Quiero disculparme por la tardanza. He recibido comentarios de gente que se ha cansado de esperar y, de verdad, lo siento muchísimo. Ojalá pudiese dedicarme única y exclusivamente a escribir, sería mi sueño. Pero el trabajo me lo impide, tenéis que entenderlo. Ahora sí, os traigo otro nuevo capítulo de esta historia que espero que disfrutéis tanto como yo lo he hecho escribiéndolo. Una vez más, lo siento.

Añado que este capítulo no está tan centrado en Steve y Natasha, pero aún así tienen sus momentos. Espero que lo disfrutéis y que dejéis vuestros comentarios.

Descargo la responsabilidad: no soy dueña de nada. Tan solo de mi imaginación, que es la que ha creado la historia.

CAMPANAS DE BODA

Steve nunca había visto Wakanda tan bonita como estaba ese día. Las flores, los árboles, la hierba... La primavera era bonita, pero en Wakanda todo era más hermoso que en el resto del mundo. Observando desde una de las habitaciones del palacio se había dado cuenta de esto. Una amplia sonrisa le cubría el rostro mientras pensaba en los últimos años. Se había casado con la única mujer que lo había hecho sentirse bien desde Peggy. Había tenido un hijo maravilloso con ella. Había recuperado a su mejor amigo, al que creía haber perdido para siempre. Y había hecho otros grandes amigos, algo que nunca se hubiera imaginado. En ese momento se consideraba el hombre con más suerte del mundo.

No sabía cuánto tiempo había estado allí plantado, pensando, hasta que unas manos diminutas le agarraron la pierna. Miró hacia abajo y vio a su hijo, James, vestido con un diminuto traje.

"Papi" dijo, sonriendo, con su dulce voz. Steve se agachó y lo cogió en brazos, lanzándolo hacia arriba y sonriendo.

"¿Cómo está mi pequeño gran hombre?" preguntó, besando una de las regordetas mejillas de James.

Este se rió y dijo, "picas papi" mientras le pasaba la mano por la barba.

"Eso es lo que yo le digo siempre" dijo Natasha, entrando en la habitación mientras se ponía un pendiente. Steve se dio la vuelta y tuvo que contener la respiración. Su mujer estaba preciosa con el sencillo vestido de coctel color verde que llevaba puesto. Natasha se acercó a sus dos chicos y besó a Steve.

"Pero te encanta" dijo Steve en un susurro cuando se separaron. Natasha se puso colorada. Steve era el único que era capaz de provocar eso en ella.

La puerta de la habitación se abrió para mostrar a un trajeado Clint seguido de una preciosa Lila, ya prácticamente hecha una mujer.

"Siento interrumpir, pero el novio reclama a su padrino" dijo Clint, mientras Steve se acercaba a ellos y entregaba a James a Lila. Natasha besó en la mejilla a su mejor amigo y le preguntó, "¿cómo está?"

"Creo que nunca he visto a Bucky tan nervioso" respondió Clint sonriendo.

Natasha se rió y dijo, "voy a ver a la novia".


Steve llamó a la puerta y entró para ver a su mejor amigo paseándose de un lado a otro por su habitación, mientras Sam, su otro mejor amigo, le miraba y ponía los ojos en blanco. Sam se levantó y se acercó a él, dándole un abrazo.

"¿Cómo va?" preguntó Steve.

"Creo que ahora mismo lo único que le apetece es tirarse por la ventana" respondió Sam.

"Cállate, Wilson" dijo Bucky, parándose en seco y mirando a sus mejores amigos. Sam se rió y se acercó a él, dándole un suave apretón de hombros. Steve también se acercó a él y le dio un abrazo.

"Tienes que relajarte, Buck" dijo Steve, "tú no eres el que va de blanco". Bucky se rió ante el comentario y relajó los hombros. Se sentó en uno de los sillones y Sam le dio un vaso de whisky.

"¿La has visto?" preguntó Bucky, bebiendo un poco de alcohol.

"No desde esta mañana" respondió Steve, sonriendo.

"Todo va a salir bien, tío" dijo Sam, sentándose al lado de Bucky con su propio vaso de whisky y brindando con él. Steve se dio cuenta de que, a pesar de picarse el uno al otro continuamente, Sam y Bucky, sus mejores amigos, se querían.

Llamaron a la puerta y T'Challa entró vestido con una colorida túnica. "Todo está listo, Bucky" dijo. Bucky asintió, se tomó de un trago lo que le quedaba en el vaso y salió de la habitación seguido de Steve y Sam.


Natasha entró en la habitación de Wanda, que llevaba un sencillo pero precioso traje blanco. Estaba sentada en un sofá, tomando champán y riéndose de algo con Laura y Shuri. Cuando vio a Natasha, se levantó y la envolvió en sus brazos.

"Te veo bien" dijo Natasha, sonriendo, "nunca pensé que una novia podría llegar a estar tan relajada".

"Eso mismo la he dicho yo" dijo Laura, tomando un sorbo de champán.

"No tengo motivos para estar nerviosa" dijo Wanda, sonriendo. "Voy a casarme con el hombre al que amo".

"Ooh" dijeron las tres mujeres a la vez. "En cambio, he oído que el novio no está tan tranquilo..." dijo Shuri.

"Así es" dijo Natasha, "Steve ha tenido que ir a calmarlo".

Wanda se rió. "Habiendo combatido en la Segunda Guerra Mundial, y está nervioso por esto" dijo. Las mujeres se rieron.

"Apuesto a que ahora preferiría irse a la guerra" dijo Laura, y Wanda le dio un suave manotazo en el brazo.

Llamaron a la puerta y Lila entró con James cogido de la mano. "Están todos esperándote, Wanda" dijo.

Natasha cogió a James en brazos y le preguntó, "¿listo para ser el chico de los anillos?" James respondió con un asentimiento de cabeza y su madre le puso en el suelo, alisándole el pequeño chaleco. Le cogió de la mano y salió con él fuera de la habitación a la vez que Clint entraba.

"¿Estás lista?" preguntó Clint a Wanda, cogiéndola de las manos. Ella asintió.


Bucky esperaba en el altar que los wakandianos habían construido para esta ocasión tan especial, acompañado de Steve. Estaba sudando. Sabía que en parte era por el calor que hacía, pero también sabía que principalmente era por los nervios.

La música empezó a sonar y todos los invitados se dieron la vuelta. Bucky se puso aun más nervioso. Steve le cogió del hombro y se relajó. No era para tanto. Sólo iba a casarse. ¿Y si en el último momento ella se arrepiente?, sonó una vocecita en su cabeza. Bucky cerró los ojos y borró esos pensamientos. Los volvió a abrir y allí, al final del pasillo, estaba Wanda. Su Wanda. Bucky contuvo el aliento. Miró a Steve, que le estaba sonriendo. Wanda, caminando cogida del brazo de Clint, sonreía también ampliamente. Llegó al altar y Bucky se acordó de que tenía que volver a respirar si no quería desmayarse. La cogió de las manos y el sacerdote dio comienzo a la ceremonia. Bucky apenas prestó atención al hombre, sólo tenía ojos para Wanda.

"Los anillos, por favor" dijo el sacerdote, y James se acercó al altar con ellos, calculado cada paso que daba para no caerse. Bucky se agachó a cogerlos y le revolvió el pelo a su tocayo.

"James, ¿tomas a Wanda como tu esposa, para amarla y respetarla para el resto de tu vida?" preguntó el sacerdote.

"Si" contestó Bucky, guiñándole un ojo a Wanda y colocándola el anillo.

"Y tú Wanda, ¿tomas a James como tu esposo, para amarlo y respetarlo para el resto de tu vida?" volvió a preguntar.

"Si" respondió Wanda con lágrimas en los ojos y sonriendo ampliamente mientras le colocaba el anillo a Bucky.

"Bien" dijo el sacerdote, "pues con la presencia de los dioses y la de vuestros amigos, yo os declaro marido y mujer".

Bucky y Wanda miraron a la vez al sacerdote. "Ya puedes besarla" dijo éste con un guiño.

Bucky cogió la cara de Wanda en su manos y la besó mientras sus amigos aplaudían y los wakandianos vitoreaban.


La música africana resonaba en toda la ciudad. Los invitados disfrutaban de una deliciosa cena. Bucky y Wanda no podían quitarse el ojo el uno al otro. James correteaba con el resto de niños wakandianos bajo la atenta mirada de su madre, que charlaba amistosamente con Laura y Pepper.

Steve se levantó de la mesa y se aclaró la garganta. Todos los invitados se callaron y le miraron atentamente. "Perdón por interrumpir la velada" dijo, mirando a sus amigos. "En Estados Unidos, una de las funciones del padrino es dar un discurso, y voy a proceder a ello".

"Conocí a Bucky hace casi cien años, cuando yo era un crío escuálido de Brooklyn y él me salvó el culo por primera vez de unos matones" comenzó su discurso. "Fue entonces cuando nos convertimos en mejores amigos. Luego llegó la Segunda Guerra Mundial y todo cambió para ambos, pero seguíamos juntos. Y, aunque creí haberte perdido entonces, supe que el destino no era tan cruel cuando nos 'reencontramos' en Washington D.C., aunque no fuese un encuentro muy agradable" dijo, provocando risas entre los invitados. "Wanda, créeme cuando te digo que el hombre con el que has elegido pasar el resto de tu vida no podría haber sido mejor opción. No solo por ser una bellísima persona, y de la 'vieja escuela'" risas, "si no porque este hombre va a darlo todo por verte feliz cada día, y eso es lo más importante" dijo. "Os quiero mucho, chicos".

Los invitados aplaudieron mientras Bucky se levantaba de su asiento y abrazada a su mejor amigo, con las lágrimas a punto de caer. Wanda hizo lo mismo.

La cena prosiguió con normalidad, y cuando acabaron, los invitados poco a poco se atrevían a salir a la pista de baile.

"Enhorabuena, Barnes" dijo Tony, acercándose por detrás al soldado.

"Gracias, Stark" agradeció Bucky, estrechándole la mano.

"Toma" dijo Tony, entregándole un sobre. Dentro, Bucky descubrió dos billetes de avión con destino a Mozambique. "Como sé que te has acostumbrado a África, Pepper y yo os hemos reservado una semana en un hotel muy romántico en Mozambique" dijo, "como regalo de bodas".

"Muchas gracias, Tony" dijo Bucky sorprendido, dándole un abrazo.

"Sé que no empezamos con muy bien pie, pero espero que seas feliz" dijo Tony cuando Pepper se acercó a los hombres y le dio un abrazo a Bucky.

La pareja se alejó del soldado y Sam y Steve se acercaron a él para enterarse de lo que había en el sobre. Mientras, Wanda, que se había cambiado a un colorido vestido más cómodo, bailaba con un Peter un poco torpe.

"¿Me concedes este baile, capitán?" preguntó Natasha, acercándose por detrás a su marido.

"Por supuesto, mi bella dama" respondió Steve. Entraron a la pista de baile agarrados de la mano. Steve la cogió de la cadera y Natasha se agarró a su hombro. Ellos, junto con otras parejas, comenzaron a moverse al ritmo de la lenta melodía.

"Estás preciosa" dijo Steve en un susurro.

"Tú tampoco estás nada mal" dijo Natasha sonriendo. "Se les ve felices" señaló con la cabeza hacia Bucky y Wanda, que abrazaba a su marido mientras hablaban con Fury y Maria Hill.

"Se han encontrado el uno al otro" dijo Steve, mirando también, "nosotros también estábamos así el día de nuestra boda".

Miró a Natasha y ésta frunció el ceño. "No se si te acuerdas, pero nuestra boda fue un desastre" dijo ella. Steve se rió.

"¡Qué va!" dijo, "casi no llego, pero no estuvo mal".

Natasha se rió recordando aquel día. "El discurso ha estado genial" dijo, apoyando la cabeza en el enorme hombro de su marido.

"Gracias" dijo Steve, sonriendo.

Siguieron bailando hasta que la canción terminó. Steve se inclinó y la besó suavemente. "Te quiero" dijo.

"Y yo a ti" susurró Natasha.

La noche transcurrió con normalidad. Pasadas las dos de la mañana, Natasha cogió a James en brazos, que se había quedado dormido entre dos sillas, y subió a su habitación personal, acostándolo en la cama. Volvió a bajar y siguió bailando y disfrutando de la fiesta con sus amigos. Antes de que amaneciese, Bucky y Wanda se despidieron, alegando que estaban 'cansados'. La fiesta había acabado.

Steve y Natasha subieron a su habitación, se quitaron la ropa y se metieron en la cama. Por desgracia, no durmieron más de cuatro horas porque James se despertó pronto. Aun así, habían disfrutado de la noche, y sobretodo, de ver a sus amigos felices.

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