Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :3.

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Capítulo 29 Quería tu aprobación.

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Imperio Kou.

La emperatriz y el magi aprietan las manos sin poder contener el temblor en el cuerpo, rubor en el rostro o violenta respiración. El silencio se vuelve incómodo y se miran como si fuesen enemigos. No hay nada más lejos de la realidad pero lo cierto es que la química entre ellos ha cambiado de alguna manera. Es el siempre maduro chico quien inspira hondo para recuperar la compostura.

- ¿Tan repulsiva te es mi apariencia onesan? - interroga con serenidad.

- No pongas palabras en mi boca - su tono fue un poco más severo - Sabes lo mucho que me gustas y que te amo pero... ahora eres un niño. ¿Qué se supone que haga? ¿Qué permita que me toques como antes? ¿Qué hagamos el amor?

- ¿Qué tiene de malo? Aún soy yo.

- No es el punto, es incorrecto. ¡Está mal! Si lo consiento entonces si seré una pervertida. No me aprovecharé de ti.

- Sé perfectamente lo que estoy haciendo.

- No lo hagas más difícil.

- ¿Y... qué será de nosotros?

- ¿Eh?

- ¿Me pedirás el divorcio?

- ¡No! Solo hay que tener paciencia. Tarde o temprano volverás a la normalidad, incluso si el proceso debe darse de manera natural estoy dispuesta a esperar el tiempo que sea necesario.

- ¿Y si no tiene solución?

- ¿Eh?

- Lo que me pasó va contra todo tipo de ley. No naces y te vuelves joven sino a la inversa, como dije esto es consecuencia del conjuro que utilicé, el precio que tuve que pagar. Si el proceso fuera irreversible, ¿desecharías el sueño de ambos?

- ¿Sueño?

- Formar una familia.

Por un segundo Kougyoku sintió que se le movía el piso, incluso dejó de respirar pero se armó de valor y le encaró decidida.

- No seas fatalista. Si encontraste la manera de volver que en mi opinión era más difícil, lograremos salir de esta.

El dolor se dibujó en la mirada del pequeño. El también se siente inseguro respecto a su apariencia, es consciente de que su actual tamaño dificulta muchas cosas independientemente del ámbito sexual, después de todo no es la única actividad que ocupa su mente. Sus errores les llevaron a la actual situación. Aún si ama con locura a su esposa no es como que pretenda atarle a él. Pero tampoco esperaba rotundo rechazo de su parte. Ella separó los labios con intención de animarle pero, ¿qué podía decir realmente? ¿No hay problema tengamos muchos hijos, me dan igual las leyes o mi propia moral? No es que desee ser cruel con el ahora niño que ama porque en cuanto a eso sus sentimientos no han cambiado en lo más mínimo pero, no puede dar rienda suelta al placer. Debe centrarse en todas las implicaciones de intimar con alguien tan joven.

- Aladdin-c-chan... - sonríe nerviosa.

- No es necesario.

- ¿Eh?

- No te haré mentir pero si dejaré algo claro, no pienso rendirme con respecto a ti.

La emperatriz se puso colorada hasta las orejas, siempre consideró que el magi era mucho más maduro y confiable de lo que aparenta. Su corta edad jamás fué impedimento para salvarle o sacarle de algún error. El alma de Aladdin aún es la misma que se unió a ella en aquel instante tan especial pero... esos delgados brazos, las piernas, el que no pase del metro y medio... ¿cómo podría estar bien desearle? Incluso algo tan rutinario como sería el que la abrazara se convertiría en algo peligroso, podría caerle encima por accidente, aplastarlo impidiendole respirar en el mejor de los casos. Definitivamente no, lo hace también pensando en su seguridad.

- Mmm tengo un poco de hambre - anunció el magi - me adelantaré a tomar el desayuno.

- Ah s-si claro. Me ducharé primero.

La conquistadora buscó algunas cosas entre los cajones y se dirigió al baño real. Una vez ahí se despojó del contenedor de Vinea que dejó sobre un tocador, y luego del resto de la ropa, se admiro en un espejo de cuerpo completo con tristeza.

«- No importa lo mucho que rece, soy incapaz de cambiar la realidad. En el pasado llegué a considerar que era muy grande como para convertirme es su pareja, ahora la diferencia es mayor, serían doce años ¡doce! Si todo sigue su curso volverá a la normalidad pero si crece lentamente será un apuesto joven y yo una anciana. Dejará de quererme, no tendrá ganas de tocar o mirarme. Incluso en la actualidad estoy llena de desperfectos. Aún así... no puedo resignarme a perderlo, lo es todo para mi. ¿Qué debería... ? »

La secuencia de pensamientos se rompió abruptamente cuanto alguien abrió la puerta, cerró tras de si y quedó clavado al piso completamente rojo al verla en toda su esplendorosa desnudez.

- ¡Waaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhh! - gritó a todo pulmón una vez recuperada del shock inicial, cogió una toalla y se cubrió lo mejor que pudo - ¡¿Qué haces aquí Aladdin-chan?! - decir que está furiosa es ser optimista.

- Ah b-bueno pensé que sería buena idea enjabonar la espalda de mi esposa para hacer las paces.

- ¡Pues no está funcionando! ¡Seguro que sólo querías espiar!

- ¡No es verdad! ¡Puede que tenga algunas costumbres un poco extrañas pero no soy un pervertido!

- ¡Lo eres! ¡Y además mentiroso porque dijiste que ibas a desayunar!

- ¡Eso hacia pero a mitad del corredor tuve esta idea!

- Muy conveniente - dijo en tono irónico - no nací ayer.

- Eso me queda claro - mencionó sin mala intención, haciendo más alusión a su inteligencia.

- ¡¿Qué?! - pero claramente ella lo entendió de otra manera - Largo.

- ¿Por qué? - confundido.

- ¡Que te vayas!

- Pues ahora me quedo.

No transcurrieron ni dos segundos para que cuantiosos productos de limpieza personal salieran disparados violentamente en dirección al magi, cortesía de la diestra de su esposa. Aladdin evadió a la derecha un jabón, a la izquierda las sales de baño, al centro una toalla y demás hasta que el shampoo le dió en pleno rostro y luego un banco le estrelló contra la puerta.

- ¡Ungh!

Aún dolorido el infante no cedió así que ella se cubrió con una bata y salió furiosa de ahí.

«- Je je je no debería alegrarme pero si en verdad le molestara me hubiese atacado con su equipo djinn, eso significa que, ¿tengo una oportunidad? ¡Ugo-kun parece que me he metido en un juego de seducción! Mmm aunque nunca se me dieron estas cosas, supongo que habrá que improvisar. »

...

Durante el desayuno.

Kougyoku sostiene un trozo de carne con el tenedor para finalmente apuñalarle con el cuchillo y lanzar una mirada amenazante a su marido que le sonrió.

- ¿Sucedió algo entre ustedes Kougyoku-dono, Aladdin-dono?

Ambos se pusieron bien tiesos debido al nerviosismo. Hasta ahora caen en cuenta de que no tienen idea de como está la situación a su alrededor, todo volvió a la normalidad pero... ¿qué tanto? Regresaron, ¿a qué punto? ¿Los demás recuerdan el otro mundo con tanta claridad como ellos? Peor aún, Morgiana y Hakuryuu no han tocado el tema del rejuvenecimiento del magi, ¿acaso les parece normal? Quizá debieron platicar antes de discutir.

- N-no - respondió de manera torpe la emperatriz.

- Es que, pareciera que hayan discutido - la fanalis.

- Je je je je. Nada fuera de lo normal Mor-san.

- Ya veo.

El grupo se vió sumergido en un silencio, uno bastante pesado que sin embrago, no parecía molestar mucho a la mayoría pero si al alegre magi que buscaba la manera de aligerar la situación.

- El clima es estupendo hoy, ¿verdad?

- Huele a humedad - la familiar de Ámon - supongo que lloverá por la tarde.

- ¡A menos que haya mucho viento! - la emperatriz.

- Pero ya no sería un buen clima - el dueño de Zagan.

- ¿Mmm qué harás Kougyoku-onesan?

- Revisar y firmar documentos.

- Y... ¿sería molesto si te ayudo?

- Ah, eh, p-pues no. Eres quien tiene los números frescos en la memoria, ¿cómo lo haces?

- Je je je no sé pero me gusta pensar que es una cualidad que heredé de... - se interrumpió un segundo - mis padres.

«- ¡Como soy idiota! ¡Es seguro que recuerda cada detalle de lo que hizo su abuelo en el otro mundo! ¡Sheba-san y Solomon-san fueron... ! Ungh, me siento enferma de solo traerlo a la memoria, ¿cómo se sentirá él? ¡Confundida o no debo buscar la manera de distraerlo! »

- De acuerdo Aladdin-chan, trabajarás como nunca, ¿quedó claro?

- ¡Si!

Tomaron el desayuno en armonía y luego fueron al despacho de la emperatriz, menos Morgiana que decidió dar un paseo. Unas seis horas más tarde la conquistadora suspiró agotada y se desplomó sobre su escritorio.

- Uh~, eres un enigma - a su esposo - por más que lo intento no puedo seguirte el ritmo.

- Nadie puede - su hermanastro con serenidad - Ya que, de momento no tenemos pendientes, ¿me dirán que ocurre?

- ¿A q-qué te refieres? - ella.

- Bueno intentaba confesarme a Morgiana-dono pero esta parecía más interesada en Alibaba-dono así que mi madre intentó hacerme caer en la depravación al introducir en mi cuerpo rukh negro, lo cual no me alteró significativamente porque, en el pasado una parte de mi cayó. No fué un sueño y tampoco mi imaginación, es demasiado nítido para algo así.

- Vaya - el magi - prometo contarte todo pero, ¿podrías responder una pregunta?

- Por supuesto.

- ¿Qué edad tengo?

- Quince, ¿por?

La pareja se miró entre si y luego a él con sorpresa.

- ¿Estás seguro?

- Si.

- ¿Cuánto mido?

- No lo sé con exactitud pero imagino que eres un poco más alto que Judal.

«- No comprendo.»

El hijo de Solomon se levanto para dar algunas vueltas en el sitio, luego se quedó parado y admiró sus extremidades, no importa las veces que abra y cierre los ojos, aún es un niño de diez.

«- Es demasiado pronto para sacar conclusiones, debo analizar la situación con calma. »

- ¿H-hace cuánto que ocurrió el golpe de estado del Imperio Kou?

Esa interrogante provocó que Hakuryuu frunciera el ceño, es claro que el tema no es de su agrado pero decidió responder luego de suspirar pesadamente.

- Cerca de dos años y medio.

Aladdin abrió los ojos desmesuradamente al tiempo que tragó saliva, tal parece que hubo una ligera distorsión en el tiempo, natural considerando que este también se movía en el otro mundo, tal vez sea algo similar a cuando se entra a un laberinto.

- Onisan, hay algo que me inquieta después de leer todos estos pergaminos.

- ¿Si?

- Hemos luchado contra ello pero, Kou estaba cerca de la banca rota por culpa de Sindria, ¿cierto?

- ¿Eh? B-bueno al principio, por eso cedí mi puesto pero hace como un año Sinbad-dono...

- ¿Si?

- Cayó en un coma del que no ha despertado.

- ¿Eh?

- Su visir se mantiene al frente de todas las negociaciones y los demás generales le ayudan pero lo cierto es que les hace falta ese hombre.

- Entiendo.

- ¿Me dirás que ocurre?

Aladdin le contó acerca de la trampa que les tendiera el rey de los siete mares y de como estuvo a punto de destruir el mundo, lo acontecido en el otro y como volvieron a su realidad aunque, con algunos cambios.

- Hace mucho que desconfío de Sinbad-dono, aún hoy me pregunto cómo me convenció para ejecutar a mis hermanos, si no fuera por ti lo hubiera hecho. Creo en todo lo que me has dicho pero no le consideraba tan despreciable.

- Mi abuelo tiene gran parte de la culpa. Fui demasiado cruel con ojisan.

- Le diste una oportunidad, es mucho más de lo que hubiera hecho la mayoría, me incluyo. Además me enfurece que le haya faltado el respeto a mi hermana. Y no solo porque sea la emperatriz.

La aludida se sonrojó.

- ¿H-Hakuryuu-chan, recuerdas si Aladdin-chan y yo estamos... ?

-¿Casados? Por supuesto pero no oficialmente. Solo a mi me contaron su secreto.

- ¡Es maravilloso! - el magi - ¡Podré hacer todo como se debe!

- ¡Ese no es el problema y bien lo sabes!

- ¿Problema? - el conquistador.

- Tal parece que para los demás luzco normal pero para onesan y para mi tengo diez años. Me preguntaba si era algún tipo de conjuro de reflexión de luz pero no tiene sentido que unos vean una cosa y otros una muy distinta. Es posible si, pero sumamente complicado.

- ¿Podría ser algún tipo de daño en el cerebro? Ya saben, como cuando te da amnesia o algo por el estilo.

- Quizá...

«- Eso significa que el precio no fué un cambio físico sino... ¿mental? Es casi imposible que onesan acepte como pareja a un niño, ¿eso significa que el mismo destino dice que estamos mal? ¿Hice enojar al rey Solomon con mi egoísmo? ¿Arruiné el trabajo que él, Ugo-kun y todos los genios han realizado durante siglos? »

La visión se le oscureció de pronto.

- Je je je preocuparme sin hacer nada no solucionará las cosas. Lo mejor será dar una vuelta para despejar la mente.

- A-Aladdin... - la chica.

- L-lo lamento, no estoy de muy buen humor - sonrió - quisiera estar solo.

«- Me siento fatal. »

- S-si, claro.

El magi salió por la ventana usando su magia de levitación, prácticamente iba a ciegas empleando en gran medida la intuición para no estrellarse con algo. Los hermanos se quedaron en silencio algunos segundos hasta que el rechinido de los dientes femeninos provoca que él, coloque suavemente la mano sobre su hombro.

- Soy consciente de que lo último que deseas ahora es un consejo así que, has lo que te dicte el corazón, después de todo eres la emperatriz. Si puedes dirigir un Imperio lo demás es pan comido.

- G-gracias Hakuryuu-chan...

Dejó escapar algunas lágrimas. Es verdad, puede que le sea imposible desear a ese pequeño pero eso no indica que olvidara los gratos recuerdos que ha vivido a su lado.

...

El hijo de Solomon ha llegado a uno de los árboles más lejanos del palacio y ha tomado asiento en una rama luego de estamparse con el tronco. Cierra los ojos e intenta dejar la mente en blanco mientras una fresca brisa acaricia su piel, lo que es imposible.

«- Soy tan inmaduro y ambicioso. Es claro que no se puede tener todo lo que uno desea. Los sueños no siempre se hacen realidad pero... No, no anhelo todo, solo a ella. Sería feliz de despertar a su lado todas las mañanas así no tuviese dinero o un techo... mmm aunque tampoco me gusta un escenario tan trágico para mi esposa. Ja ja ja soy todo un caso. Solo necesito recuperar el entusiasmo, no me rendiré... Pero, ¿y si todo esto le hace daño? Judal-kun la ama. ¡NO, TAMBIÉN LA AMO! ¡MUCHO, MUCHO MÁS QUE CUALQUIERA! »

Se abrazó a si mismo conteniendo las ganas de llorar, soportando el intenso dolor en su pecho.

- Esto del amor es tan complicado, a pesar de que sería mejor, no permite que te resignes - susurró.

- ¡ESTOY FURIOSA! ¡ALADDIN-CHAN ES UN IMBÉCIL!

La emperatriz daba fuertes pisotones frente al árbol donde se sitúa su marido que queda mudo debido al susto que le propinó, pues no la vió venir.

- ¡YA ME CONQUISTASTE UNA VEZ! ¡SOLO DEBES CONVENCERME DE SER UNA ABUSIVA!

«- ¡Oh por dios! ¡No puedo creer que lo haya dicho! Pero no miento, te amo. »

- ¡Agh me voy! ¡Tengo demasiados pendientes como para perder el tiempo en berrinches!

Se giró rumbo al palacio completamente ruborizada cuando alguien le abrazó por la espalda.

- Gracias onesan... - quedó petrificada.

- D-déjame... - cerró los ojos - no, no me dejes ir.

- Je je je eres muy linda.

- Y tu solo causas problemas.

- Lo sé.

La emperatriz posó sus manos en las contrarias, ignorando el tamaño de estas, reconociendo su suavidad, el dulce aroma a manzana que emana su marido y la inocente calidez que irradia su alma.

- Onesan, necesito ir a Sindria. Me preocupa la condición de Sinbad-ojisan.

- Anularás el conjuro.

- Nop. Podría ser peligroso. Es Jafar-onisan quien me angustia.

- ¿Por qué siempre eres tan bueno?

- No es verdad pero - sonrió alegre - me hace feliz que siempre veas el lado positivo de mi.

- ¿Volverás?

- Hoy mismo, sin falta.

- Más te vale, me has estresado más que suficiente.

- Je je je je.

Aladdin la liberó, invocó su círculo de transporte y se marchó. Ella se dejó caer sobre el tronco para mirar el cielo.

«- Y decir que un niño haría temblar a la diligente de un gran imperio. »

Una enorme sonrisa se dibujó en sus labios y volvió al palacio. No tiene idea de por qué pero tiene la impresión de que puede pasar algo maravilloso por la noche.

...

En Sindria.

La maga de agua toca la puerta del despacho del rey.

- Adelante - le responde el visir - ¿qué sucede Yamuraiha?

- Aladdin-kun nos visita, ¿retiro la barrera?

- ¿Eh? Después de tanto tiempo... ¿por qué? Entiendo...

- ¿El que?

- Necesito hablar con el, a solas.

- De acuerdo.

Algunos minutos después, el chico estaba en una audiencia con el líder provisional de la Alianza.

- Hola Jafar-onisan.

- Bienvenido Aladdin-kun - sonrió - tu presencia tiene que ver con la condición de Sin, ¿verdad?

- Si, es mi culpa que esté así.

- ¿Despertará?

- Depende de él.

El mayor emitió un largo suspiro.

- Ese idiota. Debo admitir que se ganó a pulso lo ocurrido. Seguro es culpa del estrés, así que no debes responsabilizarte por ello.

- ¿Eh?

- Siempre fui consciente de sus ambiciones pero creí estúpidamente que Ren Kougyoku le haría mirar todo desde una perspectiva distinta. Pero no, era una de las muchas herramientas a su alcance. ¿A todos nos ve así? ¿Cuándo dejamos de ser compañeros y amigos?

- El temor a fracasar en su gran tarea le ha cegado. Sin embargo me gusta pensar que su alma tiene salvación porque es un hombre fuerte.

- No fué lo mismo desde que la princesa Serendine... ¿puede un corazón destruido volver a latir?

- Es una respuesta que solo tiene él. No imagino su sufrimiento, si onesan muriera, me iría con ella.

- ¿Aladdin-kun... ustedes... ?

«- ¿No lo sabe? Pero si estaba cuando... »

- Ya no lo voy a esconder, de cualquier manera trae problemas. Es mi esposa.

- ¡Oh! - se levantó de golpe y le tomó emocionado de las manos - ¡Hasta que alguien sienta cabeza! ¡Muchas felicidades! Mmm aunque me hubiera gustado ir a la ceremonia.

- No hubo una, la situación se complicó.

- Que mala noticia.

- ¡Pero pienso recompensarla!

- Esa es la actitud.

- ¿Puedo preguntarte algo?

- Si, claro.

- ¿Cuándo fué la última vez que nos vimos?

- ¿La última? Mmm - haciendo memoria - es curioso, no lo recuerdo.

- ¿Durante una cena en Balbad?

- ¿Balbad? No he pisado ese reino desde que los conocí a Alibaba-kun y a ti.

«- ¿Eso significa que el disgusto de sus habitantes conmigo no... »

El semblante del niño se llenó de alegría.

- Parece que hubieras recibido la mejor noticia de tu vida.

- ¡Si! Je je je. ¿Podría platicar con ojisan?

- Por supuesto, ya sabes cual es su habitación.

- ¿No sería mejor si me escoltaran algunos guardias?

- ¿Pero qué dices? Somos amigos, ¿no?

- Gracias.

El infante llegó a su destino, tocando la puerta por mera cortesía para entrar y cerrar tras de si. Camina lentamente hasta sentarse al lado del monarca, sobre el lecho.

- Hola ojisan. ¿Cómo te sientes? Espero que tus sueños sean felices para que se pueda curar tu corazón. Lo que te hice es cruel pero no estoy arrepentido. Lastimaste a onesan y ella es lo más valioso que tengo. Tampoco te odio, a pesar de todo en verdad me agradas. Creo entender porque Yunan-onisan te eligió como su candidato, la razón de que Alibaba-kun se inspirara con tus aventuras y me las leyera cada que tenía oportunidad. Je je je aún recuerdo tu reacción el día que me dijiste tu nombre y no sabía quien eras. Es que tu fama no llegó al palacio sagrado je je pero tampoco muchas otras cosas así que no te preocupes. Despierta y vuelve a escribir un libro, llega al corazón de la gente otra vez, dale al mundo lo mejor de ti. Si necesitas ayuda ahí estaré, no como magi, sino como tu amigo. No quiero pelear. Ya nos hicimos más que suficiente daño. Nos vemos, vendré a visitarte otra vez, espero que para entonces podamos beber un buen vino juntos, en Kou hacen uno maravilloso.

Aladdin se quedó un poco más esperando que el mayor moviera los dedos, gruñera o cualquier otra señal que le diera a entender que le había escuchado pero nada sucedió. Salió y en el camino se topó con su profesora y los demás generales que le invitaron a cenar como en los viejos tiempos, cuando solía vivir en Sindria. Todo fue nostálgico y un tanto triste considerando la ausencia de su mejor amigo. Se despidió luego de prometer que volvería apenas tuviese la oportunidad.

...

Imperio Kou.

La emperatriz va de un lado a otro de su habitación, son más de las nueve de la noche, no es un horario prudente para que un niño ande fuera y para variar solo. ¿Y si lo han lastimado o secuestrado? Se palmea fuerte las mejillas.

«- ¡Es un magi! ¡¿Quién podría... ?! ¡Es todo, no puedo contra la ansiedad! »

Cogió el contenedor de Vinea dispuesta a equiparse su djinn cuando a sus oídos llegó el sonido de una flauta. La tonada es alegre y llena de sentimientos. Toda angustia se transformó en tranquilidad.

- Aladdin-chan.

Tomó asiento en la silla frente al tocador y cerró los ojos. Casi puede jurar que las notas se convierten en palabras, transmiten un mensaje que solo ella puede entender. Las mejillas femeninas se encienden de un intenso carmín y el corazón le hace segunda con violentos tamborazos. Se levanta y da algunos giros hasta que la alfombra se enreda en sus pies y le hace tropezar ligeramente pero no cae porque alguien la toma de la cintura.

- Ala...

Pero el peso vence a este y ambos se van al suelo.

- ¡Ungh!

Como temiera Kougyoku aplasta al niño que deja de tocar la flauta así que se reincorpora de golpe.

- ¡Perdón!

- No onesan, esa no es la reacción que esperaba con mi serenata.

- ¿Serenata? Es la p-primera vez que...

- ¡Genial! Entonces a bailar.

- ¿Uh?

Aladdin realizó algunos conjuros básicos de viento que emitieron el sonido de varios instrumentos, la música más hermosa de la creación. El niño realizó varias piruetas y delicadas extensiones con los brazos, sus pies tocaron con gracia el suelo, su esposa le siguió poco después al ser contagiada con su entusiasmo. La risa de ambos pronto acompañó con un gran coro. No era una pareja madura bailando con los más complicados pasos de tango sino un par de muchachos que expresan libremente su felicidad. Los segundos fueron insuficientes, también los minutos, quizá las horas. Se detuvieron únicamente cuando el sol apareció en el horizonte.

- ¡Ay por dios! - la conquistadora palideció - ¡Es muy tarde!

- O muy temprano je je je.

- Debo buscar a Ka Koubun para pedirle algunos documentos.

- ¿Necesitas ayuda?

- Serás de mucha más utilidad con Hakuryuu-chan.

El magi se preguntaba si tan repentino cambio de actitud se debía a que su dama consideraba tan bella noche como tiempo perdido, después de todo no la dejó dormir. Es posible que quisiera su espacio, igual y lo invadía sin darse cuenta. No es que pretenda ser egoista pero cuando se trata de ella tiende a perderse por completo, olvidándose incluso de si mismo. La chica salió rápidamente por la puerta quebrando el corazón infantil pero volvió tan rápido como lo hizo, mirándole intensamente.

- ¿Le contarás a nuestros hijos lo de esta noche?

- Ah...

«- ¿Qué respuesta es la más atinada en esta situación? »

- Mmm, ¿no?

- ¡OH CLARO QUE LO HARÁS!

- ¿Eh?

- ¡QUE SEPAN LO DETALLISTA QUE ES SU PADRE!

«- Padre... ¿un o una pequeña que tenga el hermoso cabello de onesan? ¡Su voz y su carácter! Ah, mejor uso último no je je je. »

El hijo de Solomon sintió su pecho inflarse y estallar de alegría, así que decidió expresarlo como mejor sabe, se arrojó a los suaves pechos de su dama. Cuanta más enjundia le pusiera a la tarea más pronto nacerían esos bebés. Estrujó con ahínco la voluptuosidad femenina, buscando hacerse paso entre la ropa.

- ¡Waaaaaaaaahhhhh!

Ambos se fueron al piso, fué ahí donde ella se hizo de la trenza al alargar el brazo, consideró que sería suficiente, vaya ingenuidad la suya. La pequeña lapa hormonal no se alejaba ni un centímetro así que optó por agarrarlo de los hombros, girarse y estamparlo en el piso.

- ¡Uanghh!

- ¡Dije que hasta que tuvieras la edad o pudieras convencerme! Magi pervertido.

La dueña de Vinea escapó antes de que este volviera al ataque y se viera obligada a lanzarlo por la ventana. Aladdin se quedó contemplando el techo, con una sonrisa enorme en el rostro. Aún es difícil para ella, ambos en realidad pero no le aborrece. Si le causara un conflicto importante no estaría ahí, tejiendo sueños en las nubes.

- Je je je, en verdad eres muy linda Kougyoku.

...

Justo como el magi supuso, situaciones como esas se dieron al por mayor. La mayoría fueron sumamente peligrosas, durante una tuvo el filo de una espada rozando su garganta pero la voluntad de Kougyoku cedía de a poco, no así el enorme deseo del esposo por besarla, acariciarla y llegar más allá.

Una noche sin más salió de su alcoba a hurtadillas, silencioso cual criminal, fundiendose con las sombras de la madrugada hasta llegar a la cocina.

«- Llegó el momento. No importa que aún no quiera relacionarse más íntimamente, este será un pequeño recordatorio de lo que significa para mi. »

Echaría mano a los conocimientos adquiridos a últimas fechas. Daría un paso más hacía la mujer que a pesar de sus arranques de histeria le enamora cada día más, la que soporta sus inseguridades y cobija su alma con sencillas palabras, la naturalidad, humildad y valentía de Kougyoku son algo que no se haya con facilidad, menos en un solo ser.

- ¡Achú!

Estornudó por culpa de la harina, a lo mejor la cocina queda echa un desastre pero nada que una escoba, un trapeador y una cubeta no puedan arreglar.

- ¡Achú uh~!

Lo interesante viene ahora pues no sabe donde se encuentran los utensilios ni los ingredientes. Una aventura, seguro que tomar un laberinto es más difícil.

- Mmm...

Aunque pensándolo bien, ¿cómo se enciende un horno? Habrá que confiar en la intuición.

...

La emperatriz abre lentamente los ojos, tal parece que la noche no ha servido para reponer energía, Aladdin se roba la poca que tiene. Debe admitir que es perseverante, después de ocho semanas de continuas peleas esperaba que se hubiese rendido, aunque claro, no es algo que la hubiera hecho feliz. Un aroma dulce llega a sus sentidos, segundos más tarde advierte al niño de sus sueños y pesadillas sentado al borde de la ventana, tan lleno de un polvo blanco que casi parece fantasma.

- ¿Qué te pasó?

- Buenos días - le sonrió - tuve un pequeño accidente je je.

Se acercó a ella ofreciéndole una mantecada.

- ¿Y esto?

- Mmm empezó como un pie de manzana pero se encogió - admitió con algo de vergüenza.

- Que se... pfut ¡ja ja ja!

- O-onesan...

- Lo siento, no tiene nada de malo. Es que por ahí dicen que lo mejor siempre viene en envases pequeños, ¿cierto?

Los dos se pusieron completamente rojos, más ella cuando cayó en cuenta del irresponsable comentario.

- Ah, ¿e-es para mi? - el otro asintió.

Ella cogió el panecillo, admirandolo en cada ángulo posible, da la impresión de estar crudo en partes y otras cocido de más.

- No sé cocinar postres. Ni en el otro mundo, ¿recuerdas que cuando me conociste no me alimentaba bien? Aprendí gracias a ti pero no a este nivel.

- ¿Por qué tomar semejante riesgo? Pudiste lastimarte.

- ¡Quería ser romántico! - alzó los brazos animado.

«- Ay Aladdin-chan eres tan infantil pero lindo, mucho. ¡Aún si esto tuviera veneno estaría contenta de probarlo solo por estar hecho por ti! Creo que eso me convierte en una masoquista, mis hermanos estarían muy molestos. Bueno, no del todo porque en realidad jamás me harías daño. »

- ¿Puedo comerlo ahora?

- Ah, si claro.

- Muchas gracias - sonrió amablemente.

La jovencita olfateó el pan, algo se sacudió en su interior al hacerlo. Ese niño hace tanto por ella sin pedir nada. Es un magi, si en verdad quisiera hacer el amor podría tomarla por la fuerza, como lo intentara Sinbad pero la "acorrala" por sus medios, con esas extremidades que dan por perdida la batalla antes de iniciarla. Tampoco se rinde porque le deja claro lo mucho que le interesa. ¿Cuándo piensa en sí mismo? Los ojos arándano se llenan de lágrimas, la conmueve en lo más profundo, sabe que es la mujer más afortunada de la historia. Da un mordisco y la algarabía se apodera de su expresión.

- ¡Está delicioso!

- ¡¿Enserio?!

- Si, no es una de esas mentiras que uno dice para quedar bien, es muy rico. Oh~, ¿crees que puedas enseñarme algún día?

- Pues no estoy muy seguro de qué o cómo lo hice pero siempre puedo usar magia para recrear la escena.

- Que bueno.

Ella volvió a la tarea, devorando como si no hubiera un mañana hasta que algo se atoró en su garganta.

- ¡Ungh!

- ¡Kougyoku-onesan!

El infante dió varios golpes en la espalda de su dama.

- ¡Escupe!

«- ¡Eso intento! »

El rostro de la emperatriz comenzó a ponerse azul y en un ataque de pánico Aladdin le propinó tremendo puñetazo en los pulmones que sin embargo la hizo expulsar el objeto homicida.

- ¡Ay! Cof cof cof. Eres un bruto... cof cof.

- Lo lamento, no pensé que lo fueras a tragar completo. Leí que las chicas suelen notarlo durante los bocados... que peligroso.

- ¿Notarlo?

¿Qué podría ser tan duro? ¿Harina sin cernir, chispas de chocolate, un cubo de azúcar, un fragmento de cuchara? La mirada rosada se desplazó por el colchón hasta quedar clavada en un objeto que reconoció a la primera.

- Al volver del otro mundo lo tenía en mi mano. Cambiaron tantas cosas cosas pero nos siguió, siempre lo hizo. Planeaba devolverlo de inmediato pero se hizo cada vez difícil y finamente pensé que quería hacer las cosas del modo correcto. Estoy seguro de que esta es la buena je je creo que lo dije como lo hubiera hecho Judal-kun - tomó el anillo y la diestra de su esposa - Es ir un poco para atrás pero, ¿te casarías conmigo? - silencio - No más secretos, habrá ceremonia y gritaremos al mundo que...

- ¡ALADDIN-CHAN!

La entusiasta emperatriz se lanzó a los brazos del pequeño que siendo incapaz de detener el impulso cayó de sentón.

- ¡Eres un tonto ahora somos prometidos otra vez! Pero... ¡Me haces muy feliz! ¡Claro que me quiero casar!

El magi le colocó la argolla en el anular, con mucho trabajo pues no dejaba de temblar. Esperaba que huyera o le dijera que era precipitado. Ni en sus más locas fantasías imaginó que le aceptaría de nueva cuenta. ¿Cuántas veces puede abrir Kougyoku su bondadoso corazón? Pensaba en ello cuando los labios de la chica se posaron sobre los suyos. Los zafiros se mostraron en todo su esplendor, el contacto es todo menos inocente.

«- ¿Eh? »

La ex princesa no puede contener sus deseos por más tiempo. Ha sido una lucha contra si misma, una tortura cruel. Sus labios se desplazan por el cuello de Aladdin con lujuria, succionando y dejando algunas marcas en el terciopelo.

- Onesan... ah~ no...

- ¿No quieres? - interrogó entre beso y beso.

- No ah, es decir si pero mmm es vergonzoso.

Aladdin pronto advirtió los dígitos femeninos en su pecho, sobre sus botones que rápidamente se pusieron rígidos, sobre su abdomen y en la cintura que queda al descubierto por ese chaleco que usa normalmente. Los colores se subieron al rostro del niño que cerró con fuerza las piernas, su pareja le contempló con curiosidad.

- ¿Estás bien?

No recibió comentario del cohibido niño fluorescente hasta las orejas, solo un ligero temblor que se prolongó algunos segundos, este jaló aire bruscamente y suspiro obsequiando un quejido en el proceso.

- Mi... tengo un problema con...

La comprensiva chica tocó suavemente la cabecita y luego la mejilla.

- ¿Sabes darle alivio sólo?

- Si p-pero no me gusta.

- Ya veo... Ah, ¿puedo ayudar?

- ¡No! - alarmado.

- ¿Eh?

- Es que... dijiste que soy un niño, no quiero que te arrepientas después.

- Si aún estuviera molesta por eso no te habría tocado - se levantó y sentó en el borde de la cama - Ven - invitó al otro que se colocó frente a ella, de espaldas.

Kougyoku frotó suavemente el bultito oculto por el pantalón, de arriba para abajo, apretando de vez en cuando. Aladdin se convulsiona entre gemidos e hipo, incluso risas nerviosas. El ritual se prolonga por varios minutos, aquello que acontece entre ellos es puro, sublime. El infante mira hipnotizado las mariposas moradas que vuelan alrededor, tan emocionadas, contentas y plenas como el mismo. Cierra los ojos recibiendo las atenciones de su ahora prometida, capta su tierno aroma con la nariz, también escucha claramente la respiración acelerada de la fémina, está nerviosa, menos mal que no es el único. Se pierde en varios pensamientos, recuerda las cosas que ha vivido a su lado, agradece que siempre tenga la fortaleza para animarle cuando se hunde.

- ¡Ah~!

Aladdin se arquea al volver a la realidad, sus manitas se posan temerosas sobre el antebrazo de Kougyoku que susurra a su oído un "está bien" y muerde ligeramente el lóbulo. El chico se derrite, se deshace como chocolate expuesto al calor. Le tiene en su poder, bajo su dominio, no tiene el menor empacho en admitir que es suyo y que siempre será así. Que la ama con todo el pequeño músculo en su pecho que a estas alturas es realmente ruidoso. Los objetos comienzan a tornarse borrosos ante los zafiros, algunos roces de Kougyoku en su intimidad le liberaron del suplicio y también, cayó profundamente dormido en el regazo de la chica que acaricia el rostro infantil.

«- Y pensar que con esto tendrías suficiente, eres demasiado tierno Aladdin-chan. Seguramente dormiste poco, descansa. Prometo estar a tu lado cuando despiertes. Es más, quédate en nuestra alcoba otra vez, más tarde pediré a Ka Koubun que traiga tus cosas. Mmm incluso podría hacerlo yo, tienes tan poquitas. ¿Por qué no ambicionas más? Eres raro. »

- Je je je te quiero onesan.

El chico se retuerce hermosamente, buscando comodidad. Kougyoku le carga para recostarle adecuadamente. Apenas lo hizo se sorprendió, es posible que sea su imaginación pero está casi segura de que pesa un poco más, le es familiar la sensación.

«- Es como la vez que se desmayó al conocernos. ¿Por qué? »

Negó repetidamente y le dejó sobre el colchón, cubriendo su cuerpo con las sábanas y saliendo para hacer las maletas de su prometido. No lo dejará solo otra noche, al menos para que pueda cuidarlo.

...

- Mmmuah~.

El magi estira el cuerpo, algunas lágrimas salen de los ojitos que talla ligeramente al tiempo que bosteza. Está ligeramente aturdido y norteado, más aún que no reconoce la recámara como suya.

- ¿Mmm?

Analiza el entorno y se encuentra con la emperatriz en dominio de Morfeo.

- Buenos días onesan - le sonríe cándido.

«- Soy todo un caso. Me da pena cuando me ocurren accidentes de esa índole con ella. Es una suerte que sea tan comprensiva. Pero la próxima vez mejor tomo un baño de agua fría para no molestarla. »

- Aladdin-chan... no, ahí no mmm...

El aludido se puso colorado, luego tuvo el impulso de golpearse. Al quedarse dormido no pudo complacer a su pareja, si él la lleva tan mal con la abstinencia, ¿cómo estará ella? La muchacha se gira quedando boca arriba. El escote se va de lado con tan brusco movimiento, permitiendo la leve apreciación de su redondo, bien formado y bondadoso pecho. Aladdin traga saliva nervioso. Tentación, ¡que tentación! No, ¿acaso estás loco? Está dormida se repitió varias veces. Pero son tan bonitos, tan suaves, saben rico y...

«- ¡No! ¡Es una prueba del rey Solomon! ¡Si la toco sin permiso me odiará para siempre! »

Aún así le fué imposible apartar la mirada, es como si esperara que alguna clase de accidente los pusiera a su alcance.

«- ¡Que no! ¡Eso me haría un patán como Judal-kun! »

Bien podría salir corriendo, por desgracia las piernas no le responden.

- Uh~.

Los ojos arándano se abren de a poco, su dueña le dirige una mirada llena de amor.

- Buenos días Aladdin...

Bien, la emperatriz está en sus cinco sentidos, no sería un abuso, ¿cierto? Al perder el control de si mismo se lanzó sobre su gran vicio, se talló sobre los senos con tal empeño que poco le faltaba para dejarlos al desnudo.

- ¡Waaaaaaaaaaaaa!

Kougyoku gritó aterrada, lo que faltaba. Volver a la realidad para ser atacada por la lapa hormonal.

- ¡Déjame pervertido!

Pero el insulto no llegó al destinatario que la aprieta con sus manitas cual si fuese masa para pan. Ella cierra el puño y le propina un trancazo de aquellos en la costilla que le hace rodar en la cama y le deja tirado en el piso, sobando la zona. Los orbes femeninos irradian furia y su expresión es tan psicópata que parece un reflejo de Kouen y Kouha.

- ¡Eres un violador!

- ¡No lo soy! ¡Solo tocaba un poco tus pechos!

- ¡Y lo admites como si nada grandísimo cínico!

- ¡Tu también acariciaste una zona muy sensible de mi cuerpo!

- ¡Ayudaba con un problema!

- E-entonces... ¿solo fué bonito para mi? - interrogó decepcionado - Pensé que podíamos entendernos como antes.

- ¡Claro que lo fué! M-me gustan mucho los suspiros que salen de tus labios cuando eso pasa.

Silencio. Y ahí van, peleando en un ciclo interminable. Al que vuelven sin importar lo que hagan.

- Te quiero Aladdin-chan pero no puedes aprovecharte como si nada de alguien que duerme.

- Estabas despierta.

- No del todo.

- ¿Debí esperar un poco más?

- Ah... si.

- Lo siento.

- También yo, no debí lastimarte. ¿Estás bien?

- Sip. Comienzo a acostumbrarme a tu fuerza de macho.

- ¡¿QUE?!

- Aunque no lo parezca es un halago. ¿Quién es más confiable que una guerrera con tan importante cualidad? ¡Me hace falta mucho para ser como tu! Je je je.

- ¡Eres muy injusto! ¡Dices todo tan raro que a veces pienso que te estas burlando como Judal-chan!

- Nop, no soy de molestar a otros. Bueno un poco a Alibaba-kun.

- ¿Es porque confías en él? Vaya, supongo que me siento un tanto celosa.

- Si, creo ciegamente en él pero - la miró directo a los ojos - no hay nada en ti que me haga reír.

- ¡Que cruel! ¡No te diviertes a mi lado!

- Más bien es que no puedo burlarme de la persona que más admiro.

- ¡Oh!

- Pero me haces más feliz que nadie. Me basta con saber que una parte de ti me quiere.

- Claro que te quiero. ¡Te amo!

El magi soltó una gran y bellísima carcajada contagiosa, al poco ambos estaban en igualdad de condiciones. Se tomaron de la mano sin que pudiese disminuir un poco el sonido proveniente del alma.

...

Morgiana carga algunas cajas mientras sube por las escaleras.

- ¿Necesitas ayuda?

- No gracias, Hakuryuu-san.

- Soy consciente de lo fuerte que eres pero, un poco de apoyo no le viene mal a nadie.

La chica se detuvo y permitió que el antiguo emperador cogiera un par.

- Gracias - él.

- A ti.

- ¿Cómo te sientes?

- ¿Eh?

- Pues, con la ausencia de Alibaba-dono.

- Confío en que no es de los que se rinden.

- Igual yo. Seguro tendremos noticias suyas dentro de poco.

- Eso espero.

- ¿Lo quieres?

- ¿Eh?

- ¿Te gusta?

- Mmm nunca le vi de esa manera. Es alguien que admiro y respeto porque me liberó e hizo entender que soy mucho más que una esclava pero de ahí a que lo ame... la mayor parte de mi vida tuve que tragar sentimientos como el miedo u odio. Es difícil para mi expresarlos e incluso entenderlos de buenas a primeras. Solo quiero ayudarlo, también a Aladdin aunque a veces pienso que me apartan. ¿Me hace falta fortaleza?

- Considero que no quieren poner en peligro a una valiosa amiga.

- ¿Por qué son tan testarudos?

- También tú - la fanalis se sonrojó suavemente e infló las mejillas molesta - en verdad eres muy linda Morgiana-san.

- ¿Eh?

- Solo quiero dejar en claro que no me rendido con respeto a ti. Aunque ya no podrás ser mi reina - sonrió con tristeza.

Ella desvió la mirada, sin atinar a como reaccionar. No dijeron más, pero muchos pensamientos se agolparon en la mente de los dos.

...

Días después.

Aladdin revisa algunos pergaminos tirado de pancita en el despacho de su prometida.

- Mmm así que el doce por ciento... onesan.

- ¿Si?

- ¿No piensas que los aranceles en el oeste podrían ser más bajos?

- ¿Qué tanto?

- Con el ocho por ciento debería ser suficiente. Mira.

Se levantó e hizo varias anotaciones en el papel.

- Con estos beneficios los inversionistas verán al Imperio como la mejor opción, además tampoco perdemos capital. ¿Qué te parece?

- Una muy buena idea.

- ¿Enserio?

- ¡Claro!

- Mmm, cambiando de tema. ¿Te gustaría que tus hermanos estuviesen presentes el día de la boda?

- Ah - soltó un largo suspiro - no importa lo mucho que lo desee, jamás va a pasar. Son considerados criminales de guerra.

- Pues hay una manera.

- ¿Eh?

- Sabes que haría todo por ti. Solo dilo.

- ¡No hagas nada ilegal! - alterada.

- Je je je, nop. Vamos...

- Aladdin-chan, quiero que mi familia esté completa ese día.

- Entonces así será, confía en mi.

Se besaron con inocencia, sellando así el juramento.

...

En un isla.

Un joven carga una pesada red que coloca en el suelo cuando alguien aparece gracias a un círculo de transporte mágico. Sonríe al reconocer al individuo con todo y que es mucho más alto que en sus recuerdos.

- Que raro verte por aquí niño mugriento. ¿No sabes que es un área restringida? ¿O te dió por quebrantar la ley?

- ¡¿Kouha-kun?!

- ¿Por qué la sorpresa?

- ¡Creciste mucho!

- El clima veraniego me sienta de maravilla~. Además tu también.

Ante el comentario Aladdin miró sus manos, nada, aún es un niño. Cada vez está más convencido de que todos ven su yo real menos su esposa y él. ¿Qué hace falta? ¿Qué debe corregir?

- Niño mugriento.

- Ah si, ¿me decías?

- ¿Qué haces aquí?

- Ah, bueno quiero pedir su permiso para algo. ¿Crees que podría ver a Kouen-ojisan y Koumei-onisan?

- Iré por Mei-nii, En-nii está por allá - señaló una choza.

- Gracias.

Aladdin se adelantó, quedó clavado algunos segundos al piso, antes de entrar. No puede evitarlo, el dueño de Phenex siempre le impone. Respira hondo, se arma de valor y pronto está frente a él.

- Hola ojisan.

Este curva los labios perversamente.

- ¿Has venido a revelarme nuevas verdades del mundo o Alma Toran era tu único secreto?

- E-en realidad quería tu aprobación para... le propuse matrimonio a Kougyoku-onesan.

La vena en la frente del mayor se hinchó a tal grado que fué visible.

Segundos más tarde el hijo de Solomon tenía una leve cortada en la mejilla y un cuchillo quedaba clavado a la madera, detrás de él y que fué lanzado por el pelirrojo.

- ¡¿A QUIEN DEMONIOS LE PEDISTE PERMISO PARA HACERLO MOCOSO?!

«- ¡NO REACCIONÓ COMO EN EL OTRO MUNDO! »

¿Y ahora? Si no se defiende lo mata, por otra parte ¿es capaz de detener a un ser tan obstinado como Kouen sin herirlo? peor aún, Kouha y Koumei no se quedarán cruzados de brazos. ¿Quién lo manda a enamorarse de una Ren?

.

.

.

Notas finales.

La reacción un tanto más violenta de Kouen tiene razón de ser, al igual que el por qué Aladdin y Kougyoku ven la versión pequeña de chiquito bebé. No me olvido de Sinbad, David, Arba, Alibaba, Hakuei ni Judal pero aún no ha llegado su momento. Quería saltarme el lime aún no sé si lemon shota de Aladdin pero, luego me puse a pensar que quizá al igual que yo por ahí a alguien también le gusta y de aquí a que alguien se anima porque luego quieren matarlo a uno pus... Sólo os recuerdo que esto es ficción, ya saben que opino de aquellos que lo hacen en la vida real, y si no os repito que quien daña a un niño en la vida real se le pudre y cae a pedazos, lenta y dolorosamente. Bueno compañeros de vicio, muchas gracias por seguir aquí! Nos vemos en la conti! Magi es eterno! :3.

lectorasurreal.- Hola! Muchísimas gracias :3, espero que te haya gustado la continuación. Cuidate mucho :).

Jackesita Frost.- Uy si no me equivoco tu seudónimo es por Jack del origen de los guardianes verdad? Amo ese personaje, me mata que fuera tan optimista cuando salvó a su hermanita pero me hace llorar! Muchas gracias por pensar así, siendo honesta me cuesta mucho el no yaoi pero me gusta mucho esta pareja! Aún creo que Ohtaka-sama nos debe por lo menos un beso! Uy lamento tardar tanto en actualizar pero os prometo que hago todo lo que puedo. Espero te guste la continuación y sería genial si te animas a subir algo de magi ju ju ju. Cuídate mucho y suerte con tus historias!

Nos vemos amigos míos! :3.