Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.

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Capítulo 18 Lo que tenía en la mano.

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Vaya que Aladdin es realmente persistente cuando se lo propone. La emperatriz tuvo que equiparse a Vinea para perder al magi, una vez lo hizo se encerró en su habitación poniendo seguro a la puerta y se tiró en el lecho agitada pero con una gran sonrisa.

«-Oh Aladdin-chan tu si que estas loco. ¿Qué parte de que no quiero ponerte en peligro no entendiste? Aunque fué muy divertido. Tiene tanto tiempo que no utilizo la habilidad de mi djinn que pensé que había olvidado como hacerlo. A tu lado todo es tan emocionante, me recuerda a la sensación que tuve al conquistar el laberinto. Supongo que eres igual de peligroso.»

-Ah ah ah-intentaba normalizar su condición.

«-Vaya que me cansé. Jugar con un magi es muy distinto, aunque eres más bruto que Judal-chan. Él solo me molestaba y cuando se aburría se iba a quién sabe donde pero tu...»

-Je je je, me prestas demasiada...atención.

Cerró los ojos entregándose a Morfeo. Apenas si pudo volver.

...

El peli azulino por su parte se vió obligado a tomar una ducha puesto que Kougyoku en verdad le atacó y le tomó tan de sorpresa que ni tiempo tuvo para emplear su borg, suerte que solo le empapara, aunque luego de ello le perdió de vista. Sería fácil seguirle por el indició del rukh, aunque tampoco es que desconozca el sitio donde se encuentra ahora. Pero la cuestión no es presionarla. ¿Qué sentido tendría si la del problema no es ella? Sino la diferencia de opinión que hay en el mundo. Sin embargo es muy cierto que aunque planee darle su espacio es algo que no puede evitar, le gusta mucho. Da algunas vueltas en la cama con la toalla aún sobre sus hombros, una sonrisa tonta y por completo ruborizado hasta tomar la almohada entre sus brazos imaginando que es ella.

-Buenas noches Kougyoku, espero que sueñes conmigo porque es seguro que yo si.

Cerró los ojos pero tardó alrededor de una hora para encontrar el descanso, estaba demasiado emocionado con la no declaración de que tal vez era correspondido.

...

Por la mañana el rey de los siete mares despertó con las peores intenciones, es algo sencillo. Encontrar la debilidad del par y entonces hacer uso de ella. Lo que nunca le pasó por la cabeza es que primero tenían que ponerle atención.

-Aladdin...

Extendió la mano en su dirección pero este la pasó de largo.

-Lo siento ojisan, estoy ocupado.

Con lo terco que es se dispuso a seguirlo cual si fuese su sombra, pero siendo un magi y para variar varios años más joven que el resulta natural que le dejase atrás en algún momento. Tomó asiento en la fuente disimulando con maestría el agotamiento. El poderoso líder de la alianza no sería puesto en evidencia por semejante tontería.

-Sin-el visir que se colocó a su lado-¿Dónde estabas? Tengo rato buscándote.

El mayor le dirigió su mejor cara de apostador, ganándose de esta manera una risilla.

-Así que Aladdin te puso en aprietos.

-Claro que no.

-Conmigo no tienes que fingir. Eres un líder espantosamente negligente, pero también somos amigos.

-Aaaaaaahh~ -soltó un largo y pesado suspiro-A veces me pregunto a donde me llevan mi decisiones y actos-miró el cielo-Me prometí que le daría a Sindria-negó-a todo el mundo el mejor futuro que me fuese posible construir. Que no me importaba ensuciar mis manos pero...

-Tienes dudas-asintió.

-Últimamente cuando veo a Kougyoku y Aladdin, recuerdo a Serendine. ¿Me he convertido en la clase de hombre que siempre aborrecí?-centró su atención al compañero.

-Es posible. Pero es justo como lo dijiste alguna vez. Nunca se llega al objetivo sin ensuciarse las manos.

-Supongo. Bien, iré a dar una vuelta. Necesito despejar la mente.

-Si claro.

Jafar le miró en silencio, preocupado. Solo quería liberar un poco la ansiedad en su corazón pero es casi un hecho que no dió el mejor consejo del mundo.

...

El conquistador traía cara de pocos amigos. Está de peor humor que hace tan solo unos minutos. Si ha de ser sincero Aladdin y Kougyoku despiertan los celos que creía dormidos de su interior y envidia. Tendría que estar ciego para no notar la atracción mutua que se profesan. Él no ama a la emperatriz y nunca lo hizo pero de pronto la posibilidad de una familia feliz le resultó antojable, lastima que no sea ella la mujer que anhela.

«-El destino creado por el rey Solomon es injusto y cruel. ¿Por qué solo algunos han de conocer la dicha mientras a otros nos queda conformarnos con el pudo ser, los recuerdos? Aún si pienso en Serendine no puedo estrecharle entre mis brazos. Y Aladdin, ¿tiene el privilegio por ser el hijo del creador de este mundo? No lo acepto.»

-Un dios arrogante que no escucha a los desvalidos no es...

-¿Si?

Se estremeció al notar que tenía compañía.

«-Que estúpido no puedo creer que no noté su presencia. Bajé la guardia.»

-Buenos días príncesa Hakuei.

-¿No piensas llamarme por mi nombre? ¿O se te olvidó que fui yo quien te pidió "ayuda" para la rebelión de mi hermano?

-Que antipática eres Arba.

Está le sonrió con falsa amabilidad.

-¿Dios arrogante? ¿Te refieres a Solomon?

-¿A quién más? Estoy cansado de pelear contra el destino que nos impone. ¿Y tú?

-Solo quiero encontrarme con mi padre. Pero desde que destruyeron a la organización también lo hicieron con gran parte de mi poder.

-¿No existe alguna clase de ritual o que se yo que nos permita cambiar el destino?

-Solo utilizando el poder del palacio sagrado. Por desgracia Aladdin es el único que tiene la llave.

-¿Cómo la conseguimos?

-Podríamos intentar utilizar los contenedores de rey pero sería formar una estúpida alianza a la que dudo muchos se quieran someter y no me gusta depender de otros. Al final solo tradicionaran tu confianza y pagaran con reproches tus servicios.

-Vaya, sonó tan personal. ¿Te ocurrió en el pasado?

-Ah por favor. Como si Aladdin no lo hubiera dejado lo suficientemente claro en la cumbre.

-Cuando te expresas de esa manera das a entender que ese hombre era importante para ti. ¿Acaso estabas enamorada de...?

La azabache le estrelló con fuerza contra la pared al tiempo que le amenazaba con el báculo de Sheba.

-Vaya, ¿que diría Aladdin si lo viera?

-Sería un estúpido si no supiese que aún lo tengo.

-Era de su madre.

-Exacto, era.

-¿No tienes problemas para aparecerlo y eso?

-Magia de transferencia, deberías saberlo no eres un principiante.

-Ah si-con ironía.

-¿A qué estas jugando?

-No lo sé. Es probable que solo quiera que acabes con mi vida.

-¿Y luego qué? ¿Volverás al flujo del destino que tanto aborreces? En lo personal no tengo intención de ver el rostro de ese hombre nunca más.

-¿De que hablas? Aladdin es prácticamente idéntico.

-Aunque tiene la asquerosa mirada de su madre. Tan llena de "bondad". Si fuera como David sería un poco más interesante. No es la clase de hombre que despierte mi interés.

-¿A quién quieres engañar? Si notaste ese detalle es porque le prestas más atención de lo que quieres admitir. Así que has desplazado tu sentir del padre al hijo. Vaya que eres una mujer muy retorcida.

-Aún si fuera verdad, no eres quien para juzgarme. Tu mismo eres una basura. ¿O por qué ocultas el hecho de que ese hombre está en tu interior? No quieras verme la cara, soy una magi de Alma Toran.

Ambos se miraron con intensidad sicopata, la pesadez en el aire es evidente, incluso estaba viciado.

-No tenemos porque ser enemigos Arba. Podrías ser mi aliada, ayúdame a conseguir mis objetivos.

-¿Y qué obtengo a cambio?

-Aladdin podría ser tuyo. Solo no quiero que interfiera en mi camino.

-¿Qué no estabas interesado en él?

-En su habilidad, pero no desde que se convirtió en un obstáculo. Lo has visto, nunca fué la clase de persona que se dejara manipular, ahora es aún más complicado.

-Es porque eres un obtuso. Ni teniendo la respuesta enfrente puedes notarla. Y por eso no mereces mi atención.

Le dejó en libertad y disolvió el mediador.

-No estamos destinados a trabajar juntos-él.

-Destinados...puft.

-¡Ja ja ja ja!-a dueto.

...

El ex emperador revisa el inventario de armas.

«-Todo parece estar en orden.»

-Ka Koubun-con autoridad.

-¡Si señor! ¿Qué se le ofrece?

-Necesito que lleves esto con el secretario para que le den el visto bueno-extendió algunos documentos.

-¿Más armas?-desorientado-No es que tenga la intención de faltarle al respeto pero no creo que sea la decisión más adecuada ahora que estamos cuidando la economía.

-Lo sé. Pero la presencia de Sinbad me pone de nervios. Debemos estar atentos y preparados ante cualquier eventualidad.

-¿No fué él quien le ayudó con su traición?-soltó sin siquiera pensar.

Se congeló al instante creyendo que le mandarían decapitar pero la expresión de Hakuryuu solo mostraba arrepentimiento y amargura.

-No poseo excusas y aún si fuese el caso está de más usarlas. Tenía mis razones y mis deseos que al final lo creas o no no se concedieron. Ahora solo me queda compartir la nula experiencia y poder que tengo para cimentar las bases del imperio, para apoyar a mi hermana como lo harían Kouen-dono, Koumei-dono y Kouha-dono.

-Lo siento.

-Está bien. Debo aprender a vivir con el peso de mi pecado y con el hecho de que aún si lo ignoro hay gente que me guarda rencor por ello. Especialmente yo.

-¿Y cuál era el sueño al que quería llegar?

La mirada helada del conquistador le hizo entender que era prudente ordenar a su lengua que se detuviera.

-¡Enseguida cumplo su mandato señor!

Escapó como si no hubiese un mañana, una vez a solas el dueño de Zagan miró con insistencia el piso, como si estuviese reprochando su actual situación.

«-Lo que yo quería era que Kouen me detuviera, que me ejecutaran. Siempre pensé que era mejor opción para convertirse en emperador pero no podía entregar el legado de mi familia sin pelear. Pero tu, simplemente te rendiste. Si, es lo que mi yo pasado hizo, le guardé rencor a Morgiana-dono por rechazarme y a mi hermana por darme la espalda. Porque sé como se siente fallar es que no cometeré el mismo error nuevamente. Seré el apoyo de Kougyoku-dono y sobre todo no permitiré que Sinbad le engañe o utilice otra vez. Maldición Judal si no hubieses sido tan estúpido, al menos Aladdin-dono es un gran apoyo.»

Con esos y más pensamientos quemando sus entrañas fué que se dirigió a la biblioteca, para continuar con las labores que parecen nunca tener fin.

...

El hijo de Solomon está sentado en el piso, en el despacho de la emperatriz revisando algunos pergaminos.

-No tienes que cuidarme todo el tiempo Aladdin-chan. No creo que ese sujeto haga algún movimiento por ahora. Además debe ser muy incómodo.

-Prefiero no dar las cosas por hecho-con seriedad-Además-sonrió-¡me trae recuerdos de Ugo-kun! Cuando estaba en el palacio sagrado solía estudiar de esta manera.

-¿Y no está muy duro y frío?

-¿Eh?-ladeó la cabeza-Mmm supongo que me acostumbré. Je je je.

-¿Qué?

-Estas igual de consentida que Judal-kun.

-¡Que grosero!

Le lanzó un pesada guía de contabilidad que no llegó a su destino porque su cubrió con su borg.

-Cuando te enojas te ves muy bonita.

-Tonto.

Frustrada volvió a sus actividades cuando llamaron a la puerta.

-Adelante-irritada.

-¡Su majestad!-un soldado realizando la pose del imperio.

-¿Qué ocurre?

-Me temo que nos hemos estancado en el entrenamiento.

-¿Eh?

-Bueno, es que ahora que sus hermanos no están para ayudarnos, llegamos a un punto muerto.

-Yo podría-el magi.

-¿Estas loco? ¿Quieres que te maten? Son soldados altamente calificados. Tu usas magia y con Judal-chan me quedó claro que son un asco para los enfrentamientos cuerpo a cuerpo.

-Pero yo sé artes marciales.

-Mentiroso.

-No, enserio. Cuando estuve en Magnostad tuve una profesora, aunque si fué complicado y estuvo a punto de mandarme al más allá en varias ocasiones ja ja ja.

-Y lo dices con una sonrisa-arqueó una ceja.

-¿Y bien? No tienes nada que perder, si me lastimo puedo pedirle a Ka Koubun-onisan que me cure, parece que no le caigo tan mal. O hacerlo yo mismo si el daño no es grave.

-Que manera tan irresponsable de actuar.

-¿Lo crees?

-Si.

-Ja ja ja ja.

-¿Qué haremos su majestad?-el súbdito.

-Ah~ está bien. ¡Pero si ocurre algo es tu responsabilidad Aladdin-chan!

-Bien.

El par salió y muy a su pesar la chica que está segura no podrá dormir por la noche debido al exceso de trabajo que abandonó. Pero le preocupa la seguridad del ser amado y con lo terco que es en algunas ocasiones no le daría la razón.

«-Que insistente es con su afán de querer ayudar.»

Pero el que sea tan detallista roba otra porción de su corazón y eso considerando que aún exista algún espacio que el mago no halla conquistado ya.

Llegaron al patio de armas, la emperatriz se aterró al ver a por lo menos ochenta soldados. De acuerdo, no es ni la centésima parte de la fuerza militar que posee el imperio. Pero que sean tantos contra un solo chico aún si es por turnos y más considerando la dulzura de la que es dueño es peligroso. Está segura de que habrá brazos rotos, dedos, quizá costillas y todo del pobre que con inocencia se ofreció.

-Aún puedes negarte.

-Es solo un entrenamiento. No tiene porque haber heridos. Además son profesionales, estoy seguro que saben cuando detenerse, no me lastimaran.

-Pues si pero...

-¿Verdad chicos?-a los demás.

Todos se inclinaron ante la emperatriz mostrando respeto.

-Tiene nuestra palabra de que no será herido-uno de ellos-considerablemente.

¿Tenía que agregar eso último? Las manos de Kougyoku temblaron constantemente hasta cerrarse en puño con entereza. Clavó sus orbes en el.

-Si las cosas se salen de control detendré todo. ¿Quedó claro?

-Si, gracias-sonrió.

Aladdin recargó su contenedor de la pared para luego colocarse al centro.

-Podemos empezar cuando quieran-les invitó.

Los adversarios intercambiaban miradas, ¿exactamente que quería? ¿Enfrentamientos individuales? ¿Por parejas? ¿En equipos?

-Ah, discúlpe.

-¿Si?

-¿No sería mejor ponernos de acuerdo en como atacar? ¿Hará algo así como un duelo de presentación? ¿No debería elegir a su contrincante?

-Mmm, el factor sorpresa es primordial en la guerra, es lo que Myers-sensei solía decirme con frecuencia. Así que depende de ustedes.

-¡Que irresponsable!-se quejó la conquistadora.

-Ja ja ja-con suavidad.

Uno de los soldados se colocó frente a el, temeroso. Aladdin es un magi, pero sin ayuda del rukh es tan solo un muchacho indefenso. Si no calcula sus movimientos o mide la intensidad bien podría herirlo severamente. Y terminaría sintiéndose culpable porque todos son testigos de la maravillosa persona que es. Se inclinó con afán de dejar la espada, un cuerpo a cuerpo es más o menos juntos.

-No te preocupes onisan. Tengo algo de experiencia evadiendo armas blancas.

-¿Cómo?-la chica.

-Ja ja ja Myers-sensei era un tanto-rascó su nuca nervioso-estricta.

-D-de acuerdo-el súbdito.

Este sufría violentos temblores en prácticamente todas las articulaciones. Ahora no solo podía herirlo, sino asesinarlo. Kougyoku entrelazó las manos en plegaria, rezando porque saliera ileso de ser posible mientras internamente reprochaba su evidente exceso de confianza. A veces Aladdin tiene esa actitud y no sabe a ciencia cierta si es ego o la ingenuidad que muestra ante la vida, probablemente esta última.

-A-aquí voy-el mayor al peli azulino.

-Cuando quieras-se colocó en posición defensiva.

Algo en los zafiros puso de nervios al otro que ya iba en su contra cuando cayó en cuenta. Una estocada horizontal, dirigida al torso, un golpe básico que cualquier novato con un mínimo de experiencia puede esquivar así caiga de sentón. Entonces el sujeto abrió los ojos desmesuradamente.

«-¿Qué estoy haciendo?»

Contra lo que deseaba su mente, el instinto decidió intervenir y cambiar la trayectoria en una finta diagonal dirigida a lo aorta, cien por ciento letal de acertar, y entonces...

-¡WAAAAAAHHH!

Un agudo grito hizo eco en el recinto y que provenía del hombre que salió disparado a toda velocidad por los aires hasta estrellarse contra la pared que cedió ante el impacto.

-¡Lo siento!

Aladdin que se acercó corriendo a él preocupado. Una vez llegó se dió cuenta que a pesar de todo no estaba herido de gravedad. Respiró hondo ante el contrario que estaba perplejo al igual que el resto de los testigos.

-En verdad lo lamento. Mi cuerpo reaccionó solo.

-E-entiendo, me ocurrió lo mismo. Si no fuera porque me detuviste es probable que yo te hubiera...-arrepentido.

-Lo sé, supongo que por eso pasó. Descansa, te lo has ganado.

Este asintió y tomó asiento en el suelo puesto que el golpe que ni advirtió en el abdomen le incómoda a la hora en que trata de reincorporarse.

-Seré más cuidadoso Kougyoku.

Pero ella no habló, tampoco los demás. Un par se plantó ante el con sigilo. ¿Lo de recién fué habilidad pura o un golpe de suerte? El temor de herirle fué reemplazado fácilmente por curiosidad. Estos intercambiaron una mirada cómplice. Uno de ellos se acercó desde la izquierda lanzando una estocada frontal cuando le tuvo dentro del rango, al mismo tiempo el otro le emboscó por la derecha y su acero dió un giro como distractor para aproximarse en ángulo bajo. Lo siguiente que pudieron observar los presentes fué al par de soldados caer sin sentido pero intactos por así decirlo. ¿Qué los dejó así? Seguro que el magi aunque nadie sabe el cómo. La trenza de Aladdin bajaba al igual que el hasta tocar con elegancia el suelo. En ese instante a Kougyoku la flecharon nuevamente, ese joven no solo es dulce, amable, inteligente sino que posee increíble fuerza física, es tan varonil y confiable que las gemas rosadas se han perdido por completo en él.

-Bien, parece que esta vez no les herí-suspiró aliviado tocando su pecho.

-¡HAAAAAHH!

Al menos unos diez se lanzaron a la vez con una gran gama de ataques, pero estos fueron neutralizados por el magi. Y así continuó el entrenamiento, llegado a cierto punto Aladdin reía con tal intensidad que siendo sinceros asustaba un poco. Estaba metido por completo en la actividad, como si fuese alguna clase de juego. Su sonrisa, enorme, en verdad lo disfruta. Sus movimientos, curiosamente son delicados pero llenos de fuerza, como una hermosa danza, una que deja una estela de hombres inconscientes y heridos a su paso.

-¡Ungh!

El último que se desmayó a causa de una patada en el abdomen.

-Ja ja ja ja ja-el peli azulino miró a su alrededor y se puso pálido-Uh...creo que me emocioné un poco-pasaba la mano por el cabello de adelante hacia atrás-Creo que algo similar me pasó con el grupo de bandidos que me encontré al llegar a...

«-Este mundo.»

-K-Kougyoku-onesan...-nervioso-¿e-estas enojada?

Ella estaba petrificada con los ojos bien abiertos y ruborizada en una expresión difícil de leer. Volvió en si gracias a las palabras del joven, acercándose con seriedad extrema, el tragó duro y retrocedió algunos centímetros intimidado. Dejó de respirar un segundo cuando ella se detuvo frente a él. Hubo un silencio casi absoluto que era acompañado de los gemidos de dolor no tan severo de los soldados.

-Aladdin-con autoridad.

-Uh, ¿si?

-Eso fué...

-...¿si?

-¡Estupendo!-cogió las manos masculinas entre las suyas y su rostro se iluminó por completo-¡No tenía idea de que contabas con habilidades de ese tipo! ¡Me trajo recuerdos de la conquista de Vinea! Aunque en esa ocasión me hubiese sido de gran ayuda tu compañía.

-Mi...¿compañía?

-Alibaba-chan tiene mucha suerte. ¡Sería genial entrar juntos a un calabozo y tomarlo! Aunque dudo que otro djinn me escoja. Je je je-con timidez-después de todo no soy como mis hermanos.

Él le cogió del mentón, en ese instante resultaba tan varonil pero igualmente dulce.

-Tienes decenas de habilidades maravillosas, eres una mujer fuerte que esconde sus talentos tras su natural amabilidad. No tengas miedo de brillar. Estoy seguro de que te escogerían sin dudarlo porque yo...-se acercó para rozar sus labios susurrando en la superficie-te elegí para toda la vida.

La chica se estremeció, ruborizó y le temblaron las piernas peor que a gelatina. Su corazón prácticamente explotó en millones de pedazos. Y con ello vino su respuesta que se manifestó en un suave coscorrón al otro.

-¡Ay!-se quejó este llevando las manos al sitio para aliviar el dolor.

-¡Eres un tonto! ¡¿Cuántas veces tengo que decirte que...?! Hasta que el imperio no logre la estabilidad lo nuestro no puede...ah~ ser.

Aladdin bajó la mirada contrariado, a él no le importa en lo más mínimo perder la vida si puede estar al lado de la mujer que ama, pero tampoco es que pueda imponer su voluntad ignorando su deseo. Alzó la mirada dos segundos más tarde y le tomó de la cintura para acercarle.

-Está bien, puedo esperar. Pero quiero que tengas algo muy presente: Te amo-besó su frente y le dejó en libertad para luego sonreír-Bien, creo que es hora de curarlos, suerte que Sphintus-kun me enseñara algunos hechizos básicos.

El magi hizo lo suyo mientras la emperatriz tuvo que retirarse poco después para completar sus labores, aunque no pudo disminuir ni un poco la velocidad del latido de su animado corazón.

...

Tres días después.

El rey de los siete mares está al borde del colapso nervioso. ¿Qué tan complicado es destruir la relación de un par de chicos que nada saben de la vida? Al parecer bastante si se considera que ambos están realmente ocupados con el trabajo. Aladdin apenas si le dirige la mirada y Kougyoku, bueno para ella es como si no existiese, peor aún cual si fuese basura. Desistió del método directo e intentó algo común: manipulación y sabotaje. Pero de nuevo se estrelló contra la pared. ¿Arba? Esa mujer más parece ansiar su destrucción y humillación pública que otra cosa. Y Hakuryuu no es estúpido por lo que no volverá a confiar en él. Necesita un cómplice, de preferencia con grandes aspiraciones pero poco inteligente, pero no es como que estos se encuentren a la vuelta de la esquina.

De la nada vislumbró a un sujeto que no le es para nada agradable, este venía musitando algo entre dientes además de ser claro que estaba molesto por algo.

-La príncesa es muy injusta. Aladdin-chan esto, lo otro. ¿Y yo? ¿No se supone que soy su contenedor familiar? Arriesgue mi vida por ella en infinidad de ocasiones. Bien, quizá no tanto pero debería tenerme un poco más de consideración.

-Bingo.

Expresó Sinbad en tono bajo, perverso. Mostrando la más grande de sus sonrisas. Parece que el destino aún está a su favor. No pierde el toque porque la llave para su plan ha llegado por su propia voluntad.

-¡Hola!-le saludo eufóricamente.

-Ah, rey Sinbad, no le había visto.

-Ja ja ja, suele pasar cuando uno piensa en otras cosas. ¿Algo te preocupa?

-Nada que valga la pena.

-Vamos, siempre es mejor liberar el alma.

-Mmm.

-Te invito unos tragos para que te relajes.

-No estoy seguro. Aún tengo trabajo pendiente.

-No seas aguafiestas. Además la emperatriz tiene a su consejero. Estoy seguro de que ni notaran tu ausencia-picó la herida.

La evidente rabia de Ka Koubun le hizo saber que tocó el punto indicado.

...

En el despacho de la emperatriz.

Está frunció el ceño tal como lo hiciera con frecuencia el dueño de Phenex.

-¿Qué te molesta?-el magi.

-Ka Koubun no se apareció en horas.

-Ahora que lo mencionas es cierto. ¿Quieres que lo busque?

-No. Supongo que necesita su espacio. ¿Sabes? Cuando llegué al palacio solía estar encerrada en mi habitación, sola. Era como si no le interesara a nadie. Ni siquiera se tomaron la molestia de decirme quién era o por qué estaba ahí.

Él se sintió identificado con sus palabras pero no quiso interrumpirla.

-Jugaba con las cosas que de vez en cuando dejaban a mi alcance, la mayoría de las veces muñecas. Eran como mis amigas por ello dedicaba más tiempo a su arreglo que al propio. No tenía sentido de cualquier manera, nunca recibía vistas. Incluso la comida la dejaban afuera de mi puerta. Ahora que lo pienso creo que en esa época no lucía muy amistosa, quizá tenían miedo. Pero un día, Ka Koubun entró a mi habitación y se convirtió en mi primer amigo; alguien especial. Y con su existencia salvó mi alma.

«-La comprendo a la perfección. Me ocurrió lo mismo con Ugo-kun.»

-Confíe tanto en él. Se convirtió en la única persona con quien podía desahogar mis penas y temores. Y sin darme cuenta puse más y más peso y responsabilidades a su espalda. Incluso ahora que el imperio se encuentra en una delicada situación lo hago. No le permito descansar. Pero he intentado hacerlo, aunque no sé. No parece muy contento. ¿Y si piensa que no le necesito más? ¿O que estoy pagando mal sus servicios?

-¿Y por qué no lo hablas con él? Yo también solía tener malentendidos con Alibaba-kun, pero estos se solucionaban luego de discutir el tema, a veces recibiendo uno algún golpe del otro.

-¿Alibaba-chan lo hizo? No lo creo.

-¿Y qué hay de mi?-preocupado.

-¿Bromeas? Luego de todos los soldados que mandaste a la enfermería te creo capaz de cualquier cosa.

-Ungh...

-¿Y bien? ¿Es cierto?

-Pues si, le pegué con mi mediador en Balbad porque se estaba poniendo histérico, y él hizo lo mismo en Magnostad, aunque con la mano en mi cabeza.

-Así que eres un abusivo-pensativa.

-¡Es una acusación injusta!

-Si fueras inocente no te defenderías tanto.

-¿Estas usando tus conocimientos políticos en mi contra?

-Tuve un buen maestro después de todo-sonrió.

-¡Ja ja ja ja ja!

Aladdin soltó tremenda carcajada ante la atónita mirada fiusha.

-¿Q-qué?

-No importa los argumentos que pueda encontrar, siempre voy a perder en tu contra. ¡Ja ja ja ja!

-Lo has tomado bastante bien. ¿Qué no tienes orgullo?

-Lo tengo.

-¿Enserio?-alzó una ceja.

-Pero tu destruyes todas mis defensas ja ja ja ja.

Las mejillas masculinas adquirieron un sano tono carmesí luego de tanta risa. ¿Cómo es que siempre pude actuar de manera tan optimista ante cualquier situación?

«-Eres todo un misterio Aladdin-chan...»

...

A la mañana siguiente.

Ka Koubun tiene un terrible dolor de cabeza y no recuerda el cómo llegó a su cama.

«-Me parece que hablé con el rey de Sindria, ¿y luego?»

Se esforzó para hacer memoria pero solo empeoró su malestar. ¿Cómo es que el monarca es famoso por sus excelsos banquetes y legendarias borracheras cuando la resaca bien puede acabar con alguien?

-Uuuhh~.

Se lamentó. Tarde o temprano tiene que volver a sus tareas, pero definitivamente no será ahora.

...

Jafar va en busca del líder de la alianza de los siete mares. Pasa del medio día y no le halló en el comedor a la hora del desayuno. Entra a la habitación que le ha sido dispuesta con mínimas esperanzas, y para su sorpresa le haya tendido en el lecho a pierna suelta y...

-¡AAAAAHHH POR DIOS SIN PONTE ALGO DE ROPA ME VAS A DEJAR CIEGO!

El rey y su terrible hábito para descansar. Este se reincorporó rápidamente casi infartado por el susto y en cuestión de minutos se vistió, aunque dejó su cabello suelto, detalle que arreglaría más tarde.

-Lo lamento Jafar, estoy listo.

Este se viró clavando las esmeraldas con rabia y un poco de asco.

-Estamos en un país extranjero. ¿No puedes comportarte como dicta la etiqueta? ¿Qué hubiera pasado si la emperatriz entra en mi lugar?

-Ayudaría bastante a mis planes.

-Tu alma está torcida por completo. Pero juré seguirte hasta el final.

-Gracias.

-Ni lo menciones que solo me haces enojar. Sabes que no estoy de acuerdo con tu manera de utilizar los sentimientos de las personas.

-Al menos Kougyoku está al tanto de mis intenciones.

-¿Se lo dijiste?

-Si.

-¿Y?

-Me rechazó.

-Pero no te darás por vencido, ¿cierto?

-Tu más que nadie conoce la respuesta.

-Deberías reconsiderarlo. Provocarás una tragedia.

-No exageres. ¿Qué podría pasar?

-No olvides que te lo advertí-dió la vuelta en dirección a la puerta.

-¿A dónde vas?

-A dar un paseo. No quiero verte por ahora. A veces me cuesta tanto reconocerte.

-Pienso igual, pero como lo dijiste para conseguir mis metas debo ensuciar mis manos.

-Es tu lema, yo únicamente lo repetí. Y no solo te manchas a ti mismo, sino que tampoco te importa a los que arrastras a un futuro maldito.

-No es para tanto.

-Como digas Sin.

El peli púrpura miró sus manos con detenimiento una vez que se quedó solo.

«-Soy el primero en entender la clase de basura que soy. Pero una vez que inicias el camino hacia la perdición, no puedes volver. Sin importar cuanto quiera hacerlo. No puedo regresar a los días brillantes cuando era tan solo un niño soñador y lleno de ilusiones y esperanza, tan ingenuo como Aladdin...ah, te dí la oportunidad de ser una de las personas que forjara el destino a mi lado. Pero tu mismo has decidido privarte de él. Cuando no estés más con Kougyoku, terminará destruida, y entonces podré consolarla y con ello cumpliré mis objetivos.»

Sonrió y puso en pie para iniciar un maravilloso día.

...

Al día siguiente.

El hijo de Solomon corre de aquí para allá con infinidad de documentos y pergaminos. Hakuryuu le da unos, Kougyoku otros y también los miembros del consejo y secretarios. Al menos está tranquilo porque parece que anoche la emperatriz y su contenedor familiar hicieron las pases, tal parece que solo fué un malentendido.

«-Me alegra. Se ve que ella le tiene mucho cariño. Siempre que peleaba con Alibaba-kun me dolía mucho.»

Se encontró en el camino a Hakuei pero esta parece mirarle con apatia. Luego del beso tan salvaje que le dió no se explica su actitud pero lo agradece porque siendo sincero asusta, además de tener limitadas opciones de reacción al ser hermana de Hakuryuu.

«-Mmm ahora que lo pienso, parezco más un mensajero que el consejero. ¿Se supone que haga estas cosas?»

Llegó a la oficina principal.

-¡¿Más papeles?!-la peli rosa.

-Mucho me temo. ¿Quieres ayuda?

-No. Estas ocupado. Además, ¿quién te crees que soy?

-¿La chica que me gusta?

-¡Eres un tonto deja de distraerme y mejor ve con Hakuryuu-chan! Tienes que entregarle los documentos de allá-señaló una pila de al menos cincuenta pergaminos.

-Uh~.

-Ten cuidado. Me preocupa que caigas por las escaleras.

-¿Acaso estas preocupada?-canturreó.

-¡Cállate y ve!

-¡A la orden señora!

Y se marchó en las mismas. Lleva al menos tres horas en algo que parece maratón, suerte que posea una resistencia envidiable al ser un mago de la creación.

-Uh~.

O eso creyó cuando se deslizó por la pared de un corredor hasta el piso cinco horas más tarde para tomar un descanso.

-Ah ah ah ah uh~.

-¿Se encuentra bien?-uno de los guardias a los que ayudó con el entrenamiento.

-Si, no te preocupes onisan.

-Si necesita apoyo, nosotros podemos hacernos de un tiempo. Después de todo estamos agradecidos. Ese día nos incentivó e inspiró con su habilidad.

-Je je je-se ruborizó-no sé que decir.

-Un si sería conveniente.

-Me temo que tengo que negarme. Todos tienen un rol que cumplir. Si me ayudas descuidaran sus tareas, lo que se traduce en la debilidad posterior de las fuerzas ofensivas, en mi preferencia personal defensivas. Estaré bien, solo necesitaba reposar.

-Vaya que usted es increíble. Lo admiro.

-Oh b-bueno pues...¡me tengo que ir lo siento!

Escapó.

«-¿Cómo alguien tan sencillo posee tantas cualidades?»

Se encogió de hombros para continuar con lo suyo.

...

El apenado muchacho se encontró poco después con el rey de los siete mares.

-Buenos días Sinbad-ojisan.

-Serían tardes, ¿no te parece?

-Mmm en realidad no tengo ni la menor idea de que hora es o en que día estoy ja ja ja ja.

-Ja ja si, entiendo. Cuando Jafar no me deja salir me ocurre algo similar-con amabilidad.

«-Mmm parece que está mucho más relajado que cuando llegó pero lo mejor será no confiarme. Ojisan siempre ha tenido algo que no termina por convencerme, ¿quéserá?»

-¿Aladdin?

-¿Mmm?

-¿Te gusta la emperatriz?

La sorpresiva interrogante le dejó perplejo. Bajó la mirada ruborizado un par de segundos para luego encararle con decisión.

-Si.

-Vaya, con el incidente de Balbad, tu sabes aquel en que asesinó a Ugo-kun esperaba que le tuvieras rencor o algo por el estilo.

-Ugo-kun está bien, lo vi en el palacio sagrado. Además es algo que quedó en el pasado.

-¿Sabes? Quiero que ella se convierta en mi esposa.

-Lo sé. Pero también sé lo que sientes por ella y no es amor.

-Oh, en el mundo no siempre se tiene lo que se espera. Pero nuestro sacrificio puede llevar al mundo a una gran y próspera etapa de paz.

-No soy quien para imponer mi voluntad pero pienso que estas equivocado. Si tu no puedes encontrar tu felicidad, ¿cómo se la brindarás a otros?

-No soy yo quien te preocupa.

-Claro que si. Te aprecio y no quiero ver que eches a perder tu vida.

-Si ella me acepta estaré satisfecho.

-No.

-¿Por qué?-molesto.

-Porque Kougyoku debe escoger por si misma a la persona que desea a su lado.

-¿Te podrías en mi contra solo por ello?

-Si.

-¿Y si no eres tu al que elige?

-Estaré de acuerdo si esa persona la hace sonreír desde el fondo de su corazón. Y lo siento pero estoy seguro de que no eres tu.

-¿Así que pelearas conmigo por ella?

-No es un objeto.

-Eres mucho más ingenuo de lo que creí. Kougyoku es tu perdición. Ah~ iré en busca de Jafar, tampoco es como que tenga ganas de discutir. No quiero hacerlo enojar, otra vez. Nos vemos-se despidió con un ademan mientras el magi era testigo de ello.

«-Aún si lo perdiera todo valdría la pena. Si la mujer que amo puede continuar con una sonrisa no me importa nada más.»

...

La conquistadora está más que harta con la presencia de Sinbad que se ha quedado en el imperio por tres semanas. Firma documentos enterrando la pluma con coraje como si fuese el corazón de ese hombre.

«-Como lo detesto. Su propuesta comercial fué decente y vale la pena intentarlo. Se supone que Ka Koubun está a cargo de los tramites. ¿Por qué demora tanto?»

Llaman a la puerta.

-Adelante.

Justamente su familiar.

-Príncesa, aquí le tengo los detalles del intercambio con Sindria. Solo es cuestión de que ese hombre y usted lo firmen y se irá.

-¡¿Enserio?!-ilusionada.

-Si.

Él lo entregó, una persona de su entera confianza que ya le ha traicionado con anterioridad. Pero la sonrisa amigable de ese sujeto nubla sus sentidos. Plasma su rúbrica sin leer. El mayor sonríe gustoso.

«-Une tu destino al mío tonta príncesa.»

El dueño de Zepar que le miraba a través de los ojos de otro.

-Listo-ella.

-Muchas gracias. Iré de inmediato con él para que se retire del imperio. Con su permiso.

Kougyoku sonrió satisfecha sin imaginar lo que acaba de hacer por voluntad propia.

...

Algunos minutos más tarde el de pelo púrpura llevaba aquel "seguro" en las manos, buscando al hijo de Solomon. Curioso que ahora que lo desea no le halla por ningún lado.

-Oh.

«-Perfecto.»

-¿Sinbad-ojisan? Kougyoku me dijo que ya te ibas. Fué bueno verte-con una sonrisa-me gustaría mucho que le dieras mis saludos a Yam-san. Es una pena que no pudiera venir pero supongo que hacerse cargo de la barrera desde lejos no es sencillo.

-¿Alguna vez intentaste algo similar?

-No, pero lo estudió entre otras cosas cuando tengo tiempo.

-¿Y por qué mejor no se lo preguntas directamente?

-¿Eh? No puedo. Tengo muchas obligaciones aquí. Aún con mi círculo de transporte...

-Una vez que ella se mude a mi palacio no tienes razón para permanecer atado a su lado.

-¿Eh? ¿De qué hablas?

-¿No lo sabes?-negó-Mira-entregó el papel.

Aladdin puso tal expresión de dolor y sorpresa que el hombre se felicitó. El magi no podía decir que era falso porque reconoce la firma de la mujer que ama, la ha visto en más de un centenar de ocasiones, un sudor frío recorre su espina y mira perplejo al otro sin emitir comentario alguno.

-Oh veo que estas impactado con la noticia. Kougyoku se dió cuenta de que era la mejor opción.

-Por eso...

-Si, lo que tienes en tus manos es...un acta de matrimonio. A partir de hoy es legal y oficialmente mi esposa.

El joven tuvo el fuerte impulso de romper el documento, pero lo devolvió con una expresión imposible de leer dándose la media vuelta y perdiéndose a lo lejos.

«-Por fin te derrote Aladdin. Aún puedes ser mi magi, nada me haría más feliz que tenerlos a ambos en mis manos.»

...

En la mente del oji zafiro no había nada, caminó por varios corredores sin rumbo fijo hasta llegar a la oscura bodega donde guardan las armas. Cerró la puerta y se dejó caer al piso recargado en ella.

-Buuuaaa...

Talló sus ojitos mientras las lágrimas rodaban por sus sonrojadas mejillas, es la segunda vez que llora desde el fondo de su alma. No, es incluso peor que cuando perdió a Alibaba y no pudo salvarle. Duele, asfixia, le mata de a poco y no puede detenerse. Frota con tal intensidad su rostro que luego de algunos minutos le ha irritado pero lo pasa por alto. Su respiración se vuelve irregular y meter aire a sus pulmones es como inspirar ácido.

-Ah ah buaa ungh...

Lleva la mano a su pecho en un intento desesperado de mantener la compostura pero no puede, comienza a ver borroso y se pone de pie con intención de salir y respirar aire puro porque de no hacerlo está seguro que terminará por desmayarse. Una vez se levanta, la puerta se abre y le tira de bruces.

-¡Waaah!

Gritó y luego golpeó su hermoso rostro, se giró aún en el mismo estado encontrándose con Hakuei. Y lo entendió al tiempo en que sintió además el verdadero terror.

-Arba...san...

-Vaya que te tardaste en notarlo-sonrió con maldad.

-Ah ah uh...¿vas a matarme?

-¿Para qué? Ya luces destruido. ¿Qué ocurre?-por curiosidad.

-Mmm...

-Vamos, ¿es que no puedes confiar en mi?-con burla.

-Supongo, después de todo eras una importante amiga de mis padres.

La declaración hizo fruncir el ceño a la mujer además de formar un nudo en su estómago debido a la repulsion.

-Kougyoku-onesan...ah~ se casó con Sinbad-ojisan.

-Así que al final no te correspondió.

-¿Sabías que yo...?

-No es la primera vez que te veo suspirar o llorar por su causa.

-Ya veo.

-¿Qué piensas hacer?

-No estoy seguro.

-¿La dejarás con ese hombre? Después de todo aceptó iniciar una relación con él.

-Lo dudo. Estoy seguro de que la obligó o la engañó, aunque tampoco es que pueda actuar sin causarle problemas.

-El amor está plagado de egoísmo. Si te importa que no te interese lo demás.

El muchacho le miró perplejo. Ella entrecerró los ojos fastidiada.

«-Es el hijo del hombre que tanto mal me hizo. El que me traicionó y robó el poder de mi padre. Entonces, ¿por qué le doy un consejo? ¿Por qué siempre le pongo tanta atención?»

-Gracias Arba-san-secó sus lágrimas con la mano y sonrió.

-No me las des. Lo que ocurra contigo no me interesa en lo más mínimo.

Se alejó lo más rápido que pudo, intentando pensar en cualquier cosa que no fuera ese curioso calor que se expande en su pecho.

Aladdin se quedó algunas horas en parte para tranquilizarse y por otra para pensar con detenimiento la situación. Cuando se hizo de noche se dirigió al cuarto de la príncesa, tocó la puerta y una vez la tuvo en frente:

-Necesitamos hablar Kougyoku-onesan.

-Lo siento Aladdin-chan, estoy realmente agotada.

-Es importante.

-¿Tanto que no puede esperar a mañana?

-Eso me temo.

-¿Es porque ahora soy la esposa de Sinbad?-con expresión neutral.

-¿Eh?

La falta de emociones en la chica hizo difícil identificar el tipo de pensamientos que cruzaban su mente. Pero definitivamente no es la reacción que se espera de alguien metido en apuros...

Fin del flash back.

...

En la actualidad.

Kougyoku lucha desesperadamente, poniendo en práctica todo conocimiento que tiene en reanimación cardiovascular.

-¡Uno, dos, tres!

A la vez que hace presión sobre el pecho de su novio y da respiración de boca a boca.

-¡Uno, dos, tres!

Nunca imaginó que rozar los labios de Aladdin le provocará todo menos felicidad, su vista comenzó a nublarse por el llanto además de ser incapaz de parar el violento temblor en su cuerpo.

-¡Uno, dos, tres!...No me dejes por favor...

El rostro del menor pierde color con rapidez. El tiempo es oro y ella es consiente de que entre más demore, más posibilidades hay de un daño cerebral. Han transcurrido solo unos segundos desde que colapsó pero no hay reacción alguna.

-Vieja-el peli negro casi en un susurro, daba pena verla así.

-¡Cállate Judal-chan! ¡Es tu culpa!

No fué su intención ser cruel con él pero tampoco es que haya dicho una mentira.

-Aladdin, por favor...uno, dos, tres.

El sudor comenzaba a perlar su frente. Desesperada dió un fuerte golpe justo en el sitio donde se encuentra el corazón.

-¡Uongh!

Y el de ojos zafiro emitió un sonido algo tenebroso que calaba hasta los huesos, ella no perdió tiempo y repitió la acción.

-¡HAAAAAH!-el jaló aire de forma violenta-¡Cof cof cof cof!

E igualmente comenzó a tocer entre violentos espamos, por su gesto es fácil adivinar que resulta increíblemente doloroso puesto que incluso llevó la mano a su garganta en un acto-reflejo.

Judal y Kougyoku soltaron un suspiro aliviados. Una libre de pesar el otro de culpabilidad.

-Ah ah ah ah...ah~...

Treinta segundos más tarde, Aladdin pudo regularizar su condición poniéndose boca arriba mirando con intensidad el cielo como si buscara algo. El "sueño" que tuvo recién le ayudó a recobrar todas y cada una de sus memorias y también la razón del porque se encuentran en esta situación. Su rostro pasó de la apatia a la nostalgia hasta detenerse en...en...ni el ex magi ni su novia pudieron identificar el sentimiento. Jamás le han visto así. Ella temerosa llevó la mano al hombro contrario pero él no permitió que le tocara, lo cual le desconcertó.

«-Es natural, seguro está aturdido.»

-¿Cómo te sientes Aladdin?

Este colocó las palmas en el pasto como punto de apoyo para sentarse. Contempló al par con intensidad, leyendo hasta el fondo de sus almas.

-Bien.

Pero no sonrió. Si tuviesen que adivinar dirían que...

-¿Estas enojado?-la peli fiusha.

-Lo siento enano, ¿bien? No soy de los que amen humillarse pero admitiré mi error...por ahora. Además, ¿cómo iba a saber que te hacia mal?

-Yo te lo advertí Judal-chan.

-No interesa-Aladdin.

-¿Cómo?-al unísono.

-Tengo algo importante que hacer. Así que si me disculpan.

Se puso de pie y caminó un poco cuando su pareja le tomó de la muñeca para detenerle, aunque él se soltó con gran habilidad.

-Aladdin...¿qué te ocurre? Estas actuando muy extraño.

Pero no recibió una respuesta. La chica sintió una punzada en el pecho y guardó silencio imposibilitada de emitir algún comentario.

-Bien-el de orbes arándano-fué mi culpa y ya me disculpe. Así que no te hagas la víctima. Además quien te atacó fui yo, no ella. Si la vieja quiere una maldita explicación lo menos que puedes hacer es dársela. No tienes idea de lo mucho que lloró creyendo que te perdía.

-¿Y?

-¡¿Qué demonios ocurre con tu maldita actitud?! Oh~ -sonrió perversamente-quizá esto haga bailar a tu lengua-apareció una mariposa negra.

-¡JUDAL-CHAN! ¡¿ESTAS LOCO?!

-¡Ja ja ja ja ja!

Del mago se esperaban cualquier reacción, menos la carcajada que se echó.

-Ja ja ja ja Judal-kun, ya no puedes hacerme daño.

Los mayores quedaron impávidos cuando el hijo de Solomon cerró la mano para abrirla al instante y mostrar...

-Rukh oscuro...

Pronunció Kougyoku apenas.

.

.

.

Notas finales.

Ja ja ja, bueno siempre quise hacer a chiquito bebé "malo", aunque no digo más para no arruinar la historia :3.

Noami Sonomi Kaname.-Ja ja ja si, Kougyoku quiere a Aladdin pero Sinbad es un jijo del maíz XD. Oh si, definitivamente tendrán hijos en este fic, desde que planteé la historia me pareció que sería muy lindo :3, además me encanta poner cada que puedo una pequeña familia para Aladdin ja ja ja ja. Oh si Aladdin es super afsdasdash ja ja ja, y de hecho el que saldrá en los capítulos posteriores (del mundo de estudiantes) está muy basado en el Aladdin del inicio. Si, ese que era medio sicopata ja ja ja ja, pero algún día Kougyoku y Aladdin vivirán su amor :3. Por ahora drama, es algo que no puedo evitar ja ja ja ja. Gracias por tu apoyo amiga!

Muchas gracias por leer compañeros de vicio! Y lamento que el capítulo haya sido un poco más largo (diecinueve páginas) pero no hallé el momento para cortar XD, es hora de ir a dormir mmm o eso creí hasta que vi la hora ja ja ja ja. Nos vemos en la conti! Nah, ya habrá más noches para descansar (? Ja ja ja. VIVA ALADDIN!