Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :3.
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Capítulo 25 Despertaste mi curiosidad.
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Aladdin frunció el ceño.
-¿Qué ocurre enano?
-¿Se supone que onesan tarde tanto en reaccionar?
-No tengo la menor idea. Es la primera vez que golpeo a una chica.
-Fuiste tan bruto.
-Para nada, si hubiera sido a ti te hubiera dado con más ganas.
-¿Es que quieres matarme?
-Nah, no tanto. No seas delicado. Además es mejor verle dormida que a punto de enloquecer.
-Mmm supongo pero pobrecita.
-A veces has de hacer cosas de las que no te sientas orgulloso. En fin, ya me dió hambre, ¿quieres algo?
-No, muchas gracias. Prefiero esperar a que despierte.
-¿Y se supone que así lo haga más rápido? Oh-sonrió travieso-¿Quieres aprovechar para tirartela?
-¡C-claro que no!-ruborizado.
-Alguien está nervioso~. ¿Para qué te haces? Se nota que te gusta un montón.
-Así es y me encantaría hacer algunas cosas con ella-jugando con las manos-pero no es la manera. Quiero que todo sea especial y perfecto.
-Ridículo.
-¿Lo crees? Je je je. No puedo evitarlo. La amo y cada día agradezco el ser correspondido.
-Anda que ahora lo presumes.
-No fué mi intención.
-¿Por qué no? Si estuviera en tu lugar no me casaría de echartelo en cara.
-Ungh. B-bueno, tienes tu manera de hacer las cosas y yo el mío.
-Me jode que me tengas lástima.
-No es así. En verdad me gustaría llegar a entenderte. Me da un poco de nostalgia recordar el como nos conocimos.
-Si caray que inútil y pensar que tus reflejos son una mierda.
-¡Hiciste trampa! Esperaba que nos diéramos la mano no que me golpearas.
-Esa ingenuidad no te llevará a ningún lado, aunque dada la situación supongo que lo sabes.
-Aún así, me gusta pensar que existen personas buenas en el mundo. El rukh blanco continúa en el flujo por una razón, ¿o no?-una mariposa negra se posó sobre su hombro.
-¿No la vas a quitar?
-¿Por qué?
-¿Ya se te olvidó lo del parque? La vieja se puso histérica porque casi te mueres.
-Ah, eso.
-Y lo tomas con tanta calma. Mí creas que te daré respiración de boca a boca, nah que asco.
-¿Y si fuera una chica?
-El problema eres tú.
-Je je je ya veo. No tengo intención de causar molestias. El rukh negro mmm es complicado pero digamos que estamos en algo así como una tregua temporal. Ellos no me lastiman y me prestan su poder y yo los ayudo a volver a donde quieren.
-¿Y dónde es eso?
-Mmm al flujo del rukh del mundo original.
-Vaya fastidio. ¡Además es injusto desgraciados! ¡Yo soy su magi! ¡¿Por qué diablos irse con la competencia?!
-Que infantil-sonrió.
-Quita era cara o no respondo si mi puño se estrella accidentalmente en ella.
-Ja ja ja eres mucho más celoso de lo que imaginé.
-¿Y? Ese magoi es mío, tu tienes el tuyo, no te metas en mi territorio.
-Aún no confió del todo.
-¿En ellos?
-No, en mi habilidad para controlarlos. Si me equivoco podría ocasionar una tragedia incluso mayor y el costo ya es lo suficientemente alto-dijo con algo de tristeza.
-Ni creas que te ayudaré a pagar.
-No es necesario.
El mayor arqueó una ceja pero lo dejó pasar.
-Así que planeo usarlo solo en caso de emergencia.
-Harás bien.
-Por cierto, ¿has visto a Yunan-san?
-¿Para qué lo quieres?
-Necesitamos su ayuda y la de Titus-kun, te lo dije.
-¿Y ese quién es?
-El magi de Reim.
-¿A ese si lo has visto?
-Si. Es médico y uno de mis amigos. Lo conocí en este mundo luego del accidente de mis padres. Mmm...
-¿Qué?
-Mamá estaba en coma y papá murió pero ahora están bien. ¿Crees que signifique algo? ¿Debería ser precavido por si se convierte en un problema?
-Ni idea. Pero al menos yo disfruto lo que no tuve. Aunque es una lástima que mi madre esté enferma.
-¿Ya probaste a curarle con tu magia?
-Nunca fui muy habilidoso en el octavo tipo.
-Si quieres puedo intentar. Sphintus-kun me enseñó varios hechizos y estudié otros tantos. Más que nada por Myers-sensei-dijo lo último para sí.
-¿Qué ganas con eso?
-Verte feliz.
-Eres bien rarito.
-Je je je.
-No es un chiste.
-Lo sé pero de todos modos me haces reír. No importa lo que digas ni las maneras en que nos conocimos. En verdad me agradas.
-Entonces comparte a la vieja.
-Ja ja ja, no.
-Tchi. Pues ya veremos lo de mi madre y con respecto al vago no lo he visto.
-Ya veo. Hay mucho trabajo por hacer porque no logro sentir su rukh.
-Ni yo.
-¿A qué crees que se debe?
-Que sea como tu y no recuerde. A mi me ayudó el rukh negro, el que va en contra del destino. Soy distinto a ustedes.
-Arba-san también tiene recuerdos del otro mundo.
-Se me olvidaba esa loca.
-Aunque otra vez es Gyokuen-san y madre de Hakuryuu.
-Wah, es una suerte que nunca esté en casa cuando lo visito.
-¿Aún la odias?
-Pues con lo que me hizo no es santo de mi devoción. Me sorprende que no le tengas rencor por lo de Alma Toran.
-No puedo. Era alguien importante para mis padres y es muy linda.
-¡¿Estas loco?! ¡¿Qué en ella lo es?!
-Oh muchas cosas.
«-Aunque asusta cuando se pone intensa.»
-Te gusta la mala vida. Kougyoku no es la mujer más dulce del mundo.
-Entonces también te encanta que te traten mal.
-Imbécil.
-Ja ja ja. Ah, ¿no te ibas a comer? Si es por ella no te preocupes que yo la cuido.
-Si claro. Y cuando vuelva ya le hiciste tres mocosos.
-¡Jamás la tocaría dormida!
-Quién sabe. No subestimes al libido. Conozco a los de tu tipo.
-¿Mi...tipo?
-Pervertidos. El rey idiota parecía conejo, a cada rato en celo.
-Que analogía tan extraña y hasta cierto punto perturbadora. Ojisan es peligroso.
-Ni me lo recuerdes. Me alegra saber que no fui el único estúpido que cayó en sus trampas.
-¿Eh?
-Es bueno para eso, lo admito.
-Judal-kun...
-Ah no, ni creas que te lo contaré.
-Tampoco es mi intención obligarte. Uno simplemente tiene cosas que prefiere callar.
-Exacto.
La chica se remueve un par de veces en el lecho mientras se queja.
-Tiene una pesadilla-el oráculo con extrema seriedad.
-Si, supongo que despertará pronto.
-Mmm, no, no...¡ALADDIN-CHAN!
Se reincorporó de golpe hasta quedar sentada. El mencionado se colocó al lado y acarició su mejilla con roces sutiles.
-Aquí estoy.
-Oh-sus ojos se llenaron de lágrimas y su rostro se tornó rojizo-Eres...eres tan idiota. ¿Cómo pudiste hacerme algo así?
-Lo lamento, todo se salió de control.
-Me lastimé para llegar a ti y al final no cambié nada. Sinbad...
-Nos engañó a todos. No solo a ti y a mi. Jugó con el corazón de mucha gente.
-Es un ser despreciable.
-Está confundido. Y el magoi de los caídos complica mucho la situación.
-¿El rukh de los caídos? ¿Como el de Judal-chan?
-No. De las personas fallecidas en la depravación. Quieren destruirlo todo, incluso han tomado forma tangible. Modificaron las reglas del mundo para tener otra oportunidad. Para volver al origen.
-¿Es posible?
-No lo sé pero está mal. No puedes sacrificar a otros para conseguir tus objetivos.
-Entonces, ¿todo es mentira?
-No exactamente, digamos que es una versión alterna de la realidad.
-Que complicado. ¿Hay manera de volver?
-Ugo-kun dice que es posible, pero necesito la ayuda de algunas personas a las que tengo que hallar y convencer.
-Otros magis-Judal.
-Y cuando eso ocurra...-la chica.
-¿Cómo te sientes Kougyoku?-el novio.
-Me duele un poco la cabeza. ¡Eso fué muy cruel Judal-chan!
-Te hice un favor.
-¡¿Y si ya no hubiera despertado?!
-Pues ni modo.
-¡Argh!
-Ya pues. Estas bien, ¿de qué te quejas? Ahora que si quieres enloquecer y ser como la bruja, ¿quién soy para detenerte?
-Uh, si lo pones así te debo una.
-Esa actitud me gusta más.
-¿Qué harás Aladdin-chan?
-Ir al hospital. Será complicado pero necesito de Titus-kun.
-¿Quieres que te acompañe?
-Muchas gracias pero creo que esta vez no. Cuando se pone nervioso es algo violento.
-¿De veras?
-Oh si. En Magnostad estuvo a punto de asesinarme luego de un duelo mágico. Si no fuera por los avanzados conocimientos que poseen en la academia no la cuento.
-¡Más razón para no dejar que vayas solo!
-Somos amigos, algo así no volverá a pasar. Tiene un espíritu fuerte, estoy convencido de ello.
-¿S-seguro?
-Sip.
-Si estas en peligro, tienes que decirme. No seré capaz de perdonarte si me dejas atrás.
-Lo haré, descuida.
-Tengo sed-el sacerdote-¿por qué no vas a la cocina por un jugo?-a la de ojos cereza.
-¡Eres un patán!
-¿Qué te cuesta? Además no fué sencillo cargarte del parque hasta mi casa.
-Como si lo hubieras hecho, seguro fué mi novio.
-Da igual, tu trasero estuvo en mi cama.
-Uh.
-Llegale pues.
Ella hizo lo dicho a regañadientes. Una vez los muchachos se quedaron a solas...
-¿No le dirás la verdad?
-¿A qué te refieres?
-El precio por regresar las cosas a como eran.
-No. Soy consciente de que estoy siendo egoísta y hasta cruel pero confiaré en las palabras de Ugo-kun. Además tengo muchos sueños que ansío cumplir a su lado.
-Eres un idiota, no cambias.
-Si estuvieras en mi lugar, ¿se lo dirías?
Judal contempló el rostro ajeno, lleno de valentía y seguridad.
-No. Si estuviera en mi jamás la haría llorar.
-¿Verdad?
-Si tanto te importa, hazla feliz. Porque si fracasas la voy a seducir.
-En verdad eres insistente.
-Tan cabezota como tu, cosa de magis.
-Mmm, ahora que lo mencionas creo que la mayoría somos así, ¿por qué será?
-¿Importa?
-A mi si.
-A mi no, así que no molestes.
Kougyoku se adentró con el jugo que ofreció al de cabello negro de mala gana.
-Eres tan maleducado. Se supone que soy tu invitada.
-No me gusta servir.
-Antipático.
-Delicada.
-Aladdin-chan...
-Eres muy linda mi amor.
-Lamebotas.
-Te estas amargando Judal-kun.
-Muy cierto-la otra le secundó.
-Uy si, ustedes son dueños de un bellísimo carácter no tienen idea. Si no tienen nada más que decir larguense que quiero dormir.
-Es todo por ahora-el de ojos zafiro-Supongo que nos vemos después. ¿Me das el número de tu móvil?
-Eres un magi no seas perezoso.
-Que manera tan irresponsable de actuar-la chica.
-No quiero que el enano me acose, ¿de acuerdo? Tengo una vida. Así solo molestará cuando sea realmente necesario.
-Soy un magi-se la regresó-podrían pasar días enteros antes de cansarme.
-Solo necesito poner un borg.
-Gastarás energía.
-Si, pero podré ver porno en el móvil. Lo que resultaría imposible de responder tu llamada.
-Eres un pervertido-molesta.
-Dije que podría, no que lo hiciera. Además qué santurrona. Despierta, todos los hombres pensamos en sexo el cien por ciento del tiempo.
-Yo no-Aladdin.
-Es todo un caballero no como tu.
-O podría ser un experto a la hora de mentir.
El corazón femenino latió a ritmo vertiginoso.
«-Oh Judal-chan, no tienes idea de lo feliz que estaría si tus palabras fueran ciertas. Tengo tantas ganas de hacer el amor con él. Si en esta relación hay alguien pervertido, sin duda soy yo. Me lo he imaginado desnudo más de una vez.»
Ambos jóvenes le admiraron con curiosidad, poniéndole de nervios.
-¿Q-qué?
-Hay un buen de rukh rosa por todos lados-Judal-si vas a tener pensamientos asquerosos con el enano, que no sea cuando estoy porque odio ese color.
«-Me recuerda que estas enamorada de otro.»
-L-lo siento.
«-¿Como por qué le ofrezco disculpas?»
-B-bueno, es hora de irme a casa-Kougyoku viendo hacia la ventana-Parece que me quedé dormida por mucho tiempo y no quiero preocupar a mis hermanos.
-Te acompaño-su pareja.
-Oh, no es necesario que te tomes la molestia.
-Al contrario, será un placer.
-Nos vemos en el colegio Judal-chan.
-Bien.
La pareja se despidió de este y caminó tranquilamente por la calle, en silencio.
-A-Aladdin-chan.
-¿Si?
-Nos hicimos novios, ¿verdad?
-¿Uh? Si.
-Pero antes éramos algo más cercano y...
-Oh, ¿te preocupa lo que somos ahora?
-Si.
-Aunque todo se vea distinto es el mismo mundo así que no veo el porque tengan que cambiar las cosas.
-Eso significa...
-En lo que a mi respecta, eres mi esposa.
-¡Oh por dios!
Ella se lanzó a su marido en un efusivo abrazo, este le correspondió cogiendole por la cintura.
-Aunque aún nos falta la ceremonia y muchas otras cosas.
-¡No importa! ¡Esta vez puedo gritar a los cuatro vientos que estoy enamorada de mi esposo!
-Ah, respecto a eso...
-¿Si?
-Por mi no hay problema pero...¿no será inconveniente con tus hermanos?
-Ungh. ¿Entonces no?-desilusionada.
-Me gustaría más presentarme como es debido, pero con los demás no importa. Es más.
Entrelazó su mano a la contraria y le llevó hasta una cafetería, donde tomaron asiento. Ella miró confusa a su alrededor. Pronto llegó la mesera que extendió un par de menús.
-¿Puedo tomar su orden?-sonrió.
-Mmm, yo quiero un capuchino con caramelo y una rebanada de pay de manzana.
-¿Y a su novia?
Esta casi enterró el rostro en el menú.
-Je je je no onesan, es mi esposa.
-¡Lo siento! ¡Vaya imprudencia de mi parte!
-No te preocupes. ¿Y qué vas a querer mi amor?
-Ah...-en shock.
El joven descansó su rostro sobre la mano en un gesto que denota interés.
-¿Podrías volver en un rato? Creo que ésta un poco abrumada.
-Ah...si, claro. Con su permiso.
-¿Todo bien Kougyoku?
-N-no-conteniendo el llanto.
-¿No?
-No pensé que fueras a decir que soy tu esposa.
-Es la verdad. Además, siempre quise presumirlo.
-No sé que hacer-dejó escapar las gotas saladas-me siento muy, muy feliz.
-Yo también-sonrió-Por eso vamos a festejar. Ordena lo que quieras.
-¿De verdad? Es el dinero que conseguiste con mucho esfuerzo.
-Kouha-kun es muy generoso. Además, si no puedo invertirlo en las personas que son importantes, ¿para qué me sirve?
Ella se sonrojó y le miró con intensidad.
-¿Te he dicho alguna vez que eres el chico más lindo y perfecto del mundo?
-Mmm...
Las mejillas del magi se tornaron excesivamente coloradas, se agachó ligeramente al ser víctima de un gran bochorno.
«-Aún es tan sexy pero inocente. Como lo amo.»
La camarera volvió poco después.
-¿Han decidido?-con amabilidad.
-Lo mismo de antes.-él nervioso.
-Para mi un frappuchino de cereza y una crepa de chocolate con avellana-contenta.
-Enseguida.
Una vez a solas el muchacho no recuperó la compostura.
-¿Hay algún problema Aladdin?
-C-creo que...me enamoré más de ti.
-¡Oh!
El resto de la velada fueron un par de silenciosos focos incandescentes de color rojo.
...
En la calle.
-Ja ja ja, eres tan gracioso Aladdin.
-Je je je tu también, incluso me duele el estómago de tanto reír je je je ah~.
-Oh, te entiendo ja ja ja aah~. Siempre que estoy contigo me siento tan feliz que imagino que vivo en un sueño.
-Que tierna.
-Ese eres tu. Muchas gracias por la hermosa velada. Me la pasé de maravilla, sin duda es algo que quiero compartir con nuestros hijos en el futuro.
-Entonces creo que los vamos a aburrir porque tengo contemplado platicarles hasta el más mínimo detalle.
-No si te gano.
-Me aseguraré de estar ahí como un espectador más.
-Pero si ya lo viviste, ¿qué sentido tiene escuchar?
-Porque será contado a través de tus lindos labios.
-¡Oh por...! Últimamente estas siendo tan directo que es malo para mi corazón.
-Je je je son cosas que quería decir pero me daba un poco de pena. Mmm siendo honesto aprovecho que recordé que estamos casados para acercarme un poco más.
-Tramposo.
-Ni como negarlo.
-El cielo se ve tan bonito.
-Si y mucho. Pero hay algo mucho más hermoso en este momento...
Aladdin la tomó del mentón con suavidad, desplazando la mano hasta tocar la mejilla y rozar una y otra vez su boca. Acortó la distancia para unir sus labios a los contrarios, los acarició galante, con sutiles movimientos que consentían la zona. Jugueteando y presionando alternadamente. Suspirando al tiempo que se hace paso y se introduce para explorar con la lengua. Estas se sincronizan, danzan y se deslizan como si patinaran en frágil hielo. Los ojos que se mantenían escondidos desde el inicio del contacto se cierran con más fuerza. Y húmedos además de curiosos sonidos se producen con cada movimiento. El tiempo se vuelve irrelevante hasta que les escasea el oxígeno y es entonces que muy a su pesar finalizan con el mágico momento, unidos algunos segundos por un casi imperceptible hilo de saliva que desaparece poco después.
-Ah ah aaaah, eso fué increíble Aladdin.
-Es que besas ah muy bien.
-Pues muchas gracias.
-Siempre es un placer-sonrió.
Se tomaron de la mano e hicieron el resto del camino hasta la mansión de los Ren. Una vez en el umbral se miraron con devoción.
-Ya estas en casa.
-Gracias por traerme.
-Gracias a ti por todo, te amo.
-Me gustaría tanto que te quedaras.
-A mi también pero tengo cosas que hacer.
-Ten cuidado, ¿si?
-Lo prometo. Tenemos muchas cosas que compartir-se acercó para susurrar en su oído-Falta que me hagas tuyo.
Kougyoku quedó clavada al piso a punto del colapso.
-Por eso volveré, siempre lo haré. Que descanses mi amor.
Ella solo atinó a mover la cabeza afirmativamente, abrió la puerta y se metió a su casa completamente sorprendida y casi infartada.
Aladdin caminó en dirección al hospital con una sonrisa pintada en el rostro que le acompañó un buen rato.
...
En el nosocomio.
Sphintus acomoda el historial de un paciente en el archivero cuando se abre la puerta de su oficina.
-¿No puedes tocar?
-Mmm si pero ahorro tiempo.
-Ah si. ¿Qué necesitas Titus?
-Nada.
-¿Entonces?
-Solo pasaba a decirte que no es necesario que me lleves a casa. Tengo trabajo pendiente así que me quedaré hasta tarde.
-Puedo esperarte, no hay problema.
-No, está bien. Sheherezade-sama pasará por mi.
-Que consentido te tiene tu madre.
-Es increíble-lleno de orgullo.
-Entonces te tomaré la palabra, lo cierto es que me muero de sueño.
-Mejor pide un taxi.
-No pasa nada.
-Oh, ¿me quieres hacer enojar?
-No.
-Entonces llama a un sitio de taxi-enérgico.
-De acuerdo, lo haré luego de tomarme un café.
-Nos vemos mañana.
-Si.
Titus volvió a su oficina y se dispuso a terminar con el trabajo, lo que consiguió unos cuarenta y cinco minutos más tarde.
«-Creí que me llevaría más.»-llamaron a la puerta-«-Que raro, no esperaba tener visita a esta hora.»
-Adelante.
-Buenas noches Titus-kun.
El chico cerró tras de si.
-¿Aladdin? ¿Qué haces aquí...? ¡¿Te sientes mal otra vez?!
-Oh no, tranquilo. Mi visita es de tipo personal.
-¿Tienes algún problema?
-Mmm podría decirse pero no tengo idea de por dónde comenzar.
-Finalicé con mis obligaciones, tengo todo el tiempo del mundo. ¿Gustas tomar algo?
-No, muy amable.
-Vamos, toma asiento.
El hijo de Solomon hizo lo dicho y le contó la misma historia que a Judal, omitiendo el precio a pagar.
-Sé que suena descabellado y tienes derecho a no creer en mis palabras pero juro que es verdad.
-Vaya-emitió un largo suspiro-Es tan extraño. Así que vivimos en otro mundo o algo así y nos llamaban magis. Mmm, ¿sabes? Algunas veces tenía sueños en donde éramos compañeros en una academia de magia, si no mal recuerdo era Magnostad.
-¡Si, así fué!
-¿Y el fallecimiento de Sheherezade-sama?-la mirada triste del otro le dió la respuesta.
-Mis padres también están aquí.
-¿No te gustaría quedarte a su lado?
-Claro que si pero no es correcto. Los quiero y todo pero el verdadero rey Solomon y mamá están en un lugar al que no puedo llegar. Y aún si fueran los auténticos es una situación injusta para todos.
-Supongo que tienes razón. No, soy consciente de eso pero...al fin pude disfrutar el calor de un verdadero hogar. Dejarlo así, tan de repente es duro.
-¿Eso significa que...?
-Estaré de tu lado. Me parece que lo dije alguna vez ¡somos compañeros magi!
-Je je je, lo hiciste.
-Pero hay un pequeño inconveniente.
-¿Eh?
-Son pocos los recuerdos que tengo de ese mundo. Por lo tanto...no tengo ni la menor idea de como usar magia.
-Ah, es algo que tenía contemplado. Esta noche cuando vayas a dormir enviaré un poco de mí magoi, eso te ayudara.
-Sería fantástico. Muchas gracias.
-A ti-sonrió-por cierto, ¿has visto a Yunan-san?
-¿A quién?
-Uh~ bueno. Si las cosas salen bien, mañana te visito. Es otro magi.
-Ah. Aladdin.
-¿Si?
-¿Puedo contárselo a Sheherezade-sama, Marga-chan, Muu y al idiota de Sphintus?
-Estoy seguro de que tu intuición sabrá guiarte. Algunas personas podrían no ser aliados, lo dejo a tu criterio.
-¿Y si lo arruino?
-Je je estamos en este lugar debido al error que cometí, no puedo ponerme exigente, ¿verdad?-sonrío-Ya no te preocupes, somos un equipo, ¿cierto?
-¡Si!
-Me gustaría platicar un rato más pero es hora de volver a casa.
-Son casi las doce, tendrás problemas. ¿Quieres que te lleve? Podría decir que me ayudaste a revisar algunos documentos.
-Te lo agradezco pero no. No les quiero mentir.
-Ya veo. Ánimo.
-Je je je je.
...
Aladdin caminó hasta la avenida para tomar un taxi pero no pasó uno solo por casi quince minutos.
-Mmm que raro, si no es tan tarde.
Consideraba usar su círculo de transporte mágico cuando sintió la mano de alguien en su espalda. Viró el rostro y abrió los ojos desmesuradamente.
-¿F-Fátima-ojisan?
-Me recuerdas tanto a alguien que arruinó mi vida que puedo jurar que eres tu. A nadie le harás falta.
Le lanzó al flujo vehícular por donde circulaba una camioneta particular de considerable tamaño. Cayó en su trayectoria, sin manera de escapar. Por fortuna su cerebro reaccionó rápidamente y se trasladó con magia a los arbustos que estaban pasando la calle.
-Ah ah ah...
Respira agitadamente al tiempo que el sudor ocasionado por el susto perla su frente. El adulto le contempla desde el otro lado con rabia y mueve los labios lentamente para que Aladdin, pueda captar el mensaje.
-No te queda mucho tiempo. No todos hicimos un pacto contigo, no seas engreído.
Y se desvaneció en el aire. El chico quedó perplejo ante ello para posteriormente dejar en libertad las lágrimas.
«-No puede ser. Si tiene esa forma es porque...¿le detuve aquella vez? ¿Murió?»
-No...
Miró sus manos, casi podía ver sangre en ellas. ¿de cuánta gente en realidad? De todos aquellos que no pudo salvar en Balbad ni Magnostad y seguramente más, muchos más de los que siquiera estaba enterado. La culpa pesó y dolió en su corazón como frío metal. Pero se puso en pie porque tiene una deuda con el mundo, además...
«-Al final, de cualquier manera voy a morir. Así que déjenme disfrutar el tiempo que me queda, por favor.»
...
En casa del magi.
Sheba prepara la cena mientras su marido encaja el tenedor en una rebanada de pastel con intención de comerlo.
-Tienes que esperar a Aladdin.
-Lo hice, pero ya se tardó y tengo hambre.
-Padre desconsiderado.
-¿Qué se supone que cambie si lo hago o no?
-Ah...
La puerta se abrió.
-Buenas noches madre, padre. Siento llegar tan tarde pero...
-¡Oh mi pequeño bebé, estaba tan preocupada! Me preguntaba si te habían secuestrado o algo por el estilo.
-Te dije que estaba bien-el hombre-Seguramente tenía muchas cosas que hacer. Es un buen chico, jamás nos angustiaría sin una buena razón.
-¡Ya lo sé! ¡Es por eso que me quedo con el pendiente!
-M-mamá, no puedo respirar.
-¡Perdón! Ve a lavarte las manos, la cena está lista.
-Lo siento estoy algo cansado así que...
-Claro que no jovencito. No irás por la vida descuidando tu salud. Cenaras por las buenas o por las malas pero lo harás de cualquier manera.
-Ungh. E-está bien.
Solomon sonrió divertido desde la mesa.
-Tienes un horrible carácter.
-¡Cuido a nuestro hijo! Lo que a cierto sujeto negligente parece no importarle.
-Solo tengo una manera distinta de hacer las cosas.
-Suponiendo que muevas un solo dedo.
-Hace falta ser un poco más observadora.
-¡Lo soy!
-No son los modales que una señorita debería tener.-juguetón.
-¡Eres un...! E-espera, se me hizo nostálgico.
-¿De verdad?
-Si, creo. Yo no...no debería tener.
Aladdin iba rumbo a la sala cuando a sus oídos llegó la conversación.
-¿Por qué volviste Solomon?
-Porque alguien quiere ver feliz a nuestro hijo.
-¿Cómo lo sabes?
-Conoces la respuesta.
-No importa. De cualquier manera somos un fraude.
-No del todo, una minúscula parte de los recuerdos de Aladdin viven en nosotros. En lo que a mi respecta es nuestro hijo.
-¿Qué pasará cuando todo vuelva a la normalidad?
-Mmm, buena pregunta. Imagino que volveremos al flujo del rukh por lo que tendremos la oportunidad de nacer, con una vida de verdad. Aún si no fuera el caso, estaría feliz. Estoy orgulloso de Aladdin.
Este cubrió su boca para que el llanto no fuera audible.
«-Hay personas muy malas pero también tan buenas, gracias a ustedes conocí el calor de un hogar. Esto sin duda es real.»
Cerró los ojos, inspiró hondo y se acercó a ellos con una magnífica sonrisa.
-Mi amor-la mujer-¿por qué tan contento?
-Quisiera compartir mi felicidad con ustedes. ¿Creen que podría presentarles a mi esposa?
-¡¿T-t-tú e-e-esposa?!
-¡Si!
-Oh dios...
Se fué al piso de la impresión.
-¡Mamá!
Antes de llegar a ella Solomon le cogió de la cintura y le alzó en el aire como si fuese un bebé.
-Nuestro pequeño por fin creció.
-Je je je.
-Me hará muy feliz conocer a la señorita que se robó tu corazón, solo espero que no sea como Sheba.
-Ah...
-Eres un patán-la de cabello rosa que toma asiento.
-¡Es muy linda! ¡Seguro les caerá muy bien!
...
Kougyoku echa la cabeza hacia atrás disfrutando de un reconfortante baño en la regadera.
-Me alegra haber recordado que Aladdin-chan es mi esposo-sonrío.
-¿Oh enserio?
-¡¿Kouha-niisama?! ¿En dónde?
-En la tina. Mi baño se descompuso y me quedé dormido~. ¡Achú!
-¡WAAAAAAHHH!
-Ambos sabemos que debiste revisar. Además no es tan malo, al menos nos separa a mi un cortina y a ti la puerta de la regadera. Así que no he visto nada por si te preocupa.
-S-si pero saber que estas desnudo es incómodo.
-Dejando las pequeñeces de lado.
-¡No lo son!
-¿Cómo es eso de que el niño mugriento es tu marido?
-¿Quién es su marido?-un pelirrojo que entró al escuchar los gritos.
-¡Kouen-niisama, Kouha-niisama fueraaaa!
-No hasta que me des los detalles-el de pelo rosa.
-Ya despertaste mi curiosidad.
-Uh~...
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Notas finales.
Si alguna vez han leído un fic mío donde aparezcan Kouen, Kouha y Koumei, sabrán que tengo una concepción un poco extraña de los dos primeros. Así que qué mejor manera de introducir a los personajes (de manera importante) que poniendo a Kougyoku en cueros? Ok no, me pasé con la pobre. Nos vemos en la conti~.
