Muchas gracias por todo el apoyo. No saben cuánto agradezco que se tomen el tiempo de leer mi trabajo. Muchas gracias
Como siempre nada me pertenece yo solo ocupo los personajes sin fines de lucro.
Capítulo VIII. Salvaje.
Elsa despertó temprano por la mañana, una sierva le ayudó a vestirse y con su cabello, aún en su habitación veía como la guardia imperial y la armada salían del castillo custodiando el pueblo y puerto.
Elsa estaba nerviosa, no sabía cómo reaccionaría Andrew al ver a Rapunzel, y peor aún ella misma no sabía cómo iba a reaccionar, los nervios se estaban apoderando de ella, así que estaba haciendo lo mejor para estar tranquila.
Elsa dio la orden de dejar entrar a las personas al castillo, y está fue rápidamente acatada, las personas entraron en hordas a este, anhelando ver como la princesa ascendía.
La coronación se haría en la capilla del mismo, y con pasos firmes camino hasta ella, cuando llegó toda la gente ya estaba en su lugar.
Camino por el pasillo, toda la gente la seguía con la mirada, era como un ángel caminara entre ellos, era un espectáculo que no podían dejar de apreciar en todo su esplendor.
Con la mirada enfrente vio que junto al obispo ya estaban sus padres y hermano, los tres vestidos de gala, esperando por ella.
La ceremonia dió comienzo con una palabras del clérigo, y en cuanto esté puso la corona sobre de su cabeza, Elsa tomo el báculo y la vasija de oro entre sus manos, y dió vuelta hacia su pueblo, ambos eran una representación de guiar a su pueblo, y de siempre darle lo que necesita para sobrevivir.
Cuando la ceremonia acabo, algunos de los invitados fueron llevados a un salón del castillo, en este los altos mandos de otros reinos y del mismo reino de Arendelle eran atendidos, mientras que afuera el pueblo tenían su propia fiesta, festejando a la nueva reina.
Elsa y Andrew fueron puestos al frente del salón, mientras que sus padres estaban platicando con unos funcionarios de uno de los reinos con los que se tenían tratos comerciales.
Aunque en esa tarde, la mayoría tenían sus ojos puestos en Elsa, casi nadie podía ignorar la presencia del joven a un lado de la reina. Su porte elegante, y sus facciones finas, era sin duda alguna el hijo perdido de la casa Arendelle.
Algunos invitados entre susurros comentaban lo peculiar de la situación, muchos reyes sin duda, hubieran hecho que el varón subiera al trono, aunque no fuera el primogénito. Aunque claro que a todos les gustaba tener su cabeza en su lugar, así que callaban y solo lo decían a susurros. Cuando se dió la noticia de la desaparición del príncipe Andrew, muchos reinos creyeron que Arendelle era débil al no poder proteger a su propio príncipe, así que algunos tuvieron la "brillante" idea de atacarlo, grave fue su error. No solo tuvieron una gran derrota, sino que también los reinos que habían atacado, conocieron lo que era la desesperación, el rey de Arendelle dió la orden de cobrar las deudas a esos reinos, cazando a sus altos mandos, dejando sin comida a todas la clases sociales, impidiendo que otros reinos les ayudarán, con la amenaza de sufrir la misma suerte.
Cuando el mayordomo presento a Elsa cómo la reina de Arendelle, la mayoría se acercaba a felicitarle, nadie quería quedar mal parado con la nueva reina, aunque joven, los que tenían la fortuna de conocerla, sabían que era de carácter fuerte. Uno tras otro fueron presentando sus respectivas felicitaciones, pero Elsa no dejaba de ver a la princesa de Corona, ella estaba escoltada por un guardia, y pese a estar relativamente lejos, podía ver cómo solo miraba en su dirección, posiblemente pensando cuando sería el momento perfecto para acercarse.
- Reina Elsa, me permite esta pieza.
Elsa no pudo escuchar bien quién es el que le hablo, por lo cual tomo su mano y se dejó guiar de forma automática. Solo pudo procesar lo que estaba pasando cuando vio que estaba en medio del salón, y cuando alzó la mirada, vio a un hombre, posiblemente de su edad, con el cabello castaño un poco rojizo, pero no tanto como el de su hermano. Por educación siguió el baile con el hombre, en medio del baile el hombre le dijo que se llamaba Hans, y que al parecer era un príncipe, realmente no le estaba prestando atención, solo quería acabar la pieza para regresar con su hermano lo antes posible.
Pero Elsa alzó la mirada cuando el hombre le dio una vuelta sobre su eje, y fue cuando lo vio, Rapunzel se había acercado a Andrew, y al parecer estaban teniendo una pequeña platica, aunque no podía escuchar lo que decían, por la cara de Rapunzel pudo saber que estaba feliz de volver a ver a Andrew. Pero solo fue un segundo en el que vio como su hermano tomo la mano de Rapunzel y le daba un beso en el dorso de esta. Lo siguiente que supo es que estaba escuchando un grito bastante fuerte justo a lado suyo.
Elsa giro su vista a su alrededor, y vio como todos la miraban con miedo, algunos habían dado un par de pasos atrás, pero cuando vio al que fue su compañero de baile, este estaba apretando su muñeca y su mano estaba cubierta con un bloque de hielo, Elsa volteo un momento hacia su hermano, y ese momento fue suficiente para que el príncipe Hans la tomará del cuello con el brazo derecho que es el que tenía el bloque de hielo, y del otro lado de su garganta sintió el frío del metal, al ver hacia abajo vio la hoja de una espada en su cuello.
- ¡Es una bruja!, ¡Mátenla!
Todos los invitados de otros reinos empezaron a gritar, y los guardias de estos desenfundaron sus espadas, y con ellas amenazaron a los que se trataban de acercar a la reina de Arendelle, por mala fortuna, los guardias y armada de Arendelle estaban fuera del castillo cuidando el pueblo y el puerto. Elsa vio como Andrew por unos segundos se quedaba quieto, solo viendo en su dirección pero con la cabeza agachada.
Pero cuando alzó la mirada...
Todo fue silencio, los gritos de las gente callaron, y solo se escucho la voz de Andrew como un rugido.
- Suéltala. - todos veían al hombre que había dado la orden.
Algunos dieron más de un paso atrás, posiblemente los que habían tenido la suerte de ver de cerca a la muerte.
- Suéltala. - Su voz era tranquila, pero era tan fuerte que se quedaba atrapada en las paredes del salón.
-¡Es una bruja!, ¡Ve lo que me hizo!
- Es mi reina, y es la ultima vez que lo digo, suéltala.
Elsa sintió el filo de la espada más cerca de su cuello, y cuando vio a su hermano, vio como este hacia un movimiento con sus manos, era sutil, pero ella pudo entenderlo, le decía que se cubriera con el hielo, cuando descubrió el mensaje, dio un pequeño movimiento de cabeza.
La tensión era tanta que se podía cortar el aire, y solo fue un segundo en que todo se salió de control.
Elsa puso discretamente sus manos en su espalda, y dejó correr su poder, lo siguiente que vio fue ver cómo alrededor de su hermano se veía el aire distorsionado, la temperatura de la habitación empezó a ser tanta, que en segundos los invitados empezaron a sudar a mares.
- Haz pecado, y tu castigo es la muerte.
Elsa no podía entender lo que decía su hermano, pero escucho más gritos, los hombres que estaban a un lado de Hans gritaban en agonía, y la habitación se vio iluminada con el fuego de sus cuerpos.
Andrew empezó a sonreír, pero no era una sonrisa que Elsa le haya visto en su vida, era una horrible sonrisa.
Andrew dejó correr el fuego por sus manos, y este fue subiendo por sus brazos y rápidamente cubrió todo su cuerpo, el fuego quemaba las ropas de Andrew dejando ver por momentos su cuerpo desnudo. Y un segundo después Elsa sintió el suelo en contra de su trasero, al alzar la mirada vio como Andrew tenía agarrado del cuello con una sola mano a Hans y lo alzaba del suelo como si no pesará en lo más mínimo, el hombre trataba que Andrew lo soltara, le golpeaba y pateaba para que lo liberara, pero Andrew no se inmutó en lo más mínimo.
- ¿Últimas palabras?
- Monstruo. - Dijo entre jadeos Hans.
- No tienes ni idea.
Andrew alzó su otra mano y la colocó en enfrente del rostro de Hans, el fuego entró por la nariz y por la boca del pobre príncipe, el hombre empezó a gritar en agonía, la sangre salía de su cuerpo, mientras que el resto de su cuerpo se movía descontrolado, y cuando los gritos dejaron de escucharse Andrew dejó caer el cuerpo en contra del suelo.
- Descansa en paz, has pagado por tu pecado.
Andrew volteo hacia su hermana y se arrodilló justo enfrente de ella.
Elsa no sabía que pensar, nunca había pensado en ver esa faceta de Andrew, y solo salió del transe al verlo arrodillado frente suyo.
- Mi reina y señora, perdone por el espectáculo que le mostré, perdone mi arrebato, pero haré lo que sea por usted.
Elsa tomo el rostro de Andrew en sus manos y le hizo mirarle.
- Estoy a sus ordenes mi señora.
Y Elsa, supo en ese momento, que no podía dejar ir a Andrew, solo sabía que debían permanecer juntos. Solo ellos podían controlarse el uno al otro.
