Descargo la responsabilidad: no soy dueño de nada. Tan solo de mi imaginación, que es la que ha creado esta historia.

Nota del autor: quiero agradecer todos los comentarios, estoy muy agradecida de que os guste mi historia. Esta historia la escribo como algo que me ha pasado personalmente y que ahora la recuerdo con gracia, aunque en su día no la tuviera. ¡Espero que os guste y comentarios! :)

DOS CANGUROS SÚPER DUROS

Steve y Natasha llevaban tiempo sin poder disfrutar un rato ellos solos. Desde que James había nacido, todo había sido diferente. No tenían tiempo para ellos, y si lo tenían, les asignaban una misión o algo por el estilo para "mantenerlos ocupados". Ahora que James tenía tres años y tenían una noche libre, querían aprovecharla. Él pequeño Rogers ya no era un bebé, y era más fácil de cuidar. Por eso, decidieron llamar a sus amigos, Bucky y Sam para que se quedaran con él. Bueno, en realidad la idea de que se quedara con ambos fue de Natasha, ya que no se fiaba de uno solo para cuidar de James. De echo, en un principio quería dejarlo con Wanda, ya que se fiaba mucho más de ella sola que de Bucky y Sam juntos, pero estaba en una misión en Europa.

La noche del viernes llegó rápido, y Steve y Natasha ya estaban listos cuando llamaron a la puerta. Steve se acercó a abrir con James en brazos e invitó a entrar a sus dos mejores amigos.

"Pero mira que guapo estás Rogers" dijo Sam mientras le miraba de arria a abajo.

"Gracias" dijo mientras entregaba a James a Bucky, que lo cogió con facilidad. "¡Nat, ¿estás lista ya?!" gritó Steve a través del pasillo.

"Si, ya estoy" dijo Natasha mientras salía de su dormitorio, repasando por quinta vez su bolso, por si acaso la faltaba algo. "A ver, nada de darle guarrerías a James, ni siquiera para callarle si coge una rabieta. Podéis llamar a la pizzería, pero la pizza la pagáis vosotros. También a un par de cervezas en la nevera." dijo Natasha mientras les miraba fijamente. "Ah, y antes de las nueve quiero que James ya esté en la cama durmiendo. Ya podemos irnos Steve." dijo mientras se dirigían a la puerta.

"Bueno, nos vemos más tarde. Portaos bien" dijo Steve mientras salían del apartamento.

"Bien James, papi y mami se han ido, ¿qué quieres hacer?" preguntó Bucky al niño que tenía en brazos.

"¡Peli!" gritó el pequeño en brazos de su "tío".

"¿Quieres ver una peli?" preguntó Sam acercándose a la estantería donde tenían diferentes películas. "¿Y cuál quieres ver?" preguntó inspeccionando todas las que había. "¿Le ponemos Pulp Fiction? Es un clásico del cine" dijo con una sonrisa. "¿La has visto no?" le preguntó con tono burlón a Bucky.

"Si" dijo mirando a Sam con cara de asco. "Y creo que con esa película le podemos traumatizar para toda su vida" dijo poniendo a James en el suelo. "¿Por qué no le preguntamos a él que quiere ver?" preguntó.

"Lo que quieras" dijo Sam. "James, campeón, ¿qué peli quieres ver?" preguntó Sam mientras se agachaba para estar a la altura del pequeño.

"Dumbo" dijo el pequeño sonriendo.

"Vale, pues entonces Dumbo" dijo Sam levantándose y cogiendo la película.

Sam, Bucky y James sentaron en el sillón y vieron la película tranquilamente. Cuando la película terminó, James comenzó a quejarse porque tenía hambre, a si que Bucky decidió llamar a la pizzería, como le había dicho Natasha. Cuando la pizza llegó, los tres comenzaron a comer tranquilamente, hasta que a Bucky se le ocurrió la pregunta del siglo.

"James, ¿quién es tu tío favorito, Sam o yo?" preguntó mientras se acababa un trozo de pizza. Sam le miró confuso y luego miró al niño con curiosidad, esperando una respuesta.

"Los dos" dijo James con una sonrisa.

"Ya, pero si tuvieras que elegir a uno solo, ¿a cual elegirías?" insistió Bucky. Sam y él no se llevaban mal, pero les gustaba mucho picarse entre ellos, sobretodo desde que había nacido James, se peleaban para ver quien era el mejor "tío" para James.

"Pues... ¡a los dos!" dijo el pequeño. "Mamá dice que no está bien tener un favorito y que hay que querer a todos los tíos por igual" dijo mientras comía un trozo de pizza.

"¡Ja! Te ha salido el tiro por la culata" dijo Sam riendo, mientras miraba a Bucky.

"Bueno, ya veremos" dijo Bucky mientras se levantaba del suelo, donde estaban sentados comiendo. Se dirigió a la puerta principal, cogió su chaqueta y salió por ella. Sam y James se miraron confusos, pero siguieron comiendo sus respectivos trozos de pizza.

Un rato después, Bucky volvió al apartamento con una bolsa en la mano. Llegó a la cocina y sacó lo que había comprado. Un bote de helado de chocolate y galletas. Lo llevó al salón con tres cucharas y se sentó en su sitio.

"Mira James que postre a comprado el tío Bucky" dijo entregándole la cuchara y enseñándole el bote y las galletas. "¿A que ahora cambias de opinión?" le preguntó al pequeño, mientras este se abalanzaba a abrazar a su tío.

"Eso es chantaje, ¡le estás comprando con helado y galletas!" dijo Sam indignado. "Además, Natasha nos a prohibido darle esto para cenar" dijo.

"Ya, ¿pero Natasha está aquí?" preguntó Bucky, mirando a Sam fijamente.

"No" dijo Sam. "Pero aun así ella es su madre y tenemos que hacer lo que ella nos diga" dijo, "¿qué pasa si James se pone malo y nos echan la bronca?" dijo señalando a James, "no me apetece tener a la Viuda Negra como enemiga" dijo susurrando para que James no se enterase. Querían mantener sus identidades en secreto para que al pequeño no le pasase nada. Aunque todos sabían que llegaría el momento en el que se tendría que acabar enterando.

"Bueno, ¿y qué hago yo ahora con todo este helado y con las galletas?" preguntó.

"¡Comer!" dijo el pequeño con alegría.

"Pero mamá a dicho que no puedes comer helado por la noche" dijo Bucky al pequeño que tenía en brazos.

"Pero yo quiero helado" dijo, con cara de pena.

"Lo siento amigo, otro día nos lo comemos, ¿vale?" dijo Bucky mientras se levantaba y dejaba el helado en el congelador y las galletas en la despensa.

"Vale" dijo el pequeño con pena.

"Oye amigo, ¿qué te apetece hacer ahora?" dijo Sam mientras se acercaba al pequeño.

"Mamá dice que después de cenar hay que ducharse, lavarse los dientes y meterse en la cama" dijo el pequeño.

"Bueno, pues vamos a darte una ducha" dijo Sam con una sonrisa.

Sam y James se dirigieron hacia el cuarto de baño del pequeño mientras Bucky limpiaba un poco el salón. La ducha comenzó bien, pero cuando a James le tocaba enjabonarse con la esponja, saltó de la bañera y se dirigió corriendo hacia el salón. Sam salió detrás suya, pero era imposible atraparle. Había heredado la velocidad de su padre y la forma de escabullirse de su madre, además de que tenía la ventaja de ir mojado. Se subió al sillón riendo, tirando a su paso una pequeña figura de cerámica que tenían sus padres en la mesilla. Bucky se unió a la captura del pequeño, pero fue imposible. Cada vez estaban a punto de atraparlo, se volvía a escapar. Después del sillón, se dirigió a la cocina, donde agarró el mantel encima de la mesa, tiró de él y la caja de la pizza, que aun contenía un par de trozos, cayó al suelo, ensuciándolo. Después, se dirigió hacia la estantería donde estaban todos los libros y comenzó a tirarlos. Bucky lo cogió, pero consiguió escurrirse entre sus brazos y se dirigió hacia su habitación, donde cogió una pistola de juguete que disparaba dardos con ventosa. Comenzó a disparar y dio a varios cuadros que sus padres tenían colgados en el pasillo. Sam fue rápido y lo cogió, llevándole a la bañera de nuevo y terminando de bañarle.

Tras el baño, se lavó los dientes y se metió en la cama. Tras comprobar que estaba dormido, Sam y Bucky comenzaron a recoger lo más rápido que pudieron, pero no les dio tiempo. Mientras colocaban los libros en la estantería, Steve y Natasha entraron por la puerta. Cuando de encontraron el desastre en su casa, Natasha rápidamente miró a Sam y Bucky.

"¡A sido James!" gritaron a la vez.

"¿Cómo que a sido James?" preguntó Steve confuso.

"Verás, después de la cena, Sam se lo llevó a la ducha, pero mientras se enjabonaba, salió de la bañera y comenzó a destrozar el salón, y parte del pasillo" explicó Bucky, "y este ha sido el resultado" dijo mientras señalaba el salón destrozado.

"¿Y dónde está James ahora?" preguntó Natasha mientras miraba a su alrededor con el ceño fruncido.

"Acabamos de acostarle" dijo Sam mientras colocaba otro libro en la estantería.

"Vale, ya hablaré con él mañana" dijo mientras se dirigía a la cocina. "Podéis iros chicos, Steve y yo recogemos esto, muchas gracias por todo" dijo.

"Bueno, pues nos vemos mañana" dijo Bucky mientras él y Sam cogían sus chaquetas y se dirigían a la puerta.

"Chicos, ¿qué hace aquí este bote de helado?" preguntó Natasha mirando en el congelador.

"Hasta mañana" dijo rápidamente Bucky mientras salían del apartamento.

Steve miró confundido a Natasha. No pasaba nada, ya lo descubriría más tarde, y la bronca se la llevarían igual.