Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :).
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Capítulo 31 La pequeña que salvó una vez.
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Meseta de Tenzan.
El dueño de Belial agudiza la mirada imprimiendo a ella gran seriedad.
- Así que sabías que Aladdin-dono se casaría.
- Mi pequeño e ingenuo Hakuryuu. Hay cosas que resultan demasiado obvias.
- ¿Para un magi o una mujer enamorada?
La expresión de Arba no cambió en lo más mínimo. Como si no le fuese odiosa la declaración. Debe admitir que es una estupenda actriz.
- Mis hermanos estarán presentes. Kougyoku-dono espera que sea así con toda la familia.
- ¿Me incluyen? - los labios se curvan con crueldad - Supongo que no. Vienes por Hakuei, ¿o me equivoco?
- ¿Por qué de todos los lugares en los que podías estar tenía que ser aquí?
- Me trae buenos recuerdos. En la meseta usaste por primera vez tu poder sin consideración a la vida humana. Me pregunto cuántos se habrán arrodillado a tus pies suplicando perdón. Desdichados, no los escuchaste.
El rostro del príncipe se descompuso en una mezcla de autoaborrecimiento, culpabilidad y furia.
- Hermano - la princesa se levanta y acerca hasta quedar de frente a él -Soy consciente de que nuestra madre ha hecho demasiado daño. No podemos remediar los terribles crímenes que cometió no solo con nuestra familia sino con el mundo. Ella es la responsable de que Al Thamen obtuviera tanto poder. Perdóname por haber dudado. No fué mi intención pero para mi siempre fué la madre que nos dió a luz, educó y protegió aún después del fallecimiento de nuestro padre. No debió ser sencillo.
- Ella se metió en aprietos al asesinar al emperador y nuestros hermanos - dice con amargura.
- Y lo haría otra vez - Gyokuen.
- ¿No tienes remordimientos?
- Oh Hakuryuu, ese hombre no es la gran persona que tienes idealizada. Siquiera te pasa por la cabeza las imágenes que Kouen y Koumei vieron en el campo de batalla. No le haría algo así a unos niños.
- Si claro. ¿Y Judal que es?
- Una herramienta.
La sangre hierve en el interior del muchacho, se ve en la necesidad de contener la ira apretando los puños cuando, se topa con el triste rostro de su hermana.
- Todos cometemos errores. Tu y yo estamos pagando los nuestros. Aún así, ¿impedirás que nuestra madre esté presente?
- No tiene derecho.
- Son mi familia. Aún con Koutoku muerto Kouen y compañía continúan siendo mis hijastros.
- Que vil.
- Al contrario. Fácilmente podría asesinarlos a todos durante la boda. Estoy convencida de que sabes que me llevaría muy lejos al pequeño Aladdin.
- Hazlo y déjate de tanto juego sin sentido.
- Sería muy aburrido.
- Hermano, por favor. Aladdin-dono es muy importante para ella.
- ¿Qué tanto le has dicho? ¿Contaminaras su corazón como lo has hecho con otros?
- Contigo.
Él gira la lanza en su cinto y en segundos le hace un corte diminuto a Arba en la mejilla que lejos de ponerse a la defensiva luce satisfecha.
- ¡HAKURYUU! - la princesa.
- No soy el único que desconfía. Estaré vigilando pero si te pasas de lista no seré quien te corte la cabeza. Tengo responsabilidades que cumplir así que no puedo cuidarte todo el tiempo.
- No lo necesito.
- ¿Sabes? Lo que me hiciste en el otro mundo me ayudó a comprenderte un poco más. A veces no hace falta el golpe enemigo porque uno mismo cava su tumba. Deja ir el rencor hacia el rey Solomon. Aladdin-dono tiene un gran corazón. Si te arrepientes estoy seguro de que aceptaría ser tu amigo.
- La resignación no me va.
- En ese caso no culpes a otros al final.
- Hakuryuu - su hermana - Eso significa que...
- Gyokuen es la clase de mujer que puede modificar el destino de un magi. No tengo lo necesario para oponerme - les da la espalda - Sin embargo Aladdin-dono y Kougyoku-dono cuentan con aliados que están dispuestos a dar la vida.
- Siempre tan dramático. Me da gusto ver que no has cambiado. ¿Te pondrás a llorar?
Hakuryuu le dirige una amarga sonrisa torcida y camina sin más. Que curioso, nunca imaginó ver en la cara de su madre rastros de tristeza. ¿Será que en verdad le gusta tanto Aladdin? Supone que el amor no correspondido viene de familia.
- ¿No es así Morgiana-dono?
Emite en un susurro inaudible. Que mal, el sentir empatía por esa mujer no estaba en sus planes.
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Imperio Kou.
Kouen lee un pergamino sobre antiguos ritos matrimoniales que logra llamar su atención. La ceremonia es interesante, presta atención a cada detalle. Escucha pasos en el corredor, sin previo aviso alguien abre la puerta, entra como ama y señora del universo y se aproxima luego de cerrar. Ella le sonríe al detenerse a un par de metros de su cama. Los siniestros ojos se centran en las piernas y brazos del expríncipe.
- Patético. No solo has perdido fuerza, prestigio y posición tanto política como social sino, porte y elegancia. Kougyoku debe sentirse más protegida en los brazos de Aladdin que en lo que queda de ti.
- Si pretendes que sienta celos estás muy lejos de conseguirlo.
- ¿Renunciaste a ella tan fácilmente? Podrás engañar a todos pero no a mi. ¿Qué te llevó a sacarla de aquel encierro en el que se estaba pudriendo? ¿Te agradeció? Debió caer rendida a tus pies pero no hace más que darte la vuelta y escapar. Vaya tonto lo único que le provocas es miedo.
- Quizá, pero le importo tanto como para hacer imposibles para tenerme a su lado un día tan importante.
- Como espectador, no protagonista.
El pelirrojo estalla en carcajadas sonoras y varoniles. La magi retrocede un paso confundida.
- ¿Qué es tan gracioso?
- Durante la guerra civil tuve más que suficiente atención. No dispenso más.
- Tan aburrido como siempre. La clase de sujeto que tiene el poder del mundo en las manos y se lo da a otro. Detesto a Sinbad pero al menos es ambicioso.
- ¿Y a dónde le llevó eso? Está postrado en una cama, perdiendo días de vida que no podrá recuperar.
- Hizo enojar a alguien.
- Al mocoso.
- ¿Cómo lo... ?
El príncipe deja de lado el escrito, se levanta y detiene ante la mujer que en estatura es rebasada.
- El chiquillo es interesante. No me tiene contento saber que Kougyoku se casará con alguien que no soy yo pero hay que ser inteligente. Tal vez la estupidez e ingenuidad del mocoso termine con él un día de estos, ella necesitará de alguien capaz que pueda protegerla.
- Que perverso, serás su reemplazo.
- Ren Kouen no será nunca un paño de lágrimas.
- ¿Ah? - arquea la ceja - ¿Esperar por algo que jamás va a suceder? ¿Es tu magnífico plan?
- Supongo que alguien carente de dignidad, orgullo y voluntad no puede comprender.
Arba se arroja furiosa al pelirrojo, cual animal salvaje. Ansia arrancarle la cara con las manos, sentir entre sus dedos aquel líquido viscoso y carmesí pero este le sujeta de las muñecas.
- ¡Maldito mocoso estúpido! ¡¿Qué sabrás de frustración?!
- Más o menos años los sufridos, el sentimiento es el mismo.
- ¡Bastardo! ¡Bastardo! ¡¿ES DIVERTIDO SOLOMON?! ¡¿AÚN TE RÍES DE MI?! ¡ARRANCARÉ TODA FELICIDAD EN EL CORAZÓN DE TU HIJO! ¡ME QUEDARÉ SU ALMA PARA SIEMPRE! ¡LOS ODIO!
- Arba-san...
El aludido se adentra al escuchar los gritos. Los zafiros se llenan de lágrimas. Quiere ayudarla pero no tiene idea de cómo sanar un corazón roto. Con ayuda de ágiles movimientos la anterior emperatriz libera a Kouen y tira al joven. Ambos caen al piso estrepitosamente.
- Arba-san...
Ella se recuesta sobre su pecho, escuchando los latidos.
- ¿Tanto la amas?
- Lo lamento.
- No quiero tu lástima. No soy estúpida, soy consciente de que no puedo competir pero también quiero tu corazón, me lo debes por enamorarme con tu ridícula sonrisa.
- Ungh...
Aladdin se queja al ser apuñalado en el pecho. Kouen abre en demasía los ojos y corre a auxiliarle pero se detiene al notar que el magi niega lentamente con la cabeza. Aladdin la abraza al tiempo que el metal le hace daño.
- Arba-san, duele.
- No te quejes. Tomaré una parte, así te tendré a mi lado para siempre.
- No se lo digas a onesan. Se preocupara - el cuchillo gira - ¡Waaaaaaaaahhhhhh!
- Regalame tus bellos gritos de agonía.
- ¡Uh! Sé que no es como quisieras pero te quiero mucho, eres importante... para mi.
Arba se levanta y muestra el puño sangrante a Kouen que frunce el ceño incrédulo.
- En verdad se lo arrancaste - se acerca al inconciente muchacho para cerrar la herida con el contenedor que le han entregado a escondidas.
- No morirá por esto.
- Te conformas con poco, aún si conservas parte de su corazón no es él.
- ¿Lo crees?
Le sonríe grotesca, acto seguido besa el músculo en su poder por lo que los labios se pintan de carmín, pasa la lengua por estos. Las mejillas adquieren un intenso tono carmín.
- Claro que es mi pequeño Aladdin. ¡Por fin es mío! Se quedará a mi lado para siempre, no verá a otras ni se acostará con nadie. Si aquel - señala al magi en el suelo - se quiere casar ya no me interesa. Tengo lo que deseé.
- ¿Y tu familia? ¿Qué hay de Hakuei y Hakuryuu?
- Pueden cuidarse a si mismos. ¿verdad? - le pregunta al trozo en su palma.
Un escalofrío recorre al pelirrojo, está mucho más desquiciada de lo que imaginó. Arba usa su magia para irse. Aladdin tocé y escupe sangre pero la habilidad de Phenex pronto le hace dormir. Kouen le coge entre sus brazos y recuesta en el lecho, retira algunos cabellos del rostro que se han pegado por las lágrimas.
- En verdad eres masoquista. El que a "dos amos sirve" con uno queda mal. Arba se llevó algo muy importante y no dudaste un segundo en entregarlo. Esa mujer es despreciable, capaz de asesinar a Kougyoku para quedarse contigo. ¿Es tan grande tu amor como para sacrificarte de esta manera? - sonríe con dulzura - somos un par de estúpidos. Más te vale hacerla feliz mocoso, sino sacaré lo que queda de tu pecho luego de que seguramente Kouha te extraiga los ojos.
El emperador respira profundo, mira al magi con determinación, no se cree lo que hará. Cierra los ojos y posa sus labios en los de Aladdin. Ahí la ve, a su hermana sonrojada, sin saber como reaccionar ante su atrevimiento. Prueba sus deliciosos y suaves labios sabor ciruela. Y llora. No está lejos de ser como Arba, de compartir la misma enfermedad. Porque adora a Kougyoku y con tal de degustar sus labios ha profanado los de su prometido, y todo para que ella no pierda la pureza.
- Adiós.
Enterró ese gran cariño en el fondo de su alma. Aún así Kougyoku siempre será la mujer más importante de su vida, con la que deseaba un futuro juntos e hijos que fueran el retrato de ambos. La pequeña extravagante que salvó una vez y que por si misma se convirtió en una hermosa y poderosa emperatriz.
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Notas finales.
Si, soy consciente de que a nadie le gusta el Arba x Aladdin y el EnKou pero yo los amo y sin duda tenía que incluirlos~. Para los que no son fans del yaoi lamento ese pequeño desliz EnAla pero independientemente de que es una de mis Otp, quería hacer notar un poco la frustración de Kouen y el respeto que tiene por la actual emperatriz (aunque eso no le impide abusar del prometido XD). No me linchen ;~;. Muchas gracias por leer. Ahora si ya casi se viene la boda. Me muero por escribirla~. Hasta otra! Y muchas gracias por seguir aquí!
