¡Muy buenas a todos! Lo primero de todo, siento muchísimo la tardanza. Sé que ha pasado casi un año desde que publiqué por última vez, pero no me da la vida para más. No os puedo prometer publicar de forma continua porque sé que no puedo cumplirlo. Aun así, espero que disfrutéis de este capítulo tanto como yo lo he hecho escribiéndolo.
IMPORTANTE: mención de aborto.
Descargo la responsabilidad: no soy dueña de nada. Tan solo de mi imaginación, que es la que ha creado esta historia.
MI FAMILIA
El calentamiento global era un hecho. Es imposible que en pleno marzo, en Nueva York, hiciera el calor que hacía. Pero aquí estaban. Haciendo una barbacoa en la base de los Vengadores un soleado sábado del mes.
Mientras Sam y Clint se encargaban de la barbacoa, Bucky y Steve ponían la mesa y Tony hacía los cócteles, que más tarde se bebían sus respectivas mujeres. Maria Stark, de nueve años, y la pequeña Keira iniciaron una guerra de globos de agua contra James, de siete, Nate Barton, de diez, y Danny Wilson, de seis.
"Madre mía, cómo pasa el tiempo" dijo Laura Barton, mirando a los niños jugar.
El resto de mujeres se giraron para observarles. Maria y Keira les estaban dando una paliza a los chicos.
"Si" dijo Maria Hill con un suspiro. "Es una pena que crezcan tan rápido".
Todas asintieron con nostalgia.
"¿No habéis pensado en tener más?" preguntó Laura a Pepper y Natasha.
Pepper negó con la cabeza. "Maria es el ojito derecho de su padre" dijo, "se niega a malcriar a otro hijo".
"Yo ya tuve suficiente con parir a un hijo del Capitán América" dijo Natasha, bebiendo de su cóctel.
"¿Y vosotros, Wanda?" preguntó Maria.
La joven negó con una sonrisa triste. "Después de mi último aborto, Bucky y yo decidimos que no lo volveríamos a intentar" dijo, con tono triste.
Se produjo un silencio incómodo. Natasha, que estaba a su lado, le pasó la mano por los hombros y la abrazó.
Un grito las sacó de ese silencio. Todos los adultos miraron hacia donde estaban los niños. Cooper Barton, hecho ya un hombre, le había quitado la pistola de agua a su hermano pequeño, que gritaba de frustración, y le estaba disparando con ella.
"Ni un momento de descanso" dijo Laura mientras se ponía de pie. Clint y ella se acercaron a sus hijos para calmar la situación.
"A veces es peor que Nate" dijo Lila Barton, también hecha ya una mujer, cuando se sentó con ellas. Las mujeres rieron.
Cuando el mayor de los Barton le pidió disculpas al pequeño, todos se sentaron a comer. Pocas veces coincidían todos, o casi todos, para hacer este tipo de cosas, y cuando lo hacían, lo disfrutaban al máximo.
Cuando terminaron de comer, las mujeres se tumbaron en el césped a tomar el sol, y los hombres, junto con los niños, organizaron un partido de fútbol. Todo fueron risas y diversión hasta ya entrada la noche. Sobre las ocho, los Stark y los Barton se marcharon a sus respectivos hogares. Steve y Nat ducharon a James, y a las ocho y media ya estaba metido en la cama, para alivio de sus padres. Sam y Maria también habían conseguido acostar a sus hijos pronto, así que los adultos disfrutaron de un tiempo a solas.
"Tenemos que hacer esto más a menudo" dijo Sam. El resto coincidió.
A las nueve y media, Steve y Natasha estaban en su habitación, acurrucados en la cama.
"Hoy hemos estado hablando de los hijos" dijo Nat. Steve giró la cabeza para mirarla. "¿Tú quieres tener más?" le preguntó.
Steve se sorprendió. Desde que nació James no habían hablado de tener más hijos. Supuso que, después de lo que habían pasado, ella no quería más.
"Solo si tú quieres" respondió él.
"El caso es" dijo ella, "que no quiero más".
Steve asintió.
"No me malinterpretes" dijo Natasha, "no me importaría, pero, después de lo de la última vez...".
Steve la abrazó con fuerza. "No hace falta que te justifiques, Nat" dijo. "Yo tampoco quiero pasar por algo similar a lo de la última vez". Cuando Natasha se puso de parto, surgieron complicaciones. Ambos lo habían pasado fatal. Ella y su hijo estuvieron a punto de morir, y Steve había estado a punto de perder a las dos personas que más amaba en el mundo el mismo día. Con el tiempo se recuperaron, pero el trauma siempre estaría ahí.
"Amo a James más que a cualquier otra persona" dijo Natasha. "Tú y él sois la luz de mi vida". Steve la miró. "No necesito nada más". Compartieron un beso, que se fue haciendo más y más intenso. Acabaron haciendo el amor y durmiendo el uno pegado al otro.
A la mañana siguiente, el pequeño James entró en su habitación y se metió en su cama. Durmieron unas horas más, abrazados a su pequeño. Eran una pequeña familia, pero eran una familia. Y eso era lo único que importaba.
¡Espero que hayáis disfrutado de este pequeño capítulo! Dejad vuestros comentarios. Sean buenos o malos, los leo todos. Vuelvo a pedir disculpas por el retraso. Intentaré subir con más frecuencia, de verdad.
