Descargo la responsabilidad: no soy dueño de nada. Tan solo de mi imaginación, que es la que ha creado esta historia.

Nota del autor: en este capítulo se da un salto en el tiempo de aproximadamente unos dos años desde el anterior. Siento haber tardado tanto en subir, estoy con los últimos exámenes y quiero aprobar y descansar todo el verano. Espero que disfrutéis y comentarios! :) P.D. Quiero felicitar al guapísimo Chris Evans por su cumpleaños, porque si hace treinta y cuatro años no hubiese nacido, Romanogers no sería real.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

A Steve este día del año no le gustaba en absoluto, sobretodo porque le recordaba lo viejo que era. Aunque físicamente aparentaba tener casi treinta años, biológicamente tenía casi cien (y sin exagerar). El día de su cumpleaños tendría que ser un día especial para él, sobretodo habiendo nacido en una fecha tan simbólica como el 4 de julio, un día tan especial para la nación americana. Pero no era así. No le gustaba, y no era porque su vida ahora no fuese buena, en realidad, no podría irle mejor. Tenía un trabajo que le encantaba (aunque en ocasiones le apetecería renunciar), la persona a la que quería estaba a su lado, y lo mejor, pronto tendría una familia, algo que siempre había querido. Todo era porque su cumpleaños le recordaba aquellos tiempos en los que su madre estaba sola con él, soplaba las velas en un pequeño pastel hecho por su madre y su único regalo eran unas nuevas pinturas para dibujar.

Este año iba a ser diferente. Tony se había propuesto hacer una super fiesta para celebrar los casi cien años del Capitán América, y había invitado a media Nueva York, aunque muy amablemente Steve le había pedido que quería algo tranquilo y relajado. Estaba atándose la corbata cuando Natasha asomó por la puerta con un precioso vestido de color negro que disimulaba (más o menos, porque estando de ocho meses, no hay mucho que ocultar) su barriga de embarazada.

"Tony a llamado, dice que los invitados han empezado a llegar" dijo Natasha acercándose a él por detrás, "y si no nos damos prisa, acabarán comiéndose todo el bufete que ha encargado".

"Bueno, ya estoy casi listo" dijo mientras se intentaba atar la corbata, "no entiendo como se me da tan mal atarme el nudo, antes lo hacía sin abrir los ojos" dijo con tono de frustración.

"La falta de práctica" dijo ella agarrando el nudo, "llevas bastante tiempo sin hacerte muchas corbatas" dijo con una sonrisa terminando de atarlo, "ya está" dijo mirándolo a los ojos. "Estas guapísimo" dijo después de un rato.

"Tu si que estás guapísima" dijo él con una sonrisa, acercándola a él todo lo que la barriga le permitía y dándola un beso en los labios. Un beso que acabó siendo algo caliente, un beso que gritaba necesidad. Desde que Natasha se había quedado embarazada, las hormonas no habían permitido que su relación en la cama fuera tan fluida como antes, sobretodo estos últimos dos meses. Aunque cuando ella lo necesitaba, Dios, el mejor sexo de su vida.

"Sabes" dijo Steve al cabo de un rato, "podríamos quedarnos en casa y disfrutar de la noche tú y yo solos" dijo con una sonrisa.

"Me encantaría" dijo ella con una sonrisa, "pero Tony se ha esforzado muchísimo en organizar esta fiesta, y sería muy feo llamarle y dejarle colgado ahora" dijo ella mientras Steve ponía pucheros. "Pero te prometo que acabaremos con el beso más tarde" dijo mientras lo cogía de la manga y lo sacaba fuera de la habitación, directamente al apartamento de Tony.


Cuando llegaron a la Torre de los Vengadores, la fiesta ya había comenzado. Había mucha gente, demasiada para el gusto de Steve, la música sonaba a través de los altavoces y la gente parecía disfrutar con la comida y la bebida. Cuando llegaron junto a Tony, este le dio un fuerte abrazo a Steve.

"¡Feliz cumpleaños grandullón!" dijo mientras se apartaba.

"Gracias Tony" dijo Steve con una sonrisa. Mirando a su alrededor no reconocía ninguna cara, tan solo la de amigos cercanos como Sam, Bucky, Clint y Laura, la agente Hill y Furia, Wanda y Rhodey. Al resto de los invitados no los había visto nunca, por lo que supuso que debían ser conocidos de Tony.

"Madre mía, estás enorme pelirroja" dijo Tony acercándose a Natasha para abrazarla.

"Yo también me alegro de verte, Stark" dijo ella con cara de asesina.

"Era una broma Romanoff" dijo él con una sonrisa, "¿cuánto queda para que el pequeño Rogers llegue a este mundo tan cruel?" preguntó mirando a su barriga de embarazada.

"Menos de un mes" dijo ella, "y el mundo no es cruel, los crueles son las personas que viven en él" dijo llega alejándose para saludar a Laura y a Wanda.

"Sabe donde atacar, ¿eh?" dijo Tony con una sonrisa acercándose a Steve. "Y dime, ¿te gusta tu fiesta?" le preguntó.

"No conozco a la mitad de esta gente" dijo mirando a su alrededor, "y si no recuerdo mal, te dije que quería algo más intimo" dijo mirando a Tony.

"Intenté contactar con todos nuestro amigos, pero la mitad están trabajando o no pueden venir" dijo mirando a la gente. "Pero no te preocupes por la gente que no conoces, si te hablan lo único que tienes que hacer sonreír y asentir mientras te cuentan alguna historia" dijo mirándolo, "eso es los que hago yo" dijo con una sonrisa.

"Está bien, lo haré" dijo Steve.

Cuando Tony se alejó para hablar con algunos invitados, Steve prefirió irse directamente hacia la gente que conocía, sus amigos, con los que hubiera preferido celebrar su cumpleaños. Llegó al lado de Sam y Bucky que, como no, estaban discutiendo. Esta vez de coches. Sam pensaba que la mejor marca de coches deportivos era Ferrari y Bucky, con tal de llevarle la contraria, decía que era mejor un buen Jaguar. A veces le sorprendía lo rápido que su mejor amigo se había modernizado después de todo el tema del Soldado de Invierno.

"¡Hey campeón, feliz cumpleaños!" dijo Bucky mientras le abrazaba.

"Gracias Buck" dijo él con una sonrisa.

"¿Cómo te sientes al cumplir casi cien años?" preguntó Sam mientras le daba un abrazo.

"Pues mayor" dijo Steve riendo, "¿cómo quieres que me sienta?" preguntó.

"Pues yo quiero tener ese cuerpo cuando cumpla tu edad tío" dijo Clint mientras se acercaba por detrás. "Feliz cumpleaños" dijo mientras le daba la mano.

"Gracias Clint" dijo Steve, "¿dónde está Laura?" preguntó mirando a su alrededor.

"Está en la zona del bar, con tu chica, hablando de bebés y de pañales" dijo sonriendo.

"¡Puf! Pues mejor me acerco luego a saludar" dijo mirando a la zona del bar, localizando a Natasha y las chicas hablando. "Llevo más de cuatro meses hablando con Nat solo de ese tema" dijo frotándose la frente.

"Y lo que te queda" dijo Clint, dándole una palmada en el hombro.

"Por cierto, ¿conocéis ya el sexo del bebé?" preguntó Bucky mientras bebía de su cerveza.

"Si" dijo Steve con una sonrisa, "desde hace meses en realidad" dijo mirando al grupo de chicos.

"¿Y qué va a ser, un pequeño Capitán América o una pequeña Viuda Negra?" preguntó Sam con curiosidad.

"Es una sorpresa, no queremos decirlo hasta que no nazca" dijo Steve.

"Venga tío, dínoslo, no se lo vamos a decir a nadie" dijo Bucky.

"Lo siento amigo" dijo Steve encogiendo los hombros, "por mi no hay problema, pero la decisión es de ella, y en mi opinión, tiene más decisión la madre que el padre" dijo Steve mirando a su amigo.

"Steve tiene razón" dijo Clint, "además, en mi opinión, no lo dices porque tienes miedo de Natasha" dijo riendo.

"Eso también amigo, eso también" dijo Steve riendo.

Durante toda la noche, los chicos estuvieron hablando de trabajo, fútbol, política, etc., mientras las chicas no paraban de hablar de bebés, cunas, pañales, ropa, etc. Una vez llegadas las doce de la noche, Steve y Natasha decidieron irse a su apartamento a descansar, ya que, estando de ocho meses, su cuerpo la pedía meterse en la cama. Al igual que si la pedía levantarse, ella se tenía que levantar.

La fiesta no había sido del todo mala. Cuando los invitados se acercaban a él, hacía lo que Tony le había dicho que hiciera, sonreír y asentir con la cabeza. Había intentado estar toda la noche cerca de sus amigos, compartiendo risas con ellos y hablando de cualquier tontería que se les pasase por la cabeza.

Cuando se despidieron de todo el mundo y se fueron hacia su apartamento, Natasha se quedó dormida en el coche, por lo que no pudieron terminar con lo que habían empezado esa tarde. Pero no le importaba, porque ya solo tenerla a su lado era algo especial, algo con lo que nunca habría imaginado. Y aunque la fiesta no había sido como él había querido que fuera, este había sido el mejor cumpleaños de su vida.