonrisa retorcida.
«-Si hay algo que te da la madurez es experiencia. Eres muy ingenua pequeña "príncesa". No estoy ciego. Parece que Aladdin no te es indiferente, me lo dejaste bien claro en la carta. Quiero apartarlo de mi camino. "Mataré dos pájaros de un tiro" si no es mi magi, no será el de nadie...»
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Notas finales.
Noami Sonomi Kaname.-Ja ja ja quieren lo que no tuvieron antes (? Ja ja ja seguro que sus familias los sacan de prisión XD. Si, que cosas con Judal, no tengo idea de porque aquí sea tan así con Aladdin puesto que me gusta el JudAla, supongo que si Kougyoku está de por medio bien pueden matarse ok no XD. Ja ja igual soy rete posesiva con chiquito bebé, pero igual lo comparto, quiero que tenga muchas historias, merece mucho amor! Ja ja la, creo que a todos les lloverá tu odio pero si Arba-Hakuei se pasó. Ja ja ja y te desesperaran más XD. Muchas gracias por el apoyo amiga, espero que estés muy bien, y desde aquí te mando muchos ánimos y rukh dorado :).
Los quiero mucho! Hasta otra compañeros de vicio :)! Gracias por su genial apoyo!
