Y aquí va otro, para compensar un poco el final del Endgame. Este capítulo es más largo porque la ocasión lo merece. ¡Disfrutad leyéndolo!

Descargo la responsabilidad: no soy dueña de nada. Tan solo de mi imaginación, que es la que ha creado esta historia.

SR. Y SRA. ROGERS

Steve corría a toda velocidad, seguido muy de cerca por Bucky. Las balas les pasaban rozando, y Steve temía que de un momento a otro alguna les alcanzase. Lo que más le molestaba de todo aquello no era que su mejor amigo y él pudiesen perder la vida. Era que iba a llegar tarde a su propia boda. Furia les había encargado una misión "fácil". Entrar, quitarles las armas de unos terroristas y salir. Pero se había complicado.

Nat me va a matar, pensó mientras escuchaba unos coches acercarse por detrás y dos motos por delante. Steve lanzó su escudo y, de una, tiró a los motoristas. Bucky y él se subieron y condujeron a toda velocidad. "¡Tenemos que salir de aquí!" gritó Bucky. Steve asintió y aceleró al máximo.

Los terroristas les pisaban los talones, y no tenían más ayuda que la mutua. Llegaron a una carretera desierta. Sólo eran ellos contra tres todoterreno llenos de terroristas armados hasta los dientes. Le hizo una señal a Bucky y éste asintió. Cambiaron de sentido a la vez y, con una voltereta que sólo un súper soldado podía hacer, lanzaron las motos hacia dos de los todoterreno, impactando contra ellos y explotando al instante. El todoterreno que quedaba intentó atropellarles, pero de un salto se subieron a él y noquearon a sus ocupantes con facilidad.

Ambos amigos suspiraron con cansancio. Sacaron a los terroristas del coche y condujeron hasta el aeropuerto, donde el Quinjet les esperaba.


Natasha caminaba de un lado a otro de la habitación, enfadada. Wanda, Laura y Pepper la miraban con una mezcla de preocupación y miedo.

"Nat, cariño, tienes que calmarte" dijo Laura, tranquilamente.

"Voy a matarlo" dijo Natasha, muy enfadada.

"El pobre Steve no tiene la culpa de que la misión se haya complicado" dijo Wanda, defendiendo a su amigo.

"A Steve no, a Furia" dijo Natasha. Se paró en seco y cogió un vaso del mini bar, lo llenó de vodka y se lo bebió de un trago. "Mira que mandarle a una misión el día de nuestra boda..." Se echó más alcohol y se lo volvió a beber de un trago.

Pepper se levantó y la quitó el vaso. "Si sigues así, no vas a poder caminar por el pasillo" dijo.

Natasha puso los ojos en blanco y se sentó en un sillón. Llamaron a la puerta y Tony apareció con la pequeña Maria en brazos. La dejó en el suelo y fue con su madre, que la sentó en su regazo. "¿Cómo vas?" le preguntó a Natasha. Ella resopló en respuesta. "Veo que muy bien" dijo, irónicamente.

"¿Sabes algo de ellos?" preguntó Natasha.

"Pues venía con noticias" respondió Tony, "el Quinjet ha despegado hace media hora". Natasha se relajó. "Calculo que en unas dos horas estarán de vuelta", cogió un vaso y se sirvió un poco de whisky.

Natasha se tapó la cara con las manos. "La boda empieza en una hora" dijo, "no llegarán a tiempo".

"No te voy a mentir" dijo Tony, "probablemente no". Natasha le echó una mirada asesina. Tony levantó las manos en defensa. "Pero, es la boda de nuestros amigos" dijo, "así que todos los que estamos invitados esperaremos con paciencia".

Natasha le miró y le sonrió. "Me aburro, mami" le dijo Maria a Pepper.

"Excepto ella" dijo Tony, señalando a su hija.


"Tendrías que haberte traído el esmoquin" dijo Bucky, que estaba al mando del Quinjet mientras su mejor amigo se ponía de los nervios.

"¿Cómo iba a saber yo que la misión se complicaría?" preguntó Steve, enfadado.

Bucky se rió. "Tranquilo, amigo" dijo, "era una broma". Miró a Steve y le dijo, "no va a marcharse de allí. Y si lo hace, no es la indicada". Steve lo miró y le apretó el hombro con cariño.

En ese momento, recibieron una llamada de Wanda. Su cara apareció en un holograma frente a ellos. "¿Cómo vais?" preguntó la chica.

"Calcúlale unos cuarenta minutos más, muñeca" respondió Bucky.

"Vale" dijo ella, "en cuanto aterricéis, id a cambiaros, y en cuanto estéis listos, salid al jardín" indicó.

"Perfecto" dijo Bucky.

"¿Cómo está?" preguntó Steve, mirando a su amiga.

"Nerviosa" respondió Wanda con cariño.

Steve y Bucky rieron. "Dila que se tranquilize, que todo ha salido bien y estoy en camino" dijo Steve.

"Lo haré" dijo Wanda, "os veo en un rato".

El holograma desapareció, y el Quinjet se quedó en silencio.


Cuando aterrizaron en la base, Steve y Bucky salieron corriendo hacia sus respectivas habitaciones a ducharse y cambiarse. Como les había dicho Wanda, una vez aseados y trajeados, se dirigieron al jardín, cuidadosamente decorado para la ocasión. Allí se encontraron con todos sus amigos. Tony fue el primero en acercarse a saludar al Capitán.

"Por fin, Rogers" dijo, "tu prometida está que trina".

Steve le estrechó la mano y, suspirando, dijo "lo sé. Me va a matar".

"A ti no creo" dijo Tony divertido, "pero si yo fuera Furia, vigilaría mi espalda esta noche".

Steve se rió y se dirigió al altar, saludando por el camino a sus amigos. Bucky se colocó detrás, y le apretó los hombros con suavidad. La música empezó a tocar, y todo el mundo guardó silencio al tiempo que Wanda entró caminando por el pasillo y se colocó al otro lado del altar. Una preciosa Natasha apareció agarrada al brazo de Furia. Llevaba un sencillo pero precioso vestido de color crema bordeado con flores. Cuando Steve la vio, se le cortó la respiración. Natasha era una mujer sexy, eso estaba claro, y cualquier cosa que se pusiera le quedaba bien. Pero jamás la había visto tan guapa como aquel día.

Cuando llegaron al altar, Furia la besó en la mejilla y se la entregó a Steve, que sonreía como un niño al que le acababan de comprar su golosina favorita. El juez empezó diciendo unas palabras sobre el amor y el matrimonio. Todo el mundo estaba pendiente del discurso, pero Steve y Nat sólo tenían ojos el uno para el otro. Llegó el intercambio de votos, y todos se emocionaron al escucharlos. Hablaron de lo difícil que había sido su pasado, de todo lo malo por lo que habían pasado, pero que no se arrepentían, porque ese camino les había traído hasta donde estaban hoy.

El intercambio de anillos fue un poco torpe. Steve no conseguía acertar a introducir el anillo en el dedo de Natasha del temblor que tenía en las manos por los nervios, lo que provocó risas entre los invitados y algún que otro comentario irónico de Tony. Cuando el juez les declaró marido y mujer, todo el mundo estalló en vítores y aplausos mientras la pareja se besaba con ternura. Caminaron por el pasillo, agarrados de la mano, mientras les lanzaban pétalos de rosa.

Cuando Natasha se cambió a un vestido más cómodo, Steve y ella bajaron al jardín, donde todo el mundo tomaba un pequeño aperitivo antes de la cena.

"¿Por qué habéis tardado tanto?" preguntó Tony, "pensábamos que habíais empezado la luna de miel antes de tiempo". Natasha y Steve rodaron los ojos ante el comentario, y Pepper le dio un manotazo a su marido.

A las ocho, se sentaron en sus respectivas mesas a cenar. Tony había contratado al mejor chef de Nueva York para la ocasión, y disfrutaron de una deliciosa cena. Cuando terminaron, Bucky se levantó y pidió silencio. "Buenas noches a todos" dijo, "cuando Steve me pidió que fuera su padrino, la verdad, no me sorprendió. Al fin y al cabo, soy su mejor amigo. Joróbate, Wilson" dijo, mirando a Sam. Los invitados se rieron, excepto Sam, que le sacó el dedo. "Es broma, es broma" dijo Bucky, riendo.

"Conocí a Steve hace casi cien años, cuando era un niño escuálido de Brooklyn al que le gustaba meterse con chicos el triple de grandes que él". Todos rieron. "Pero, aunque físicamente fuese así, tenía el corazón más grande que jamás había visto, y eso era lo que importaba" dijo, "luego se convirtió en lo que es hoy, el Capitán América, pero nunca perdió lo que realmente le hace grande, su corazón". Todo el mundo le escuchaba atento. "Y ese corazón lo robó una persona que nunca pensé que lo haría" dijo, mirando a Natasha. "Natasha, nos conocimos hace un tiempo en muy malas condiciones" sonrió de forma triste, "pero después de tantos años, y de todo lo que hemos pasado juntos, creo que existe la suficiente confianza entre nosotros como para decirte que el hombre con el que has decidido pasar el resto de tu vida no podría haber sido uno mejor". Steve y Natasha lo miraban emocionados. "Chicos, quiero agradeceros todo lo que habéis hecho por mí, y deciros que os quiero un montón y que espero que seáis muy felices juntos" dijo, "gracias".

Todo el mundo empezó a aplaudir. Steve y Natasha se levantaron y abrazaron a su amigo. Cuando se calmaron un poco, cortaron la tarta y empezó la fiesta. La música sonaba a través de los altavoces y la gente salía a la pista de baile poco a poco. Sam convenció Maria Hill, a regañadientes, a salir, igual que Wanda a Bucky. Tony, que tenía una forma muy peculiar de moverse, provocaba la risa de su mujer, mientras su hija bailaba con el pequeño de los Barton. El joven Parker y la inteligente Shuri se movían al ritmo de la música, mientras May bailaba con un torpe Happy. Los únicos que se negaron rotundamente a salir fueron Bruce y Furia.

Steve y Natasha los observaban desde su mesa. "¿Te apetece bailar?" preguntó Natasha.

Steve la miró sonriendo y la ofreció la mano. Natasha la cogió y salieron a la pista. A Steve nunca se le había dado bien bailar, pero lo intentaba. En cambio, Natasha era una experta. Todos los años de ballet habían dado su fruto. Cuando Steve se cansó, se fue a tomar una copa con Bucky y Furia, mientras Natasha siguió bailando con Clint.

La fiesta se alargó hasta el amanecer. Los Barton fueron los primeros en marcharse. El pequeño Nate se había quedado dormido junto a la pequeña Maria hacía un par de horas, y a Cooper y Lila también se les veía cansados. Se despidieron con un beso de los novios y se fueron. Bruce fue el siguiente. Antes de marcharse, les dio su regalo: un lote de especias que había traído de la India cuando estuvo hace un mes. Steve, al que le encantaba cocinar, lo apreció mucho.

Los siguientes en marcharse fueron Pepper y Tony, que llevaba a una dormida Maria en brazos. Antes de irse, Pepper les dio un sobre. "Nuestro regalo" dijo. Natasha lo abrió y vio dentro dos billetes de avión con destino a Bora Bora. "Es el destino de vuestra luna de miel" dijo, sonriendo.

Natasha y Steve se sorprendieron. Habían decidido no ir de luna de miel por el trabajo. No sabían cuándo les iba a necesitar Furia. "Dios mío, Pepper" dijo Natasha, "esto es demasiado".

Pepper negó con la cabeza. "No, no lo es" dijo, sonriendo, "os merecéis un descanso".

Tony se acercó al Capitán y a la Viuda y dijo, "os hemos alquilado una de las casas más alejadas para que disfrutéis de vuestra intimidad durante un par de semanas".

"Tony, no teníais por qué" dijo Steve.

"Merecéis un poco de descanso, Rogers" dijo Tony, "hablé con Furia y está todo organizado". Le estrechó la mano a Steve y besó a Natasha en la mejilla.

"Muchas gracias, Tony" dijo Natasha.

"Disfrutad" dijo Pepper, sonriendo, al tiempo que se alejaban.

A las seis de la mañana, sólo quedaban en el jardín Wanda, Bucky, Steve y Natasha. Sam se había ido con Maria hacía un rato a su habitación, un poco borrachos.

"Bueno, creo que es hora de nuestro regalo" dijo Wanda, apoyada en el hombro de Bucky.

Bucky asintió y cogió un paquete de la mesa de regalos. Se lo dio a Steve y éste dijo, "sabéis que no tendríais que habernos regalado nada".

"Si" estuvo de acuerdo Natasha, "no queríamos regalos. Estar con vosotros es suficiente".

"¿Desde cuándo la Viuda Negra se ha vuelto tan cursi?" preguntó divertido Bucky, ganándose una mirada asesina de Natasha. Steve y Wanda se rieron.

Abrieron el paquete para encontrar una pequeña cámara dentro. "Estáis a punto de empezar una nueva vida, nuevos recuerdos" dijo Wanda, "¿y qué mejor forma de plasmarlos que con una cámara?".

Natasha le dio un fuerte abrazo a su mejor amiga y dijo, "muchas gracias, chicos" con lágrimas en los ojos.

Steve abrió el paquete y cogió la cámara. "Vamos a hacernos la primera foto en grupo" dijo. Se pusieron todos juntos, sonrientes, y Steve sacó la foto. "Muchísimas gracias, chicos" dijo, cuando la vio.

"Y ahora, id a descansar, que mañana salís de viaje a Bora Bora" dijo Bucky, guiñándoles un ojo.

Steve y Natasha se rieron. Entraron en la base, y se dirigieron a su habitación a descansar. Se pusieron ropa cómoda y se acostaron en la cama, abrazados el uno al otro, con una sonrisa. Al final, había sido un día perfecto.

¿Os ha gustado? El próximo capítulo será la luna de miel, pero estoy abierta a sugerencias. ¡Muchos besos!