Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.

.

.

.

Capítulo 19 No verás el golpe llegar.

En el mundo de estudiantes.

Kougyoku retrocedió un par de pasos por reflejo.

-Rukh oscuro-repitió.

Su rostro perdió todo color y comenzó a sudar frío. En su mente aún tiene nitida la escena en que Hakuei besó a su novio a la fuerza cuando le llevó a su hogar la primera vez, de pronto tuvo una sensación de deja vú, aunque ligeramente distinta, ¿ese otro mundo donde era una príncesa y luego emperatriz? Llevó las manos a la cabeza abrumada con gran cantidad de imágenes. Se dobló sobre si misma cayendo de rodillas. De sus orbes escaparon varias lágrimas.

-¡Quiero que se detenga!

Todo le daba vueltas, era como si su cerebro fuese a explotar en miles de fragmentos de un segundo al otro, poco menos que una tortura.

«-¿Qué rayos es todo esto? Me volveré loca si es que no me mata primero. Ayuda, necesito...alguien...Aladdin.»

Pronto se encontró con esa dulce mirada ligeramente traviesa, como si fuese el y otra persona al mismo tiempo. No entiende y tampoco es que reboze de curiosidad con tanto dolor. Difícilmente sabe quien es y en donde está parada. Su cuerpo comenzó a temblar violentamente, está segura de que novio le dice algo pero no lo entiende. Es cuando le sujeta de las muñecas y besa su frente que más o menos logra poner atención.

-No pelees Kougyoku, te ocurrirá lo que a mi.

-¿Qué se supone que...?

-Permite que fluya, lo siento. Es probable que sea culpa mía. Porque estas relacionada a lo que ocurrió. Cierra lo ojos, duerme un rato. Cuando despiertes te sentirás mucho mejor, lo prometo.

-Oh Aladdin, yo no...

Un golpe en la nuca dejó sin sentido a la chica.

-¡JUDAL-KUN! ¡¿No puedes ser sutil?!-molesto.

-¿Como tú? Oh la tranquilizas exitosamente no tienes idea.

-¡Al menos no la golpeé!

-Y lo dice el idiota que recién la trató tan mal.

-¡Estaba confundido! ¡¿De acuerdo?! ¡Con tus tonterías casi me matas! Un poco de comprensión no hace daño-se quejó.

-Nah, me suena a pretexto.

-Eres un odioso.

-Y tu un menso.

-¿Y ahora que hago?-preocupado-Mamá y papá están en casa. Si la llevó a la suya asustaré a sus hermanos...

-Te piensas que soy alguna clase de consejero, ¿o qué?

-Bien. No quiero tu ayuda. Cuando despierte y pregunte por qué se desmayó diré que fué tu culpa y la abandonaste a su suerte. No estaría mintiendo.

-Eres una basura-suspiró-de acuerdo, mi madre no está en casa puedo llevarla.

-Ni lo pienses. También voy.

-Me caes gordo. Ni que fuera a pasarme de listo.

-La has besado a la fuerza.

-Tchi. Ya que.

-¡Gracias!-sonrió.

-¿Estas ebrio? ¿O por qué el repentino cambio de humor?

-Porque aún si no lo crees me agradas. Me gustaría que fuéramos amigos.

-Si, como no. Vas, me robas a la viejas y encima de tener que resignarme, lo que por cierto no hice. Tengo que soportarte.

-Dudo que lo hagas. Incluso ahora estamos peleando.

-Me da igual. Eres más como una mancha en la pared.

-Mmm.

-¿Qué?

-Nada.

-Me fastidia cuando dejan las cosas a medias.

-...

-¿Qué?

-Nada.

-¡Maldita sea como fastidias! ¡Bien, somos amigos si con eso dejas de joder!

Aladdin le dirigió entonces una enorme y hermosa sonrisa. Se puso en pie y cogió al amor de su vida en brazos.

-¡Te sigo Judal-kun!

-Púdrete.

El hogar del mayor estaba aún a quince minutos a pie. Es mucho más sencillo tomar un taxi, pero el perverso muchacho tenía la esperanza de que una vez el peli azulino se agotara le dejaría cargar a la novia. Con un poco de suerte robarle otro beso o algo más. Pero chasqueó la lengua una vez se encontraron en el umbral de su casa.

«-Condenada buena condición tiene. De nuevo arruinó mi oportunidad. Espero que cargar a la vieja le provoque una hernia.»

Entraron y les llevó a su habitación donde Aladdin la colocó en el lecho, cubrió con las sábanas y retiró un mechón rosado que cubria su frente.

«-Me gustaría mucho evitar tu dolor Kougyoku. Pero no puedo cambiar el pasado. Sin embargo la mentira que estamos viviendo no es justa para nadie. Sé que debo hacer algo pero...no quiero perderte.»

-Enano.

-¿Si?

-¿Qué piensas hacer?

-¿Con respecto a qué?

-No te hagas menso. Sabes perfectamente de que estoy hablando.

-Así que lo sabías.

-Lo sospechaba. Por años o eso creo, ¿cuánto tiempo tenemos aquí?

Negó.

-No tengo idea.

-Si, también estoy confundido. Como sea, creía que esto era algo así como un mundo alterno. O eso, ya sabes lo que explicaste de los espejos en la cumbre. Pero al ver lo que te ocurrió hace rato. No me queda la menor duda. Eres el magi enano que me mandó volardo al continente oscuro.

-¿Ahí estas?

-Lo último que recuerdo es que estaba con tu estúpido candidato volando encima de un dragón viejo para volver. Dos años...¡Dos años! ¿Qué ocurrió con Hakuryuu y su rebelión?

-Ah, bueno. Onisan logró vencer a Kouen-ojisan, y el además de Koumei-onisan y Kouha-kun fueron exiliados.

-¡Genial!-se emocionó-¡Eso significa que aún sin mi ayuda Hakuryuu logró convertirse en emperador!

-Bueno...

-Odio cuando pones esa cara. ¿Se murió en la guerra? ¿Lo exiliaron también? ¿La bruja volvió del más allá? ¿Se volvió loco? Nah, siempre lo estuvo; por eso es mi candidato favorito. Somos muy parecidos.

-Logró convertirse en emperador.

-¿Entonces cual es el problema?

-Sinbad-ojisan.

-¿El rey idiota? Por favor.

-Tu más que nadie conoce sus habilidades. Por eso le querías como tu candidato, ¿o no? Al menos lo mencionaste en Balbad.

-Ni me lo recuerdes. ¿En qué estaría pensando? ¿Y qué pasó?

-Convenció a varios países para firmar una alianza internacional, por lo que la guerra y conquista de otros territorios se prohibió.

-¿Y Kou aceptó?

-Onisan no tuvo muchas alternativas. La guerra civil debilitó la fuerza militar.

-Si hubiese estado con él...

-Lo siento...

-Nah, también fué mi culpa. Me advirtió que era magia extraña y no le presté atención. Ah~ entonces es el cuarto emperador pero está atado de manos.

-La actual emperatriz es Kougyoku...

-¡¿Cómo?!

-Sin la guerra, el imperio perdió su principal sustento. Entrando a una recesión económica. Aún cuando Hakuryuu-onisan cedió todos sus bienes...no pudo hacer mucho. La quiebra era inminente. Fué entonces que decidieron cambiar el sistema pero él fué el rostro de un país poco amigable.

-Y la vieja resultó ser mejor opción.

-Si.

Judal la miró con extrema seriedad para luego volver al chico.

-Ella me gusta y todo pero, ¿enserio? Es torpe como ella sola.

-Es muy inteligente y tiene buenas cualidades-le defendió.

-Es obvio. Si no, no estuviera interesado. Pero en comparación a Hakuryuu, el si emana esa aura de emperador. De alguien con poder, de un hombre que está dispuesto a llegar hasta el fondo para conseguir sus objetivos. Por más que me lo digas. Solo puedo imaginar a Kougyoku diciendo que si a cualquier tratado comercial.

-¡Eso no es verdad!-molesto-¡No tienes ni la menor idea del tiempo que pasó estudiando! ¡Las noches en vela! ¡Cómo busca el mejor resultado para todos! ¡Es una gran diligente que trabaja junto a su pueblo sin abandonar a nadie! ¡¿Tienes idea de lo difícil que es algo así?

-¿Y luego qué? ¿Es un imperio de carmelo forjado con amistad?

-¡No demerites su trabajo! ¡Poco a poco hizo resurgir el imperio!

-¡Hakuryuu es mejor!

-¡Es horrible comparar a las personas! ¡Son hermanos! ¡¿Entonces por qué pelear?!

-¡Porque usurpa un lugar que no le corresponde y sin experiencia!

-¡La tiene! Quizá práctica no tanto pero leyó gran cantidad de documentos. ¡Lo sé muy bien!

-Ah si, imagino que desde Sindria la espiabas todo el tiempo.

-No volví. Estaba molesto con el proceder de ojisan. Así que...

-No me digas que...

-Si, vivía en Kou.

-¡Tomaste mi lugar!

-¡Claro que no! Tu eres el oráculo, yo el consejero de Kougyoku.

-¡Ja ja ja ja!

-¿Q-qué?

-¡Me hubiese encantado ver la cara de ese cuatro ojos. Seguro rompiste sus sueños políticos.

-¿De quién?

-Ya sabes, el familiar de la vieja con Vinea.

-Ah Ka Koubun-onisan-con expresión melancolica.

-Wah, hasta parece que dije algo malo.

-Sucedieron muchas cosas, todo se salió de control.

-¿A qué te refieres con todo?

-...

-Ey, si es lo que nos tiene en la actual situación creo que necesito saberlo.

-¿Y me ayudaras a devolver todo a la normalidad?

-Si me da la gana. Así que más te vale que sea una historia interesante.

-Que irritante, no es un cuento. Es la realidad.

-Y tu bien melodramático. Ni me has contado nada y ya estas llorando.

-¡Mentiroso!

-Sentido. ¿Y bien? Me dices o te echo a patadas de mi casa y me quedo con la vieja. Tu decides.

-No es que me des muchas opciones.

-El tiempo corre~.

-¡Que difícil es tratar contigo! Ah~ está bien. Pero si no cooperas me harás enojar.

-Uy si, me asustas un buen.

Los zafiros cobraron un cierto brillo siniestro, Judal sonrió de lado. Justo el chico que sabe puede romperle la cara. Aquel que considera su más grande e interesante rival. El único.

-Esa actitud me gusta mucho más enano. Soy todo oídos~.

Inicio del flash back.

El magi mira perplejo a la emperatriz. Su mente se quedó en blanco por algunos segundos.

-¿Qué pasa Aladdin-chan?

-¿Eso...quiere decir que estas de acuerdo en ser la esposa de...Sinbad-ojisan?

-Ah~ en verdad estoy cansada.

-E-entiendo-sonrió amable pero sus ojos estaban claramente cristalizados por las lágrimas-Disculpa la molestia. Que descanses. Ah y muchas felicidades.

Se giró para retirarse pero fué tomado de la muñeca. Antes de que pudiese decir algo al respecto esta le metió a su habitación y cerró tras de si.

El corazón masculino comenzó a bombear como loco. Solos en una habitación oscura, con el aroma de la mujer que ama por todos lados y que además está casada. Se alteró.

-¡N-no es correcto!

Intentó salir pero la mano ajena sobre la madera le cortó camino.

-¿Te comportas distinto porque estoy casada?

-Debo respetar tu posición-emitió sin voltear.

Aladdin cerró los ojos al tiempo que sus mejillas se tornaron rosadas, sentía el aliento de Kougyoku en su nuca, provocando que se enchinara su piel. La ama con todo su ser por lo que es una gran tortura no virar y besarla pero es una opción que desapareció hoy. Estaba a punto de llorar cuando ella recargó el rostro en su espalda y comenzó a temblar.

-Kou...

-No digas nada por favor. Quédate así un momento.

El no respondió, pensaba que las palabras estaban de más. Sin embargo las dudas se acumulaban en su mente. Ella no brinca de alegría, pero tampoco han falsificado esa firma. ¿Entonces? ¿Manipulación? ¿Extorsión?

-Kougyoku, ¿ojisan te tendió una trampa?

-¿Por qué siempre eres tan difícil?

-Ah yo...-se movió.

-¡NO VOLTEES!

-¡Perdón!

-¿Tienes idea de las horas que llevo llorando? Y vienes a decirme lo que ya se-su voz se quebró-no quería que te dieras cuenta. De todas las personas tu.

-Sinbad-ojisan me lo dijo.

-Lo suponía. Pero aún así, es un problema que quería resolver sola.

Rápidamente Aladdin se colocó frente a ella. Su corazón se estrujó cuando vio las gotas saladas recorrer con furia sus mejillas, las tomó ambas con las manos y secó el llanto con los pulgares mientras le ofrecía la sonrisa más hermosa del mundo.

-Me da gusto-él.

-¡¿Pero qué?!-ofendida.

El magi dió un tierno "piquito" que la puso aún más colorada.

-Je je je creo que soy una mala persona porque acabo de besar a una mujer casada.

-Eres un tonto. Como si no supieras que me engañó.

-¿Qué hizo?

-Convenció a Ka Koubun de alguna manera para que me diera a firmar algunos papeles. No los leí porque...¡oh por dios! ¡¿Por qué no lo hice?! ¡Nunca pasaría algo así por alto! ¡Soy tan estúpida! ¡No es la primera vez que me utiliza! ¡Durante la guerra civil él...!

-¡Zepar!-al unísono.

-¡Por eso Ka Koubun me juró una y otra vez que no recuerda nada! ¡Es el colmo! ¡Te odio Sinbad! ¡Te odio! ¡TE ODIO Y TE VOY A MATAR!

El rukh de la chica se tornaba oscuro. Algo de lo que el mago ha sido testigo con anterioridad. Pero jamás la dejaría caer en la depravación, le salvó antes y con más razón ahora que la ama.

-Kougyoku...

La aludida le dirigió una mirada extraña, llena de rencor. Pero el menor no se asustó ni un poco. Ha enfrentado a Al Thamen, a Judal, y lo hará con el mundo entero de ser necesario. La linda jovencita que suele jugar con las flores no es el enemigo, aunque igual pueda tomar una espada y rebanar su cuello cual mantequilla.

-Kougyoku...-repitió con dulzura y un seductor tono ronco.

Ella volvió en si pero guardó silencio mordiendo su labio.

-Te amo mi linda príncesa. Es algo que ya dije y reitero. No importa que no puedas corresponderme, siempre seré tu aliado, tu más fiel sirviente-le tomó de la muñeca y depositó un delicado beso en la mano.

-D-diciendo esas cosas solo me pones más nerviosa.

-Je je, también lo estoy.

-Y lo admites como si nada.

-¡Por que a ti siempre te diré la verdad!

-¿Qué haremos Aladdin? Ese hombre me engatusó. Tu y yo somos demasiado directos. Nuestra solución sería hablar con él. Pero nunca juega limpio. Podría tener un plan en mente, quizá estamos cayendo justo ahora sin saber. Me siento como una muñeca en su poder. ¡Soy la emperatriz! No debería...mostrar tal debilidad.

-Es normal estar asustado cuando se enfrenta una situación inédita. Pero no estamos solos. Si nuestro método no funciona...

-¡No estoy de humor para clases de política!

-¿Recuerdas que te dije en esa ocasión?

-¡¿Me estas insultando?!

-¡¿Eh?! ¡Claro que no!

-Ah-respiró profundo-"Si nuestro método no funciona, busca uno que lo haga. Si no existe, crea, inventa, pide consejo. Las alianzas sirven porque hay un intercambio de ideas, creencias y opiniones." ¡Ah! ¡Ya veo, necesitamos de alguien que tenga podrido el corazón!

-¡Que feo lo dijiste!

-B-bueno, fuiste tu el de la idea. Aunque dudo que exista alguien así. Nadie es como ese maldito.

-No tiene que ser una mala persona. Basta con que tenga una concepción distinta del mundo. Que haya caído en la depravación por ejemplo.

-Pero Judal-chan no...

-¡Ah!-al tiempo nuevamente.

-¡Vamos rápido!-ella.

-¡Si!

...

El anterior emperador toma asiento en el lecho mientras cepilla su cabello luego de tomar un baño. Mira hacia la ventana la hermosa noche estrellada, tan hermosa y llena de tranquilidad y energía que le trae recuerdos de alguien añorado.

«-Morgiana-dono. ¿Aún estas de viaje buscando a Alibaba-dono?»

Negó violentamente cuando sintió que las lágrimas comenzaban a caer. Lleva la mano al pecho, aquel que vive con eternos reproches, arrepentimiento y...rencor. Aunque no como para teñir su rukh de negro. Negro, como parte de la ropa que usa y recuerda a Judal, el fiel amigo que terminó en quién sabe donde por su culpa. Dos personas que quizá no vuelvan a su lado, su mejor amigo y la mujer que ama. Se tira descuidadamente en la cama y cierra los ojos para dormir. Al menos hoy no quiere pensar más. Si tan solo tuviese la manera de liberar un poco de la rabia que le corroe estaría de mejor humor.

TOC TOC TOC. Alguien llama a la puerta con tal violencia que pareciera se la quieren cargar. Hakuryuu se levanta de un salto sorprendido y asustado. Rápidamente camina para recibir a las visitas. Una vez les tiene en frente se preocupa. Aladdin y Kougyoku traen unas caras tan penosas que se ve a si mismo por la mañana al soñar con su adorada Morgiana, la que ni así le corresponde. Les invita a pasar y pregunta lo que ocurre. Pero alterados hablan al mismo tiempo mareándolo. Hasta que es Kougyoku la que cede la palabra al estar ligeramente más histérica. De esa manera le cuentan todo.

-Ya veo.

El rostro de Hakuryuu es imposible de leer. Si está molesto o no es algo que solo él sabe, además del magi que es capaz de ver aquellas mariposas doradas, el silencio de ambos estresa a la emperatriz que separa los labios para reclamar pero en eso se queda.

-No puedo creer que Sinbad hiciera algo así.

-No es algo que me sorprenda después de la guerra civil-ella.

-Ah, no me refiero a su personalidad. No solo utilizó a Ka Koubun-dono, sino que además te engañó de la forma más vil que hay. Sino que subestimó al imperio, para el no somos más que un grupo de mocosos que no le representan un peligro. Si, se aprovechó de nuestros sentimientos y nos utilizó a su antojo.

-Y fuimos tan estúpidos como para consentirlo-ella con amargura.

Hakuryuu asintió pero el peli azulino interrumpió presuroso.

-¡No sean tan injustos con ustedes mismos! Se supone que uno confíe en los amigos. Yo creo ciegamente en Alibaba-kun. Ojisan se mostró como uno, el que tomó ventaja de sus buenos sentimientos fué él.

-Gracias Aladdin-chan-sonrió con tristeza.

-El punto es que lo que hizo es ilegal-el azabache.

-¿Eh?-la hermana.

-Cuando fuerzas a alguien a firmar un contrato se considera nulo.

-Eso quiere decir...

-Que si demostramos que lo hiciste en contra de tu voluntad se invalidara. Es decir, legalmente no te has casado.

-P-pero dudo que lo confiese.

-También podría romper ese papel.

-Nunca lo hará.

-Será mejor que vayan a dormir-sonrió-mañana discutiremos los detalles. Estoy algo cansado.

-S-siento haberte quitado valiosas horas de sueño Hakuryuu-chan.

-No tengas cuidado. Después de todo somos hermanos, ¿o no?

-Técnicamente hermanastros, pero es igual-sonrió-Que descanses.

Aladdin y Kougyoku se retiraron en silencio, cada quien a su habitación. Unos quince minutos después el conquistador consideró que ya era tiempo, así que cogió el contenedor de Belial y salió de su habitación. Caminó furioso por los corredores con escasa iluminación en dirección a los aposentos temporales del rey.

-¿Estas seguro de que es lo correcto?

Dijo alguien al frente, no podía ver su rostro pero reconoció perfectamente la voz.

-No me esperaba que estuvieras por aquí Aladdin-dono. Ocultas tu presencia muy bien. ¿No deberías estar durmiendo en tu habitación?

-Lo mismo se aplica a ti onisan-se acercó reduciendo la distancia a tan solo un metro, mostrando un semblante duro.

-¿Piensas detenerme?-negó-¿Entonces?

-Estoy molesto con Sinbad-ojisan.

-Por la fuerza con la que agarras tu mediador diría que más que eso.

-Hizo llorar a Kougyoku-onesan.

-¿Por qué te importa? ¿Acaso te gusta? No es mi intención meterme donde no me llaman pero no quiero que juegues con sus sentimientos o los de mi hermana.

-Oh, Hakuei-onesan es muy linda. Me dió un gran consejo, pero yo...estoy enamorado de Kougyoku-onesan.

-¿Ella...?

-Lo sabe y creo que me corresponde. Pero, mientras el imperio no se estabilice, lo nuestro es imposible. Supongo que solo me queda esperar.

-Oh eso explica porque estaban tan afectados y...trabajan como locos.

-Ungh.

-Si no quieres frustrar mi venganza, ¿por qué estas aquí?

-Porque quiero asegurarme de que no hagas algo de lo que te puedas arrepentir. No quiero que cargues con más remordimientos. Estoy seguro de que algo se me ocurrirá, por eso no te...

-Lo sé, eres alguien muy inteligente. Pero creeme cuando te digo que nunca estuve más convencido de algo. Además sospecho que tienes una idea de lo que tengo en mente.

El hijo de Solomon centró su atención al contenedor para volver al joven.

-Si.

-¿Y te parece bien?

-Bueno. Digamos que ahora te entiendo un poco.

-Vaya. No eres el ser permisivo e inocente que creí.

-Siempre he sido así, pero no suelo mostrar esta parte de mi personalidad.

-¿La escondes?

-No. Es solo que desde que llegué a este mundo tuve más razones que me hicieran sonreír que enojar.

-Como la ocasión en que Zagan me eligió. No creas que no noté que te molestó que no fuera a Alibaba-dono. En verdad me sorprendí. Es casi como si tuvieras doble personalidad.

-Pues no.

-Entonces eres complejo.

-Je-sonrió.

-Si que eres complicado. De todas las personas que conozco eres el más difícil sino que imposible de leer. Entonces, ¿estas de acuerdo en que lo torture?

-Mmm, quiero pensar que es más como un regaño.

-Haré más que eso.

-Aún así. Supongo que es una mejor opción.

-¿De lo que harías tu?

-...no quiero pelear con ojisan pero...

-Lo sé. Si le hubiese hecho algo similar a Morgiana-dono, no me la pensaría para asesinarlo. Tu en cambio tienes mucho más autocontrol.

-Soy un magi. No puedo darme el lujo de caer en la depravación. Peor aún soy el poseedor de la sabiduría de Solomon. Si lo hiciera sería como traicionar a la gente de Alma Toran, a mi padre, mi madre, a Ugo-kun.

-Estas en una difícil posición-tocó su hombro con suavidad-pero me alegra saber que Kougyoku-dono está en buenas manos.

El peli azulino se sonrojó y bajó la cabeza nervioso.

-Si me disculpas Aladdin-dono, llegó la hora de seguir.

-Se cuidadoso onisan. Tampoco te dejes llevar por tus sentimientos.

-Ya te lo dije una vez. Estas confundido con respecto al rukh oscuro. No creo que haber caído una vez sea una tragedia o lo peor que me haya pasado en la vida. A pesar de todo aún somos amigos, ¿o no?

-¿Es posible que ocurra lo mismo con ojisan?-el otro se encogió de hombros.

-Cada cabeza es un mundo. Y solo el es responsable de que tanto se pudra o no su espíritu. Nosotros solo le "tendemos la mano" es decisión suya tomarla o no.

-Siempre eres tan severo onisan.

-Bueno, a mi me toca castigar, a ti mantener la esperanza, ¿o no?

Los dos se miraron en silencio para retirarse en direcciones opuestas. El mayor a donde el rey, Aladdin para hacer guardia afuera de la habitación de su príncesa. Una vez que llega toma asiento en el piso, recargando la espalda en la puerta.

«-Ah, parece que será una larga, muy larga noche. Con todo lo que está ocurriendo no creo poder dormir, pero me da gusto saber que no estoy solo. Kougyoku y Hakuryuu-onisan son como de mi familia. Me gustaría mucho que algún día fuese una realidad.»

...

El rey de los siete mares mira el techo de su habitación recostado en la cama boca arriba. Todo salió a pedir de boca entonces, ¿por qué se siente tan inquieto?

«-¿Demasiado fácil?»

Aún si les ve como simples mocosos con nula experiencia en la vida. Debe admitir que jamás se espero que tomaran una actitud tan pasiva. Kougyoku no le gritó o intentó asesinarlo. Hakuryuu tampoco y Aladdin, bueno con respecto a él nunca sabe que esperar. Desde que le conoció supo que no era lo que parece a simple vista y en más de una ocasión le sorprendió con su madurez y actitud. Como aquella ocasión en que le pidió fuera su magi y este se negó decidido. Sin temerle a él que es un rey, cuando estaban en su territorio y rodeado de cientos de personas que apoyarían a su líder en lugar de a un niño por muy magi que sea. Quizá siempre sospechó que ese chico de sonrisa amable podría ser un gran rival.

«-¿Por qué Kougyoku y Aladdin no pueden simplemente unirse a mi? Todo sería mucho más sencillo para todos.»

El picaporte giró, el rey se reincorporó de golpe tomando el contenedor de Zepar que era el más cercano en su buró. La visita cerró tras de si.

-¿No crees que es algo tarde Hakuryuu?

-¿Qué tienes en la cabeza?

-Oh. Así que lo sabes. Me preguntaba cuándo me dirías algo.

-¿No te importa lastimar a las personas siempre y cuando consigas tus objetivos?

-Eres el menos indicado para echarmelo en cara. ¿O se te olvidó que fuiste el responsable de destruir a tu familia?-sonrió irónico-Incluso tienes la sangre de tu madre en las manos.

-Si piensas que algo así me hará perder la cabeza. Entonces no me conoces lo suficiente. No soy más ese niño llorón que imploraba ayuda en Sindria. Como dices mis manos, yo mismo cargo con demasiados pecados. Sumar uno a la lista no significa nada.

-Entonces será un duelo de habilidad.

-Uno a uno, una situación justa.

El rey se equipó rápidamente a Zepar y empleó su habilidad para controlar la mente ajena. Hakuryuu abrió desmesuradamente los ojos.

-Aunque la guerra nunca lo es.

-¡Ja ja ja ja ja!

-¿Eh?-perplejó.

-¿Qué te hizo pensar que no estaría prevenido con el djinn que ya has utilizado en Kougyoku-dono?

-Pero...

-Un simple control mental. Te mostraré lo que es tener la mente de alguien en tu poder-sonrió de lado-¡Reviste mi cuerpo Belial!

De un instante al otro Sinbad ya no miraba al chico, sino una ilusión en su interior:

El rey de Sindria tiene una gran sonrisa. Su corazón reboza de alegría. El sol está en el punto más alto, el cielo libre de nubes, los súbditos del palacio le saludan llenos de respeto y admiración. Cuando alguien se aferra a su pierna con fuerza, una niña de hermoso cabello rosado.

-¿Qué pasa mi amor?-él.

Pero esta no le mira, solo tiembla.

-¿Has huido de las lecciones otra vez?

-...

-Oh, así que ahí estas-una mujer.

-Buenos días Serendine.

-Buenos días-sonrió y miró a la hija de ambos-Supongo que tiene de donde heredar lo irresponsable. No eres la clase de hombre que se la pase en una oficina. Eres más del que se va de aventura por el mundo.

-Je je je.

-Confío en que un día vas a madurar. Tenemos un deber que cumplir como la familia real de Sindria.

-No te ves molesta.

-Supongo que con los años me resigné.

-No es verdad, y lo sé mejor que nadie. ¿Entonces que ocurre?

-Digamos que no quiero pelear. Hoy es un día muy especial.

-¿Eh? No me digas que olvidé nuevamente nuestro aniversario.

-Ja ja ja. No, algo mucho mejor. Algo que podría cambiar el rumbo de la historia. ¿Quieres saber?

-Si.

Su esposa se acercó y tomó a la niña en brazos, el gesto fué duplicado por el rey que no cabe de alegría. Los dos grandes amores de su vida, ahí mismo. Como una realidad. Las lágrimas comienzan a bajar por sus mejillas.

«-¿Por qué me siento así? Es como si hubiese esperado toda la vida. Como si recuperara algo que perdí o algo que siempre añore. ¿Una familia? ¿Una con Serendine? ¿Es posible?»

Demasiado tarde notó un puñal atravesar su pecho, su corazón. La infante desapareció y la de orbes rosas le contemplaba con desprecio. El rey cayó de rodillas al tiempo que ponía las manos sobre la herida en un intento vano por detener la hemorragia.

-¿Cómo pudiste? ¿Es que solo jugaste con mis sentimientos?

-¡¿COMO TE ATREVES SINBAD?! ¡POR TU CULPA LO PERDÍ TODO! ¡A MI FAMILIA, MI IMPERIO! ¡¿Y AHORA TAMBIÉN PRETENDES SEPARARME DEL HOMBRE QUE AMO?! ¡¿QUÉ TE HIZO ALADDIN-CHAN?!

-¿Cómo?

Le observó incrédulo. Ante él aún tiene la imagen de Serendine pero esas palabras...

-¿Kougyoku?

-¡TE ODIO! ¡TE DETESTO Y VOY A HACERTE PAGAR POR TODAS LAS PERSONAS IMPORTANTES EN MI VIDA! ¡CONOCERÁS EN CARNE PROPIA EL DOLOR VERDADERO!

El aturdido sujeto quedó pasmado, indefenso. No intentó protegerse cuando ella le cortó un brazo con una espada, y el otro, una pierna, nada. Cada vez quedaba menos de él.

-Se...Serendine...

-¡ALGUIEN COMO TU JAMÁS DEBIÓ EXISTIR!

-¡No, tu no! ¡De todas las personas...!

Llegó en un punto en el que ya no pudo hablar, era tan solo una masa irreconocible en el piso. Sin voluntad, sin vida, un alma en pena que no tiene más opción que mirar. La emperatriz Kougyoku le dirigió una tierna sonrisa.

-Estoy satisfecha. Te perdono Sinbad.

-¡Kougyoku-onesan!

-¡Aladdin-chan!

El la tomó por la cintura alzandola del piso, para finalmente unir sus labios en un tierno beso. Luego comenzaron a bailar. El testigo bajó la mirada y a los pies de la pareja, un vestido familiar y hebras rosadas desperdigadas. Se tensó. ¿Es qué acaso no fué el único con semejante final? Corrió para tomar los despojos pero, ¿con qué manos? Sollozó frustrado.

«-Serendine...Serendine...»

-¡AAAAAAAAAAHHH!

Despertó de golpe, bañado en sudor. Sonrió con maldad. Estaba solo puesto que Hakuryuu no se tomó la molestia de esperarle.

-¡JA JA JA JA! ¡¿QUÉ SE SUPONE QUE CONSIGAS?!

Estaba histérico y más aún cuando encontró lo que solía ser el acta de matrimonio, la reconoció por el sello, fuera de ello estaba irreconocible, y lo peor es que sabe que fué el responsable porque tiene un fósforo en la mano. Y sin más su plan maestro se esfuma. Sin alguien que pueda dar fe de una gran mentira.

-¡HAKURYUU!

Gritó con tal rabia que hirió su garganta hasta hacerla sangrar. Pasó la mano por su cabello de adelante hacia atrás y sus orbes brillaron siniestramente.

«-Esta claro que no son más los niños que creí. Pero están lejos de mi nivel. Si quieren guerra, es lo que tendrán. Solo es cuestión de que la tonta emperatriz firme por voluntad consiente de lo que hace. Necesito un mejor plan y la ayuda de Jafar. Ustedes se lo buscaron. No me interesa más darle una oportunidad a Aladdin. ¡Lo quiero bien muerto! Y ya sé como.»

Arba y el hijo de Solomon advirtieron una gran cantidad de rukh oscuro revolverse con furia.

«-Hiciste enfurecer a un demonio mi pequeño Aladdin. Ja ja ja.»

«-Estoy listo ojisan. No tengo miedo. Siempre protegeré a Kougyoku. No permitiré que le pongas un dedo encima.»

El monarca sonrió en su habitación como si hubiese escuchado ese pensamiento.

«-Ella es tu mayor debilidad. Centra tu atención a esa mujer y así no verás el golpe llegar. ¡Ja ja ja ja ja!

.

.

.

Notas finales.

Muchas gracias por la paciencia! :3.

Anónimo.-Ja ja ja ja, que loco, algunas veces me dicen que voy muy rápido (aunque en otros fics) no te preocupes, no soy de las que gusten alargar un problema, bueno a veces depende el desarrollo, bien ni yo me entendí con eso XD. Bueno, creo que cumplo con eso de que Kougyoku no duró más de un capítulo con el engaño. De hecho la cuestión va por otro lado XD. Gracias por comentar y por leer! Cuídate mucho!

Noami Sonomi Kaname.-Ja ja ja ja ay dios! Que risa me dió el inicio de tu rw! Ja ja ja, pues si Aladdin se volvió algo así como malo, aunque aún tardará un poco en salir el del mundo de estudiantes. Pero no te preocupes, nunca le haría tratar mal a Kougyoku, para mi siempre será un caballero, aunque no indica que no se porte mal con ciertos personajes que en mi opinión se lo merecen y que seguro ya adivinan :). Oh sería bueno que Kougyoku lo haga volver en si, pero estoy segura de que si sigo tu sugerencia de que Juju lo golpee te va a dar por devolver el golpe a Judal XD. Muchas gracias por leer y comentar amiga! Cuídate mucho!

Bien, está vez no me tardé tanto y el capítulo fué de un largo decente (trece páginas ) Nos vemos la próxima y gracias por leer! :3 LARGA VIDA CHIQUITO BEBÉ! :3