¡Aquí va otro capítulo! Este se centra un poco menos en Steve y Natasha, y más en su relación con la familia Barton. Aún así, tienen sus momentos tiernos. ¡Disfrutad!

Descargo la responsabilidad: no soy dueña de nada. Tan solo de mi imaginación, que es la que ha creado esta historia.

DÍA DE BARBACOA

"¡Pásamela, Nate!" gritó James, estirando los brazos. Nate Barton, de dieciocho años, lanzó la pelota de fútbol con fuerza. El joven Rogers corrió marcha atrás para cogerla, tropezando y cayendo al suelo en el momento que tocó sus manos.

Natasha, que estaba sentada en la mesa de picnic de la familia Barton con Lila, miró a su hijo mientras rodaba por el suelo. "James, ten cuidado" dijo.

James, de catorce años, se levantó de un salto y le enseñó el pulgar a su madre. "¡Estoy bien!" gritó. Le volvió a lanzar la pelota a Nate, que la cogió sin problemas.

Laura salió de su casa con un mantel y unos platos en la mano. Llegó a la mesa y se los dio a Natasha y Lila, estiraron el mantel y pusieron la mesa, mientras Clint, Steve y Cooper preparaban la barbacoa.

Era un caluroso día de Julio. La familia Barton había invitado a la familia Rogers-Romanoff a pasar el fin de semana con ellos, y habían aceptado sin pensarlo dos veces. Clint era el mejor amigo de Natasha. Se conocían desde hacía muchos años, y las familias siempre habían estado muy unidas. Y Nate era el mejor amigo de James. Desde el nacimiento del más joven, habían estado muy unidos, aunque viviendo en Estados diferentes apenas se veían. Por eso, cada vez que James se quedaba en casa de los Barton, o Nate en la base de los Vengadores, aprovechaban al máximo el tiempo. Aunque a veces su idea de "aprovechar el tiempo" implicase meterse en problemas. James le quitó la pelota de las manos a Nate, y éste empezó a perseguirle. Cuando le alcanzó, le hizo un placaje y ambos cayeron al suelo.

"¡Nathaniel!" gritó Laura, que acababa de contemplar toda la escena.

Los adultos se giraron para ver a ambos chicos rodando por el suelo. Cuando pararon, se levantaron, riéndose. "Tranquila, mamá" dijo Nate, "estamos bien".

Laura negó con la cabeza. "Id los dos ahora mismo a por las bebidas y los cubiertos" dijo, estirando el brazo para que le diesen la pelota. James se la entregó y se dirigieron a la casa. "Y coged también la ensalada" gritó, antes de que los chicos entrasen en la casa.

"Cada vez que se juntan, la lían" dijo Laura. Natasha asintió, estando completamente de acuerdo.

"Se ven una vez cada dos o tres semanas" dijo Clint, que había escuchado a su mujer, "déjales que se diviertan, mujer".

Laura le miró, indignada. "Cuando alguno de los dos se rompa algo por hacer el tonto, te los vas a llevar tú al hospital" dijo, mirando a su marido desafiante.

Clint se rió y se volvió a concentrar en la barbacoa. "Nunca les lleves la contraria, amigo" dijo Steve, susurrando. Ambos se rieron.

James y Nate volvieron a salir con los cubiertos, un par de botellas de refresco y la ensalada, riéndose de algo. Lo dejaron todo en la mesa, y Nate le preguntó a su madre "¿podemos seguir jugando?"

"No" respondió Laura. "Vamos a comer en un rato".

"Jooo" dijeron ambos chicos a la vez.

"La carne está ya lista" dijo Steve, desde la barbacoa. Las dos familias se sentaron en la mesa mientras Clint y Steve llevaban la fuente de carne a la mesa. Los ocho empezaron a comer, charlando animadamente y disfrutando de la comida.

"No sé por qué no hacemos esto más a menudo" dijo Natasha, mirando a Clint.

Clint se encogió de hombros, y dijo, "el mundo está en peligro continuamente". Laura, Steve y Natasha sonrieron con pena.

"Bueno, mirad el lado positivo" dijo Nate. Todos se giraron para mirarle. "Este fin de semana lo habéis tenido libre" dijo. Los adultos rieron.

"Nate tiene razón" dijo Steve, "puede que no nos veamos a menudo, pero cuando lo hacemos, lo disfrutamos, que es lo importante". Natasha envolvió su brazo en la cintura de su marido, y Steve le pasó el brazo por los hombros. Se dieron un tierno beso, y Clint y Laura los imitaron.

Cuando terminaron, Cooper, Lila, Nate y James recogieron la mesa y entraron a fregar los platos y los cubiertos. Los adultos se quedaron allí, charlando.

"¿Tenéis alguna misión cuando volváis?" preguntó Laura.

Steve asintió. "Todavía quedan miembros de Hydra sueltos por el mundo" dijo, "tenemos que identificarlos y detenerlos".

"Si" dijo, Natasha, apoyada en el hombro de Steve.

"Lleváis mucho tiempo con eso" dijo Clint.

"Demasiado" respondió Steve, "y seguro que no terminará nunca".

"Cuando creemos que hemos acabado por completo con ellos, aparecen más en alguna parte" añadió Natasha, suspirando.

"Pero no podemos rendirnos" dijo Steve, "no podemos ponerles en peligro". Señaló con la cabeza a Cooper, Lila, Nate y James, que salían de la casa con un bate de beisbol, un guante y una pelota. Los adultos se giraron a mirarles y sonrieron.

"Tienes razón" dijo Laura, mirando a Steve, "tenéis que hacerlo por ellos".

Cuando los jóvenes llegaron junto a sus padres, Cooper dijo, "vamos a jugar al beisbol, ¿os apuntáis?"

Natasha y Laura negaron con la cabeza, pero Steve y Clint se unieron. Mientras se colocaban en sus respectivas posiciones, Laura y Natasha se sentaron en el porche, con un té helado cada una, a observar a sus niños.

"Muchas gracias" dijo Natasha, al cabo de un rato, mirando a su amiga.

Laura sonrió y la cogió de la mano. "Siempre sois bienvenidos, ya lo sabes" dijo.

"No solo por invitarnos este fin de semana" dijo Natasha, "por todo lo que has hecho por mi desde que nos conocemos". Notó que las lágrimas empezaban a acumularse en sus ojos. "Después de todo por lo que pasé en Rusia, no sabía qué encontraría aquí cuando Clint me trajo" continuó, "y tú fuiste mi mayor apoyo".

"Oh, cariño" dijo Laura, estirándose para abrazarla. "No me las des" dijo, "y no llores, porque si no, lloro yo también". Natasha se rió, y se secó las pocas lágrimas que empezaban a caer. "Eres mi mejor amiga, y te quiero un montón, Nat" dijo, "además, yo también tengo que agradecerte que cuides a mi marido y a mis hijos de la forma en que lo haces".

Natasha se rió. "A veces es un poco difícil cuidar de Clint" dijo, "sobre todo cuando se mete en problemas cada dos por tres".

"Qué me vas a contar" dijo Laura, riéndose, "a veces es peor que los niños".

Ambas mujeres rieron, mirando a su familia jugar. James acababa de completar una carrera y lo celebraba abrazándose a Nate.

"Hemos tenido mucha suerte" dijo Laura, sonriendo.

"Si" dijo Natasha, feliz.


A las diez, todos estaban en sus respectivas habitaciones. Mientras Steve se cepillaba los dientes, Natasha se puso el pijama y se acomodó en la cama. Cogió su libro y lo abrió. Cuando llevaba media página leída, Steve salió del baño y se metió en la cama con su mujer.

"¿De qué estabais hablando Laura y tú antes?" preguntó.

Natasha levantó la vista y miró a su marido. "¿Cuándo?" preguntó. Había hablado con Laura de muchas cosas a lo largo del fin de semana.

"Después de comer, cuando nosotros estábamos jugando al beisbol" respondió. Natasha lo miró, sabiendo perfectamente a qué se refería. "Te he visto llorar, y me he preocupado" dijo, "¿está todo bien?"

Natasha dejó el libro a un lado y se acercó a su marido. "Si", respondió, asintiendo con la cabeza. "Solo la he dado las gracias por todo lo que ha hecho por mi" continuó, "y me he emocionado un poco al recordar mi pasado".

Steve sonrió y le dio un suave beso a su mujer. "Si quieres hablar, soy todo oídos" dijo Steve, con tono suave.

Natasha negó con la cabeza. "Ha sido en el momento" dijo, sonriendo a su marido, "no te preocupes". Le besó, y Steve la cogió de la cadera, colocándola en su regazo. El beso se fue intensificando poco a poco, hasta que Natasha se alejó y dijo, sin aliento, "me encantaría hacer el amor, pero es demasiado pronto", Steve asintió, "seguro que todavía están despiertos".

"Si, tienes razón" dijo, pasándose la mano por el pelo.

Natasha volvió a sentarse y cogió el libro. "Esperaremos una hora" dijo, "y bajaré ese bulto". Señaló la entrepierna de Steve, provocándole una carcajada limpia.


A la mañana siguiente, Nat, Steve y James se despidieron de los Barton al pie del Quinjet. Tenían que estar en la base de los Vengadores para una reunión con Furia a las nueve, y habían madrugado bastante, para disgusto de James.

"Volved cuando queráis" dijo Clint, abrazando a Natasha, "ya sabéis que ésta también es vuestra casa".

Los Rogers-Romanoff se subieron al avión y despegaron. Pusieron rumbo a Nueva York, donde llegarían en una hora. Había sido un buen fin de semana, y ninguno de los tres podía esperar para repetirlo.

¡Espero que lo hayáis disfrutado! ¡Muchos besos! *muac*