Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :3.

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Capítulo 27 El compañero de miles de aventuras.

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- ¡Aladdin-chan!

Kougyoku corrió rápidamente a donde su novio que emergió de los escombros segundos más tarde. Ella se arrodilló y miró preocupada mientras él daba algunas palmadas en su ropa para retirar el polvo y una que otra pequeña piedra.

- ¿Estás bien?

- Alcancé a cubrirme.

- ¿Y eso? - haciendo énfasis en el líquido escarlata.

- Ah, es pintura pero no tengo idea de dónde me cayó - echó un rápido vistazo a su alrededor - Menos mal, parece que nadie se dió cuenta. Pero lo de la pared si que será un inconveniente. ¿Sabes a quién pertenece la propiedad? Me gustaría pagar por el daño.

- De hecho la iban a tirar dentro de dos semanas. Van a construir oficinas.

- Ah, eso explica porque solo estaba el muro.

- Les saldrá gratis - sonrió en un intento de ser positiva.

- Sip - devolvió el gesto.

- ¿Por qué? - la fanalis - Siento que te conozco, como si fueras mi amigo pero también hay algo que me asusta. Sin embargo no justifica lo que hice. Lo lamento.

- No te preocupes Mor-san.

- ¿Cómo sabes... ?

- ¿Podrían acompañarme al parque? Necesitamos hablar Mor-san, Alibaba-kun.

El rubio tardó un poco más en reaccionar debido a la impresión pero en cuanto lo hizo asintió. El recorrido fué silencioso, pesado e incómodo. Al llegar escogieron una banca alejada, donde no corriesen el riesgo de ser escuchados por alguien ajeno. El mago les narró la historia que viene repitiendo a últimas fechas, lo que le llevó alrededor de una hora, sin verse interrumpido una sola vez.

- Y por eso estamos atrapados en esta realidad.

- Es difícil de creer -su candidato.

- Pero lo haces.

- Es que tu relato le da sentido a muchas cosas. Una de ellas la increíble fuerza de Morgiana. ¡Eres maravillosa! - con gran brillo en los ojos.

La muchacha se sonrojó y sonrió sutil, de manera prácticamente invisible.

- Si somos amigos - la ex esclava - ¿Por qué intenté lastimarte?

- Mmm, supongo que es culpa del rukh negro, a veces controla a las personas que me rodean. Fátima-ojisan dijo que no todos los poseedores de este aceptaron la tregua. Algunos querrán herirme, asesinarme. Estoy preparado. Después de todo no quiero hacer llorar a Kougyoku.

- Hacen buena pareja - el rubio.

- Je je je sabía que tomarías la situación de manera optimista. Siempre ha sido así. ¡Por eso eres mi mejor amigo!

- Ah bueno, yo... - rascó su nuca apenado.

- ¿Cuánto tiempo más estaremos aquí? - Morgiana.

- Hasta que encuentre la manera de volver. Espero no sea mucho.

- No lo dije con esa intención.

- ¿Eh?

- Si en algo puedo ayudar me gustaría mucho hacerlo.

- ¿Puedes percibir el aroma de Yunan-san?

- Lo lamento. No le recuerdo.

- Ya veo.

- P-pero si es a cualquier otra cosa...

- Si se me ocurre algo les diré. Mientras pueden continuar con su vida cotidiana. Como le dije a Titus-kun, esta también es la realidad.

- Que molesto -el de ojos miel.

- ¿Uh?

- Quieres hacer todo. Como siempre.

- ¡Juro que no es el caso! ¡De verdad que no cuento con más información!

- ¿Has recordado algo Alibaba-chan?

- No con claridad. Es más como una sensación en mi pecho que me hace enojar.

- Je je je. Ocurrió algo similar en Magnostad, en esa ocasión me golpeaste.

- ¡Es verdad! ¡Aladdin-chan me contó! Supongo que es uno de los riesgos de tener una relación tan estrecha. Judal-chan también es un bruto conmigo.

- Judal-kun desconoce el término delicadeza.

Los dos mayores asistieron, Morgiana no cambió su expresión.

- ¿Qué les parece comer algo? Preocuparnos no nos dará la respuesta, y extraño mucho convivir con ustedes.

- ¡Por supuesto! - su candidato.

- No tengo problema - la fanalis.

- Al fin una cita con mi esposo.

Mor y el esgrimista abrieron los ojos en demasía.

- Aladdin - él.

- ¿Si?

- ¡OMITISTE LO MÁS IMPORTANTE! ¡Quiero todos los detalles!

- Ungh...

Y ahí va, contando por milésima ocasión el gran error que cometió pero a la vez presumiendo lo que le hace feliz con dos personas indispensables en su vida.

...

Por la noche.

Aladdin se desplomó sobre el lecho una vez terminó de cenar. El día se le fué como agua porque anduvieron de aquí para allá. Les extrañaba más de lo que pensaba y eso incluye a su adorada esposa. Por si fuera poco al ponerse el sol la dueña de Vinea y Alibaba recordaron que tenían tarea pendiente, les ayudó un rato y luego fué a la empresa donde trabaja para realizar algunos balances en calidad de urgente. Si bien Kouha le sonrió amablemente bien podría jurar que también se reflejaba un poco de perversión.

- Sin duda lo saben. Parece que no les molesta tanto pero son... sumamente rencorosos. Ah, olvidé decirle a Kougyoku que mis padres la invitan a comer el viernes.

Se quedó dormido.

...

Aladdin giró un par de veces en el lecho, viró el rostro en dirección al reloj que marca las cuatro de la madrugada.

- ¿Insomnio enano? - desde la ventana.

- ¿Judal-kun? - levemente atolondrado - ¿Qué haces aquí?

- Esperaba encontrarte con la guardia baja para ver si te clavaba una lanza de hielo en el trasero. Divertirme un rato pues. Hasta a eso le quitas el chiste.

- ¿Te sientes mal? ¿Algún problema? No creo que sea muy común que madrugues.

- ¿Qué insinuas imbécil? - silencio.

Judal le contempló, indefenso, tanto que bien podría hacer lo que planeaba: asesinarlo. Acabar con el único que pone en riesgo su actual felicidad. El error de Aladdin le hizo conocer el amor de una madre, sin él en su camino podría conquistar el corazón de Kougyoku, lo que no será sencillo, eso es evidente. Pero...

- Maldita cara de tarado que te cargas.

El hijo de Solomon confía tanto en él que aún sin ponerle un dedo encima inspira algo parecido a la culpabilidad.

- ¿Judal-kun?

- No encuentro al imbécil de Yunan.

- Ya veo.

- Es todo. Vuelve a lo que sea que estés haciendo.

- Gracias.

- Ni celebres. Algún día te cobraré por mis servicios.

- Eres un gran amigo.

- Nah, somos rivales no te confundas. Así es mucho más divertido. ¿O no? - silencio - Algún día tendré otro duelo mágico en tu contra y te humillaré tanto que no dejaré de reír. Hasta entonces disfrutaré a mi familia, haz lo mismo con la tuya.

- Por puesto - sonrió.

- Y ya duermete. Si la desvelada te deja cara de zombie la mensa de Kougyoku no dejará de quejarse.

- Je je je.

- ¿Sabes? El que te rías de todo confirma que eres idiota.

- Uno muy feliz.

- Bien por ti -se marchó.

Aladdin se levantó y miró por la ventana. No hay señal alguna del visitante.

«- No interesa la razón que te hizo venir esta noche. Siempre quise estrechar lazos contigo. Eres el primer magi que conocí y de algún modo al que entiendo mejor. Además eres tan importante para Kougyoku como Alibaba-kun para mi. Si las cosas regresan a la normalidad hallarás la manera de volver al Imperio. Sería fantástico que me ayudarás a educar a la hija que algún día tendremos. Aunque pensándolo bien, dudo que tengas la paciencia ja ja ja.»

- Seguiré su consejo, después de todo estoy un poco agotado.

...

Por la mañana. (Martes). En la habitación de un hotel.

Un chico de ojos esmeralda remueve con gran entusiasmo a un sujeto prácticamente enterrado en el lecho. Mirando de vez en cuando la lámpara del buró, considerando el usarla para hacerle dormir para siempre y, de esa manera ahorrarse muchísimas molestias.

- ¡Sin por dios! ¡Ya levante que tienes una agenda que cumplir!

- Cinco minutos más - como lamento.

- ¡Ya no! ¡Hazlo o renuncio!

- Tengo a Drakon...

Una vena en la frente del albino estuvo a punto de estallar de puro coraje. Sin embargo logró respirar hondo, tranquilizarse y caminar rumbo a la puerta.

- De acuerdo, no insistiré más. Espero que el pueda encubrir tus aventuras amorosas tan bien como yo.

El mayor se reincorporó cual rayo hasta quedar sentado.

- ¡Espera! Sabes que no lo dije enserio.

- ¿A si?

- Oh vamos. Eres mi mano derecha porque no existe persona en la que confíe más.

- O que tolere todas tus tonterías.

- Algo hay de eso. Drakon tiene mal carácter después de todo. Si me abandonas me matará.

- Eso y más te mereces.

- Por favor.

- Ah~ eres vil, mira que emplear el chantaje.

- ¿Te quedarás?

- ¿Tengo opción?

El mayor sonrió.

- ¿Me decías algo de un itinerario?

- Ah si, debes poner atención.

- ¿Podríamos hacerlo más tarde? Tengo hambre.

- ¡SIN! - furioso.

- ¡De acuerdo, de acuerdo! ¡No es como para que pierdas la cabeza! Prometo poner atención a cada palabra.

- Más te vale.

«- Jafar asusta tanto cuando se enoja...»

La explicación no tomó más de diez minutos. Una vez finalizada el secretario se retiró a su habitación para realizar algunas llamadas con socios comerciales. El de ojos dorados por su parte se duchó, desayunó y se paseó por los corredores del hotel en busca de una linda jovencita. Suspiró al considerar que no es su día de suerte y miró el reloj en su muñeca indicando las nueve.

- Me caí de la cama.

Según Jafar tiene libre hasta las diez. Una hora completita para hacer y deshacer. Visitando tierra ajena, donde no le conoce cada persona que se cruce en el camino. El sitio ideal para deleitarse con sus dos grandes vicios: mujeres y alcohol. Fué al bar del hotel que por desgracia estaba cerrado para una reunión de negocios. Se encogió de hombros y sonrió. Quizá sea más indicado conocer a las jovencitas en su ambiente natural. Salió del hotel y se detuvo un momento en el recibidor donde saludó al portero y al que preguntó por el parque más cercano. Una vez se lo indicaron se encaminó a este. Se dió el tiempo para contemplar el paisaje, el cielo. Y vaya que este último le llenó de un sentimiento inindescifrable, que hinchó su corazón de calidez. Frotó sus ojos un poco debido a la molestia que ocasionaron los rayos del sol, fué entonces que advirtió una larga y hermosa trenza de color azul. Su dueña, una jovencita de diminuta cintura, hombros estrechos, brazos delgados y, ¿por qué no? Aparentemente frágil y espectacular trasero. No se lo pensó dos veces para correr en su dirección, hasta quedar a medio metro de ella, por la espalda.

- Disculpe mi falta de cortesía señorita pero...

La aludida se giró lentamente y le miró con los orbes azules bien abiertos. El hombre fué incapaz de adivinar la expresión en su rostro. ¿Miedo, sorpresa o algo más? Pero le resultó irresistible y tomó su mano galante para depositar un beso en aquella que tembló.

- No sé que me ocurre. Jamás soy tan impertinente pero usted... ¿sería descortés pedirle que pasee conmigo? ¿Me diría su nombre?

- Uh - pareció dudarlo para luego sonreír pícara - Aladdin.

- Vaya, es un nombre inusual.

- Me lo dicen a menudo.

- ¿Acepta mi proposición? Nada me haría más feliz.

- No lo sé. Tenía pensado ir por unas cosas y por la tarde pasar al colegio de mi novio. Se me olvidó decirle algo muy importante.

- No le tomará mucho tiempo. Tengo que volver a las diez con un amigo.

- En ese caso, está bien - sonrió.

Al caminar Sinbad cayó en cuenta del pecho plano de su acompañante llevándolo a preguntarse si no se confundió con lo que obviamente era un chico. Negó y se dijo que a excepción de ese detalle era la fémina más hermosa que jamás haya visto. El que la naturaleza no le brindara una pronunciada delantera no es un crimen. La conversación fué agradable y tan efímera que dejó a Sinbad con ganas de más. Llegaron a la calle que se encuentra enfrente del hotel.

- Es una verdadera lástima tener que despedirme. Me divertí mucho y me gustaría agradecer como se debe su tiempo. Me hospedo ahí - señaló el edificio - La invito a cenar, ¿qué la parece?

- No es necesario.

- Por favor.

- Ja ja ja, si insiste.

- ¿A qué hora y a dónde quiere que pase por usted?

- Estaré por la zona. Lo veo en el recibidor a las diez de la noche.

- Hasta entonces bella dama.

- Je je je.

Sonrió con timidez y se fué. Sinbad se dirigió rápidamente, casi corriendo a su habitación donde ya le esperaba el albino.

- ¿Ahora que sigue Jafar?

- ¿Ocurrió algo bueno? Es sumamente extraño que tengas la voluntad de trabajar.

- Entre más rápido termine con mis obligaciones mejor. Tengo una cita en la noche con la chica más hermosa del mundo.

- ¿A si?

- Si, creo que por fin conocí eso a lo que le llaman amor.

- Me da mucho gusto. Entonces empecemos...

...

En el colegio a lo hora de salida.

Una jovencita de cabello rosado es acompañada por un joven de perversa mirada escarlata, con tal ímpetu que parece su guardaespaldas.

- Déjame respirar Judal-chan.

- No se me da la gana.

- ¡Ni que fuera a hacer algo malo!

- ¿Por qué no? ¿Por el enano? Nah, si te da por andar de zorra, con mucho gusto me ofrezco.

- ¡Que grosero!

- ¡Ja ja ja! ¡La cara que pones cada que te enojas es fantástica! ¡Pareces tomate! La próxima te saco una foto y la pongo como protector de pantalla en mi móvil.

- ¡Waaaaah! - furiosa, luego un flash la dejó ciega por dos segundos.

- ¡La tengo! Y más rápido de lo que imaginé.

- ¡Dame eso!

Ambos emprendieron carrera hasta salir de la institución, donde la risa de alguien paralizó a la chica.

- ¿A-Aladdin-chan?

- Hola Kougyoku - sonrió cordial - No la hagas enojar Judal-kun.

- Solo falta que te haga caso.

- Que grata sorpresa, no te esperaba hoy.

- Es que ayer olvidé decirte algo muy importante.

- ¿El qué?

- Mamá quiere invitarte a comer el viernes, ¿sería posible?

- Supongo. Puedo hacer la tarea más tarde o el fin de semana y mis hermanos no me han dicho que necesiten ayuda. ¿No tendrás trabajo?

- Aún no sé pero si fuese el caso le pediré permiso a Kouha-kun. Puedo compensar quedándome hasta la madrugada. Más o menos me acostumbré ja ja ja.

- Sigo pensado que es injusto que te exijan tanto.

- Es algo que me tengo merecido.

Judal tomó al otro del mentón con fuerza y brutalidad, casi lastimándole. Clavó los rubíes en los zafiros con desconfianza y hostilidad.

- Luces diferente enano.

- ¿Eh? ¿Por qué?

- ¿Cómo rayos esperas que tenga la respuesta?

- No me siento distinto. A lo mejor es tu imaginación.

- No quieras verme la cara de imbécil.

- En verdad no sé a que te refieres.

- Déjalo - la esposa indignada - No tiene porqué rendir cuentas. Está cansado, es natural. Seguramente tuvo una mañana muy ajetreada.

- ¿La tuve?

Ante la interrogante se ganó la mirada confusa del par.

- ¿Aladdin-chan?

- Tengo una laguna. Estaba en el parque para dar una de mis presentaciones y luego... no recuerdo. Cuando me dí cuenta caminaba a varias calles de distancia.

- Deberíamos ir al hospital - Kougyoku.

- Te dirán lo que ya sabes, que está loco y es un idiota.

- ¡Judal-chan!

- Estoy bien. Aunque si me preocupa un poco. Es probable que solo necesite dormir más.

- Entonces hazlo - ella enérgica - Ve a casa. Le diré a mis hermanos que te den un par de días libres.

- Sería problemático. Hay mucho por hacer.

- ¡No me dejarán viuda y es una orden!

- ¡Si señora!

Kougyoku le llevó a su casa, Judal se incluyó por mera diversión. Una vez en el pórtico.

- ¿E-están tus padres?

- ¿A dónde se fué la valentía de antes, vieja?

- N-no lo pensé detenidamente, ¿satisfecho?

- Je.

- No - el mago -Mamá dijo que irían a comprar algunas cosas cuando papá finalizara con unas traducciones.

- Uf, menos mal. Nos vamos Aladdin-chan pero si te sientes peor o algo por el estilo llámame. ¿Si?

- Lo prometo.

- Me quedaré un rato - Judal - quiero asegurarme de que no haga algo raro.

- Ah no, eso si que no. Vas a fastidiarlo o gastarle más de una travesura. Como si no te conociera. También vienes.

- No.

Kougyoku le cogió de la trenza, pronto sacó unas tijeras de la mochila.

- La cortaré.

- Te aprovechas. En tu lugar no me confiaría, hazlo y te dejo como colador con mis lanzas de hielo.

- Hazlo y no respondo de mis actos Judal-kun.

- ¿Por qué no probamos ahora?

- ¡Alto! - la chica - ¡Dejen sus tonterías para después! Aladdin, si no te duermes ahora mismo le diré a Kouen-niisama y lo mismo se aplica a ti - al de ojos rojos.

- Ungh... - el más joven.

- No le tengo miedo - el otro.

- Que bien, en ese caso - soltó al oráculo y cogió el móvil.

- Tchi. Todo lo vuelven aburrido. Me largo. De todos modos tengo trabajo - se retiró.

- Dulces sueños Aladdin-chan.

- Gracias por todo y disculpa la molestia.

Se aproximó hasta tomarla con suavidad por los hombros y depositar un tierno beso sobre sus labios. Las mejillas de Kougyoku adquirieron un inocente tono cereza para finalmente reír nerviosa y alejarse rumbo a la puerta entre tropezones. Hasta que se perdió de vista. Aladdin suspiró enamorado y luego bastante preocupado.

- Algo va mal. Primero el ataque de Fátima-ojisan, después Mor-san además de mi falta de memoria. ¿El tiempo se acaba más rápido de lo que imaginé? Supongo. No ha de ser sencillo para aquellos que murieron en la depravación soportar el sufrimiento eterno. Un segundo de dolor puede convertirse en décadas para un alma. ¿En dónde estás Yunan-onisan? Necesito ayuda.

«- ¿Qué clase de problema te plantea una solución única?»

«- Sería maravilloso si fueras un magi Kouen-ojisan. Siempre mantienes la mente fría.»

- Arba-san... no es opción. Seguro la fastidié con mi indecisión. Tiene un carácter terrible. Como Judal-kun ja ja ja.

...

En el hotel.

Tal como Sinbad se lo propusiera, terminó con los deberes antes de la hora. Jafar se retiró a su alcoba para darle privacidad mientras él se tiraba en el lecho a descansar, esperando la hora en que pudiera ver a la linda chica.

- Hola.

Le saludó esta sentada al borde de la ventana.

El mayor se apoyó sobre los antebrazos y dobló el torso sin levantarse para admirar a tan hermosa joya.

- ¿Son tantas las ansias que tengo por verte que alucino?

- Je je je, puedo asegurarte que soy muy real.

- Entonces eres un ángel que voló sobre las nubes.

- ¿Con frases como esas llegas al corazón de las chicas? - emitió con un deje de burla.

- ¿Eh?

- Que tonto, confundirme con una chica.

- ¿Cómo dices?

- ¿Crees qué resulta sencillo olvidar que intentaste violar a mi esposa?

- ¿De qué estas hablando? Apenas hoy te conocí.

- El que no recuerdes un crimen no te hace inocente. Forzar a la gente está mal, que la persona fuera Kougyoku es peor pero lo que no tiene perdón es lo que nos hiciste, lo que le hiciste al mundo. ¿Con la vida de cuantos has de jugar para estar satisfecho? No diré que me das asco o te desprecio porque no soy mejor. Pero está vez me aseguraré de que no interfieras en el flujo de rukh. En el destino lleno de luz por el que nos guía el rey Solomon. El que puedes modificar con tus acciones siempre que sea para bien.

- No comprendo.

- No es necesario.

- ¿Eres alguna clase de desquiciado?

- Mmm es posible.

- ¿Vas a matarme?

- Je, intentarlo fué mi mayor error. No lo cometeré de nuevo. Soy un magi: un mago de la creación. Tomar una vida atenta contra mi naturaleza. Podría caer en la depravación je je je, permitir que el rukh negro me seduzca en momentos como este tal vez signifique eso. Pero al menos, liberaré al mundo de ti. Aún así - sonrió dulce - No todo está perdido. Si logras eliminar los sentimientos negativos en tu interior el hechizo se romperá. Hasta entonces... - curvó los labios con maldad - Buenas noches ojisan...

Este se levantó de un salto, cogió un abrecartas en el buró para apuñalar al invasor. Es justo lo que le dictó la intuición pero a cinco milímetros del corazón de este todo se volvió negro.

- Perdiste - articuló con tristeza.

...

Por la mañana. (Miércoles).

Jafar mueve una y otra vez el pie en una especie de tic nervioso. Mirando con insistencia el reloj en la pared.

- Medio día.

Fué prudente y le dió tiempo a su jefe. Pero que le fuera bien con la conquista, que seguramente se hayan desvelado por comportamientos poco propios para el presidente de una importante compañía y que, para variar no dé señales de vida es francamente insoportable. Se levantó y caminó a paso firme hasta pararse delante de la puerta que ya casi odia. Toca y no recibe respuesta, lo hace de nuevo con el mismo resultado y seis veces más por mera cortesía. Hastiado coge la llave en su bolsillo y abre. Cierra tras de si y suspira.

- Vamos Sin, ¿cuánto has tomado como para que te saque de combate?

Interrogó al mayor desparramado en el suelo en lo que parece una de sus borracheras.

- Sin - silencio - Sin - nada.

Lo llamó consecutivamente y no era distinto a nombrar a un muñeco. Un escalofrío como ningún otro recorrió su ser. Las manos comenzaron a sudar y los dedos a ponerse rígidos. Se arrodilló y volteó a su amigo boca arriba. Le cogió entre sus brazos apoyado en el regazo y removió como si no hubiese un mañana.

- Sin. Que cruel, ¿por qué siempre tengo que cuidar de ti mientras duermes?

Sonrió melancólicamente. Su camarada, el compañero de miles de aventuras decidió tomar una de la que... no volverá.

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Notas finales.

Ja ja ja corregí un buen de veces el capítulo porque no me quedaba y es posible que a algunos no les guste por aquello del leve SinAla, pero quería aprovechar para meter algunas dudas en la historia (qué no se si se logró XD). Aún así hecho con todo mi amor y agradecimiento a los que de manera tan amable esperan la actualización. De verdad que no terminaré de agradecer el gran amor que le dan a mi manga favorito :3. Nos vemos la próxima!