Este capítulo es la continuación del anterior, la luna de miel. ¡Disfrutadlo!
Nota de la autora: quiero disculparme por cualquier fallo respecto a la geografía de las islas Bora Bora. Nunca he estado allí, pero me he informado todo lo que he podido en internet.
Descargo la responsabilidad: no soy dueña de nada. Tan solo de mi imaginación, que es la que ha creado esta historia.
LUNA DE MIEL
Una brisa fresca entraba por la ventana, mientras los finos rayos de sol se posaban a los pies de la espaciosa cama. Steve estaba tumbado allí, desnudo, con las sábanas cubriéndole de cintura para abajo. Se había despertado hacía un rato, pero jamás había estado tan relajado como en ese momento, así que aprovechó para quedarse en la cama un poco más. El otro lado de la cama estaba vacío, así que supuso que Natasha estaría dándose un baño en la playa.
Llevaban más de una semana allí, en Bora Bora, y deseó que todavía les quedasen un par de semanas más. Habían llegado a última hora de la tarde, habían cenado y habían hecho el amor toda la noche. Al día siguiente se despertaron muy tarde, se dieron un baño en la playa y volvieron a hacer el amor en el mar. Y así llevaban más de una semana. No quería que se acabase. No quería volver a Nueva York, al trabajo, a sus responsabilidades.
Miró el reloj de la mesa, que marcaba casi las diez, y decidió levantarse. Se quitó las sábanas y se dirigió al armario. Cogió un colorido bañador y se lo puso. Salió de la bonita cabaña hacia la playa, donde la toalla de Natasha estaba tendida en la arena. La visualizó en el mar, y se dirigió a ella. El agua estaba un poco fría, pero gracias al suero apenas lo notó. Nadó hasta ella y la agarró de la cintura.
"Buenos días" susurró Steve en su cuello.
Natasha sonrió y se giró. Envolvió los brazos en su cuello y le dio un suave beso. "Buenos días" dijo, sonriendo. "Pensé que tendría que ir a despertarte".
Steve se rió. "Estaba muy a gusto en la cama" dijo, acercándola más a él. "¿Llevas mucho tiempo aquí?" la preguntó.
Natasha negó con la cabeza. "Apenas media hora" respondió.
"¿Te apetece desayunar algo?" preguntó.
Natasha asintió. "Me muero de hambre" dijo, mientras salían del mar.
"Voy a ir pidiendo la comida mientras te secas" dijo Steve, dirigiéndose a la cabaña. Natasha asintió con la cabeza mientras se tumbaba boca abajo en la toalla. No pudo evitar morderse el labio inferior mientras observaba a su marido caminar hacia la cabaña, con esos perfectos y mojados músculos moviéndose mientras caminaba. En cuanto terminasen de desayunar, pensaba llevárselo a la habitación y no salir de allí hasta la hora de la comida.
Cuando estuvo más o menos seca, recogió la toalla y entró en la cabaña. Steve ya había puesto la mesa, así que entró en la habitación y se cambió de bañador. Escuchó unos golpes en la puerta principal y a Steve dando las gracias a alguien. Cuando volvió a salir, la comida estaba en la mesa. Desayunaron en silencio, disfrutando del sonido del mar de fondo. Cuando terminaron, Natasha hizo exactamente lo que había planeado. Cogió a su marido de la muñeca y se lo llevó a la habitación. Lo empujó contra la cama e hicieron el amor hasta la hora de la comida.
Por la tarde, decidieron dar un paseo hasta la pequeña aldea, donde podrían hacer algo de ocio. Bora Bora era un lugar super tranquilo. La mayoría de la gente eran parejas de turistas, por lo que se respiraba tranquilidad. Cuando les entró el hambre, entraron en el famoso Bloddy Mary's a cenar, y cuando terminaron, volvieron caminando hacia su cabaña.
"Le debemos una muy grande a Tony" dijo Natasha, sonriendo. "Este es el descanso que necesitábamos".
Steve asintió. No podía estar más de acuerdo. "Nos quedan un par de días más" dijo, "no me apetece nada volver a la rutina".
"Es nuestra vida, cariño" dijo, mirando a su marido, "¿qué va a hacer el mundo sin los Vengadores?" preguntó, con un tono irónico.
Steve se rió. "A veces me gustaría dejarlo todo y vivir una vida normal, como todo el mundo" dijo, más serio.
Natasha se paró, y Steve la imitó. "Lo sé" dijo, dándole un beso, "pero también sé que te gusta demasiado esta vida".
Steve la miró a los ojos y sonrió. "Me conoces mejor que nadie" dijo, antes de darla otro beso. "Volvamos a la cabaña" dijo, "quiero hacerte el amor hasta que olvides tu nombre" la susurró al oído.
Natasha sonrió de oreja a oreja. Cogió a su marido de la mano y comenzaron a caminar, más rápido que antes.
"El avión sale en dos horas" dijo Natasha mientras se abrochaba las sandalias. "Si no te das prisa, lo perderemos".
"Termino en un minuto" dijo Steve desde el baño.
Natasha guardó su libro en la maleta y se dio una última vuelta por la cabaña, comprobando si se habían dejado algo. Cuando Steve salió, guardó su neceser y cerró la maleta. "¿Nos olvidamos de algo?" preguntó, mientras cogía las maletas y se dirigía a la puerta de la cabaña.
Natasha negó con la cabeza. Cuando Steve estaba a punto de salir, Natasha le dijo "espera". Se paró en seco y vio que su mujer sacaba del bolso la cámara que Wanda y Bucky les habían regalado en la boda. "Vamos a hacernos una foto antes de irnos" dijo. Steve cogió la cámara, estiró el brazo, besó a su mujer en los labios, e hizo la foto. Natasha la vio y dijo, "esta pienso enmarcarla", sonriendo. Se la volvió a guardar y salieron de la cabaña.
Estimados viajeros, aterrizaremos en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy en, aproximadamente, media hora. Por favor, abróchense los cinturones y apaguen los dispositivos electrónicos, dijo la voz de una de las azafatas a través del megáfono.
Steve se abrochó el cinturón mientras se tensaba en el asiento. Nunca le habían gustado los aviones. No solía tener buenas experiencias en ellos. Natasha, a su lado, le cogió de la mano sin apartar la vista del libro que estaba leyendo. A la media hora aterrizaron, cogieron sus maletas y salieron a la terminal, donde Happy les estaba esperando.
"Espero que hayáis disfrutado" les dijo.
"Mucho" dijo Natasha, sonriendo a su amigo.
Subieron al coche y se dirigieron a la base. Cuando llegaron, Tony estaba allí, junto con Furia y su fiel ayudante Maria Hill.
"Llegáis justo a tiempo" dijo Tony, tomándose un café en el salón.
"¿Qué pasa?" preguntó Steve.
"Han atacado la Embajada americana en Alemania" dijo Furia, señalando unos hologramas. "Creemos que puede ser Hydra" dijo, "por eso necesitamos vuestra ayuda".
Natasha se sentó en el sofá. "Nick, acabamos de volver" dijo, suspirando.
"Lo sé" dijo Furia, con pena, "pero se requiere a todo el equipo".
"Bruce y Clint están de camino" explicó Tony, "y Thor no tenemos ni idea de dónde está".
"¿Cuándo salimos?" preguntó Steve.
"En media hora" respondió Hill.
Steve asintió y miró a su mujer, que rodó los ojos. Ambos subieron a la habitación a dejar las maletas y a cambiarse. "Y vuelta a la rutina" dijo Steve, antes de besar a su mujer y volver al salón.
¡Otro capítulo más! Espero que os haya gustado. Si es así, comentadlo. Y si no, pues también. No le hago feos a nadie jajaja.
Si tenéis alguna sugerencia o queréis ver algo en concreto en la vida de Steve y Natasha, no dudéis en mandarme un mensaje privado. Los contesto siempre ;). ¡Muchos besos!
