Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
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Capítulo 21 Un arma de doble filo.
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A la mañana siguiente en el Imperio Kou.
La emperatriz despierta luego de una noche de estupendo descanso, tanto así que ni siquiera una explosión en el palacio la hubiese hecho reaccionar. Sonríe al ver que el magi se encuentra en la misma condición pero aún dormido. En algún momento debieron girarse porque ahora le tiene de frente y puede admirar, no sin cierto rubor la suave y tersa piel que el ropaje del chico deja al descubierto. Se aproxima para colocarse sobre su pecho e inspira ese inocente y agradable aroma a manzana.
«-En verdad las ama. Es mucho de lo que come.»-frunce el ceño como lo haría su querido hermano Kouen-«-Que desastre de dieta. Debería ingerir más carne, verduras, cereales. Mmm pero es por ello que tiene un olor tan rico. Mejor no. Ah, ¿no estaré siendo irresponsable? ¿Le hará daño? Mmm lo dudo, lleva años así, si fuese el caso ya estaría pagando las consecuencias. ¿Habrá alguna razón importante por la que le gusten? Bueno, ayer si que le vi degustar otra cosa. Que bárbaro, tiene un aguante brutal para el alcohol. No tengo idea de si es una cualidad o un terrible defecto. ¡Es un borracho! Ahora que caigo en cuenta, ¿no se supone que la gente transpira el vino? Pero no huele a otra cosa que no sea manzana. ¿Qué le hace entonces? Ungh, creo que es mejor no saber ciertas cosas.»
-Mmm je je je.
El chico comenzó a reír suavemente aún en dominio de Morfeo, y sus mejillas se colorearon de un tierno escarlata. Kougyoku paseó las yemas de sus dedos por el rostro ajeno, delineando todo cuanto le fué posible para detenerse en los labios y reafirmarlos una y otra vez. Tan suaves, rosados y apetecibles que la obligan a pasar saliva escandalosamente.
«-Oh Aladdin-chan, eres tan hermoso que eres todo un pecado, un crimen, una tentación.»
Volvió a colocar su rostro en el pecho ajeno y cerró los ojos estrujando la ropa de este entre sus manos.
«-Tengo tantas ganas de decir que te amo. Gritarle al mundo lo especial que eres para mi. Lo agradecida que estoy por todo lo que has hecho. Cada día desprecio más a Sinbad. Es por culpa de todas las tonterías que hace que no logro estabilizar al imperio. No quiero que te veas envuelto en algo asíAladdin-chan. Sé que de una u otra manera lo harás porque es tu manera de ser. Pero mientras el mundo no te tome como mi pareja, no correrás el mismo riesgo que yo. Odiaría que te afectara una tragedia como la de Musta'sim, donde la familia real y muchos de sus aliados fueron asesinados. Eres un magi, la gente no podría atentar contra ti, ¿verdad? Sin importar lo que ocurra conmigo tienes que vivir. No soporto siquiera la idea de ver tu cabeza rodando por el suelo al ser cortada con una espada. Tan linda sonrisa que tienes. No, mil veces prefiero quedarme sola a orillarte a eso...entonces, ¿por qué no te prohibo vivir aquí? ¿Por qué tengo tan poca voluntad cuando se trata de ti?»
-Mmm, buenos días Kougyoku-onesan-sonrió.
-B-buenos días Aladdin-chan.
-¿Cómo te sientes?
-¿Eh?
-Ya sabes. Por lo que Sinbad-ojisan intentó hacerte ayer.
-Ese sujeto solo me provoca repulsion, pero no pensé en él durante toda la noche. Tengo cosas mucho más importantes de las cuales hacerme cargo.
-¿Como cuáles? Podría ayudarte si me lo permites.
-Ya lo haces. Ah~ es hora de ir a trabajar. Además tengo que pedirle a Jafar-san que se vaya. Entiendo que las acciones de Sinbad no necesariamente involucran a Sindria pero de permitir que se quedé ese sujeto aprovechará de una u otra manera.
-¿Quieres que lo haga? Supongo que te es incómodo.
-Ni como negarlo. Pero son obligaciones que me corresponden como la emperatriz.
-También eres hermosa con ese gesto lleno de determinación.
-¡Eres un tonto! ¡¿Cuántas veces tengo que repetir que lo nuestro no puede ser si...?!
Aladdin colocó su índice sobre los labios de la chica para que no dijese más.
-Continuo esperando pero no puedo evitar decirte la verdad. Me gustas mucho onesan, mucho.
-Ah si-le restó importancia y luego le contempló sonrojada-¿Q-qué tanto?
-¡Más que todo el rukh en el universo!-alzó las manos emocionado.
-Je je je, a veces olvido que eres un niño, pero también todo un hombre. Me lo hiciste saber ayer.
-Y tu eres muy poco femenina. Se podría decir que muchas veces eres más hombre que yo.
-¡Que patán!-furiosa.
-Je je, no lo digo en ese sentido. Conozco chicas muy fuertes como Mor-san y como tu, no me parece que sea algo malo. Aunque a veces me asustaban Myers-sensei y Yam-san ja ja ja creo que me desvié del tema. No soy bueno explicando situaciones de este estilo, sobre todo cuando se trata de ti. Es como. Si tuviese poca voluntad, ¿tiene sentido?
-Me ocurre algo similar-admitió.
-¿Mis sentimientos han llegado a ti?
-¡ALADDIN-CHAN!
-Lo sé, lo sé, el imperio. Ah~ algunas veces me gustaría tomarte en mis brazos para irnos muy lejos.
-A mi también...
-¡AAAAAHHH!
-¡¿Q-qué?!
-¡Me siento frustrado!
-¿Lo haces?
-¿Uh?
-B-bueno rara vez muestras expresiones distintas a una sonrisa, me parece increíble.
-Kougyoku-onesan-perplejo-soy una persona. Lo comenté antes, todos vivimos con la posibilidad de...
-¡Pero tu eres demasiado amable! ¡El chico perfecto! ¡Ah! ¡O-olvida lo que dije! ¡Me voy y deja de molestar!-con los brazos estirados hacia los costados.
-¡Onesan!
-¿Que?
-Tienes un camisón muy lindo-desvío la mirada-Pero creo que deja un poco a la vista y...¡Tengo que luchar contra mi instinto!
-¿Tu qué?-arqueó una ceja, luego se percató del pronunciado escote que deja un tanto al descubierto sus pechos y se cubrió-¡Eres un pervertido!
-¡Esta vez no fué mi culpa!-se excusó-Y logré resistirme, a saber como. Son tan bonitos, o eso creo no los aprecié del todo.
-¡Aladdin-chan! ¡Harás que me acabe la garganta a gritos! Iré a tomar una ducha y más te vale no mirar.
-¡Juro que no lo haré! Y supongo que sería buena idea imitar tu ejemplo. Recuerda que si necesitas algo puedes decirme-escapó rápidamente.
Kougyoku cayó de sentón en el lecho.
«-¡Que tonta! Hubiera sido genial bañarme con él. ¡Ay no, que inapropiado! ¡Maldito Sinbad si no hubieras echado todo a perder ya lo hubiera hecho mío!»
-¡Maldita sea!-respiró hondo y negó en reiteradas ocasiones con la cabeza-Hablar como Judal-chan no mejorará la situación. Uh~ ¡Los magi son problemáticos! ¡Los magos de la destrucción!
Fué a ducharse y una vez se arregló apropiadamente se dirigió a la alcoba del visir. Tocó la puerta.
-Adelante.
Se adentró y el se puso rápidamente de pie casi tirando algunos manuscritos que revisaba desde hace horas.
-Buenos días emperatriz Kougyoku-realizó la pose del Reino de Sindria.
-No son necesarias las formalidades Jafar-san-con seriedad.
-Sin hizo algo, ¿cierto? ¿Grave?
-No deseo entrar en detalles, pero temo que anoche Aladdin-chan le envió a Sindria y pido que en cuanto tenga la oportunidad le siga. Lo lamento por todo el trabajo que usted realizó para que se firmara un contrato comercial, pero tengo que informarle que Kou no desea estrechar lazos con su país.
«-Oh Sin, ¿qué demonios hiciste?»
-No tengo manera de compensar el sufrimiento que mi rey seguramente le causó. Pero le pido que reconsidere el tratado. Es algo que nos beneficiará a todos.
-Es imposible que pueda confiar en Sindria y no lo digo por su gente. El tiempo que estuve ahí lo disfruté como pocas cosas en la vida. Pero Sinbad bien podría darme una puñalada por la espalda. Pude equivocarme en el pasado y creer ciegamente en él porque solo era una mocosa soñadora. Pero el tiempo sigue su curso y ahora no solo tengo que hacerme cargo de mi vida, sino de todos los ciudadanos que dependen de mis decisiones. Mis hermanos dejaron un gran legado al igual que mi tío, mis primos y...mi padre. El Imperio fué cimentado con sangre, por eso me niego a permitir que esta se derrame nuevamente.
-Vaya. Usted y Sin no son distintos viéndolo desde ese punto de vista pero...algunas veces me cuesta mucho reconocerle. Tengo la esperanza de que todo se arregle un día de estos. Sin está equivocado pero es el hombre al que prometí lealtad, no importa a donde me lleve esto, no le traicionaré jamás.
Hizo visible su contenedor doméstico, ella hizo lo propio con su contenedor de rey. Jafar sonrió amargamente.
-No soy rival para una conquistadora, además que podría hacer de un magi mi enemigo. Solo quería que supiera lo lejos que estoy dispuesto a llegar. No es una amenaza.
-Es una advertencia.
-Quisiera que tampoco lo fuera. Pero las decisiones de mi rey bien podrían convertimos en enemigos. Le doy un consejo emperatriz, por nada del mundo baje la guardia.
-¿Por qué me dices algo así?
-No soy una buena persona.
-Aladdin-chan dijo lo mismo.
-Él es demasiado severo, pero lo que mencioné es muy cierto. Tuve un pasado del que no me siento orgulloso pero al que no me importaría volver con tal de cumplir las ambiciones de ese sujeto. Pero usted es una mujer valerosa y decidida, no merece que cosas como esas le ocurran. Con su permiso me retiró-miró los documentos-Supongo que no me está permitido llevármelos, ¿cierto?
-Lo lamento.
-Es entendible. Suerte.
-Igualmente. Espero que el camino que tome no le llene de arrepentimientos.
-Yo también, yo también.
...
El albino camina por el pasillo con un gesto sombrio, recordando mucho a su época de asesino.
-Jafar-onisan-al frente.
-Aladdin-kun.
-¿Estas bien?
-¿Fué tan terrible lo que hizo?
-...
-Por favor.
-Por respeto a Kougyoku-onesan no puedo entrar en detalles, pero me es imposible perdonar a Sinbad-ojisan.
-Ya veo. Si estuviese en sus manos, ¿lo asesinarías? Olvida tu papel como magi y guardián de la sabiduría de Solomon. Le estoy preguntando a tu yo humano.
-No lo sé. Siempre fui conocedor de que no tengo el mejor carácter, incluso le dije a onesan que no estoy tan loco como Judal-kun. Pero si te soy honesto no puedo leer mi corazón. Ayer...si, creo que quería enviarle al rukh nuevamente. La ira me cegó por un instante, por fortuna no lo suficiente para dañarlo. Aún así levanté una barrera que le eliminará de tocarla. Supongo que es algo que me convierte en un monstruo-con amargura-pero yo...¡No quiero verla llorar! ¡¿Por qué todo debe ser tan complicado?! ¡Se supone que todos somos amigos!
El mayor tocó su hombro con suavidad.
-Eres un buen niño Aladdin-kun. Sé que al final harás bien las cosas. Es de Sin y de mi-negó-quizá todo Sindria de quienes tienes que cuidarte. Quiero pedirte algo.
-Uh, claro.
-Soy consiente de que el egoísmo me gobierna. La crueldad e injusticia está detrás de todas mis palabras, pero por lo que más quieras, salva a Sin. No sabe lo que hace. No siempre fué ese hombre sediento de poder. Antes veía por el prójimo, soñaba con un paraíso terrenal. Un sujeto ingenuo y simple, ansio regresar a esa época en que ni siquiera le pasó por la cabeza conseguir un territorio para fundar Sindria. Donde los amigos eran los únicos que lo seguían. Donde mostraba una sonrisa sincera y contagiosa.
-No estoy seguro de lograr algo así. No soy el maravilloso magi que todos quieren ver en mi...
-Comprendo.
-Pero si puedo prometer algo a mi querido amigo Jafar. No dejaré de intentar. Ojisan también me agrada y fui testigo de como peleaba contra las anormalidades del mundo provocadas por Al Thamen. Parte de su magoi es blanco. Eso significa que una porción de su corazón aún no se rinde.
-¡Muchas gracias!-el mayor le cogió de las manos-Gracias Aladdin-kun.
-N-no hay porque.
-Es hora de retirarme. No quiero causar más problemas de los que Sin ya provocó.
-Cuídate mucho Jafar-onisan.
-Tu también.
-Por favor, mandale un saludo de mi parte a los demás generales. Especialmente a Yam-san.
-¿Eh? ¿No lo sabes?
-¿El qué?
-Yamuraiha volvió a Magnostad hace tiempo.
-No. Pasaron muchas cosas y...eso significa que Sindria no tiene una barrera.
-El que la tenga o no, no podría detenerte. Un mago no es rival para un magi, así como un contenedor familiar para uno de rey y estos para los magos de la creación. Sobre todo cuando se trata de ti.
-¿Yo?
-El príncipe de Alma Toran. Nadie te iguala. Eres un ser supremo, el hijo de la persona que creó nuestro mundo. Nunca encontrarás a alguien que pueda seguirte el ritmo. No hay un lugar para ti. Adiós Aladdin-kun.
Se giró dándole la espalda y mordió sus labios frustrado dejando escapar algunas lágrimas. No es su intención lastimar a tan amable chico pero tiene que asegurar la existencia de Sinbad. Kougyoku no puede entablar una relación con Aladdin. Aunque la expresión que este puso al escuchar esas palabras es algo que perseguirá a Jafar hasta el último de sus días.
«-Lo siento tanto Aladdin-kun, tanto.»
...
Una vez se quedó solo, el hijo de Sheba caminó con la mirada ida, centrado en sus pensamientos. No, ni eso. Está por completo en shock. Sus pies se mueven por si mismos al igual que el resto de su cuerpo y es así que se introduce en la biblioteca. Llega hasta el estante más alejado y se deja caer de rodillas ensimismado.
-¿Demasiados problemas en poco tiempo? ¿O por fin te has rendido hijo del rey arrogante?
-Arba...san...
-Vamos, es tan solo un comentario. No tienes porque ponerte de esa manera.
-¿No hay lugar para nosotros en este mundo?
-Siempre fué así, ¿o no? El lugar al que podíamos llamar hogar no existe más.
-Entonces es incorrecto el que intente adaptarme. Que quiera amar a alguien que no pertenece al mismo sitio. Que tenga el sueño de formar una familia a su lado, ¿Lo es? ¿Podría provocar la ira del Rey Solomon sobre las personas que aprecio?
-¡Ja ja ja ja!
-¿Uh?
-Sabes la historia. Solomon fué un imbécil hasta el final. Eres su hijo, a quién si no favorecería más.
-¿P-por eso soy un magi?
-Oh mi pequeño, ese fué un efecto secundario. Sheba fué convertida en una cuando estaba embarazada de ti. En lo que a mi respecta Solomon te dió libertad sobre tus decisiones y persona. Claro que te encomendó una misión porque ya no tuvo tiempo para llevarla a cabo. Pero tampoco te privó de una conciencia o te limito. ¿Por qué lo harías tu entonces? Si te gusta alguien toma lo que quieres, Sheba me traicionó, y se llevó algo con lo que siempre soñé. Que no te ocurra lo mismo, mejor si. Cae en la depravación y unéte a mi lado.
-Arba-san, ¿cuándo le devolverás su cuerpo a Hakuei-onesan?
-Nunca. Mi pequeño Hakuryuu destruyó el anterior y tampoco tienes los conocimientos para obligarme.
-P-pero...
-Que tonto, te hundes en la desesperación y aún así te preocupas por otros. Es interesante y de alguna manera llamas mi atención. Si quieres que te corresponda un ser que pueda entenderte en su totalidad estoy disponible.
-¿Eh?
-No es tan difícil, solo tienes que decir que si.
Ella se abalanzó sobre el joven que cayó de lleno al suelo y de inmediato besó su cuello.
-A-Arba-san-nervioso.
-Soy una mujer con mucha experiencia y poder, ¿qué más quieres? No puedo resignarme para siempre y nadie más que tu tiene la culpa.
-N-no.
Ella tomó las manos del chico y las llevó a sus pechos, acción que ruborizó al peli azulino.
-¿Lo sientes? Te gusta, ¿O no? ¿Por qué dudar? Si no quieres algo formal conmigo me da igual, sé mi amante.
-No. Kougyoku-onesan.
-Por favor, es una mocosa incapaz de satisfacer a un hombre como tu.
-Yo no...ungh, Arba-san detente por favor.
-Si no te gusta apartame.
-No quiero lastimarte por accidente.
-¿Accidente?-le miró con burla-¿Algo como esto?
La mujer llevó su palma y comenzó a frotar la intimidad de Aladdin.
-No...no...Kougyoku-onesan...
-Te vuelve loco, no lo niegues. Si gustas puedes cerrar los ojos imaginado que es ella.
-No, no...ah~ ¡NOOO!
El magi arrojó a un lado a Hakuei que se golpeó brutalmente con el librero.
-¡Ah!-se quejó está.
El muchacho intentó cubrir su virilidad que estaba un poco firme, se sonrojó avergonzado, y ella le sonrió maliciosa.
-¿Ves como tengo razón? Dices amar a otra pero tu naturaleza te impide resistir mis caricias.
-Engañé a onesan-pálido.
-Claro que no, soy yo quien se aprovecha de ti. No me quites méritos.
-Engañé a onesan.
-¿Quieres parar? Pareces disco rayado.
-¡Cosas como estas no deben pasar! ¡Me reservo para ella!-empleó un conjuro y apareció una filosa lanza de hielo.
-Ey, ¿en qué estas pensando?
-¡Si la ofendo con mi cuerpo que este pague el precio!
-¿Que haga qué? ¡Aaaaah! ¡¿Qué rayos hiciste?!
La mayor no pudo contener un grito, el chico por el que comienza a sentir algo...un sudor frío recorrió su espina al contemplar como este se apuñalaba a si mismo. Cayendo inconsciente por la gran cantidad de sangre que emana desde su vientre.
«-¿Por qué?»
La príncesa perpleja que en cuanto más o menos se recupera del shock inferido coge al muchacho en su espalda para pedir ayuda. Está tan confundida que ahora mismo no recuerda un solo hechizo por muy básico que sea.
«-Perdón onesan, perdón.»
-Tchi. Se supone que estábamos jugando, ¿cómo es que las cosas se salieron tanto de control?
Arba siente empapada su ropa, mira un instante hacia atrás para encontrarse con un gran sendero escarlata, al tiempo que Aladdin está cada vez más frío.
-¡Hakuryuu!-fué lo único que se le ocurrió gritar-¡Necesito ayuda! ¡HAKURYUU!
La primera vez en toda su existencia que le invade un sentimiento que bien puede calificar de pavor.
...
En Sindria.
El rey recibió una carta urgente gracias a la magia de transferencia. Apenas vió el remitente tragó duro.
-Jafar.
Abrió el sobre y se dispuso a leer.
«-Para Sinbad.
Oh Sin, siempre he creído que tienes la facultad de sobrepasar mis expectativas pero, ¡¿En que rayos estabas pensando?! ¡Echaste todo a perder! ¡TODO! No tengo idea de que le hiciste a la emperatriz de Kou, pero dudo que pueda perdonarte. Quizá se me ocurra algo, no sé si tengo la voluntad de intentar. Estoy furioso. Aladdin fué bastante amable al enviarte lejos de mi porque ya te habría asesinado. Si vuelvo a los malos pasos será tu culpa. En fin, no es que pueda decir todo lo que pretendo en un simple papel. Cuando te tenga enfrente te espera un buen sermón, eso si me contengo y no te extrangulo con mi contenedor familiar.
Atte Por desgracia tu visir, Jafar.»
-Esperaba que estuviese más enojado. Una amenaza era más creíble pero una vez más me sorprende tu fidelidad querido amigo. Aunque lo lamento, a partir de aquí tendrás muchas obligaciones lejos de mi. No quiero que intervengas porque querrás detenerme, ya sea por la salvación de mi alma, por Kougyoku y Aladdin o la gente de Balbad que podría ver su vida en peligro. Y no me permito un error más.
Volvió a los documentos sobre la mesa, todos hablan de las revoluciones y golpes de estado que se han dado a través de la historia.
«-Y pensar que haría lo que tanto critiqué a Al Thamen. Será mejor que me apresure. Si Jafar los ve adivinará mis planes, y entonces tendría que eliminarlo para siempre.»
...
-¡Hakuryuu por dios!
Hakuei corre lo más rápido que puede a la habitación de su hermano, y se lo encuentra en uno de los pasillos porque este acudía en auxilio de su hermana. Pero al encontrarla se paralizó por algunos segundos.
-¡Aladdin-dono! ¿Q-qué le ocurrió?
-No hay tiempo, por favor ayúdalo.
El príncipe no dijo nada pero cogió al magi en brazos para alivianar a la chica. Rápidamente entraron a su habitación y le colocó sobre el lecho. De solo encontrarse con la herida sintió un escalofrío. No podía darse el lujo de dudar así que tomó su lanza y evocó su poder para dar los primeros auxilios, es una suerte que el atributo de Zagan sea de octavo tipo (vida).
-Esto debería ser suficiente por ahora. Espérame, necesito buscar a un médico. Ha perdido demasiada sangre.
No dijo más y salió corriendo. Arba tomó asiento sobre la cama a un lado de él y le contempló con desprecio, rabia, furia y...tristeza.
«-¿Por qué Solomon y tu siempre han de rechazarme? Pensé que eras distinto. Del tipo que te sonríe aún si cometes el peor crimen de la humanidad. Pero no fué así. ¿Tanto asco te da que esas caricias no fueran de Kougyoku? Si no fuera por Hakuryuu, en verdad querías acabar con tu vida. ¿Por qué? Algo anda mal. Estoy segura de que no eres así. ¿Te sobreestimo? Maldita sea, oído no tener la respuesta.»
-Es aquí-articulo el dueño de Belial en compañía del médico.
-Necesito que me den espacio. Pueden quedarse pero guarden silencio absoluto. Su condición es delicada.
Ambos asintieron a la indicacion. Hakuryuu desintegró una suerte de vendaje fabricado con ayuda de su contenedor. El hombre retiró cuidadosamente la estaca de hielo sorprendido porque de pura suerte no hirió algún órgano vital, pero lo hizo aún más al percatarse de que el rukh ya le curaba haciendo el trabajo que a él le corresponde, pero la alarmante cantidad de sangre pérdida es otro asunto. Realizó rápidamente un análisis con la magia, miró a los príncipes y negó.
-¿Qué ocurre?-la conquistadora de Paimon.
-Me temo que no son compatibles.
-¿De qué tipo es?
-Bueno...
...
Kougyoku revisa como ya dicta la rutina varios documentos. Aún piensa en Jafar y en que no le agradó para nada la reacción que tuvo.
«-¿Por qué involucra a Sinbad? ¿Es que el mundo no puede funcionar sin él?»
-Estoy de acuerdo en seguir con las investigaciones de Mei-niisama.
-¡Muchas gracias! Ahora que Kouha-sama no está...-Jinjin.
-Queremos proteger lo que él ya no pudo-Junjun.
-Limpiar su nombre de alguna manera-Reirei.
-No tengo manera de pagar todo lo que hacen. Estoy segura de que Kouha-niisama está orgulloso de ustedes.
-¡Kougyoku-dono!
-¡Waaaaaah Hakuryuu-chan! ¡¿Que maneras son esas de...?!
-¡Te necesito Aladdin-dono...!
-¡Llévame!
No le dió oportunidad para explicar. Las magas les acompañaron preocupadas por el magi.
Llegaron al sitio donde sufre su convalescencia y la emperatriz se llevó las manos a la cara horrorizada por la cantidad de sangre que cubre el cuerpo del ser que ama.
-¡ALADDIN-CHAN!
Corrió a su encuentro pero el médico le detuvo.
-Le ruego que sea prudente. Aún está delicado.
-S-si, lo lamento.
-Este muchacho necesita una transfusión urgente, me han dicho que usted tiene el mismo tipo de sangre.
-¡Tómela toda si es necesario!
-No puedo hacer algo así, usted podría morir.
-P-pero...
-¡Yo también soy del tipo de la emperatriz!-Junjun.
-¡Y yo!-Reirei.
-Tengo uno distinto, pero puedo ayudar porque tengo conocimientos médicos-Jinjin.
-Bien, no repondremos la totalidad pero si la suficiente como para que su cuerpo se recupere por si mismo.
El grupo quedó a la expectativa. Gasas por aquí, vendas por allá, agujas, bolsas de suero, cateter de un lado y de otro, magia que la emperatriz nunca había visto, sangre, sudor, lágrimas. Miedo, angustia, arrepentimiento, esperanza. Un coctel en toda la extensión de la palabra.
-Termine-anunció el hombre.
Las asistentes de Kouha limpiaron el líquido escarlata y finalmente cubrieron al magi que parecía dormir.
-Me retiro-el médico-Una vez realizado mi trabajo no tengo nada que hacer aquí.
-Muchas gracias-Kougyoku con el rostro enrojecido.
-A usted por todo lo que hace por el Imperio. Con su permiso.
-Nosotras también nos vamos-la del vendaje en el rostro-seguramente tienen cosas de las cuales hablar. Pero si nos necesitan, saben en donde encontrarnos.
-Gracias, muchas gracias-la peli rosa-Estoy convencida de que ya les aburrí con esa palabra pero no tienen idea de lo agradecida que estoy.
-No hay de que-Reirei-Aladdin es una pieza importante para el imperio, lo es para Kouha-sama y nos agrada. Siempre tan dispuesto para hablar de magia, tan curioso y encantador. Aún es todo un niño-sonrió.
-Nos vemos en otra ocasión, dejar las investigaciones a medias puede truncar los avances-Jinjin-Pero Aladdin es prioridad.
Una vez se retiraron, la emperatriz y sus dos hermanastros se quedaron con el herido. Kougyoku no le despegó la mirada en al menos cinco minutos sumida en el más absoluto silencio.
-Hakuryuu-chan...
-¿Si?
-¿Quién lo lastimó?-con tono neutral.
-No lo sé. Escuché a mi hermana gritar y...
-¿Hakuei?
La peli rosa recordó la ocasión en que los encontró besándose, aquella en que Arba mordió el labio del chico y eso hizo ebullir su interior.
-¡¿No tienes suficiente con lo que has hecho?!-la dueña de Vinea-¡Lo hieres una y otra vez porque no te pone un alto! ¡Pero no confundas amabilidad con posesión! ¡Él no es un juguete que puedas utilizar como te plazca! ¡No es un objeto que puedas declarar como tuyo! ¡No es basura que puedas romper y desechar!
-Kougyoku-dono-la otra serena-Debe tranquilizarse. El que colapse no beneficia a nadie. Además no me parece propio de la dirigente de un país el realizar comentarios descuidados que pretenda pasar como una verdad absoluta.
-¿Cómo te atreves? Pensé que al menos tendrías el valor suficiente para admitir tu crimen.
-Uno que no cometí pero me imputas.
-¿Eh? Si no fuiste tu...
-Él mismo.
-No tiene sentido-Hakuryuu.
-Yo solo informo de lo que vi.
-¿Qué aconteció exactamente?-la de ojos cereza.
-Bueno, me encontré con él en la biblioteca parecía consternado con algo y me dieron ganas de jugar un poco.
-¿Jugar?
-Ya sabes, besar por aquí, acariciar allá, estimularle un poco.
-¡Eres una...!
Kougyoku estuvo a nada de irsele a golpes pero Hakuryuu le tomó de la cintura para evitarlo recibiendo algunos codazos en el pecho por ello. La otra le sonrió altanera y pretenciosa.
-Hasta donde sé no está atado a ti. Tengo tanto derecho como tu a poseerlo y hacerlo mío.
-¡Hakuei!
-No, mi hermana no tiene esa personalidad es más como...¡Ren Gyokuen! Eso no puede ser, Judal y yo...
-¿Me asesinaron? No mi pequeño Hakuryuu, solo viste lo que querías. Eres libre de repetir tu hazaña pero entonces no recuperarás a Hakuei.
-Espera y veras. No soy el mismo niño que caía a la menor provocacion. Ahora todo cobra sentido. Si creo que mi madre abusara de Aladdin-dono.
-Ja ja ja, no llegué tan lejos. Pero al menos logré que su cuerpo reaccionara y he ahí el problema. Se sintió sucio o algo así, dijo que solo Kougyoku podría...ah~ puras tonterias y se atacó a si mismo. Fin de la historia.
-Ni que fuera Judal para cometer semejante barbaridad.
-No estoy pidiendo que me crean, yo cumplí con...
-¿Qué?-al unísono.
-Hace rato me pareció ver rukh oscuro.
-Caíste en la depravación, ¿lo olvidas?-su hijo.
-¿Tu lo haces?
El la miró con recelo.
-¿Ves? Pero estos no acuden a mi. Parece que se sienten atraídos por Aladdin.
-¿El rukh oscuro?-la otra-Por favor.
-No mencioné que fueran suyos pero ansian el alma del hijo de Solomon. Y no los culpo, yo la tomaría de ser posible.
-Que mujer tan retorcida-el peli negro.
-La siguiente es tan solo una teoría. Pero es probable que algo haya sacado de balance a su corazón. Le hicieran dudar, que se sienta culpable o infeliz. No solo el odio te lleva a caer en la depravación. Pero su espíritu es fuerte y es por ello que tomó la decisión de acabar con su vida. Se sintió incapaz de repeler los sentimientos negativos a los que no da cabida. La depravación. Eso es engañarse. No todo es bondad y pureza o maldad y locura. Todos tienen varias caras, incluidos ustedes. Kougyoku, la emperatriz dulce y valiente que tiene ganas de asesinarme. Son acontecimientos de lo más naturales pero él, aún si no lo parece es tan solo un niño. Guienlo como se debe y dejen de abusar de su madurez-sonrió de lado-Pero no aseguro que yo lo haga con su cuerpo. Quiero probar cada rincón.
-No te atrevas con el cuerpo de mi hermana.
-Si me lo propongo ni tu podrás detenerme. Si lo descuidas-a la de orbes fiusha-Me quedaré con él. Me voy, tengo cosas que hacer y no soy hábil tratando con sentimientos.
Arba les dejó. Los chicos aún miraban al magi.
-Le será de más ayuda tu compañía que la mía. Haré tu trabajo el tiempo que sea necesario. Es la única manera en que se me ocurre pagar las tonterías que aún hace mi madre.
-No es culpa tuya, pero me será beneficioso. Ahora menos que nunca puedo dejarle. Necesito saber que estará bien.
-Ánimo. Si me necesitas...
-Has hecho más que suficiente. Gracias.
Por fin se quedaron solos magi y emperatriz. Ella tomó asiento a su lado sobre la cama y tocó con suavidad las hebras azulinas.
-Tantas personas que pueden elegir, a veces siquiera se detienen a pensar en las consecuencias de su actos y tu...no es justo. Eres muy joven, deberías contar con el derecho de equivocarte, de aprender de tus errores. No me gusta verte así. El que esa mujer diga que tu mismo...oh Aladdin-chan...
El aludido abrió los ojos de a poco, sintiendo enseguida la debilidad general en su ser. Incluso está algo mareado y ve ligeramente borroso, por no decir que está aturdido. De pronto, como si fuera una gran ola le arrastran las emociones que le invadieron durante aquel accidente y se levanta de golpe tirando a la chica de sentón.
-¡Engañé a onesan! ¡Soy igual de cruel que Sinbad-ojisan!
Corrió como si no hubiese mañana hacia la ventana, la abrió y estuvo a punto de lanzarse al vacío cuando algo tiró con fuerza de la prenda superior y le arrojó sin consideración al piso.
-¡Uangh!
Se quejó al resentirse de la herida tratada y por fortuna sellada, lo que para nada indica que el dolor le halla abandonado. Se reincorporó hasta quedar sentado y no pudo hacer más porque ella estaba situada sobre sus piernas. Y aún así no podía reconocerla. Hasta que una sonora bofetada le devolvió a la realidad.
-Ko-Kougyoku-onesan...
-¡Eres un imbécil!
-¿Eh?
-¡Entiende de una condenada vez! ¡Las acciones y decisiones de otros no tienen que ver contigo! ¡Existe la voluntad por una razón! ¿O acaso crees que anoche intenté traicionarte con Sinbad?
-¡No! El quería obligarte a...
-Es lo mismo con Hakuei.
-P-pero mi cuerpo-bajó la mirada dolido-actuaba por si mismo. Relacionó a sus caricias. Se supone que solo pienso en ti, ¿entonces por qué?-tiró frustrado de su fleco-No puedo entenderlo.
Ella le dió un puñetazo en la cabeza.
-¡Ay!
-Que infantil. La piel tiene múltiples terminales nerviosas. Si tu cuerpo no hubiese tenido alguna respuesta entonces si que es para asustarte. El que parezca que te gusta no indica necesariamente que lo haga. Y no me obligues a explicar como funciona...-señaló la zona íntima de Aladdin-Es demasiado vergonzoso. Si tanto te inquieta ve y lee una enciclopedia o que sé yo.
-¡Ja ja ja ja ja!
-¿Q-qué?-ofendida.
-Haces que todo se vea tan sencillo.
-Lo es.
-Je je siento que me ahogo en un vaso con agua.
-Es porque eres demasiado inocente.
-Eso quiere decir que eres una abusiva-sonrió.
-Insolente. Un día de estos te mandaré encerrar en la mazamorra, a ver si así aprendes la lección.
-Si eres la mano justiciera me parece buena idea.
-Que tonto. Es precisamente esa actitud la que te mete en líos. Pero no me desagrada en lo absoluto. Ahora, necesitas descanso.
-¿Y el trabajo?
-No tientes tu suerte y obedece.
-De acuerdo.
Ambos se pusieron de pie, pero no pasaron ni tres segundos cuando él se desvaneció hacia adelante, aunque ella alcanzó a cogerlo en brazos.
-Perdón onesan. Estoy algo mareado y me siento débil no creo poder llegar solo a la cama.
-Eso te pasa por irracional, casi acabaste con tu existencia. No hagas otra tontería de esta índole. Recuerda que me estoy esforzado para decirte lo que siento.
-Lo lamento.
-Siempre y cuando te detengas lo pasaré por alto. Además, no hace falta que llegues a la cama solo, porque siempre estaré a tu lado.
-...
-¿Aladdin-chan? ¿Te desmayaste?
-No, pero creo que pronto lo haré.
-¡¿Por qué?!
-El que mi corazón se acelere en mi actual condición es...
Dicho y hecho. El peli azulino perdió toda fuerza en las piernas y se fué derecho al piso, con Kougyoku que aún lo sostiene.
-¡¿ALADDIN-CHAN?!
-Te amo...Kougyoku...-ronquidos.
-Fiu, solo perdió el sentido-miró en todas direcciones y le besó con respeto en los labios-También te amo, espero tener pronto la oportunidad para decírtelo cuando estés despierto.
«-Ayer me salvaste, hoy me toca a mi.»
Aunque por ahora no pueda ni moverse porque le pesa. Al igual que aquel sentimiento que crece sin control y la desborda. Porque el amor puede ser un arma de doble filo. Llevarte al cielo o hundirte en el averno. El cariño que siente el uno por el otro es entonces...¿buena o mala suerte?
Y mientras, el rukh oscuro se cierne sobre el inocente joven.
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Notas finales.
Muchas gracias por leer!
Gilver2990.-Oh muchas gracias! Entonces nos gustan las mismas parejas! Je je je gracias por tan lindo comentario. Espero ansiosa tus fics! :).
Noami Sonomi Kaname.-Ja ja ja es que luego uno se hace bolas (me ha pasado mucho XD) Oh Sinbad es terco como el solo, pero no será el único problema XD. Oh yo también quiero que ya estén juntos, pero me faltan algunas cosas aún ;~;. Oh ese golpe de estado es muy importante y volveremos al mundo de estudiantes después de eso XD. Muchas gracias por el ánimo amiga! Suerte con tus fics que me gustan mucho! :).
Hasta la próxima compañeros de vicio! :3
