Muchas gracias por el apoyo a este triste intento de historia. No saben cuanto agradezco su apoyo.
Como siempre nada me pertenece, yo solo ocupo los personajes sin fines de lucro.
Capítulo II. La historia de un niño.
Era otoño cuando sucedió, las últimas cosechas habían sido recolectadas, las suficientes para que el reino no tuviera problemas para el invierno. Los reyes estaban de viaje en el reino de corona por asuntos de seguridad en las aguas que se usaban para el transporte, en los últimos meses los barcos que iban de Arendelle a Corona y viceversa habían sido saqueados por bandidos, no se sabía de dónde venían, lo único que se sabía era que no se podía seguir permitiendo semejante atrocidad, así que los reyes de ambos reinos debían idear un plan de contingencia para que ello parara. Por la seguridad de los príncipes de Arendelle estos se quedaron en el castillo.
Elsa de ocho años y Andrew de cinco, ambos estaban jugando en un cuarto especial para que la pequeña Elsa practicara con sus poderes, estos se habían manifestado cuando esta tenía cinco años de edad. El pequeño Andrew se maravillaba cada vez que su hermana usaba sus poderes, y el pequeño en cada oportunidad que tenía le pedía a hacer la "magia", y la pequeña no podía estar más feliz de ver a su hermano sonreír por causa suya. Ambos estaban jugando cuando la alarma de emergencia empezó a sonar, desde dentro del castillo sonaba el ruido de afuera, la histeria de la gente, los gritos, y de pronto las explosiones, en sus cortas vidas habían escuchado algo igual, era atronador, y hacia que sus cuerpos temblaran.
Al cuarto entraron guardias reales, con sus uniformes impecables y en sus manos sus mosquetes, los guardias encerraron en un circulo a ambos príncipes, juraron proteger con su vida a la corona. Elsa abrazo a Andrew y hizo que su cabeza descansara en su pecho, el pequeño temblaba incontrolablemente, y Elsa luchaba con el impulso de hacerlo.
Los gritos de la servidumbre no se hicieron esperar, los guardias apuntaron sus mosquetes a la puerta, y de un golpe esta fue abierta, por ella entraron hombres vestidos de cuero negro y cafe, sus ropas se veían sucias y viejas, los guardias dispararon apenas estos se asomaron, y los cuerpos cayeron inertes, pero detrás de ellos venían más, los guardias desenfundaron sus sables y se lanzaron a la pelea, los guardias se vieron superados en número, pero ninguno vaciló en morir para tratar de proteger a los príncipes, Elsa jalo al pequeño Andrew hacia atrás hasta que su espalda golpeó pared, por primera vez sentía desesperación, las lágrimas se rehusaron a permanecer ocultas, y cayeron de los ojos azules. En cuanto el último de los guardias cayó muerto, Elsa se puso delante de Andrew, los hombres se rieron de la pequeña que trataba de detenerlos.
Elsa puso su mano frente suyo, y dejó salir su poder, los hombres dieron un paso atrás sorprendidos, para mala suerte de Elsa no duraron mucho así, la pequeña no podía concentrarse lo suficiente para poder defenderse, puesto los hombres se acercaban a ella cada vez más, uno que se había acercado por un costado y la tomó de las manos, cuando la tenia agarrada la alzó del suelo, la niña trataba de soltarse pero sus intentos eran inútiles, por su desesperación no podía hacer fluir su poder, Andrew estaba congelado por el miedo, solo pudo reaccionar cuando vio a uno de los hombres golpear el estómago de su hermana, la pequeña se encogió de dolor, y Andrew sintió de pronto que su miedo era sustituido por un enojo descomunal, sus pequeños puños se cerraron y se lanzó en contra del hombre que había golpeado a su hermana, en cuanto el pequeño puño golpeó al hombre, de este salio una llamarada que consumio al hombre en segundos, ni siquiera se escucho un lamento de este al ser tan rápido. Pero el pequeño por su enojo no podía procesar que estaba pasando, solo dejaba que su enojo controlara sus actos, el hombre que tenía agarrada a Elsa la soltó y esta cayó apenas estando conciente, veía como su pequeño hermano luchaba en contra de los hombres, sus golpes poco pensados y soltados sin ninguna misericordia hacían que los hombres murieran uno tras otro, con lo último que le quedaban de fuerzas Elsa pudo escuchar el cuerno de batalla, y sonrió significaba que la armada se acercaba para detener todo ello, pero su sonrisa se esfumó en un instante, uno de los hombres con su sable le dio un gran cortada a su hermano, solo vio como este alzó la espada por encima de la cabeza de su hermano y la dejaba caer cortando todo su pecho, gritó su nombre con agonía mientras el pequeño cuerpo caía al suelo, uno de los hombres tomó el cuerpo, Elsa vio como solo con unos segundos que estuvo el cuerpo en el suelo la sangre hizo un gran charco. No pudo hacer nada cuando los hombres corrieron con el cuerpo de su hermanito hacia fuera del castillo.
Y se desmayo con su mano estirada hacia la puerta.
- Cambio de escena-
Los reyes llegaron el día siguiente del ataque, las bajas civiles habían sido casi mínimas, llegando a ser casi nulas, la guardia había recibido el mayor daño, pero los reyes no podían estar más devastados. Elsa había permanecido desmayada, y parecía que lo que sea que estaba soñando la tenia sumamente inquieta.
La pequeña despertó en la madrugada del segundo dia gritando el nombre de su hermano, los reyes habían estado a lado de su hija los dos días.
El rey había ordenado a casi toda su armada buscar al pequeño, pero hasta el momento todo había sido en vano.
Cuando Elsa despertó, ambos padres la abrazaron con tanta fuerza que a la pequeña le costaba respirar. Elsa se permitió pensar que todo había sido una pesadilla causada por fiebre.
- ¿Y Andrew?
Toda felicidad de los padres de ver a su hija despierta, se esfumó.
- Andrew... - Agnar suspiro tratando de encontrar fuerzas para decirle a su hija la verdad. - Andrew... Andrew fue secuestrado.
Elsa sintió que le habían arrebatado la vida de un tirón, empezó a sacudir su cabeza con desesperación, negando. Sus padres solo podían abrazar a la pequeña, mientras que los tres lloraban.
- Cambio de escena-
Nueve años habían pasado desde el secuestro de Andrew, los primeros años los reyes habían hecho hasta lo imposible por encontrar al pequeño, pero parecía que se había esfumado en el aire, con los años los reyes iban perdiendo la esperanza. Y Elsa desde ese dia parecia que su rostro se había congelado, desde ese dia ni una sola sonrisa se asomo por sus labios.
Era un dia antes de la coronación, Elsa estaba hablando con sus padres en el despacho de su padre que el día siguiente pasaría a ser suyo,sobre el manejo del reino, eran solo unos detalles sobre el dia siguiente.
Elsa estaba tan apacible como siempre, cuando el ama de llaves, una señora que vio nacer a ambos príncipes, en sus mejores años había sido bella, cuando los príncipes eran niños un poco más gordita que en sus mejores años, pero ahora solo era una mujer que los años la habían acabado prematuramente, la desaparición del pequeño Andrew había sido un gran golpe, no solo para la familia real, pero parecía que su vitalidad volvió en ese instante. La mujer trataba de hablar pero solo lograba que de su boca salieran balbuceos.
- Tranquila Gerda, ¿Que ha pasado?- Dijo Agnar con calma.
- Lo encontraron.
Solo fueron un par de palabras, pero su peso fue tal que los reyes y princesa corrieron arrinconando a la mujer.
- ¡Gerda, ¿Donde esta?! - grito Iduna.
- El puerto.
Elsa corrió fuera del castillo, sus padres detrás de ella, no podían esperar para verlo.
Con sus corazones en la mano llegaron al puerto en cuestión de segundos, los guardias impedian que la gente se aglomerara frente al barco que transportaba al príncipe desaparecido.
El capitán de la embarcación no dejo que los reyes subieran, pese a que era de la marina de Arendelle.
- ¡¿Que sucede?! - Exigio Elsa.
- Su Alteza, perdone mi atrevimiento, pero no creo sea buena idea que lo vea en este momento. - Dijo el hombre agachando la mirada.
- ¡Te ordeno me dejes pasar!- Elsa nunca le había ordenado nada en ese tono a nadie, pero sus nervios le estaban asiendo estragos.
El hombre vio al rey, y este con una seña hizo que el hombre se moviera.
Entraron en el camarote del capitán, varias enfermeras y médicos estaban alrededor de la cama. Elsa no pasó desapercibido las manchas de sangre en el suelo, con pasos indecisos se acercaron a la cama, y nada los había preparado para lo que veían.
Un cuerpo acostado de costado en la cama, era un hombre, su cuerpo casi esquelético, su cabello y barba sin cuidado apenas mantenía el tono cobrizo, tenia los ojos cerrados, la mugre en su rostro casi impedía ver sus pecas, los médicos y enfermeras limpiaban llagas y cortadas en la espalda y pecho del hombre, Elsa busco con la mirada la marca de nacimiento que tenia su hermano, una mancha en el pecho muy parecida un copo de nieve, cuando la vio, esta estaba dividida por una cicatriz ya vieja.
Solo se mantuvo de pie mientras veía cómo trataban que su hermano recobrara conciencia.
- Lo hallamos en un barco que trataba de saquear a un buque de carga, cuando acabamos con los hombres, buscamos por todo el barco sobrevivientes, lo encontramos encadenado de brazos y piernas en una celda.
Elsa cayo de rodillas cuando vio que su hermano abría ligeramente los ojos, y lo vio sonreír, solo le sonreía a ella, como si esperara con el mismo anhelo hallarse con ella.
