Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :3.
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Capítulo 30 La boda de mi pequeño.
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Advertencia: Lime y shota.
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Una, dos, tres estocadas al magi que milagrosamente evade. Las piernas de Kouen son en realidad prótesis fabricadas por Hakuryuu, no debería poseer semejante agilidad. Un sudor frío recorre la espina de Aladdin que se cuestiona el proceder del ex príncipe. ¿Acaso el rukh oscuro le ha posesionado sin que se diera cuenta? Imposible, no hay rastro alguno de energía maligna, a menos que sea la del mismo Kouen. ¿Pues qué le puso de tan terrible humor? De acuerdo, no es que el hombre sea el ente más alegre, dulce y cariñoso del mundo, tampoco esperaba que le abrazara o sonriera lleno de alegría, incluso eso sería aterrador pero, si Myers no le hubiese enseñado artes marciales le habría herido de gravedad.
- Ungh...
El joven salta hacia atrás y luego a la derecha, algo se atora en el tobillo por lo que cae de espaldas. El mayor se le fué encima, de no ser por el bastón le rebana el cuello. Madera contra metal, Aladdin ejerce gran resistencia pero no tiene comparación, de continuar... la puerta se abre dando paso a los otros dos conquistadores.
- ¿Qué hacen? - interroga el dueño de Leraje de lo más natural.
- ¡Algo extraño le ocurre a ojisan! ¡Sospecho que le ha influenciado el rukh negro!
- ¿Le dijiste algo en particular?
El magi se lo pensó un segundo, temiendo una reacción similar de Kouha pero, son muy buenos amigos, ¿qué podría salir mal?
- Le invité a mi boda.
- ¡Enhorabuena! No esperaba que sentaras cabeza tan pronto. ¿Quién es la afortunada?
- K-Kougyoku-onesan.
Una grotesca curva similar a una sonrisa sin serlo, se formó en el rostro del tercer ex príncipe.
- Ujum. ¡Dale duro En-nii!
- Espera, ¡¿QUÉ?!
El pelirrojo clava la espada en el piso, coge al oponente del cuello y le alza con fuerza sobrenatural para lanzarlo contra la pared que se rompió ante el brutal impacto.
- ¡Ay!
El hijo de Solomon logró protegerse con su borg. Ahora confuso, se aferra al mediador.
- Ojisan...
- ¿Asustado?
- Me estás haciendo enojar.
- Vaya, el mocoso tiene carácter.
- Onesan y yo hemos pasado por mucho para estar juntos. No importa qué, no voy a ceder.
- ¡Ja ja ja ja!
Kouen estalló en carcajadas y vaya que es una imagen mucho más diabólica de lo imaginado. Aladdin por su parte está completamente confundido. ¿Qué de tan dramática situación le causa gracia?
- ¿Está satisfecho hermano? - pregunta Koumei con flojera.
- Es suficiente, por ahora.
- ¡Felicidades Aladdin!
El muchacho de cabello rosa coge las manos del aludido para festejar, este le contempla atónito, sin comprender.
- Vamos niño mugriento~. En-nii te dió su aprobación.
- ¿Eh?
- Fué una pequeña prueba sin importancia para saber que tan lejos estabas dispuesto a llegar por nuestra hermana.
- ¿P-pequeña?
Las heridas en mejilla, garganta y brazo izquierdo le obligan a pensar distinto, aún así respira hondo para recobrar su habitual serenidad.
- Kougyoku y yo estaríamos muy felices de tenerlos a nuestro lado en un día tan especial.
- Imposible - dice tajante el pelirrojo.
- ¿Por qué?
- ¿Se te olvidó que somos criminales?
- No.
- Llevarnos a la fuerza causará un conflicto, posiblemente otro golpe de estado.
- Claro que no. La gente en el Imperio ha cambiado. ¡Onesan les ha contagiado su entusiasmo! Además, seré quien tome la responsabilidad si algo ocurre.
- Suena estúpido.
- Ungh.
- Pienso igual que En-nii.
Koumei asintió.
- También podría usar mi magia para disfrazarlos como chicas.
- No tengo problema~ - Kouha.
Los rostros del par restante se desfiguraron de tal manera que resulta obvia su negativa.
- Supongo que significa que aceptan la primera opción - sonríe.
- Me cobraré esta mocoso. Nadie chantajea a Ren Kouen.
- Lo tendré en cuenta.
No es como que el pavor que ese sujeto le inspira desapareciera pero, cualquier castigo que este tenga en mente es nada comparado a la hermosa expresión que tendrá su prometida al verlos nuevamente. Cuando se trata de Kougyoku los límites no existen.
...
La emperatriz camina por el jardín para despejar la mente luego de dialogar con el ministro de educación.
«- Aladdin-chan es increíble. ¿Cómo le hizo para visitar todos los colegios de la capital? ¿Es que no duerme? »
Se sonroja recordando lo tierno que se ve en brazos de Morfeo. Sus esponjosas mejillas, largas pestañas, suaves labios, incluso el dulce aroma de su piel y cabello además de lo encantadora que suena su respiración.
- Aladdin-chan...
Traga duro cuando rememora a ese mismo chico desnudo. Tan perfecto, es como si estuviese compuesto por la cantidad exacta de sensualidad e inocencia. Pasadas tantas semanas comienza a acostumbrarse a su actual apariencia pero tampoco puede negar que extraña que le tome entre sus fuertes brazos, que la sujete galante de la cintura. El fantástico abdomen ligeramente marcado y esa varonil pero amable voz tan melodiosa, un tanto aguda, aún adolescente.
- Soy una pervertida.
Se lleva las manos al rostro, derrotada. ¿Cómo un ente prácticamente compuesto de "azúcar" incita tanto al pecado? Incluso añora los regordetes dedos que con tanto entusiasmo se aferran a su delantera.
- A-Aladdin...
Caramba, ¿es idea suya o como que de pronto hace muchísimo calor? Está convencida de que sus mejillas están rojas porque el rostro le arde como pocas veces en la vida, el resto del cuerpo parece empeñado en compartir síntomas.
- Aladdin.
Cierra los ojos. Le parece escuchar que la llama suavemente, le susurra al oído de manera tan empalagosa que la piel se le hace chinita, que varias ondas eléctricas viajan por cada neurona para estallar violentamente.
- Onesan...
Ay por dios, que sonido más sugerente. Si el magi estuviera ante ella podría tomarla ahí mismo. Entregarle el cielo, las estrellas, el universo entero. Tan entrada en sus fantasías que un gemido nada inocente escapa de sus labios junto al nombre del ser amado.
- ¿Onesan?
La interrogante denota más duda de la debida así que, abre los ojos solo para ponerse tan pálida como seda fina. Las palabras se atoran en la garganta y las náuseas le aquejan como si de una violenta ola se tratase.
- ¡HERMANOS!
Kouen le contempla severo, le recuerda a cuando le espiaba en una de sus muchas reuniones con el emperador Koutoku. Koumei es más sutil cubriendo la mitad de su rostro, no así la sorpresa en sus ojos pero Kouha, ese de plano se saltó la barda dando un silbido y colgándose de la fémina por el cuello.
- ¡Aquí hay mucha tela que cortar! ¿Se han portado mal par de pillos? - sonríe con enjundia.
- ¡No! - ella.
- ¡Si! - el.
- ¡Es complicado! - al tiempo.
No transcurrieron ni dos milésimas de segundo para que Aladdin se viese cogido del cuello otra vez. Una mano de Kouen es suficiente para ejercer tal presión que bien podría desprender la cabeza del resto de su cuerpo.
- ¡Nii-sama!
Grita Kougyoku al borde de la histeria, sin la menor idea de cómo reaccionar.
- Ya me parecía muy apresurado eso del matrimonio. Te unes a mi hermana porque te pasaste de listo. Parece que el imbécil de Sinbad te ha pegado sus malas costumbres. ¿Te piensas que mi hermana es una... ?
El pelirrojo se vió en la necesidad de soltar a la víctima que cae de sentón, atónito. Kougyoku estampó su puño en la palma de Kouen que logró bloquearle sin contratiempos. El contacto no finaliza y los ojos de ambos se enfrentan, los de él tenebrosos, los de ella ofendidos y llenos de lágrimas.
- Siempre has sido un gran ejemplo a seguir, no es un secreto lo mucho que te admiro - la chica - Gracias a ti y Judal-chan me convertí en alguien. Llevarte la contraria es difícil. Tengo sentimientos encontrados en este momento pero, no voy a permitir que nos faltes al respeto. Aladdin-chan no es un patán aprovechado y yo... - alejó la mano para descansar ambas a los costados y encararle como la gran dirigente de un país - Por mucho que nos pese el tiempo pasó. No soy más la niña indefensa y temerosa que se oculta detrás de una pared - Dio un pisotón para quedar a centímetros del pelirrojo, de su rostro si tuvieran la misma altura - ¡Soy la quinta emperatriz de Kou y me doy a respetar!
Kouen tocó el hombro de su hermana orgulloso.
- Siempre has sido una gran mujer.
Los colores se subieron al rostro de la ex princesa que quedó petrificada en el acto.
- Sus métodos son un tanto infantiles hermano - Koumei - ¿Era necesario hacerlos sufrir para aprobar su relación?
- ¡Así es más divertido! Casi le da un infarto al niño mugriento.
- ¿Acaso no somos amigos Kouha-kun?
- No me malentiendas. Lo somos pero te llevas a mi adorada hermanita. Te sacaste la lotería~.
- Lo sé.
- ¿Qué se supone que hagamos ahora? - el tercer ex príncipe - ¿Iremos a un hostal?
- ¡Claro que no! - Kougyoku - Aladdin-chan envió cientos de comunicados por todo el Imperio. Aún son criminales así que es imposible que recuperen sus títulos pero están bajo la custodia de un magi.
- ¿Qué significa con exactitud? - el conquistador de Phenex.
- Son libres de hacer lo que quieran siempre y cuando no cometan un crimen.
- Así que nos vigilarás todo el tiempo.
- En teoría pero - sonríe - Son importantes miembros de la familia de la mujer que amo, no es necesario. Aunque eso es un secreto entre nosotros.
- Corrupción - Mei.
- Nuestra hermanita le ha pegado sus malas costumbres~.
- ¡No es verdad!
- ¿Qué hay de las veces que sobornaste a Judal con duraznos para que platicara contigo?
- Ungh.
- Onesan, eso es muy triste.
- ¡No lo digas con lástima! ¡Eres un idiota Aladdin-chan!
- ¿Eh? ¿Qué hice?
- La primera discusión marital - festeja el de cabello rosado.
- Te aseguro que dista de serlo - Mei.
Kouen asintió a lo dicho, convencido. Mientras la emperatriz daba persecución al prometido. Si Kouen casi le rompió el cuello, ella lo hará.
...
Los hermanos Ren se han alojado en sus antiguas habitaciones en palacio. Las demás hermanas llegarán cuando sus obligaciones así lo permitan. Hakuryuu por su lado se ha mantenido al margen. Considera que es demasiado cínico el darles la cara ya que es responsable de la actual situación.
Aladdin y Kougyoku han desfallecido a mitad del jardín, metiendo todo el oxígeno que les es posible a los pulmones que están a punto del colapso, parecieran bolsas de papel.
- Uh uh ah onesan... que buena condición...
- Ah ah ah no te... quedas atrás.
- Lo lamento uh... no fue mi intención incomodarte ah ah p-pero imaginar que estabas sola ah... mi pecho dolió mucho.
- Eres un ungh ah tonto.
- Me quedaré a tu lado toda la vida ah ah ah... b-bueno si quieres.
- Aunque me negara lo harías, eres realmente obstinado uh.
- Je je je eres muy linda, ¿cómo renunciar? Ah ah...
- Aladdin...
- ¿Si?
- Guardemos silencio o me voy a morir ungh ah ah...
- De uh acuerdo...
«- ¡Tanto correr me contrajo las tripas! ¡Tengo asco! »
Pensaron al mismo tiempo, como toda buena pareja.
...
Kougyoku pasa por onceava vez la esponja sobre su pierna derecha. Vaya maratón el de hace rato. Entiende que Aladdin no actuó de mala fe pero a veces la consideración hace daño. La pena de su prometido lástima su orgullo. Si, tuvo un pasado difícil pero no es a lo que el chico debería prestar atención más bien, que a pesar de todo logró salir adelante y convertirse en la mujer que en la actualidad robó su corazón.
«- Que tonta. Él me quiere y por eso se preocupa. ¿Por qué siempre busco defectos en sus acciones? Debe estar cansado de pesar en cómo voy a reaccionar. Parezco histérica, una vieja loca sin más. No puedo creer que aún con todo diga que estará a mi lado toda la vida. ¿Exactamente qué me atrajo de él? Sinbad me deslumbró. Aladdin es aún más brillante pero... es diferente. Si tuviera que morir por el... » - rie ligeramente y se abraza - «- No podría. Debo aprovechar cada segundo, cada suspiro. Guardar en mi pecho cada pequeño tesoro. Estoy convencida, lo amo tanto que se llevó todo de mi. Aladdin... »
- Eres mi príncipe azul.
Aquel ser ideal de los cuentos, el que debiera ser leyenda o mito pero no, ahí está, de carne y hueso, tan real como ella.
«- Ya no puedo rehusarme... ¿verdad? »
Sale de la tina y se enrolla la toalla en el torso. Ni modo, llegó la hora de seducir. Crimen o no ya no tiene voluntad para resistirse al adorable magi.
...
En la antigua habitación del hijo de Solomon.
Este se ha despojado de la ropa para ducharse. Una vez el jabón limpia su piel abre la regadera. El shampoo hace espuma en su sedoso cabello hasta desaparecer.
«- Je je je molesté a onesan otra vez. Soy terrible, creo que me falta tacto. Supongo que lo heredé de papá je je je. Bueno, mientras aún me quiera tendré oportunidad de aprender. »
La puerta del baño se abre, Aladdin pasa el antebrazo a la altura de sus ojos para retirar el exceso de agua.
- ¿Kouha-kun?
La única opción que acudió a su mente. Tal vez querria hacerle una maldad como trenzarle el cabello. Contuvo la respiración cuando un familiar cuerpo femenino se pegó al suyo por la espalda. Los suaves pechos le llegan a la nuca por la diferencia de alturas.
- O-onesan... - petrificado y rojo hasta las orejas.
- Aladdin... - murmura sobre su cuello.
- Ah~ ay dios...
- Ya no...
- ¿No?
- Has ganado tramposo. No tengo idea de qué me hiciste pero no dejo de pensar en ti. Te deseo aún cuando eres un mocoso enano.
- N-no estoy enano, igual que antes solo me falta crecer. Es posible que ya no lo haga y me quede así.
- Ya no me interesa. Si el mundo me juzga da igual. Te deseo...
- ¡Uh!
- También un futuro contigo, una familia. Hagamos un hijo pero antes... ¡el agua está helada!
- ¿Eh? Pero así me baño.
- ¡Es demasiado fría para mi! ¡Enfermaré antes de embarazarme!
- Je je je, entonces abre la llave de agua caliente, por mi no hay problema.
- ¿Seguro?
- Nada arruinaría este momento.
La chica lo hizo. El vapor no tardó en empañar las paredes y prácticamente todo a su paso.
«- ¡Está hirviendo! ¡Me despellejará! »
Para Aladdin es un suplicio, es como si Kougyoku estuviese preparando caldo de pollo. Aún así se arma de valor y anima a si mismo. La humanidad es adaptable, en un rato la elevada temperatura será lo de menos. Es feliz si su prometida está a gusto. Pronto toda molestia se le olvida puesto que los labios de su dama recorren su pequeña espalda. El magi es acorralado entre la mujer y la pared. Sus manos quedan a los costados, a la altura de sus hombros, las manos se resbalan por culpa del agua pero las coloca en la posición anterior otra vez. Kougyoku le coge de la cintura con mucha fuerza, buscando grabar cada huella digital. La temperatura sube en el infante, la sangre hace ebullición. La emperatriz acaricia su torso y va más al norte, juega con los botones rosados como le viene en gana. Aladdin se ahoga con los gemidos, agua y saliva que escapa por la comisura de su boca. Los zafiros se han resguardado tras los delicados párpados. Sus labios son consentidos, luego el cuello, clavícula, hombros, vientre y hueso de la pelvis. Pasando a centímetros de un punto peligroso. Esperando, "degustando". Aladdin quisiera ser más participativo pero ciertamente las cosas le dan vueltas, más de lo usual. Se pierde de lo lindo de las maravillosas artes amatorias de su pareja. Pega un brinco cuando Kougyoku desliza los dedos sobre su hombría pero antes de que esta perciba el más mínimo placer se va de lleno al piso, inconciente.
- ¡Aladdin-chan!
...
Kouen transitaba por uno de los muchos pasillos de camino a la biblioteca cuando el grito de su hermana le alertó. Se dirigió rápidamente en dicha dirección sin perder una pizca de elegancia. Abrió la puerta de golpe y se cargó el pomo que aún sostenía al apretarlo psicópatamente. Encontrar a Kougyoku desnuda ya es terrible, peor aún hallarla en igualdad de condiciones con el magi enterrado entre sus pechos. Se queda a milímetros de arrancar al gusano pervertido por la trenza pero, se detiene ante el llanto de la joven.
- Nii-sama, soy débil. Lo ataqué mientras se bañaba y... y... se desmayó, sin más. No tengo idea de qué le ocurre.
- ¿Tuvo un orgasmo?
La usual brutalidad de Kouen para ir directo al punto no ayuda y menos ahora.
- N-no.
El pelirrojo bufa a saber si molesto o decepcionado.
- Mocoso inútil. Debes ser capaz de lidiar con el libido de tu prometida. ¿Cómo tendrán descendencia si no?
- ¡Es vergonzoso!
El conquistador entrega su capa a la fémina para que se cubra, en cuanto al otro lo lanza a la tina luego de llenarla con agua fría sin la más mínima consideración.
- ¡¿Qué haces?! - le pregunta aterrada y furiosa.
- Sufrió un golpe de calor.
- ¿Cómo sabes?
- A Koumei le ocurría con frecuencia hace años. Será mejor que te pongas algo apropiado.
- A...
- Cuando se estabilice lo llevaré a tu alcoba. Imagino que duermen juntos.
- Mmm.
- Eres la emperatriz. Me molesta pero es necesario tener príncipes herederos. Koumei y yo tuvimos muchas concubinas.
- Siento que estuviera usándolo.
- Créeme, este mocoso estaría satisfecho de ser tu juguete sexual pero - sonríe tenue - me reconforta saber que es tan estúpido como para casi matarse por hacerte feliz.
- Tengo mucha suerte.
- No lo dudes. Es un cuñado pasable, al menos me entusiasma mucho más que el imbécil de Sinbad.
- Lo sabías...
- Eres parte de mi familia. Estoy al pendiente de cada detalle. Incluso consideré invadir Sindria. Ahora vete, una emperatriz no debe mostrarse débil ante sus súbditos.
- Gracias. Te quiero hermano.
- También yo.
...
Una sensación agradable en la frente es lo primero que el hijo de Solomon percibe al volver en sí. Abre los ojos despacio y se encuentra con la ama de Vinea.
- ¿Cómo te sientes?
- Cansado y un poco mareado. ¿Qué me pasó?
- Golpe de calor. Te puse un paño húmedo en la frente.
- ¿Me cargaste?
- Kouen-niisama nos encontró... tu sabes.
- Que pena - se sonrojó pero no tuvo fuerza para cubrirse el rostro - imagino que está molesto.
- No. Pero eso no es lo importante.
- ¿A qué te refieres?
- Aladdin, ¿notas algo diferente?
- Mmm...
El mago intentó levantarse sin éxito, aún así fué capaz de notarlo.
- ¿Volví a la normalidad?
- ¡Lo sabía! Cuando te desmayaste me di cuenta.
- ¿Por qué?
- Jamás se trató de un castigo o precio. Era una enseñanza. Aladdin-chan, eres un magí, el rukh te ama, ¿por qué te haría sufrir? Yo fui el problema.
- Eso no...
- Lo es. Te amo pero una parte de mi estaba asustada. Aún cuando acepté casarme contigo me cuestioné si era correcto el unir nuestras vidas, a pesar de la considerable diferencia de edad. La culpabilidad estaba presente cuando hacíamos el amor, aunque entonces no sabía que era la sensación en mi pecho. Pero... ¿quién dice qué es bueno y qué no? Te amo y es la única verdad que me interesa. Da igual como luzcas por fuera porque no te busco por sexo o placer. Lo eres todo para mi. Tanto así que casi lo hago con un mocoso de diez.
- O-onesan.
- Estaba confundida porque siempre fui de hombres machos y corpulentos como Kouen-niisama y Sinbad-san.
- ¿M-machos y corpulentos? ¿Me hace falta altura, músculos?
- Nop. Incluso con brazos de espagueti eres mi ideal, el único.
Aladdin no estaba muy convencido de que aquello fuese un halago pero el cálido beso depositado en sus labios le obligó a restar importancia.
- Nos casaremos muy pronto por todas las de la ley. Estoy nerviosa porque debo verme hermosa.
- ¡Entonces luciré lindo! Como no soy varonil - emitió con algo de reproche.
- ¿Estás enojado?
- Un poco.
- ¿Ves como si eres tierno? - sonríe.
- ¡Haces trampa!
- ¡Sip je je je je!
El magi quedó embrujado. No atinó si por la voz de su chica, expresión, lágrimas de alegría o su brillante personalidad. No es justo, definitivamente no lo es. Aladdin es incapaz de amarla más porque ya le tiene bien loquito.
...
En el continente oscuro.
- ¡Maldita sea estoy harto!
- Supongo que nunca vas a mejorar ese carácter.
- Cállate unicornio. Muy mi problema. Además, ¿cómo diablos puedes estar tan tranquilo? A lo mejor Hakuryuu mató al enano.
- Lo dudo. Ambos son maduros. Estoy seguro de que tarde o temprano hubieran arreglado sus diferencias.
- Oh como tu las tuyas con mi candidato~ - sonríe irónico al tiempo que pone las manos en la cintura - Aún me pregunto qué te vio. No eres rico, inteligente, atractivo, poderoso o influyente.
- ¿Acaso quieres pelear?
- Por favor. Con tu inútil cuerpecito de barro te elimino en dos segundos.
- Y lo dice al que casi se comen un millón de veces.
- Dramático, no fueron tantas.
- ¿Por qué tanta prisa?
- Algo me dice que la vieja y el enano harán algo divertido. No me lo perdería por nada.
- ¿Como qué?
El oráculo se encoge de hombros y se gira dando la espalda.
«- Solo esta vez admito la derrota. Ello no significa que madure y tomaré el asunto como hombre hecho y derecho. Kougyoku se acordará de mi por siempre. No puedo llegar sin un regalito, ¿verdad? »
- Judal...
- ¿Qué?
- Madre dragón dice que estamos cerca.
- Menos mal. ¡Muévete anciana!
- ¡Patán!
...
Por la mañana en el Imperio Kou.
La emperatriz toma el desayuno en su despacho para ahorrar tiempo, su prometido ha ido al puerto a certificar un par de embarcaciones. Kougyoku se ruboriza pensando en la boca sabor manzana de Aladdin, la que dejó un poco inflamada al no poder contenerse, unos besos más y le provoca otro golpe de calor al muchacho que apenas si podía respirar. Pasa los dedos sobre su oído acomodándose un mechón. Coge la copa y da un generoso sorbo al jugo de naranja.
«- Aladdin-chan... »
- ¡Sexo desenfrenado toda la noche!
La puerta se abre de improviso, un entusiasta Kouha prácticamente brinca de alegría y la emperatriz se ahoga luego de escupir el líquido.
- ¡Cof cof cof!
- El nerviosismo te delata~.
- Solo nos besamos cof cof cof.
- Que aburrido - admite decepcionado - Si ya le aprobamos, ¿por qué no bendice a la familia con un nuevo miembro?
- Parece que hablas de un juguete.
- Oh no, será mi querido sobrinito~. El próximo emperador.
- No me alteres más por favor.
- Todo saldrá bien. Están hechos el uno para el otro.
- ¿Lo crees?
- ¡Por supuesto! Aparte de él estamos Mei-nii, En-nii y yo pero somos hermanos y no cuenta.
- ¿Por aquello del incesto?
- Nah. Al menos a mi no me interesa pero no eres mi tipo.
- ¡Uh! ¿N-no soy atractiva?
- ¿Me seduces? - inquirió meloso.
- ¡No!
- Genial. No pretendo ser infiel a Junjun, Jinjin y Reirei.
- E-ellas son tus...
- S-e-c-r-e-t-o. Al menos hasta que logre convencerlas de lo contrario. Les preocupa mucho lo que piensen los demás de mi y si bien no me afecta, no quiero presionarlas.
- Vaya, siento que estuviera en medio de un gran acontecimiento.
- El amor siempre lo es. A todo esto, ¿qué hay con los preparativos de la boda?
- Mmm Aladdin-chan y yo no hemos tenido mucho tiempo libre. Cada que echamos un vistazo a los catálogos alguien nos interrumpe.
- Ser líder de un país es complicado.
- Ni que lo digas. Pero no me quejo, con todo lo que ocurrió es mi responsabilidad. Aunque cada día pesa menos, Aladdin-chan lo ha vuelto divertido e interesante.
- En ese caso deja que tus hermanos te ayuden.
- ¿Con la política?
- Nop. Nuestro estatus lo dificulta.
- ¿Entonces?
- La ceremonia y todo eso. Iré con el vago de Hakuryuu que ni el valor ha tenido de darnos la cara.
- ¡Hakuryuu-chan nos ayudó muchísimo!
- Lo sé~ . El niño mugriento nos lo dejó claro antes de llegar. Aún así le daré un buen golpe. Necesito liberar un poco de tensión y qué mejor que mi problemático hermanito~.
- ¿Lo perdonaste?
- Digamos que más o menos estamos a mano porque los dejó vivir.
- ¿Uh?
- A mi familia~.
- K-kou...
- ¡A buscar trasparencias para un escote en el pecho!
- ¡¿Qué?!
El ex príncipe se dió a la fuga rápidamente.
- ¡KOUHA-NIISAMA!
La conquistadora traga duro. Ahí va el remolino rosa causando estragos por donde va. Solo espera que las cosas no se salgan de control. Una vez que este se decide no hay poder humano que le detenga. Después de todo lo único que puede hacerle frente a un Ren es otro Ren y tal parece que serán cuatro contra uno.
«- ¿En dónde estará Hakuei? No la he visto desde el otro mundo. ¿Arba-san aún está en su interior? Bueno, Arba-san parece interesada en Aladdin-chan así que no creo que haya problemas. ¿Y si se le ocurre interrumpir la boda? ¡Peor aún siendo ella podría secuestrarlo durante la ceremonia! No, es simple paranoia. Soy tan fatalista. Además, aún si fuera el caso deberá enfrentar a una conquistadora de laberintos perdidamente enamorada. »
- Ah~ - la chica inspira hondo y suspira - Iré a dar un paseo. Sirve que dejo de pensar en tonterías.
Su primera opción fué el jardín pero a lo lejos vió a Mei hablando con algunos súbditos, el ambiente era agradable, seguro que estaban contentos de tenerle de vuelta. No se atrevió a inoportunar así que volvió sobre sus pasos. La sala de entrenamiento tampoco era mala idea, sin embargo a sus oídos llegó una discusión. Casi podía verlo en su mente, Kouha y Hakuryuu debaten acaloradamente, no escucha con claridad pero debió imaginar que el encuentro de ese par no acabaría pacíficamente. De entrar se vería obligada a tomar partido por uno de los dos, hiriendo al otro, mejor no. En su habitación estaba Ka Koubun cambiando la decoración. También se cruzó con Meiho, las asistentes de Kouha, Seishun, los familiares domésticos de Kouen y decenas de soldados además de mucamas. Comenzaba a pensar que en el palacio no hay un solo sitio donde uno pueda disfrutar de un instante de paz.
...
Poco después de la visita del amo de Leraje a su hermana.
La buena cara que mostró se borró casi al instante. Hakuryuu, el nombre de su hermanastro es más una maldición que otra cosa. Por ese idiota fueron desterrados. Kougyoku humillada y obligada a permanecer a su lado. Kouen podrá haberlo perdonado pero para él es más complicado. Le utilizó, se valió de su debilidad. Rechina los dientes y aprieta los puños. Las bodas son un evento único en la vida, a menos que Kougyoku se aburra y pida el divorcio, lo que es prácticamente imposible. Por lo mismo no puede darse el lujo de ser rencoroso y romper el de por si frágil vínculo familiar. Llega a una habitación al escuchar los jadeos de alguien. Un gran guerrero como Kouha es capaz de reconocer el sonido que hace el enemigo al entrenar, además el dueño de Belial es sumamente escandaloso. El mayor se recarga en el marco de la puerta y cruza de brazos.
- ¿Prácticas tu grito de guerra? No intimidas.
- Kouha dono - su semblante se descompone y gira su lanza para finalmente apoyarla en el piso, aún en su mano.
- Al menos finge alegría, tan siquiera sorpresa.
- Lo siento.
La poca paciencia del mayor se evapora cual hielo en el desierto. Se acerca hasta propinar un puñetazo en el rostro ajeno que rompe el labio.
- ¡No es suficiente!
- Lo sé. No puedo devolver el tiempo pero tampoco me defenderé, puedes desquitar la frustración tanto como desees.
- ¡Cobarde! - le toma del cuello de la camisa y apunta una daga a su cuello - ¡¿Qué clase de solución es esta?! ¡Solo buscas sentirte bien! ¡Quedar como una especie de mártir! Me das asco, jamás me agradaste pero esto... ¡¿El tiempo al lado de mi hermana no te enseñó nada?!
- ¡Cargo con el arrepentimiento todos los días! ¡No entiendes!
- ¡¿Qué sabes?! ¡Siempre metido en tu autolástima!
- ¡Lo admito! ¡Termina con esto!
El mayor le suelta abruptamente dejándole perplejo.
- Solo En-nii me da órdenes. ¿Quién te crees? ¿El cuarto emperador? No me hagas reír, se necesita mucho más que un título para ganarse mi respeto.
- Lo pensé mucho, todo este tiempo pero no encuentro la manera de pagar por mi crimen.
- ¿Cuál crimen?
- ¿Eh?
- La historia la escriben los vencedores, fuiste un héroe aunque... para los que sabemos la verdad no eres más que un traidor.
- Entonces toma mi vida.
- Como si pudiera sacarle provecho.
- ¿Qué esperas de mi?
- Mmm realmente nada - coloca su índice a pocos centímetros de los labios, en un gesto reflexivo - pero hacer de la boda de mi hermana un gran evento podría ser un buen comienzo.
- ¿De Kougyoku-dono? ¿Estas de acuerdo?
- No pero ella espera tener a su familia completa.
- Será un honor.
- Te toca el banquete y traer a Hakuei.
- Mmm...
- Uh, parece que toqué un punto sensible.
- ¿Lo sabías?
- El niño mugriento mencionó algo. Te advierto que si la bruja de Gyokuen o como guste llamarse interfiere, no dudaré en atravesarlos a los dos. Que no ocurra una tragedia es tu responsabilidad.
- Tienes una personalidad muy retorcida.
- Muchas gracias~.
Un sentimiento extraño se formó entre ellos, el mismo que les llevó a darse un apretón de manos y sonreír cómplices. El aliado de hoy puede ser el enemigo de mañana y este en esclavo después. O lo que es igual, un hermano problemático, al menos así ve Kouha al torpe e inesperadamente destructivo niño llorón. Hakuryuu en cambio le admira un poco más, quizá incluso que a Kouen, ojalá algún día le perdone de corazón. Luchará por ello, oh, claro que lo hará.
...
- Uh~.
La emperatriz se ha dejado caer al pie de la escalera fastidiada.
- No puedo creerlo, ni un lugar libre. Hay demasiada gente en el palacio.
Alguien se aproxima a la chica a paso seguro, se esconde tras un pilar para no tener que lidiar con más obligaciones, al menos unos cinco minutos más.
- Kougyoku.
Kouen le llama con entereza, le trae viejos recuerdos y por un segundo se siente pequeñita, indefensa, un tanto patética.
- Hermano...
Sale de su guarida, pero su espalda permanece pegada al cilindro de mármol, como si este fuera alguna clase de escudo.
- Je je je - intenta hablar pero en lugar de ello se le escapa una risa nerviosa, las mejillas se ruborizan y las manos sudan - Siempre me pareció increíble tu habilidad para encontrarme. Te diste cuenta de que escuchaba tu conversación con Hakuei y Hakuryuu-chan, cuando le preguntaste si quería ser emperador. ¿Lo sospechabas?
- Desde un inicio. Me equivoqué. Hakuyû y Hakuren nos dejaron a temprana edad, no deseaba lo mismo para él y eso me volvió débil.
- ¡No es así! - se armó de valor y le tomó de las manos - ¡Se necesitó mucho coraje para tomar tu lugar! ¡Estabas dispuesto a sacrificarte por nosotros!
- ¿Es Aladdin el indicado?
- ¿Eh?
- La familia Ren siempre se verá amenazada por el peligro, especialmente tu que eres la emperatriz. ¿Es ese mocoso digno de confianza?
- Como no imaginas, si te contara todo lo que ha hecho por mi. Una vida no es suficiente para pagarle. Lo hice sufrir y llorar, quizá incluso desear la muerte pero se quedó a mi lado. El gran cuarto magi se fijó en mi y me pidió matrimonio. Ignora mis desperfectos y me inspira a ser una mejor persona. Gracias a él conocí el amor de verdad y no el capricho que tenía por Sinbad, no, admiración.
- Ese mocoso es un magi a final de cuentas, es su deber guiar reyes para construir países y tú... no eres su candidata.
- Ah yo...
- En eso tienes razón Kouen-ojisan... - articula el muchacho que recién va llegando - Pero soy mucho más que un magi - sonríe - Kougyoku-onesan lo es todo para mi. No necesita competir con nadie porque siempre será la primera.
La aludida lleva la mano a su pecho, pareciera que el corazón se le saldrá en cualquier momento.
- Creí que estabas de nuestro lado.
- De ella. No eres suficiente aunque no negaré que eres interesante.
- ¡Aladdin-chan es mucho mejor opción que el tal Ahbmad Saluja!
- O-onesan, es el hermano mayor de Alibaba-kun.
- ¡¿Y eso qué?!
- No me gusta que hables mal de su familia.
- ¡No lo hice!
- ¡Nos comparas!
- ¡Te halago!
Una vez más se inició una discusión entre la pareja. La chica pasó del amor al intento de homicidio al estrangular al joven con su trenza. Este por fortuna metió el brazo complicando la tarea. Kouen solo observa.
- ¿No sería mejor golpear a mi hermana?
- ¡Ojisan! - escandalizado.
- ¡Puedo con eso y más! - la escolerizada mujer que ejerce más fuerza.
- ¡Ungh me va a matar!
- Sigue mi consejo - el conquistador.
- ¡Nunca!
Aladdin y Kougyoku se paralizaron cuando el pelirrojo tocó suavemente el hombro de cada uno.
- Aquel que pone un dedo encima a su pareja con intención de lastimarle no merece ser feliz. Aladdin, estas dispuesto a morir antes de herir a Kougyoku. Un magi siempre tendrá ventaja ante un conquistador, me tranquiliza saber que no abusas del privilegio.
El hijo de Solomon estuvo a nada de sonrojarse pero algo ahí no le cuadró.
- Onesan me maltrata mucho.
- Es mi hermana. Si te mata la ayudaría a desaparecer el cuerpo y toda evidencia. Si fuera al revés todos los conquistadores de calabozo del Imperio irían por tu cabeza, en algún momento has de dormir.
- Ungh.
¿Así o más directa la amenaza?
- Me retiro.
Y como si su declaración hubiese sido parte de una charla matutina se marchó.
- Ojisan en verdad asusta.
- ¿Enserio? Ahora que lo miro mejor creo que es tierno.
- ¿Uh? Vaya, sin duda has madurado. Te has convertido en una mujer maravillosa, estoy convencido de que tus aventuras serían más famosas que las de Sinbad-ojisan...
«- Dice que está mal comparar y es el primero en hacerlo. »
- ¡Por eso cárgame entre tus varoniles y musculosos brazos!
- ¡ALADDIN-CHAN!
Este aprovechó la furia de su prometida para robarle un travieso beso.
- Pero no te quita lo linda~.
- Grandísimo cínico. Enserio eres como Judal-chan. Los magi desconocen el significado de la palabra educación.
- Je je je je.
- Eres perverso.
- Y tu pervertida.
- ¡Me enviarás al otro mundo de un coraje!
- Y te seguiré por cuanta realidad sea necesario.
La cogió por la cintura y unió sus labios de nueva cuenta, al inicio encontró resistencia pero poco a poco fué correspondido el contacto. De una u otra manera terminaron girando por el suelo, enfrascados en tan íntima actividad. Ante la mirada de varios súbditos. Y fué así como su romance dejó de ser un secreto, aunque ciertamente la mayoría lo sospechaba. Solo ese par de ingenuos se creía el cuento de que eran buenos actores, al menos desde que volvieron del otro mundo. Era imposible disimular tanto amor.
...
Días después.
Hakuryuu ha llegado a la Meseta de Tenzan luego de viajar prácticamente por el mundo entero con ayuda de las herramientas mágicas de Kou. Camina observando el árido terreno, diciéndose que es su culpa. Niega y continua buscando, pronto vislumbra una silueta, se acerca y detiene a metro y medio de una jovencita sentada de espaldas en una gran piedra. Abre la boca pero las palabras no salen. ¿A quién se dirige exactamente?
- ¿Tanto miedo te da descubrir la verdad? - alguien por detrás.
La mujer de enfrente se gira sorprendida.
- ¿Hakuryuu?
- ¿Hermana? ¿Entonces... ?
El conquistador es abrazado por una mujer que se le cuelga por los hombros.
- ¿Es que ya no reconoces a tu madre?
- Gyokuen, no Arba.
- ¿Nos traes buenas noticias? - silencio - Mmm, ¿qué podrá ser?
- No es un asunto que le concierna.
- Oh cuanta crueldad.
Le libera y se tira de rodillas, solloza cubriendo el rostro con las manos. Inspira tanta lástima que Hakuryuu se inclina para consolarle pero ella estalla en carcajadas.
- ¡Ja ja ja ja! ¡No puedo creerlo! Tiene la oportunidad de ser libre y se encadena otra vez. Dime Hakuryuu, ¿no estoy invitada?
- ¿A dónde? - en un vano intento de distraerle.
- ¿A dónde más? La boda de mi pequeño y amado Aladdin.
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Notas finales.
Si alguien tiene la idea de que Kouen pone demasiados pretextos para la boda así es, no está de acuerdo. ¿La razón? Me gusta el EnKou o como se llame pero igual no hará nada de consideración. Ahí los peligrosos son los no tan resignados Judal y Arba ju ju ju. Aunque quizá Kouen haga algo por ahí ju ju ju. Hasta la próxima compañeros de vicio y gracias por seguir leyendo! :3.
