Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.

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Capítulo 28 Aquellos días en Balbad.

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Hogar de los Jehoahaz Abraham (miércoles), específicamente la habitación de Aladdin.

Este se remueve en el lecho, se reincorpora hasta quedar sentado y reposa la mano en la sien derecha.

- Me duele la cabeza. Mmm, ¿cómo llegué a casa?

Su mirada se desplaza por la habitación, buscando algo fuera de lugar. Analizando el rukh que revolotea por la zona, nada.

- Es como dice Kougyoku, necesito descansar. ¿Le dije que mamá la invita a comer el viernes? No recuerdo.

Coge el móvil dispuesto a llamarla pero llega a la conclusión de que la preocuparía. Se levanta y toma algo de ropa limpia además de una toalla, se mete al baño y desnuda con intención de ducharse. Suelta el largo y sedoso cabello que se ciñe a su espectacular figura, a su torneado cuerpo. El agua recorre las figuras en su piel, cada músculo y poro, el jabón y shampoo perfuman el terciopelo con dulzura. Cierra las llaves y se seca para finalmente colocarse la ropa que se ajusta cual guante. Baja por las escaleras y llega a la cocina para dar los buenos días a su progenitora pero no hay señal alguna de ella.

- ¿Madre?

- ¿Qué sucede amor?

La voz femenina a su espalda hizo que girara rápidamente, suspiró aliviado al encontrarse a Sheba.

- Creí que...

- Ya no te angusties por eso, tienes demasiados problemas y no quiero que enfermes.

- Je je je. ¿Y papá?

- Enterrado como siempre en libros.

- Trabaja mucho.

- Si lo disfruta tanto dudo que pueda llamarse de esa manera.

- Ah, ¿te molestaría mucho que Kougyoku no nos visitara el viernes?

- Si hay una buena razón no.

- Es que no recuerdo si la invité. Tengo algo confuso el día de ayer.

- ¿Estás enfermo?

- Sospecho que tiene que ver con el rukh y esas cosas. Supongo que se agota el tiempo y aún no encuentro la manera de restaurar la realidad. Si algo me ocurre...

- Mi hijo no es un ser negativo que se deje vencer fácilmente - indignada.

- Je je je pues he intentado poner de mi parte, lo juro. Pero no sé si cuento con el apoyo de Judal-kun y no logro hallar a Yunan-onisan.

- ¿Es alguna clase de ritual?

- Si, necesito la ayuda de los demás magis. Arba-san está enojada, al menos Titus-kun parece entusiasmado.

- ¿Y por qué lo haces todo del modo difícil?

- ¿Eh?

Ella le coge de la cara y contempla atentamente.

- ¿Qué clase de problema te plantea una solución única?

- Kouen-ojisan dijo lo mismo.

- Este mundo existe por y para ti. Si en verdad deseas algo...

- ¿Y si me cuesta la vida? Rompería la promesa que le hice a mi esposa.

- No es la primera vez que enfrentas la muerte, entonces ¿a qué le tienes tanto terror? No estamos para dudas.

Los zafiros se llenaron de lágrimas contenidas que sin embargo escaparon a los pocos segundos, el joven tragó saliva sonoramente y si bien intentó decir algo, la voz se le quebró.

- ¿Es por mi?

Aladdin desvió la mirada, ella al igual que Solomon y Kougyoku puede ver su alma sólo con ello.

- ¿No quedó claro la última vez? No soy tu madre...

- ¡Lo eres! - angustiado.

- En ese caso - sonrió - estaré a tu lado sin importar nada.

- ¡Encontraré una manera! ¡Enserio!

- Shii, nosotros lo haremos. Llegó la hora de dejar de darle vueltas al problema, necesitas el poder de varios magis y lo tendrás.

- ¿Cómo... ?

- Bueno...

...

En la oficina de Gyokuen en Kou.

Esta lee divertida algunos papeles cuando la puerta se abre de golpe.

- ¿Acaso no saben tocar?

- ¿Y darte la oportunidad para escapar? - Sheba.

- ¿Huir de ti? Ni la verdadera madre de mi pequeño Aladdin pudo derrotarme, ¿qué podrían hacer ustedes? - sonrió maligna.

- Arba-san, pido de favor que no seas cruel, ellos son tan importantes para mi como los reyes de Alma Toran.

- Vaya estupidez. Como sea, ¿por qué están aquí?

- El mundo debe volver a su cause - Solomon.

- Y necesitan mi ayuda. Deje en claro que no la mereces.

- Estoy dispuesto a pagar por ello. Así que puedes pedirme lo que quieras.

- ¿Lo que sea? - seductora.

El joven guarda silencio sabiendo de antemano lo que saldrá de sus labios.

- ¿Aladdin te gusta tanto? - la de cabello rosa.

- Por favor, no estoy tan desesperada. No lo haré mío con artimañas, sería aceptar que una mocosa mimada me ganó.

- No sería la primera vez - el hombre.

- ¿Lo dices por mi? - la esposa.

- Claro, después de todo en nosotros hay fragmentos de ellos, ¿o no?

- Que horrible manera de verlo.

- Y por eso podremos ayudar a nuestro hijo.

- Eso si.

...

Un chico de largo cabello rubio camina por el parque, sonríe al encontrarse con un par de ardillas que pelean por una nuez. Se arrodilla para platicar con ellas.

- La violencia no es necesaria, pueden compartir, ¿o no?

- Y decir que te encontraría mientras hago el vago - dice Judal sentado en una rama, justo arriba del espectáculo - ¿Por qué no acudes ante el enano, anciano estúpido?

Este le ignoró, haciendo de cuenta que no le conoce.

- De todos eres el único del que no me trago el cuento de que tiene amnesia. ¿Por qué no ayudas al enano, Yunan?

El aludido se reincorporó y dirigió una mirada extremadamente sería.

- Todos tenemos sueños, ¿o no? Yo solo pretendía disfrutar un poco el ser un humano normal. Estoy cansado de revivir una y otra vez repitiendo el mismo destino. Atado a elegir a un candidato a rey que al final fallará.

- Bueno es que si los escoges tan bien como al idiota de Sinbad con razón fracasas.

El mayor le dirigió una mirada llena de rencor.

- ¿Qué va a saber alguien que fué manipulado desde su nacimiento?

- Puede ser - sonrió - pero no negarás que tengo buen gusto. Kouen, Koumei, Hakuryuu y Hakuei. Kougyoku y Kouha fueron un accidente - bromeó al final. Como sea vendrás conmigo así tenga que medio matarte. Eso si, no soy muy bueno calculando je.

- No es necesario, jamás he tenido la intención de enfrentarte.

- ¿Me tienes miedo?

- Nuestra capacidad es muy distinta.

- ¿Lo dices por la dizque experiencia o por la cantidad de magoi que podemos utilizar?

- Así que te diste cuenta - con amargura.

- Ay por favor, tendría que estar ciego o tarado para no hacerlo.

- ¿Y Aladdin... ?

- ¿No es acaso él quién de manera inconciente evita que otros te encuentren? Si intervienes en un hechizo tan poderoso...

- Sin duda moriré.

- Y ese no quiere más sacrificios a menos que sea el suyo.

- Es solo un niño.

- Ni tanto.

-Aún así es injusto.

- ¿Te sacrificaras por él?

- Quien sabe.

- Siempre con esa confusa manera de hablar. Como sea no eres yo así que supongo que estará bien y si no, al menos veré la decepción del enano. Al final gano.

- ¿Por qué no eres sincero y admites que Aladdin te agrada?

- Pero también me cae gordo, me robó a la vieja. Debí cogermela cuando pude.

El magi errante alzó la mirada al cielo y sonrió.

- Supongo que será un día interesante. En ese caso iré al mejor restaurante de la ciudad.

- Viejo loco.

Judal se encogió de hombros y se fué.

...

Por la tarde.

Aladdin llama a la puerta de la mansión Ren rogando que no se le aparezcan Kouen o Kouha que seguramente están al tanto de que ha tomado el "tesoro" de Kougyoku, frunce un poco el ceño considerando que la situación también es a la inversa. Niega un par de veces y se anuncia. Segundos más tarde es su esposa la que abre gratamente sorprendida.

- Oh Aladdin-chan no esperaba una visita tuya.

- Quiero pasar mmm tu sabes, tiempo de calidad a... solas.

Los colores se subieron de inmediato al rostro femenino.

- No es que no este de recuerdo c-con la i-idea p-pero si hacemos el amor otra vez mis hermanos si que te matarán. C-creo que sospechan - cubrió el rostro con las manos.

- Mmm - igual si no que más sonrojado - Yo pensaba en platicar mientras comemos algo en mi casa o algo por el estilo.

- Ah - ligeramente avergonzada y decepcionada.

- Mis padres quieren conocerte.

- ¡¿EH?! ¡NO ESTOY LISTA! ¡¿NO PUEDE SER LA PRÓXIMA SEMANA?!

- La próxima semana, ¿eh? No estarán para entonces - emitió con gran tristeza.

- ¿Qué quieres decir?

- Hoy se realizará el conjuro para devolver las cosas a la normalidad.

- ¿Hoy? - apretó las manos con gran fuerza - ¿No puede esperar?

- Un día más y podría ser demasiado tarde.

- Ya veo - bajó la mirada - Iré por algo más apropiado y nos vamos. No tardo, puedes esperarme en la sala.

- Claro - la joven se encaminó rumbo a las escaleras - Kougyoku...

- ¿Si?

- Sin importar lo que pase te amo.

- Yo también Aladdin. Pero no hables así, los Ren no rinden y ya eres parte de la familia.

- Tienes razón.

...

En casa de los Jehoahaz.

Sheba se recarga en el fregadero observando angustiada a su marido.

- ¿Funcionará? - ella.

- Es arriesgado pero también la única manera de salvar la vida de Aladdin.

De pronto suena el timbre.

- Parece que ha llegado la chica que le robó el corazón a mi bebé.

- Yo voy.

Solomon abre la puerta y empuja al invitado con intención de hacer distancia, no confía en él, pero este es más astuto y veloz por lo que, le corta la cabeza de tajo ante la expresión estupefacta de Sheba.

- ¡SOLOMON!

También ella es víctima de un destino similar al ser partida a la mitad. El invasor limpia su bastón mágico como si las contadas gotas de sangre que le han caído fuesen el más asqueroso lodo y sonríe.

- Debiste entregar el poder del palacio sagrado cuando tuviste la oportunidad, querido nieto.

...

A pocos metros de su hogar, Aladdin para en seco.

- ¿Qué ocurre? - Kougyoku.

- Mis padres están en casa, ¿no es extraño que todas las luces estén apagadas?

- Quizá les entró el sueño y decidieron tomar una siesta.

- ¿A las ocho de la noche? - preocupado - Podría ser, papá se ha desvelado traduciendo manuscritos y - un escalofrío le recorrió la espina - no... no - palideció.

- ¿Aladdin-chan?

- ¡No otra vez!

El mago emprendió carrera a su casa, no tuvo necesidad de sacar las llaves puesto que la puerta solamente estaba emparejada, tampoco hizo falta encender la luz ya que los tenues rayos de la luna permiten la apreciación de dos siluetas despedazadas. Kougyoku que le ha seguido puntualmente lleva las manos a la boca para ahogar un grito de terror. El menor se desploma de rodillas mientras tiemblan sus labios y aprieta los puños indignado y furioso, llorando de rabia.

- Nadie más que tu tiene la culpa - sonó una voz en un aparentemente vacío rincón del recinto - Si solo me hubieras entregado el poder del palacio sagrado habrías muerto y no estarías sufriendo ahora.

- ¿Tanto así lo deseas?

- Es una pregunta con respuesta obvia.

- Tu ganas.

- ¿Eh? - la esposa - No puedes hablar enserio. Soy consciente que lo de tus padres te afecta a un nivel que no puedo comprender pero... ¡No te rindas!

- Lo lamento Kougyoku, estoy cansado de escuchar esa frase. Siempre esperan lo mejor de mi. No soy tan fuerte y valiente como Alibaba-kun, no cuento con ese misterioso poder de cambiar el corazón de la gente o salvarlos. Solo soy un magi que recibe órdenes y no puede modificar su propio destino. Lamento haberte arrastrado a esto.

- ¡ESTA VEZ NO TE PERDONARE!

- Lo harás porque eres la persona más linda que he conocido.

- ¡ALADDIN!

Kougyoku se aproximó en un rápido movimiento para irsele a golpes a David pero antes de llegar a él, su marido le bloqueó el camino al alargar el brazo.

- Si estas dispuesto a morir también yo para protegerte.

- ¿Para qué detenerlo? - tras ellos.

- ¿J-Judal-chan?

- Mejor para mi si eliminan a la competencia.

- ¡No digas tonterías! ¡Aladdin es único!

- Dicen que el tiempo lo cura todo vieja histérica.

- ¡¿Cómo podría con algo así?!

- ¿Continuarán con tan aburrida conversación melodramatica? ¿Lo harás o tendré que tomarlo? - David.

- Anda enano.

- ¡NO TE ATREVAS ALADDIN! ¡CÁLLATE JUDAL-CHAN!

El de ojos zafiro se aproximó a su abuelo y detuvo a centímetros, para entonces el oráculo forcejeaba con la chica que le daba potentes pisotones y codazos para que le dejase en libertad.

- Debo reconocer que eres más inteligente que Solomon.

- No es verdad, no dejo de equivocarme - admitió con melancolía - ¡Ungh!

David atravesó el pecho de su nieto con la punta de su bastón, con intención de absorber el alma del chico, en un movimiento imperceptible a la vista para que no tuviese oportunidad de arrepentirse o defenderse.

- ¡NOOOO!

Gritó Kougyoku desconsolada, el mencionado cayó de rodillas nuevamente, sus manos tomaron por inercia el artefacto mágico.

- Por fin será mío - sonrió diabólico.

- En este o aquel mundo lastimaste a papá y mamá...

- ¿Qué con eso?

Aladdin le miró con dulzura.

- Abuelo, cof en verdad no sabes qué es el amor cof.

- No me vengas con discursos patéticos y cursis.

- Je je je quizá lo sea pero es algo que te llena de felicidad. Por desgracia entendí que hay seres que se niegan a entender. Ya no tengo dudas...

- Nada puedes hacer de cualquier manera.

- Eres el mago que ha vivido por más tiempo - Titus que va llegando.

- ¿No te das cuenta de que Aladdin te ha vencido? - Yunan.

- El método es distinto pero supongo que siempre y cuando se llegue al mismo resultado no interesa - Arba.

- Que este mocoso ¿me ganó? ¿Cómo... ? ¿Pero qué... ?

David pronto se da cuenta de que, a pesar de sostener su mediador es incapaz de controlar su cuerpo a voluntad.

- El poder del palacio sagrado cof - no le pertenece a nadie abuelo. Y tu has robado demasiado, entonces, ¿por qué no compartirlo y aprender un poco de aquello que desconoces? Eres mi abuelo, estoy convencido que la curiosidad en el rey Solomon y en mi la heredamos de ti.

La sangre comienza a reunirse en el suelo al escurrir por el torso y piernas del muchacho. Kougyoku se ha quedado muda de la impresión. Sabe que aún si se libera no puede sanar tan terrible herida, por lo cual pierde fuerza en las piernas y es sostenida aún por Judal. Un gran resplandor de amigable tono dorado se esparció desde la tragedia, envolviendo en primera instancia lo que queda de los padres de Aladdin, luego este y su abuelo hasta, lentamente, tragarse la realidad misma. Kougyoku cierra los ojos al sentirse abruptamente agotada y confía en el mensaje que inunda su ser:

"- Prometí que estaría a tu lado. Nunca más te mentiré. Esto es únicamente una horrible pesadilla, debes despertar. Todos volveremos a casa. "

«- Por tu bien y el mío, más vale que así sea Aladdin-chan. Mi corazón no es tan fuerte, no soportaré perderte otra vez. »

...

Imperio Kou.

Una chica de ojos rosado-escarlata los abre de a poco y talla para eliminar algo de la pereza que le aqueja y también limpiar las lágrimas que recorren sus mejillas. La nariz le pica y el pecho parece pesar cual plomo.

«- Me aterra mover un solo músculo y descubrir que no estas más aquí. Sin embargo soy tu esposa, si no confio en tus palabras, ¿quién? »

Inspira hondo para armarse de valor, golpea bruscamente sus mejillas para espabilar y es justo entonces que una melódica y familiar respiración llega a sus oídos. Por fin cae en cuenta del bulto sobre la cama que reposa a su lado. El ser entero le reboza de alegría, tanto así que no atina a reír o llorar y opta por tirar de la sábana. Reconoce esa larga y bellísima trenza.

- ¡Aladdin-cha... ! ¿Aladdin?

El grito despierta al aludido que le dirige una sonrisa encantadora, como las que sólo él puede hacer.

- Cumplí con la promesa.

- Tengo muchas dudas al respecto, soy testigo de como ese hombre atravesó tu corazón pero...

- ¿Si?

- Pero...

- ¿Umm?

- ¡¿Qué rayos te pasó?!

- No comprendo.

- ¡Mírate en el espejo por dios!

El magi se reincorporó cual rayo y así lo hizo para luego virar en dirección a su esposa que espera la repuesta.

- Ugo-kun mencionó que habría un costo, mi vida para ser específico. El precio cambió puesto que continuo aquí. Además mi cuerpo sufrió un gran daño, supongo que es algún tipo de compensación.

- ¿Puede remediarse?

- No lo sé. Pero, tómalo del lado positivo, al menos aún soy un chico - sonrió optimista.

- ¡PERO TIENES DIEZ AÑOS!

- Luzco así por fuera pero mi edad no ha cambiado en lo absoluto. En todo caso creo que me siento más viejo por que gracias a la magia de mi abuelo cuento con nuevos conocimientos. Quizá si los añado a la sabiduría de Solomon... mmm podría ser peligroso. Además este cuerpo cuenta con ciertos beneficios.

- ¿Como cuál? - arqueó la ceja.

Aladdin se deleitó la pupila con el escote de su dama, tragó saliva y sin pensarselo dos veces se arrojó sobre los pechos para restregarse en ellos.

- ¡Waaaaaaahhhh! ¡No Aladdin es demasiado extraño!

Pero este de plano está perdido en el paraíso esponjoso. En la felicidad que le embarga por lo grandes que son para sus manitas. Si se ahoga en ellos, gustoso acepta su destino, o eso esperaba hasta que la misma Kougyoku jaló de su trenza y le estampó de lleno en el suelo.

- ¡Eres el mocoso pervertido de antes!

Ante la ofensa este se reincorporó molesto.

- ¡Tu también eres una pervertida!

- Repite eso niño.

- Pervertida.

- ¿Ah si?

En los ojos de ambos casi podía verse el fuego y el instinto homicida, recordando aquellos días en Balbad.

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Notas finales.

Bueno, como podrán imaginar ya no tengo tiempo para escribir porque ni dormir puedo, aún así me hago de un espacio porque jamás podré abandonar magi, así que lamento la demora y agradezco el apoyo de todo corazón, GRACIAS! MUCHAS GRACIAS! Ahora, respecto al fic, siempre tuve la intención de que ocurriera lo del final del capítulo. En primera porque adoro el shota (de Aladdin), además de meter comedia y una que otra cosilla :3 pero es que Aladdin chiquito es tan explotable y eso de imaginarmelo calenturiento por Kougyoku afsdaskhdash, eso si, falta que ella acepte XD. Estoy segura de que a muchos no les gustará la idea pero mis historias siempre han sido algo mmm extrañas porque las hago desde el fondo del corazón y como la inspiración me dicta. Para los que aún decidan leer el fic, gracias. Para los que no, también gracias por acompañarme en esta aventura. :3. De algo pueden estar seguros, pase lo que pase esta historia tendrá final :3. Y Ohtaka-sama... ES ENSERIO?! NI UN BESO?! POR QUÉ?! ;~;. NOS VEMOS EN LA CONTI COMPAÑEROS DE VICIO! Y UNA VEZ MÁS GRACIAS POR TODO!