Muchas gracias por el apoyo que está recibiendo este triste intento de historia.

Como siempre nada me pertenece, yo solo ocupo los personajes sin fines de lucro.

Capitulo VII. No lo puedo aceptar.

Elsa al sentir el calor de Andrew en contra de su cuerpo, se preguntaba si el sentía el calor como ella sentía el frío, solo como una brisa o un suspiro en contra de su piel, como si no le molestará, como su fuera parte de él, lo más seguro es que si.

Pero una pregunta nació en su mente, era tan grande que apartó todo otro pensamiento de su cabeza. ¿El podría contrarrestar el frío de su cuerpo?

Ella sabía que fuera de las paredes del castillo la consideraban una persona fría, y sabía desde cuándo la empezaron a considerar de esa manera, pero ahora el estaba de regreso, pero ¿Podría cambiar esa mujer en la que se convirtió?, ¿Ella quería cambiar?

- Me gustaría que hablarás conmigo.

Elsa fue sacada de su debate mental por la voz de su hermano, este ya se había alejado de ella, quedando a una distancia prudente.

- No sé que quieres que te diga.

Andrew sonrió, por lo menos ya no se fue corriendo apenas tuvo oportunidad.

- Podrías decirme cómo ha estado mi hermana estos últimos años.

Por alguna extraña razón, cuando le dijo hermana un pequeño malestar nació en su pecho. Pero al ver el anhelo con el que la veía, hacia que no le tomara mucha importancia.

- También me gustaría saber más de ti.

Andrew sonrió y ofreció su brazo derecho para que Elsa lo tomará, está lo acepto y caminaron así fuera de las catacumbas.

Andrew la guió a la cocina, en ella había una mesa para que comieran la servidumbre, pero en esta ocasión fue suficiente para ambos príncipes.

Andrew jalo una de las sillas y se la ofreció a Elsa, está se sentó esperando que su acompañante también se sentará, pero grande fue su sorpresa cuando vio que este con ayuda de su fuego, prendió la estufa y coloco una tetera para calentar agua, después de ello, molio chocolate y lo vacío en dos tazas, la agua no tardó mucho en calentarse lo suficiente para que sirviera para hacer el chocolate. Cuando Andrew tuvo preparado el chocolate ofreció una taza a su hermana, y después se sentó.

Elsa tomo la taza en sus manos y recordó que no había probado bocado desde la mañana del día anterior, así que fue bien recibida la taza.

Durante unos minutos ninguno dijo nada, solo tomaban un par de sorbos a sus tazas.

- Y dime, ¿Hay algo que te guste hacer?

Elsa sopesó la pregunta, y cayó en cuenta que casi no tenía pasatiempos, realmente en lo único que se concentró durante años fue en encontrar a su hermano. Y ahora que este estaba de vuelta, ¿Que es lo que haría?

- Pensé que sería una pregunta fácil, pero veo que no. - Andrew dio un sorbo a su taza mientras pensaba como hacer que su hermana quite esa mirada afligida de su bello rostro. - Hay algo que tú quieras saber sobre mi.

Elsa vio que su hermano algo que no esperaba, vio miedo en sus ojos, dentro de si trato de pensar a que le podría tener miedo, y como si fuera una gran relegación, pensó en que es lo que había estado haciendo los últimos días, lo había estado dejando solo, corriendo cada que se sentía presionada,

-¿Tienes miedo de estar solo?-. Solo supo que lo había dicho en voz alta al ver cómo Andrew se tensaba en su asiento.

Andrew agacho la cabeza, "¿Como pensé que se lo podía ocultar?", para el siempre fue el ideal de lo perfecto, en los años que no estuvo cerca, lo único que lo mantenía, por decirlo de alguna manera burda, cuerdo, era el anhelo de volver con aquella niña que para él era la más bonita, la más inteligente, y muchas otras cosas de las que el carecía, durante años había pensado en que es lo que haría una vez estuviera de nuevo con ella, no solo era su ancla a su vida que le fue arrebatada, era mucho más, era la esperanza de un moribundo, y puede que fuera injusto para Elsa tener tanta responsabilidad para con el, pero poco podía hacer para cambiar aquello.

Elsa vio como su hermano se sumergía en sus pensamientos, y trato de hacer que saliera de ellos.

- Sabes que la prima Rapunzel se debe de casar para poder ascender al trono. - Elsa dijo lo primero que se le vino a la mente, y realmente era casi lo único que ocupaba su mente desde que sus padres le dieron la noticia de la carta que habían recibido de Corona.

Andrew olvido casi de inmediato la pregunta anterior de su hermana, no era a propósito, simplemente su mente se quería proteger a si misma del daño que había recibido.

- Tengo entendido que las leyes de Corona son diferentes a las de aquí, entonces no creo que sea de extrañar que sus condiciones para ascender sean diferentes.

Elsa se debatía si debía sacar al tema la decisión de sus padres.

- ¿Tu qué piensas de eso?

- ¿De que?

- Sobre casarse.

Andrew se dio unos segundos para pensar en una respuesta para esa pregunta.

- Somos de la realeza, tenemos un deber para con nuestro pueblo, y supongo que es de esperar que en un tiempo se tengan que cumplir ciertas... - Andrew movió su mano en un círculo en el aire buscando la palabra que quería decir. - Necesidades.

- ¿Necesidades?

- Si ya sabes. - Andrew vio que su hermana no parecía entender lo que quería decir, así que sintió como su rostro se calentaba y eso sumamente raro dado su poder, se aclaró la garganta con un carraspeo.- Relaciones íntimas.

Elsa sintió como el rostro le quemaba, y de nuevo esa urgencia de correr se presentó, pero no quería hacerle daño a su hermano, así que se tuvo que tragar sus ansias.

Pero una urgencia más grande se presentó, el saber si su hermano tenía práctica en ese campo, pues había escuchado que en el Caribe y en el mar, no era raro que los marineros y piratas tuvieran hijos en donde tocaran tierra.

- ¿Tu has tenido relaciones?

Andrew que tenía la taza en sus labios casi escupe todo sobre la mesa.

- No.

Elsa no sabía por qué se sintió tan liberada con esa simple palabra.

- Tal vez sea tiempo de dormir. - dijo Elsa al ver que Andrew se tapaba la boca al bostezar.

Andrew se levantó de la mesa y ofreció su brazo para que Elsa lo tomará. Ella no se hizo del rogar, y se dejo escoltar hasta su habitación.

En la puerta de su alcoba, Elsa detuvo a Andrew antes que este comenzará a caminar hacia su propia alcoba.

Se paró sobre de las puntas de sus pies, y dejó un suave beso en la mejilla de su hermano.

- Hasta mañana.

Y acto seguido Elsa entró en su habitación, y si hubiera permanecido unos segundos más, hubiera visto como Andrew se tocaba la mejilla con la punta de sus dedos, y una gran sonrisa nacía en sus labios.