Disclaimer: Los personajes son totalmente de Hajime Isayama, no me pertenecen, yo solo los utilizo para cumplir mis fantasías de fujoshi..

N/T): No me maten! Hahaha aún es martes asi que si cuenta como la actualización que tenia pensada.

"Me fui como GORDA en tobogán, Actualice 4 historias!, dos antiguas, una reciente y una nueva que acabo de postear, no se cual subiré primero, UFF!, en esas 4 verán este párrafo, hahaha los amo mis fantasmones!"

A mí no me gustan las mujeres.

Es más…

¡Qué estupidez andar con una chica!

—Ok, tienes que relajarte, tienes que concentrarte y sonreír—. Volví a repetir la misma línea una décima vez. —Qué ridículo me veo maldita cuatro ojos—. Podía observar su reflejó aguantando la risa.

—Levi, intenta sonreír relajado—. La miré sin emoción ni ganas.

—¿Así? —. Juro que es la mejor sonrisa que pude hacer.

—Se trata de hacerlo sentir cómodo y no darle la sensación de que vas a secuestrarlo con esa sonrisa psicópata—. La vi torcer los labios.

—Oye estamos perdiendo el tiempo, solo te llame para que me dieras unos consejos no para que me criticaras—. Me crucé de brazos girándome hacia ella.

—Lo sé, lo sé, mírate luces guapísimo pero esa expresión asesina alejaría a cualquiera—. Le rodé los ojos y me acomode mi chamarra.

—Bueno es lo que soy, no he tenido problemas con las mujeres Hange—.

—Él no es una mujer Levi—.

—Será lo mismo, ya sabes de lo que hablo—. Abro la puerta para salir de la habitación.

Camino hacia la sala escuchando cómo Hange viene detrás de mí.

—Estaré esperándote aquí cuando regreses, pediré pizza para perder el tiempo—. La veo arrojarse al sillón subiendo los pies a la mesita de centro.

—Solo no hagas un desastre y baja tus sucias botas de la mesa—. Me volteó los ojos.

A veces siento que ella está adoptando demasiado mis ademanes y eso me asusta un poco, además hoy solo es una salida casual, Hange me dijo que lo llevara al parque a caminar comprarle algún bocadillo y después a comer, cualquier momento para generar una buena platica y conocernos, eso fue lo que dijo ella.

Salí del departamento enviándole un mensaje al chico mientras bajaba en búsqueda de mi motocicleta, me monte acomodándome, Eren me contestó que estaría en la explanada esperándome, sin más tiempo que perder salí en su búsqueda, a diferencia de la noche anterior donde tomé el camino más largo para tenerlo abrazado a mí por más tiempo, ahora tomé el camino más corto, obviamente lo hice para no hacerlo esperar.

Aparco en el mismo sitio que la vez anterior, sin bajarme de la moto me quito el casco buscando al chico al cual vine a recoger, por fin logro divisarlo no muy lejos, caminaba tranquilo con una sonrisa, debo de admitir que se ve muy bien con esos jeans ceñidos y esa playera azul con la camisa a cuadros de tonos rojos que le quedaba suelta, él tipo es guapo y sé que lo sabe.

—Hola Levi, lamento si te hice esperar—. Me da un rápido beso en la mejilla como saludo.

—No, no te preocupes prácticamente acabo de llegar—. Le entrego el casco para que se lo coloque.

—Bueno ¿A dónde iremos?—. Se coloca el casco y sé que me está sonriendo aunque no pueda verlo

—Podemos ir al parque para platicar un poco—. Me froto la nuca nervioso. —Mira la verdad no sé qué hacer en una cita—. Dejé los pretextos encogiéndome de hombros.

—El parque está bien—. Termina por reír y subir detrás de mí

—OK entonces sujétate—. Esperé a que se acomodara y comencé a avanzar ya que sentí un fuerte agarre.

El parque no quedaba tan lejos de ahí, prácticamente estábamos a15 minutos de camino, manejen lo más decente posible para no asustar al chico, sé que aún no se acostumbra mucho al movimiento de la moto, porque puedo sentirlo tensarse durante el trayecto, busco un lugar donde aparcar y espero a que Eren baje con cuidado para después yo bajar.

¿Que se supone que haga ahora?, hubiera leído algo en internet sobre qué hacer en las primeras citas, no es que no las tuviera, pero en la mayoría no hablábamos mucho y nunca nos volvíamos a hablar después de eso, soy una horrible persona maldita sea.

—Levi—. Noto una mano agitándose frente a mí. —¿Estás bien?, Te quedaste pedido en tu mente un rato—. Me mira una tanto desconcertado.

—Estaba pensando que hacer—. Espero se tragara mi mentira.

—Qué te parece si vamos por un helado y platicamos—. Se coloca el casco debajo de su brazo y me indica que lo siga.

Parece ser que él sabe lo que se hacen estas salidas, solo espero poder relajarme un poco para lograr todos los consejos que me dio la loca y funcionen.

Observo a Eren adelantarse unos pasos y lo sigo intentado mantener la mirada fija en su espalda, no mires, no mires, no mires, oh mierda el tipo tiene un trasero de diez, doy unos cuando pasos más colocándome a su lado tratando de sacar de mi mente lo que acabo de ver.

—Debería ser yo quien lo cargue—. Le retire el casco para yo llevarlo bajo mi brazo.

—No me molestaba en lo absoluto—. Me sonríe y yo solo intento devolverle la sonrisa.

Compramos un helado, hubiera dado lo que fuera por haberle tomado una foto a la chica que nos atendió, estaba demasiado amable con Eren hasta que nos vio tener una discusión por quien debería pagar, cuando le dije que yo lo había invitado a salir y yo me encargaría de pagar todos los gastos de día, su cara se trasformó en una mueca, mientras le pagaba tenía que morderme la lengua para no reírme en su cara.

—Creo la chica se decepcionó cuando se enteró que veníamos juntos—. Se rio entre dientes probando su helado.

—Le rompimos todas sus esperanzas—. Los dos reímos y seguimos caminando.

Lo observaba de reojo lamer su helado y como si mi cerebro conspirara en contra mía lo veía en cámara lenta, Hange tiene razón, soy un jodido pervertido.

Terminamos por sentarnos debajo de un árbol mirando de fondo el lago del parque, agradezco que Eren sea buen conversador, hablamos de cualquier tema que se nos viniera a la mente, incluyendo la historia ridícula que nos contaron nuestros amigos de la manera en la que se conocieron.

—¿Levi?—. Eren y yo nos giramos ante el llamado.

Divise a un costado nuestro a una mujer no muy alta de cabello castaño, estoy seguro que la he visto en otro lado, a juzgar por sus cortos shorts de deporte y su top que apenas la cubría, deduzco que la he visto en el gimnasio donde entreno, no recuerdo su nombre para ser sinceros pero ella parece muy emocionada de verme.

—Sí, hola...—. Entrecerré los ojos intentando recordar su nombre.

—Soy Petra, entrenó con Erwin pero siempre me gusta verte entrenar—. Su voz chillona me sacó de quicio.

—¿Que te trae por aquí Petra?—.

¿Por qué no se va de una vez?.

—Entrenar no es obvio—. Hace una pose señalando su cuerpo.

La mujer está buena, si no fuera por su voz y esa actitud intentaría algo con ella, pero por el momento solo quiero pensar en una sola persona.

—Me alegro por ti—. No sé qué más seguir en la conversación y miro a Eren quien observa a Petra con recelo. —Mira, te presento a Eren, él es...—. ¿Que se supone que somos?.

—Soy el amigo de Levi—. Eren le sonrió como a cualquier persona.

Ambos se miraban a los ojos como diciéndose algo, como si pudieran hablar mentalmente, los miré unos segundos esperando que uno de ellos rompiera el contacto.

—Bueno, solo quería saludarte, te veo en la práctica—. Su intento de sonrisa coqueta fue un fracaso. —Adiós Eren—. Eso fue más cortante de lo que imaginé.

—En verdad tienes admiradoras—. Me giré sin saber que contestar.

—Que va, no sabía quién era—. Intento restarle importancia.

Ahora que lo pienso Eren no tiene nada que enviarle a las mujeres, los pechos al final no son importantes para mí, si nos ponemos a comparar, Petra no tenía tanto trasero como Eren, comienzo a mirar a más mujeres que pasan tratando de encontrar algo de lo cual el chico pueda tenerles envidia pero sigo firme en mi postura, no tiene nada de qué preocuparse.

Su teléfono suena interrumpiendo nuestra conversación, lo veo torcer la boca cuando ve el nombre del contacto, no me quisiste ver curioso así que solo seguí mirando a nuestro alrededor.

—¿Qué quieres?—. Jamás creí pudiera usar ese tono de voz tanto frío. —Estoy ocupado, no, oye mira puede ser otro día, eres un maldito irresponsable—. Gruñe apretando el puente de su nariz. —Sí, si, como sea, te veo en la entra, no sé en cuanto tiempo solo espérame ya voy—. Colgó suspirando con fuerza.

—¿Está todo en orden?—. Pregunté un tanto contraído pues se veía molesto, molesto en serio.

—Lo siento Levi, debo volver a la universidad—. Se levanta sacudiendo los pedazos de hierba que se quedaron adheridos a sus jeans.

—Puedo llevarte, no es problema—. Me levanto imitándolo.

Lo veo hacer una mueca y ya no sé si es por la anterior llamada o por mi ofrecimiento.

—Está bien, solo porque necesito llegar pronto—. Dice resignado, no sé cómo tomar esa reacción.

Caminamos de regreso hacia donde aparqué, le volví a entregar el casco y retomamos caminó hacia su universidad, seguramente alguno de sus compañero habló para decirle de alguna mala calificación, que se yo, o un trabajo, después le preguntaría, eso me daría el pretexto de volver a salir con él.

Esta vez no baje de la moto, espere a que estuviera frente a mí para devolverme el casco, tomé aire y decidí volver a invitarlo pero se me adelantó.

—Oye Levi, me divertí mucho, pero no soy estúpido—. Me sonríe con tranquilidad.

Wow, esperen, ¿De qué está hablando?.

—No creo entender a qué te refieres, estoy completamente seguro que no dije nada sobre qué fueras estúpido—. Lo miro sin entender.

Porque es eso, no entiendo que está pasando y porque de la nada dijo tal cosa.

—Lo que quiero decir es que me divertí mucho hoy, pero no soy quien para estar saciando la curiosidad de un hetero, no creo pueda funcionar entre nosotros, así que no lo tomes a mal pero no quiero hacerte perder el tiempo y viceversa—.

No, no, no y no.

Era lo único que se repetía en mi cabeza, maldita sea, me está desechando completamente y ni siquiera lo intentamos, no puedo ser un desastre con ambos sexos.

—Espera, yo no estoy jugando, yo... —

—Eren por fin llegaste date prisa—. Esa maldita voz me interrumpió.

Me asomé por un costado del cuerpo de Eren y ahí estaba, su ex novio, nos miraban con cara de pocos amigos cruzándose de brazos moviendo el pie impaciente.

—¿Creí habías dicho que terminaron? —. Seguro Hange me mataría por la cara que estaba haciendo en este momento.

—Lo hicimos, pero eso no quita que estudiemos en la misma universidad y peor aún que tengamos proyectos juntos—. Se encogió de hombro mirando al tipo que tenía cara de caballo.

—Oye no puedes simplemente terminar esto, vamos, estamos en plan de conocernos—. Intente sonreír y creo lo hice bien porque recibí una sonrisa de vuelta.

—No puedes terminar algo que no empezó Levi, cuídate mucho, me alegro de haberte conocido—. Se dio media vuelta y se marchó.

Y aquí estoy yo, parado como idiota observando cómo se va, dejándome con una mueca de desconcierto y un sentimiento que no sé definir, no hubo un beso de despedida, solo se giró y se largó, Puedo jurar que vi una sonrisa burlona en la cara de ese jodido equino, me coloque el casco y salí de una manera no muy discreta ya que el motor hizo suficiente ruido para que todos los que estuvieran al rededor me escucharan.

Maldita mi suerte.

—¿Qué tal te fue? —. Hange borró su sonrisa en el momento en que vio mi semblante.

—No quiero hablar del tema—. Dije tajante y seguí de largo a la cocina.

—¿Tan malo fue? —.

—Me bateó Hange, prácticamente me dio las gracias y un suerte para la próxima, solo le faltó estirarme la mano para despedirse—. Gruñí abriendo la caja de pizza a medio comer metiéndome un pedazo a la boca sin importarme que estuviera fría.

—¿Ese chico lindo te bateo?, pero si tiene cara de no romper ni un plato—. Me miró sin dar crédito y yo fruncí más el ceño.

—Creí le gustaba o que se moría por mí—. La escuche soltar una carcajada.

—Cielos enano, no creí tuvieras el ego tan Grande—. Se limpió las lágrimas de su anterior risa.

—El tipo parecía demasiado interesado, no entiendo que lo detuvo—. Refunfuñé mordiendo de nuevo la rebanada que tenía en la mano.

—Tal vez hiciste algo que lo incomodara o que le diera otro tipo de ideas—. Cruzó los brazos sobre el desayunador.

Me quedé pensando por un momento mientras masticaba lo comida, ahora que lo pienso, como mucho cuando estoy ansioso, concéntrate Levi, ¿Que hice mal?, solo estuve todo el día perdido en ese estúpido chico guapo y obviamente no pude dejar de comprarlo con algunas mujeres pero es que él no tenía nada que envidiarles.

Esperen...

—Soy un pendejo—. Suelto la rebanada de pizza dándome una palmada en la cara.

—Qué bueno que te des cuenta—.

—No puedo creerlo, estuve todo el día observando que el tipo era guapo y lo comparé con otras mujeres—.

—Quiero creer que lo hiciste discretamente—. Torció la boca mirándome molesta.

—Se supone que sí, eso creo, oh vamos, estaba perdido en mi mente—.

—Eres un verdadero pendejo Levi—. Negó con la cabeza y solo pude chasquear la lengua.

—¿Qué se supone que haga ahora?, ¿Escribirle? —.

—Sí, pero no ahora, no seas tonto—. Me detuvo en mi intención de sacar el celular.

—¿Entonces cuando? —. Me quejé.

—Levi—. Se aclaró la voz y supe que lo que me diría sería muy en serio. —Este chico, Eren, ¿En verdad te gusta?, quiero decir, Sería muy cabrón de tu parte utilizarlo para quitarte la espinita de saber si en verdad puedes tener algo con él y si no funciona hacerle justo lo que él acaba de hacer contigo, claro, conociéndote le dirías eso después de cogértelo—. La miré con la boca abierta claramente ofendido.

—No sé qué clase de persona crees que soy pero no haría eso—. Me hizo una expresión que se traducía como un "¿En serio?".

—Levi, somos amigos y como tú mejor amiga te lo digo, eres un idiota en esto de las relaciones, a veces pienso que toda tu inteligencia emocional está en tu entrepierna—.

Ouch.

Suelto un gruñido de fastidio y camino de regreso a la sala tirándome en el sillón, escuchó a Hange llámeme pero no quiero voltear, prendo la televisión y me dispongo a buscar algo bueno que ver.

—Levi, no evadas lo que te estoy diciendo—. Se dejó caer a un lado mío.

—No lo evado, me gusta el chico ok, pero tengo miedo de que mi... —. Le señaló mi entrepierna con ambas manos. —No responda al 100, ¿Entiendes?, ¿Qué tal si al final no puedo estar bien con él? —.

—¿Por qué solo piensas en sexo?, es un ser humano, tiene sentimientos, idiota, al igual que tú, oh eso creo, deja el sexo en segundo plano, gánatelo primero y lo otro fluirá naturalmente—.

—Pero... —. Me golpeó el brazo con un puño notándose fastidiada. —Ok, ok, primero gustarnos y después coger—.

—Eres increíble—. Resopló rodándome los ojos.

Nos quedamos viendo una película hasta tarde, seguimos platicando de otras cosas, criticando lo que veíamos hasta quedarnos dormidos, Hange es una persona muy especial en mi vida, a veces me dice cosas que me lastiman el ego, pero sé que ella solo busca lo mejor en mí y es algo que valoro mucho, solo que no quiero decirle, se sentirá más especial de lo que ya se siente.

Seguí el consejo de la loca, esperé hasta el lunes para comunicarme con Eren, le mande mensaje pero no recibí respuesta, decidí darle tiempo, pero ya paso más de una semana y aún no responde mis mensajes, en verdad me estoy poniendo ansioso, no quiero pedirle a Erwin que hable con su novio para que Eren me vuelva hacer caso, ahora que lo pienso con ninguna mujer me eh puesto tan desesperado por volver a saber de ella, me enoja demasiado y más tener que ver la cara de su maldito ex cuando viene a entrenar.

—Levi, ¿Te inscribirás al torneo que hará el gimnasio? —. Estaba tan perdido en mis pensamientos que no noté cuando Erwin me habló.

—¿Cuál torneo? —. Lo miré con una ceja levantada.

—¿No Estás prestando atención? —. Me miró fastidiado. Solo negué con la cabeza y los labios apretados. —El torneo que hacemos cada año para alentar a todos los alumnos enfrentándose entre ellos y demuestren sus avances—.

—Sería injusto que alguien se enfrente a mí, ¿No lo crees? —.

—Puedes sorprenderte, muchos ya están a nuestro nivel—. Me miró divertido.

—Aja, como sea, no lo haré, no me apetece lastimar a alguien—. Me estire un poco alistándome para entrar a mi clase.

—Igual deberías venir para apoyar a tu grupo—. Me palmeó el hombro y se alejó a los vestidores.

Supongo tiene razón, debería ir a ese torneo, más que nada para distraer la mente y dejar de pensar en ese mocoso.

Tomé posición en la zona de entrenamiento esperando a que todos tomaran su lugar para empezar el calentamiento.

—Instructor—. Gire hacia el chico calvo que me hablaba. —Hoy no dará la clase tan pesada, ¿Verdad? —. Se escuchó un tanto nervioso.

—Qué bueno que lo dices, porque nuestro buen instructor Smith me puso de malas y tú me diste una buena idea—. Veo cómo todos los practicantes voltean a ver al chico con odio y este se encoge de hombros.

Bueno, por algo siguen en mi clase, son pesadas pero obtienen lo que viene a buscar y yo obtengo una buena paga por ese estilo masoquista que ellos llevan al venir conmigo.

Me estiro relajando mi cuerpo, que buena rutina tuvimos, no me había desahogado tan bien en un buen rato, bueno, no puedo decir nada de los jadeantes y derrotados practicantes, admito que tengo un poco las mejillas rojas por el esfuerzo, pero los muchachos parecen estar morados al grado de casi perder el conocimiento.

Me despedí de todos encaminado a darme una ducha, sentía mi cuerpo arder, necesitaba con urgencia el agua helada, suspiré de gusto cuando la fría agua golpeó mi espalda.

Salí sintiéndome como nuevo, seque rápidamente mi cabello y me cambié de ropa, me apresure para regresar a mi departamento, antes de cruzar la puerta de salida observé el letrero sobre la competencia amistosa de la que me hablaba Erwin, la verdad no le ponía mucha atención a los comunicados, siempre terminaba enterándome el mismo día, la competencia sería en tres días, no estaría mal venir a dar un vistazo a mis practicantes, ellos deberían estar muy por encima de las demás clases, no es por alardear pero soy buen instructor.

Salí del lugar y estornudé un par de veces, como odio la contaminada de esta ciudad, solo hace que te pique la nariz.

Estaría menos molesto si hubiera sido la contaminación la que me hiciera estornudar, ahora estoy en cama con una maldita caja de pañuelos a aún lado, mande a Hange a conseguir medicamento para intentar sobrellevar este resfriado lo más rápido posible, me daba un asco estar enfermo, la nariz no para de escurrirme, la fiebre me hacía sudar, me siento completamente incómodo, solo espero estar mejor para ir a ese estúpido torneo.

Ya dejare de quejarme, ¿Que más podría salir mal?.

N/T): Voy a intentar darle una revisión y una arregladita a los primeros tres cap de esta historia, por el momento denme un respiro.

-Que el universo te sonría.

B.