Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sensei. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :). Dedicado especialmente a Kamui, Dylan y Kougyoku-onesan (te quiero mucho!) que tan bonitas palabras de ánimo me dan :3, gracias por ser mis amigos!

.

.

.

Capítulo 32 Retorcido obsequio de bodas.

.

Aladdin escucha una melodiosa voz a la distancia, bastante alejada, como si se encontrara a varios metros. Tiene la mente demasiado abrumada por lo que no piensa con claridad, aún así logra reconocerla, ¿cómo no hacerlo?

«- Onesan... »

Poco a poco los fragmentos de realidad se van uniendo. La visita y ataque que sufrió a manos de Arba. Es cierto, esa mujer le despojó de algo muy importante que no temió sacrificar por el bienestar de Kougyoku. Arba es peligrosa y astuta, siempre encontrará la manera de conseguir lo que quiere.

«- Lo lamento, en verdad. Si pudiera hacerla feliz... »

La alegría de esa mujer depende de un ser que no existe en el mundo, y cuyo reflejo ve en Aladdin. Más el corazón del magi ya tiene dueña, pensar en una vida sin ella es lo mismo que morir.

- Aladdin-chan...

Una vez más a sus oídos acude el llamado. Se siente tan débil que es difícil pero logra abrir los ojos. De inicio contempla una mancha que con el transcurso de los segundos se convierte en alguien familiar.

- Onesan...

Logra articular débilmente. La chica deja en libertad varias lágrimas en un rostro teñido de carmín por la angustia.

- ¿Qué ocurrió? Llevo veinte minutos intentando despertarte y no reaccionabas, creí que no lo harías.

Mentir, no tiene más remedio, pareciera que todos los caminos le llevan a ello. El chico abre la boca para hacer algo que detesta cuando el índice femenino se posa sobre sus labios para invitarle a callar.

- No lo hagas. Entiendo que no pretendas lastimarme pero la honestidad es muy importante para...

Aladdin reúne la poca fuerza que tiene, retirandole la mano.

- No más mentiras... ¿verdad?

Ella asiente entre gentil e imponente.

- Arba-san me atacó.

- ¡¿Pero qué... ?! - los orbes rosados irradian colera.

- Las personas no son felices con las mismas cosas, no puedo reparar la gran herida en su alma, ni devolver los años que perdió... mientras no te aleje de mi estaré satisfecho.

- Regresará...

- Ya... no le intereso.

Un mal presagio cruza la espina femenina, el rostro se ensombrece. Por impulso le despoja de la sábana que le cubre. Ahoga un grito y las cuencas oculares denotan el terror que le aqueja. Kouen apenas si tuvo tiempo de taparle cuando llegó su hermana, menos iba a tener de cambiar las prendas llenas de sangre. Muchos sentimientos negativos se agolpan en su pecho más, logra mantener la cordura.

- Es natural que estés tan débil, perdiste tanta... ¿qué fue con exactitud lo que... ?

- Rompió toda relación conmigo - sonríe.

- ¿Y te parece bien? Como futuro esposo de la emperatriz deberías poner un poco de resistencia.

- Supongo que se lo debía.

- Es la última vez.

- ¿Eh?

- Herida o no, si te pone un dedo encima... la mataré.

- No quiero que lo hagas pero... je je je, ¿he mencionado lo bonita que luces cuando te enojas?

- Que tonto - declara con entera normalidad - eres un caso perdido. Supongo que ya me acostumbré a tu falta de sentido común pero lo de esa mujer...

- Comprendo, sería muy injusto de mi parte el detenerte.

- Menos mal que lo tengas claro - suspira hastiada, camina un poco y se tira de sentón en la cama a espaldas del magi, hablando entre dientes.

- Disculpa, no puedo escuchar.

- ¡Idiota!

- ¿Eh?

El chico se sobrecoge, Arba no asusta ni la mitad de lo que lo hace Kougyoku con la expresión que se carga. Aladdin traga saliva y se cubre con la sábana hasta medio rostro cual si fuese una barrera entre su ser y el peligro.

- ¡Eres ingenuo, torpe, descuidado, engreído y... y... !

La joven cierra el puño que muestra en forma intimidante agitandole a escasos centímetros, el que finalmente coloca en reposo a la altura de los muslos.

- Siempre me angustias y difícilmente vas a cambiar. Es por esa tonta personalidad que me enamoré como loca. Ni hablar, te rodeas de mujeres peligrosas.

- Pero solo a ti te amo.

- Embustero - se hace espacio con cautela para acomodarse a un lado - dentro de poco nos vamos a casar así que no le daré el gusto de pelear contigo.

- Gracias.

Aladdin le acaricia la cabeza gentil hasta que ambos se quedan dormidos. Kouen entra minutos más tarde. Da coraje saber que no es el hombre destinado a esa chica pero saber que hay alguien dispuesto a darlo todo por ella es un consuelo, pequeño pero lo es.

.

.

Durante varios días se llevan a cabo los preparativos para la boda. La pareja no se ha visto con la misma frecuencia puesto que el trabajo y la confección del vestido para Kougyoku le tienen alejada de Aladdin que tiene la impresión de que le han hecho a un lado. Justo ahora camina pensativo por un corredor, donde se cruza con el dueño de Leraje.

- Ah, buenos días Kouha-kun.

- Hola niño mugriento.

- ¿Necesitan ayuda?

- No.

- ¿Mmm estás molesto por algo?

- No realmente.

- Bueno es que, ya que soy el novio, ¿no debería participar un poco más?

- No te preocupes. Tarde que temprano llegará tu turno para brillar.

El ex príncipe se aleja entre risas traviesas que no le auguran nada bueno al magi.

«- Esto aún se trata de una boda, ¿cierto? Aún así, ¿a qué se refería con mi turno para brillar? »

Se encoge de hombros. Pasará lo que tenga que pasar. Los Ren podrán ser impredecibles pero no son tan crueles como para dejar a su hermana viuda en pleno festejo. Suspira. Si Hakuryuu no estuviese involucrado si que temería por su integridad física.

.

.

En la gran falla.

Yunan mantiene los ojos cerrados, con el mentón apoyado en las manos y codos sobre la mesa. Escucha las canciones de los niños que juegan en la tribu Toran, un lenguaje desconocido para la mayoría aunque no para él. Nueve vidas le han dejado gran cantidad de conocimientos a su alcance. Sonríe entusiasmado. Puede imaginarse con ellos, bailando, riendo y bajo la luz del sol que tan malos recuerdos le trae. El astro rey le deslumbra igual que su primer candidato a rey, ese que le traicionó y dio muerte; o aquella chica tan dulce que falleció en la horca porque no tuvo lo necesario para protegerla. Los zafiros antes alegres se llenan de tristeza pero no lágrimas, ya las ha derramado todas.

En un instante se pone en pie, coge el mediador y sale a toda velocidad del sitio que por muchos años sino es que siglos ha sido su hogar. Vuela y se detiene al toparse con ese que creía en otro mundo. El visitante le obsequia su habitual sonrisa torcida, nada amistosa.

- No me esperaba tan grato recibimiento, anciano - le extiende un muñeco de barro - Esta cosa contiene el alma del inútil candidato de Aladdin. Si logras devolverlo a donde pertenece es todo tuyo.

- ¿Qué quieres a cambio? - arquea las cejas desconfiado.

- ¿Quién dice que puedes darme lo que busco? - le entrega el objeto, pasándole de largo.

- Ren Kougyoku se casará con Aladdin.

- Me tiene sin problemas.

- ¿Realmente?

- La vieja es terca como una mula. Si le eligió...

- Judal tú...

- Nah. ¿Se te pudrió el cerebro? Buenas intenciones son lo último que tengo.

- A veces el alma necesita desahogarse para no caer más.

- Si que estás enfermo. No me extraña que Sinbad haya sido tu candidato.

- Estoy cansado.

- Hombres como tu y yo pelearemos siempre sin obtener recompensa.

La amargura es evidente en el mayor.

- A veces el solo romper las reglas es divertido.

- Yo no...

- No pido tu ayuda, en todo caso no intervengas.

- Es mi deber...

- Y lo cumples tan bien que el rey idiota yace en cama.

- ¿Cómo lo sabes?

El oráculo guarda silencio, como si dijera que es evidente para un magi.

- Eres un hombre herido... - menciona el rubio.

- ¡Grandísimo... !

- Solo por esta vez. Quizá te entiendo mejor que nadie.

- Je, si un día caes en la depravación, con mucho gusto me convertiré en uno de tus camaradas.

- No es para tanto - sonríe agridulce.

- De lo que te pierdes.

.

.

Imperio Kou.

Aladdin pasea por las calles luego de haber ido por unas manzanas para Kougyoku. Es por esquivar a una juguetona niña que da un violento giro que le hace tirar un fruto que se va rodando hasta caer a pies de una persona que lo levanta para devolverlo.

- Vaya, si que ha pasado el tiempo.

El magi queda clavado en su sitio. Perplejo, confundido, lleno de sentimientos divididos.

- Ey, hasta parece que no te alegra verme.

- ¿A... Alibaba... kun...?

- Que grosero. Si te reconocí bien pudiste hacerlo conmigo.

- Je je je es verdad, disculpa.

El instinto de Aladdin le previene de algo, acepta la manzana con reservas. Contempla a su amigo. Esos ojos dorados, la resplandeciente sonrisa, el cálido tono de su cabello, el mediador de Amón en la cintura. No hay lugar para dudas, es su adorado mejor amigo y aún así no le cuadra del todo. El mayor le rodea amistoso del cuello con un brazo, acortando distancia para susurrar al oído.

- ¿Qué te parece si vamos a un burdel para celebrar? Como en los viejos tiempos.

- ¡¿Eh?!

El alarmado muchacho palidece para posteriormente ponerse bien colorado.

- Ya no... ya... tengo a alguien.

- Ah pícaron, no vengas a presumir - curva los labios con belleza espectacular.

«- Que tonto. Me sentí extraño porque nos vimos hace mucho. Es claro que se trata de Alibaba-kun. »

El par vuelve, la convivencia es amena entre chistes y bromas. Así llegan al palacio. El esgrimista se detiene.

- ¿Todo bien Alibaba- kun?

- Ah si... me acordé de Kouen y...

- Dentro de poco me voy a casar.

- Oh, ¿enserio? Caramba y decir que te adelantarías. ¿Conozco a la afortunada?

Las mejillas del magi se colorean de rojo, sin embargo en su expresión no existe la duda o temor por lo que responde con aplomo.

- Kougyoku-one...

- Kouen.

- ¿Qué?

- Antes de que sucediera todo Kouen me ofreció casarme con ella para que pudiera recuperar Balbad. Si todo fuera distinto, sería mi esposa y no la tuya.

Aladdin traga duro, ¿es idea suya o ese comentario fue hostil? ¿Es que acaso su mejor amigo no aprueba su relación? O peor aún, sin darse cuenta le arrebató a la mujer que ama. Aprieta los puños. El esgrimista sonríe de nuevo.

- ¡De la que me salve! Kougyoku es muy bonita y agradable pero es más mi amiga. Hubiera sido muy incómodo ja ja ja. Espero que tengan hijos muy pronto. ¡Quisiera ser el padrino!

- Ah eh... con el tiempo je je je.

Para el mago no hay completa sinceridad en la declaración pero no insiste por temor. De por si no es adepto al conflicto pero Alibaba es una de sus grandes debilidades puesto a que al igual que su prometida es de las pocas personas a las que no tolera inportunar. Continúan su camino hasta que en medio del corredor principal se topan con la emperatriz que nada más verlos emprende carrera y se detiene para tomar de las manos al rubio.

- Oh Alibaba-chan - con emoción evidente - volviste...

- Pues si je je je.

- No creí que fuera posible, te extrañé tanto. Lamento tanto lo que te hizo Judal-chan.

La joven se sorprende del repentino apretón en sus manos que al poco son liberadas. ¿Acaso ha tocado un tema tabú? Debe serlo.

- Yo no...

- ¿Qué fue de Judal? - le cuestiona el muchacho - No lo he visto y la verdad es que me preocupa que se ponga violento al cruzarme con él.

- Lo envíe lejos - responde Aladdin en tono bajo - Judal-kun siempre ha sido más fuerte que yo y no tuve más opción que usar la sabiduría de Solomon.

- Así que no fue parejo, tenías la ventaja.

El de ojos zafiro aprieta los labios, agacha la cabeza y tiembla cual niño reprendido, avergonzado. No ha pasado un solo día en que no se sienta culpable por ello.

- Hice lo mismo con Hakuryuu. No debes sentirte mal - toca su hombro amigable - Queríamos protegerlos pero no escucharon. Hiciste lo que estuvo en tus manos.

- No lo creo.

- ¡No es momento para hablar de cosas tristes! - la emperatriz - ¡Deberíamos celebrar! Estamos casi todos juntos otra vez.

- ¡Es cierto! - el dueño de Ámon.

Aladdin asiente deprimido.

La pareja va en compañía de Alibaba saludando a todos. Kouen se muestra interesado en los conocimientos que pueda otorgar, Koumei apático al punto de ignorarle y Kouha molesto. Los prometidos le instalan en su habitación luego de informarle que cuenta con libre tránsito en el Imperio. Apenas se queda solo sale en busca de la única persona que no le saludó. ¿Acaso se esconde? Pero le conoce como a la palma de su mano, después de todo eran cómplices, ¿aún lo son? Basta ver su espalda al empuñar la lanza para saber que no solo ha perdido a Kougyoku.

«- No es más el Hakuryuu que esperaba. »

- Ey, qué onda.

El príncipe se gira para quedar pasmado y mudo de la impresión.

- Parece que has visto a un fantasma - silencio - ¿Qué te parece si dejamos el pasado atrás? También me equivoque. ¿Amigos? - extiende la diestra que es tomada con reservas.

- ¿Estás seguro Alibaba-dono?

- Claro. Jamás podría enojarme contigo. ¿Estás satisfecho con tu presente?

- No tengo derecho...

- Eso no fue lo que pregunté.

- Lo estoy.

- Si claro, ve a otro con ese cuento. Estoy furioso y no pretendo conseguir nada, solo divertirme. Estar a tu lado siempre fue interesante. ¿Qué te parece destruir un poco?

- Tu no... ¿Judal?

- Je. ¿Qué dices?

- Hice más que suficiente daño.

- Eso pensé - sonríe con tristeza.

- No tiene porqué terminar en tragedia.

- No asesinaré a nadie... creo.

- ¿Y tú?

- Nah morir ha de ser aburrido.

- ¿Qué tienes en mente?

- Solo por una vez ansío que la bruja piense en mi más que en el enano.

- Así que conviertas en un caos su realidad.

- Jamás dije que mi cerebro funcionara correctamente.

- Estás enfermo.

- Lo sé. Pero este es mi retorcido obsequio de bodas... juro que ese día nunca lo van a olvidar ja ja ja.

.

.

Aladdin está agotado luego de usar magia durante horas. Su cuerpo tiene dolorosas quemaduras en la mayor parte de la superficie. La mujer que ama falleció evacuado a su gente. Aún así las intensas llamas alimentadas por el rencor no ceden y arrasan con la capital. No hay más príncipes ni boda, siquiera castillo. Únicamente protege las cenizas de su felicidad. Y lo peor de todo es el rostro que tiene esta catástrofe.

- ¡¿Por qué Alibaba-kun?!

- ¡No debía ocurrir así! ¡Se me salió de las manos!

- ¡¿Por qué no escuchas Amón?!

Gritan al mismo tiempo, el djinn ha perdido la razón.

.

.

- ¡Ah!

El hijo de Solomon despierta alterado.

«- ¿Qué significa ese sueño? »

.

.

En otra habitación.

El oráculo ha sufrido la misma pesadilla, lo que no indica vaya a detenerse.

.

.

.

Notas finales.

Muchas gracias por el apoyo! ;\\\\\; lamento mucho la tardanza. Nos leemos en la conti y como siempre digo, magi es eterno!