Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.

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Capítulo 24 Nunca fuimos amigos.

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-Aladdin-chan, ¿e-estas bien?

-Claro onesan. Discúlpen la tardanza.

-No te preocupes-el albino-Esa chica se encontraba en problemas, tu solo la ayudaste.

-Je je je. Oh por cierto, muchas gracias por la comida, estuvo deliciosa pero temo que me dió algo de sueño.

-En ese caso creo que será mejor irnos-su esposa.

-Lo lamento Kougyoku-onesan, seguro la estabas pasando muy bien.

-Pues si pero siendo honesta el viaje y acoso de Ka Koubun se llevaron una considerable porción de mi vitalidad. Jafar-san, Pisti-san, espero que nos veamos muy pronto y deseo de todo corazón que su estadía en Balbad sea agradable y productiva.

-¿A mi no piensas decirme algo?-el rey.

-¿Para qué? Solo desperdiciaré palabras como ahora.

-Aladdin te está contagiando el mal humor.

-O estas muy sensible ojisan je je je. Quizá sea la edad, no a todos nos sienta igual.

-Ah si-con ironía.

El magi extendió la mano a su pareja y luego de inclinarse amablemente a modo de despedida, salieron de ahí.

Caminaron por calles bastante transitadas hasta llegar a un puente que a esa hora luce desolado. Él tomó asiento en la orilla y contempló la bóveda celeste en silencio total.

-¿Y? ¿Me dirás lo que te pasa? No soy tonta como para no darme cuenta de que actuas raro desde que vimos a Sinbad. Si lo que te molesta es tenerle cera, la próxima vez que los generales o algún súbdito suyo nos invité a lo que sea puedo golpear a Sinbad para que nos deje tranquilos.

-Y no sería mala idea, estoy seguro de que te verías hermosa-sonrió-Además no es como que planeara ocultarte las cosas, solamente no quería decirlo frente a él.

-¿El qué?

-Intentó asesinarme.

-¿Cuándo?

-Desde que llegamos. ¿Recuerdas a la niña con las manzanas?

-Si.

-Je je pues resulta que esta vez no fueron mis aliadas porque estaban envenenadas. Por si fuera poco el agua que me dió la onesan era anticoagulante, sufrí una severa hemorragia, apenas sobreviví. ¿Sabes? Todos los habitantes de Balbad me odian y me duele porque es un lugar importante para Alibaba-kun.

-¿Y por qué lo harían? No les has dado motivos. Además eres muy lindo como para provocar sentimientos como ese.

-Je je je je gracias. Y, bueno supongo que todo se debe a Sinbad-ojisan. No tengo idea de cómo les convenció pero tienen la idea de que te engaño y manipulo a mi convencía.

-¡Eso no es verdad! ¡Tenemos que aclarar esto! ¡Es muy injusto!-indignada.

-Bueno-bajó la mirada para centrarla en los pies que mueve con delicadeza-es imposible agradarle a todos. Incluso desde antes hay personas que me odian o han muerto por mi culpa.

«-Como Fátima-ojisan o Madaura-san.»

-Entonces, ¿simplemente te vas a rendir?

Él la contempló.

-No. Pero este no es el momento para poner mi reputación como prioridad. Kougyoku, es muy peligroso permanecer en Balbad.

-¿Y escaparás como un cobarde? Ese no es el Aladdin del que me enamoré.

-Mmm si, tienes la razón hasta cierto punto pero no temo por mi. No quiero que te hagan daño, así como tu no pretendías arrastrarme a una posible tragedia.

-Vaya, ahora entiendo.

-¿Te parece bien volver mañana al Imperio?

-No.

-No comprendo.

-Me dí cuenta de que he sido demasiado injusta. Nunca pregunté ni consideré tus sentimientos al respecto. Ahora que me encuentro en tu lugar me siento frustrada e irritada. Siquiera te di la oportunidad para protestar y...

Él tomó el rostro femenino entre sus suaves pero varoniles manos.

-Soy feliz si me amas, es suficiente para mi.

-Aladdin, las cosas no están funcionando.

-¿Quieres terminar?

-¿Cómo podría? Te quiero tanto.

-Menos mal, me costó mucho que me dieras el si. ¿Entonces?

-Les diré a todos la verdad. Haremos público nuestro matrimonio.

-No.

-¿Por qué?-molesta.

-Nuestra boda debe ser algo especial, será el día en que el mundo sepa lo mucho que te quiero. Por eso no quiero que todo sea apresurado, como si se nos hubiese ocurrido a la mera hora.

-No me importa lo que piensen los demás, incluso que me juzguen.

-Lo sé. Pero sería muy feo contarle a nuestros hijos que nos casamos así, ¿no crees? Y dudo que desees mentir, tampoco yo.

-¿Regresar es la única opción?

-Temo que si. Al menos hasta que se me ocurra la manera de arreglar el malentendido.

-Entonces hágamoslo ahora mismo.

-Será considerado como una terrible falta de respeto, y si bien por ahora no hay roces entre Kou y Balbad lo cierto es que aún son una colonia adjunta contra su voluntad.

-¿Y? ¿Estamos solos?

-No, tenemos a onisan, ¿cierto? Debemos avisarle, lo haré por medio de mi magia y a primera hora regresamos. Lamento que esto no fuera lo que tenías en mente.

-No es tu culpa. Sinbad todo lo arruina. ¿Por qué no deja de entrometerse en nuestra vida? No correspondió mis sentimientos porque no le interesé. ¿Por qué ahora me tortura?

-Porqué es un hombre enfermo de poder. Las responsabilidades y privilegios no le van a todos, los seres reaccionan de distintas maneras. Habrá quien quiera controlar hasta el mismo destino, como mi abuelo, como ojisan. No todos poseen tus virtudes, soy tan afortunado de ser tu esposo.

-Ay Aladdin-chan, solo a ti se te ocurre decir semejante tontería en un momento tan crítico.

-No lo es. Bien podría ser la última oportunidad para...

-No lo digas. Somos una pareja, saldremos de esta juntos. Tu me proteges y yo a ti, ¿cierto?

-Así es-sonrió radiante.

-Vamos al palacio. Por mucho que tengan un plan no podrán tocarnos.

-Mmm, ¿Y si le causamos problemas a Barkak-san? No podría darle la cara a Alibaba-kun.

-En el peor de los casos, escaparemos. Si permitimos que nos suceda algo iniciará un conflicto entre ambas naciones y detesto las guerras.

-Entonces habrá que evitarla.

-Me sorprende lo relajado que estas.

-Será porque confío en que a tu lado todo estará bien.

-Que tonto, esperas demasiado de mi.

-Porque eres una gran mujer ¡la mejor de todas!

-¡Siih! Baja la voz, ¿qué tal que una turba enardecida nos sale de improviso?

-¿De dónde?

-N-no lo sé. Ese arbusto quizá-señaló uno-o aquel árbol, ese barril también luce sospechoso y...-contempló a su pareja-¿de qué te ríes?

-Aún paranoica eres tan hermosa.

-¡Lo digo enserio!

-También yo.

-¡Me voy! No tiene caso discutir contigo.

La emperatriz tomó la iniciativa y el magi le siguió poco después. Una flecha proveniente del norte se dirigió justo a donde la chica, pero Aladdin hizo un ademan arreglando las hebras rosadas y anulando el proyectil con ayuda de un casi invisible borg.

Un atónito hombre tiembla mientras se aferra a su arco escondido en la oscuridad. Algunas mariposas doradas le rodean segundos más tarde con un mensaje.

-No es conveniente emplear armas, y menos si no sabes como utilizarlas ojisan. Podrías herir a alguien, o a ti mismo. Estoy seguro de que tienes a alguien esperandote en casa. Vuelve y coman algo muy rico.

-¿Eh?

El sujeto cayó de sentón, impávido.

«-¿De verdad ese chico es tan mala persona? No me lo parece, justo ahora...pudo asesinarme...»

-Es lo que yo pretendía...

...

En la habitación del magi.

Aladdin llevó a su esposa a la suya, pero una vez ahí esta se negó a entrar argumentando que sería participe del diálogo entre él y su hermanastro. No es que no confíe pero le quedó claro que es adepto a evitarle angustias. El muchacho empleó magia de clarividencia para contactar al antiguo emperador y le explicó con lujo de detalle la situación.

-...así que pensamos volver mañana con el pretexto de algún trabajo urgente.

-Aladdin-dono tiene razón. De escapar ahora y sin razón aparente además de ser descortes sembrará más dudas.

-Es tan injusto. Claro que tenemos motivos para irnos. Casi me dejan viuda.

-Lo entiendo pero los atentados fueron todos sumamente discretos. No tienen pruebas.

«-Mmm Aladdin-chan podría pedir ayuda al rukh, pero usarlo para dañar a otros no le hará feliz. Estoy segura de que Hakuryuu-chan opina igual.»

-¿Necesitan que haga algo? Puedo usar la habilidad de Belial para...

-No sería distinto al proceder de ojisan.

-Imaginé que responderías así.

-Solo quería que estuvieras al tanto, en caso de que la situación se torne problemática...

-Confía en mi.

-Gracias.

-Rezo porque no sea necesario.

-También yo.

-Estaré al pendiente. Pero dudo que realicen movimiento alguno ahora que están en el palacio. Sé que es imposible pero intenten relajarse y descansar.

-Tu también onisan, te ves agotado. Lamento los inconvenientes.

-No te fijes, somos familia.

El magi disipó su magia, la pareja se contempló con seriedad.

-Es hora de dormir Kougyoku, desvelarte no es benéfico para la salud.

-¿Y tú?

-También. Preocuparme no solucionará nada.

-Mmm, me da miedo dejarte solo. ¿Y si te atacan?

-Onisan tiene razón, estamos en el palacio, habrán consecuencias si lo hacen.

-N-no lo sé.

-Estaré bien.

-P-pero...

-Lo prometo, confía en mi, ¿si?-tocó con suavidad su rostro, ella asintió.

-S-supongo que volveré a mi alcoba.

-Que sueñes bonito mi amor.

-Aladdin.

-¿Si?

-¿Me das un beso?

-Incluso si no lo pidieras.

Sonrió, la tomó de los hombros y obsequió el dulce contacto en su frente.

-Hasta mañana.

-H-hasta mañana...

...

Kougyoku dió varias vueltas en el lecho y en más de una ocasión se levantó y tomó el picaporte.

«-Estará bien, no seas paranoica. Ni Sinbad es tan estúpido como para iniciar una guerra. Se supone que su gran objetivo es unificar al mundo, ¿cierto? Pero es tan distinto a mis hermanos. Es la clase de ser despreciable que no solo se ensucia para conseguir sus objetivos, sino que mancha a los demás.»

Pronto un agradable aroma llegó a su olfato.

«-Que dulce, se parece tanto al de Aladdin-chan.»

Quizá ello le tranquilizó, pues de a poco le pesaron los párpados, talló sus orbes y bostezó. Caminó lentamente a la cama y se venció sobre ella sin más.

Minutos más tarde la puerta se abrió permitiendo la intromisión de algunos sujetos.

-El efecto no durará mucho. Hay que hacerlo rápido.

-Lo siento mucho emperatriz, espero que entienda algún día que lo hacemos por su bien.

...

Aladdin mira por la ventana. Lee el rukh proveniente de tantas direcciones y tan caótico que de alguna manera le recuerda a los últimos momentos de Alma Toran.

«-Algo va mal. No parece que quieran permanecer tranquilos. No quiero pelear, tampoco provocar problemas a Kougyoku. Alibaba-kun, ¿qué harías de estar en mi lugar?»

-Je je seguramente tendrías la solución, eres tan ocurrente. Aunque...no pudiste detener a Hakuryuu-onisan. ¿Será que hay cosas que simplemente deben pasar? ¿Que pertenecen al destino?

«-Ese maldito magi, como lo odio. Y decir que tuve que sonreírle.»

«-Pobre emperatriz. Ah...¡ese imbécil me miró! ¡Que asco, necesito un baño!»

«-Ese sujeto atrae la mala suerte. El príncipe Alibaba era un buen chico con un gran futuro por delante. Si solo no se hubieran conocido.»

«-Si deseo que se muera ese magi, ¿sucederá? Por favor, por favor, por favor.»

Pensamientos a los que intentaba no poner atención pero que irremediablemente le hacían sentir mal puesto que algunos, a opinión suya no estaban del todo equivocados.

«-Sinbad es un hombre muy brillante. Sus planes son infalibles. Solo espero que la emperatriz no...»

«-¿Eh? ¿De quién provino esa idea?»

-¡Kougyoku!

Sin tiempo que perder, cogió su mediador y se dirigió a la alcoba de su pareja. Abrió y detuvo en seco al no advertir nada extraño. Se acercó con cautela y lo más silencioso que pudo para no alarmarle en vano. Se detuvo al lado y la contempló con la escasa luz pero suficiente para sonreír al verla tranquila y entregada a morfeo.

Ah~ fué mi imaginación.

Se giró para retirarse cuando un agudo grito le hizo volverse hacia el lecho.

-¡Waaaaahh auxilio! ¡Hay un intruso en mi habitación!

-¿Eh?-se arrodilló a un costado-Soy yo Kougyoku, Aladdin. ¿No me reconoces?

-¡Alguien ayuda!

La muchacha le dió una bofetada que le sacó de equilibrio y le hizo caer de sentón, una vez en el suelo le propinó una patada en el abdomen que le dejó pasmado.

-¡Auxilio! ¡El magi quiere abusar de mi!

-¿Eh?

La puerta se abrió de golpe permitiendo la entrada de varios guardias.

-¡Que insolencia!-uno de ellos.

Un par más corrió a escoltar a la chica.

-¿Se encuentra bien?

-Y-yo no, él intentó...incluso mi ropa.

La jovencita solloza al tiempo que cubre sus desnudos pechos con la sábana.

-¡Atentar contra un miembro de la realeza es alta traición sin importar que sea un magi!

-¡El castigo por ello es la muerte!

Aladdin supo que había caído en una trampa tan pronto la falsa emperatriz le atacó. Sin embargo su seguridad no podría importarle menos. Hay una razón por la cual lograron confundirle y esa es que el contenedor de Vinea es auténtico. Entonces, ¿en dónde está su esposa? No advierte rastro alguno de su magoi. Queda de blanco un segundo, el suficiente para que la impostora le coloque una gargantilla que le provocó un inmenso dolor.

-¡AAAAAAHH!

Cayó y llevó las manos a la zona para retirarla, lo que fué imposible.

-Es inútil maldito, es una herramienta diseñada para bloquear y absorber el magoi, se adapta al propio y te consume desde dentro, apuesto a que duele.

-¡Waaaaaahh!

El hijo de Solomon se retuerce y el público sonríe, se deleita con su sufrimiento.

-No es agradable que las malas acciones se regresen, ¿verdad?

-¡Aaaahh! ¡Uh! K-Kougyoku...

-¡Infeliz! ¡¿Quién te crees para llamarla así?!

Furioso el guardia, le dió al menos cuatro patadas al chico que finalmente cedió al dolor y se desmayó.

-Ah, pensé que no se rendirí nunca-el sujeto limpiando su frente.

-Llevenlo a la plaza, realizaremos una ejecución pública.

Uno de los hombres cogió a Aladdin de la trenza hasta levantarle y luego se lo echó al hombro como si fuese un simple y mugroso costal.

-Tus días están contados. Hay mucha gente que quiere verte bien muerto.

-Kou...gyoku-en un murmullo prácticamente insonoro.

...

En algún lugar del palacio.

-Mmm...

La legítima ama de Vinea abre los ojos de a poco. Contempla a su alrededor y el sitio no le es familiar.

-¿En dónde...estoy?

Intentó caminar cuando cayó en cuenta de estar atada de manos y piernas a una silla y a juzgar por las hebras rosadas que se ciñen a su cuerpo no tiene en su poder a su djinn. Sus orbes se llenaron de lágrimas de frustración.

-Oh Aladdin-chan, soy tan estúpida. Dime que no te hicieron daño. No te lastimaron, ¿cierto?

Su corazón se oprimió con violencia al imaginarle herido.

-No puedo permanecer aquí. Necesito verificar que se encuentra a salvo. P-pero así no...

«-¡No soy una débil príncesa! ¡Soy la dirigente del imperio Kou! ¡Salvaré al chico que amo!»

Forcejeó con intensidad durante unos cinco minutos. Se detuvo y comenzó a temblar cuando el ardor en sus muñecas se hizo insoportable al llevarse buena parte de la piel. Un sudor frío recorrió su espina cuando consideró que no era suficiente. Su esfuerzo logró abrir un camino pero pasar por el ha de hacer algo temerario y siendo honestos, no hay nadie tan loco en el mundo.

«-¡Te amo Kougyoku-onesan!»

«-Dame coraje por favor.»

Mordió sus labios con ahínco, el suficiente para hacerlos sangrar. Tomó una mano con la otra en una posición poco natural, más bien forzada y tiró de ella.

-¡Aaaaaaaahhunagh!

Hasta dislocarla. Su visión se tornó borrosa un instante que le hizo temer el desmayarse. Pero la suerte estuvo de su lado y no ocurrió. Cerró los ojos analizando sus posibilidades y liberándose de las ataduras, lo que le llevó un buen rato y mucho sufrimiento.

«-Aún cuando grité no vino nadie. Eso quiere decir que no me mantienen vigilada por ahora.»

Cuando logró su objetivo corrió a la puerta.

«-Cerrado. Debísuponer que no serían tan descuidados.»

Agradeció estar en una habitación, al menos podría salir por la ventana. Se dirigió a ella y toda esperanza se esfumó. Está cautiva en un cuarto piso, sin un árbol cercano, balcón, escalera u algún otro objeto que pueda ayudarle a bajar.

«-Estoy segura de que no me dormí por casualidad, estaba demasiado nerviosa. Usaron algo no muy potente. Debieron prever que el efecto no duraría mucho por lo tanto...»

Tragó saliva, se colocó en el borde y antes de tener la más pequeña duda se lanzó al vacío.

...

Aladdin tiene un terrible dolor de cabeza que no disminuye en lo más mínimo, menos con el ruido que provocan los gritos a su alrededor. Confundido abre los ojos con lentitud.

«-¿E-en dónde estoy?»

-¡Muérete maldito!

-¡A nadie le haces falta!

-¡Devuélvenos Balbad!

-¡No utilices los sentimientos bondadosos de la emperatriz a tu favor!

-¡¿Cómo osas meterte a su habitación para satisfacer tus asquerosos deseos?!

«-¿Eh?»

Todo se acomodó rápidamente en su mente. Se removió para tomar su mediador como mero reflejo pero se dió cuenta de que estaba atado de manos sujeto a algo que le mantenía a unos diez centímetros del suelo. Tampoco podía hablar porque le tienen amordazado. Y por culpa de la gargantilla que le pusieron el rukh se estrella contra la barrera que ahora es su cuerpo.

La doble de su amada se aproximó con semblante dolido y empuñando una espada.

-Confíe en ti, ¿y así es como me pagas? ¿Es divertido reírse de mi? Te acogí aún cuando me dijeron que eras un traidor, abandonaste Sindria porque Sinbad-sama se dió cuenta de tus ambiciones, ¿cierto? Solo yo fui tan estúpida como para confiar, para considerarte un gran amigo. Pero no respetaste mis sentimientos, los pisoteaste sin compasión. Por si fuera poco, el crimen que cometiste fué...¿por qué me haces esto? ¡No quiero tu sangre en mis manos!

Lanzó el metal y cayó de rodillas llevando las manos a su rostro.

-No se preocupe emperatriz, las damas son seres puros. No lo haga, seré yo quien se encargue.

Ella le miró.

-S-Sinbad-sama...Aladdin-kun...

-Ya no se preocupe, que su conciencia esté tranquila porque no ha sido su crimen-Desenfundó el metal en su cinto y lo alzó en dirección al cielo.

-Aladdin, siempre fuiste como un hijo para mi. Creeme que no es algo que me llene de alegría, pero has cometido un terrible pecado.

Los ojos del aludido se tornaron brillantes, como si contuviese el llanto, la decepción.

«-¿Por qué me odias tanto ojisan? ¿Cómo fué que te convertiste en el tu de hoy? Eres el ídolo de Alibaba-kun, mi mejor amigo, mi candidato, él nunca se equivocó pero...Lo siento tanto Kougyoku, no importa lo mucho que intente escapar, este collar se lleva mi magoi. Me siento tan débil que incluso respirar es difícil. Soy tan tonto, no puedo creer que caí en la trampa con tanta facilidad pero no maldeciré mi destino. No caeré en la depravación por él.»

-Espero que al final te arrepientas y vuelvas al rukh Aladdin.

Sonrió victorioso y enfiló el arma al magi pero antes de siquiera cortarle un cabello, una flecha le atravesó la muñeca y le hizo tirar la espada.

-¡No se atrevan a dañar a Aladdin-chan!

La emperatriz llegó en un estado deplorable, sagrando por todos lados, con una muñeca rota además de un tobillo, sumando incontables rasguños y cortadas en su suave piel y con un arco que dejó caer, de milagro y por puro instinto logró disparar.

-¡Sinbad! ¡Es ilegal ejecutar a alguien sin un juicio!

-¿Quién eres?-la farzante.

-¿Cómo te atreves? ¡Devuélveme a Vinea!

-Es mía.

-¿Ah si? Te diré algo interesante. Convivo todos los días con un mago de la creación. Solo hay una explicación para tener una doble, eres una maga.

-E-eso no es verdad.

-Bueno, ¿por qué no usas la habilidad de tu djinn?

-Los genios no fueron creados para utilizarse de manera irresponsable-el monarca-además la emperatriz porta su contenedor de rey.

-Simples excusas. ¿A qué le tienes miedo? La solución es simple.

-Cuanta insolencia. Siendo así ¡captúrenla!-indicó a los guardias.

-¿Eh?

Kougyoku dió un par de pasos pero una gran punzada le recorrió la espina. Su cuerpo está hecho polvo a causa de la caída, incluso está segura de que se ha roto unas cuantas costillas.

«-¿En dónde está Barkak? Ah, seguramente ocupado con Jafar-san y esa resbalosa.»

-¡Ungh!

La tomaron de las extremidades superiores, lastimándole. Aún así luchó para liberarse mientras Aladdin es testigo de como le hacen daño a la mujer que ama.

«-¡Déjame Kougyoku! ¡Tienes mucho porque vivir!»

-¡No Aladdin-chan!

Gritó como si hubiese escuchado sus pensamientos. Un par de chicas se unieron a la trifulca para apoyarla.

-¡Criminal o no está herida!

-¡Sus métodos son demasiado salvajes!

-No se metan en lo que no les importa.

-Serán castigadas también por oponerse a la autoridad.

-¡Mi hija es inocente!

-Así es como actúa la gente que posee un rango, tarde o temprano abusa de su autoridad.

-¡El pueblo debe someterse a las normas!

-¡Y su deber es protegernos no suprimirnos!

Pronto la multitud se dividió en dos bandos. Aladdin está aterrado por decir lo menos ante lo que parece ser el inicio de una guerra.

«-¿Estas dispuesto a sacrificar a tanta gente por tus ambiciones, ojisan?»

-¡Alto!-la voz de la emperatriz resonó enérgica-¡¿No se dan cuenta de que están siendo manipulados?! ¡Ustedes son los habitantes del reino de Balbad! Qué importa el rango, estatus, poder, sexo, profesión, o lo que sea si al final son una familia. Yo soy una príncesa y no me la pasé en un lecho de rosas. No juzguen, comprendan a los demás, dialoguen, aprendan.

-Príncesa...

La joven se giró.

-Ka Koubun...

-¡Estaba tan preocupado! ¡No la encontré por ningún lado! ¿Qué le hicieron?

-No te preocupes-le sonrió-es solo...¿uh?

La conquistadora miró incrédula su pecho, su más fiel compañero atravesó seguramente un pulmón con una daga que de inmediato le cortó el aire y le hizo desplomarse. La sangre abandona rápidamente su cuerpo y le es imposible decir algo. La multitud retrocede impactada por la agresión. Aladdin abre los ojos desmesuradamente y una gran cantidad de mariposas negras se reúnen a su alrededor.

«-Kougyoku, debo ir con ella. Estoy seguro de que algunos de los conjuros que me enseñó Sphintus serán de utilidad. Pero...no puedo moverme. ¿Es qué solo la dejaré morir?»

-¡Todos denme espacio!

Sinbad que corrió a donde la chica fingiendo preocupación.

-No soy un médico pero al menos podré darle un poco de mi magoi para estabilizarla, es una técnica que aprendi de mis maestros los Yambala.

-¿Esa mítica tribu?

-Wow.

-Es usted increíble.

-Y tan bueno.

«-Da igual lo que pienses príncesa tonta. Una vez salve tu vida quedarás mal ante todos si rechazas mi propuesta de matrimonio, me debes una. Y en el imperio Kou pagan sus deudas, ¿cierto?»

-Ungh cof cof...

La emperatriz mueve su mano débilmente para que no se acerque, mil veces prefiere morir a recibir siquiera el saludo de ese monstruo, pero poco puede hacer y más porque de seguir así perderá el conocimiento en cinco minutos a lo mucho.

«-¡Aladdin-chan!»

Sinbad concentró una gran cantidad de energía en su diestra, a la que sumó a escondidas la habilidad de Zepar, le robaría la voluntad de nueva cuenta. Se cubre la espalda en cada rubro. Cuando está a nada de tocar su torso se estrella con un borg. Parpadea algunas veces al advertir algunas mariposas negras.

-¿Judal?

-No la toques.

Giró el rostro para encontrarse con Aladdin que se ha liberado, peor aún no tiene más la gargantilla, pero luce distinto, más aterrador. Algunas mariposas doradas reposan sobre la herida de la emperatriz, dando alivio y curando con paciencia. Las más oscuras revolotean entre Sinbad y el magi que se aproxima con semblante duro.

-De todas las cosas que podías hacer, lastimaste a la persona que más me importa. Te advertí que no te acercaras a ella, que no tendría piedad.

-Ay por favor, ¿qué harás? ¿Asesinarme?

-Exacto.

-¿Eh?

Aladdin alzó las manos al cielo y reunió una cantidad atroz de rukh negro. La gente se atemorizó y empezó a correr para salvarse. Se aventaban los unos a los otros buscando ser los primeros.

-La gente se lastima, ¿es que no te importa?

-No. Por mi que se vayan todos al diablo. Intentaron alejarme de Kougyoku, en lo que a mi respecta son igual de culpables-sonrió de lado-¿qué te parece tener compañía en el más allá?

-¡¿Estas loco?!-se reincorporó y equipo a Baal-¡Te detendré!

-Je je je que gracioso.

-¿El qué?

-Que pienses que tienes posibilidad. Soy un mago de la creación, tú un simple humano.

-Vaya arrogancia.

-Adiós ojisan.

-¡No me derrotaras! ¡No tienes idea de contra quien peleas! ¡Bararaq Inquerad-Saiqa!

-Je je je. Debiste escucharme. ¡Al-Quas Ill-Ramz Al-Salos!

La multitud grita al verse acorralada, no importa a donde vayan, si continúan en Balbad, morirán. Un enorme dragón de roca revestido de una coraza de rayos se ha tragado la magia extrema de Sinbad como si fuese un simple trozo de fruta.

-I-imposible...

El rey atónito.

-A-Aladdin-chan...no lo hagas, te arrepentiras cof cof. Eres el ser más dulce y tierno del universo. Estaré bien, ambos. Detente por...favor. Piensa en el futuro que queremos. Cof cof no cometas un crimen por culpa de este sujeto...ah cof cof.

Los zafiros se llenaron de lágrimas.

«-Kougyoku tiene razón, ojisan es el único responsable pero ni el merece perder la vida así.»

Pidió al rukh que se dispersara pero este hizo lo contrario y se acumuló en cantidades alarmantes, mucho mayor a lo ocurrido durante el golpe de estado de Balbad.

-N-no lo puedo controlar...

Emitió preocupado, notando que sus acciones dejaron de ser suyas hace mucho. Lo controlan como si fuera una marioneta.

«-Si todos mueren es posible volver al flujo del rukh, fusionemonos con las almas puras, ellas nos salvaran.»

«-Estoy cansada de vagar, quiero descansar en paz.»

«-No quería maldecir mi destino.»

«-Tuve una vida terrible, ¿por qué la muerte debe ser igual?»

«-¿Por qué nos abandonaron?»

«-Perdí el camino.»

«-Lo siento, lo siento, de verdad aunque no sé a quién se lo digo.»

Muchos pensamientos se instalaron en la mente y corazón de Aladdin que sonrió con dulzura.

-Ahora lo entiendo todo. Aún no encuentro la manera de devolver el rukh negro a la normalidad, pero tampoco puedo permitir que sigan lastimando a los inocentes. Tengo un deber como magi y si no puedo ayudarlos al menos recibiré todo su coraje y frustración.

Movió ligeramente los dedos, no le permitieron más pero fué suficiente para apuntar toda esa energía a su persona.

-No...

Su esposa que estiró la mano hacia el ser amado.

-No...

-Perdóname Kougyoku, nunca hice bien las cosas. Solo te hago sufrir.

-¡NOOOO! ¡QUÉDATE A MI LADO!

-Te amo, siempre y sin importar nada.

Un estallido se hizo presente, una luz cegadora, un estruendo espantoso y una ráfaga de viento que lanzó a muchos contra los muros, árboles y piso.

-¡ALADDIN-CHAN!

De él no queda ni el polvo.

...

Aladdin tiene mucho frío y sueño. No sabe en donde está porque ni siquiera es capaz de abrir los ojos, quizá sea lo mejor para él.

-Fuiste muy imprudente.

Le dijo una severa voz paternal.

-Je je lo siento Ugo-kun. Las cosas se salieron de control, me di cuenta de la verdad muy tarde.

-Intenté decirte muchas veces pero los caídos interfieren los mensajes.

-¿Estoy muerto?

-No. Pero tampoco estuvo lejana la posibilidad. Y decir que perderías la cabeza por esa chica. Eres mucho más pasional de lo que imaginé.

-Je je je. No puedo evitarlo, Kougyoku me gusta mucho.

-Me tranquiliza de cierta manera. Temía que hubieses heredado la torpeza de Solomon.

-Si, se la hizo muy difícil a mamá.

-Aunque Sheba tampoco tenía el mejor carácter.

-¡Ja ja ja ja!

-Te extraño mucho Aladdin.

-También yo.

-Pero no te puedes quedar aquí.

-Lo sé.

-Sin embargo tus acciones cambiaron por completo el flujo del rukh, en otras palabras...

-Se alteró el destino.

-Así es.

-¿Hay solución?

-Si pero ni yo puedo asegurar que funcione.

-Estoy dispuesto a reparar mi error.

-Simplemente no lo entiendes.

-¿Eh?

-Eres un ser muy amado y no lo digo porque seas un magi. Tienes a una estupenda aunque algo neurótica chica a tu lado y no dudas en poner tu vida en peligro. Es un terrible hábito.

-Ella me dijo lo mismo. No es mi intención ser cruel pero es mi culpa.

-No del todo. Y aún si fuera el caso, ¿quién no se equivoca? Hasta el mismo Solomon, de no ser así, la tragedia de Alma Toran no hubiese tenido lugar.

-¿Entonces...qué hago?

-Por ahora el mundo es un caos y me es imposible ponerlo en orden. Reescribiré la realidad. Llegaras a un mundo que parece distinto pero es el mismo. Necesitas reunir a las personas que te ayudaran a devolver todo a su estado original. No puedes cargar con la responsabilidad solo.

-¿Quiénes son?

-Tus compañeros magi, Titus y Yunan, Arba si decide cooperar y...No sé quién es la otra persona.

-¿Eh?

-El rukh mantiene oculta su identidad o aún no...

-Ya veo.

-Es posible que tus recuerdos se vean afectados al igual que los del resto y no estoy seguro de poder contactarte. También sospecho que algunas personas quieran robar el poder que te estoy otorgando en este momento.

-¿Quién?

-Lo sentiste, ¿cierto? En Sinbad.

-Mmm...mi abuelo.

-No tengo idea de como escapó del flujo pero vive dentro el rey de Sindria, tampoco digo que este sea una buena persona.

-Tiene muchos miedos y arrepentimientos.

-Así es.

-Escucha Aladdin, está magia es muy peligrosa. Puede darle "vida" a seres que han fallecido, convertir al rukh negro en algo similar a un veneno para ti y muchas cosas más. Por si fuera poco hay un precio a pagar por ella.

-¿Y es?

-Al final alguien morirá.

-¿Hay manera de evitarlo?

-No. El rukh lo ha decidido.

-Soy yo, ¿verdad?

-...

-Je je je soy un magi Ugo-kun, no puedes ocultarme la verdad.

-Esa es precisamente tu perdición. Te aman tanto que pueden asesinarte con tal de que estén juntos para toda la eternidad.

-Muchas gracias. Al menos sabré que no habrá más heridos.

-¿P-por qué me las das? No hice nada.

-Es hora de irme.

-¡Aladdin!-el mencionado le escucha cada vez más lejos-¡No te rindas! ¡Tampoco lo haré! ¡Estoy seguro de que hay solución! ¡Debes ser feliz con la chica que te gusta! ¡Lo serás! ¡Lo prometo!

Fin del flash back.

Judal miró incrédulo al sonriente chico.

-Y me lo dices tan tranquilo. Vaya enano, de todas las personas que podían perder la razón eres el último que me cruzó por la mente. Y a todo esto, ¿caíste o no en la depravación?

-Je je je, ¿qué piensas?

Judal le dió un sape que Aladdin no pudo evadir.

-Nah, si fueras igual de genial que yo no te habrías tocado el corazón para asesinar al rey idiota.

-Entonces, ¿me ayudaras?

-Ya que. Si voy a robarte a la vieja que al menos sea en el país que ayudé a crecer.

-Oh Judal-kun, sabes que haré lo posible para que no ocurra.

-Y eso lo hace interesante. Nunca fuimos amigos, somos más como...

-Rivales-a la vez.

Y sin embargo las dulces sonrisas en el rostro dicen lo contrario.

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Notas finales.

Muchísimas gracias por la paciencia! Nos vemos en la conti :3. Y si Aladdin aún es un encanto, aunque ahora que recordó y vea a Sinbad quién sabe XD.