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CAPITULO 31

No me dejes solo

-Buenos días Amo – susurra Ace recién despertando

-Hola Ace – responde Shun que estaba despierto desde hace mucho

-Ugh – Ace siente una punzada sobre su pecho – te traeré el desayuno y medicamentos

-Gracias

Ace sale, todavía le dolía. Tenía un mal presentimiento, cuando llegó a la cocina escuchó la puerta tocar y una voz conocida que le hizo enojarse nuevamente.

-¿Shun está enfermo? – Exclama Alex, ella entra hasta la cocina como si ya fuera parte de la familia – Buenos días – saluda

-Buenos días señorita Alex – responde Nana muy amable – sí, está enfermo, ya le llevaremos su desayuno y la medicina

Ace no soportaba la presencia de esa chica.

-¡Oh! Yo le llevaré eso – agarra la bandeja que Ace iba a llevar – debo ser una buena esposa en el futuro ¿No? – sonríe

Ace frunce, sale de la cocina de inmediato. Se sentía muy molesto, no podía soportarlo ¿Cómo se atreve a meterse otra vez?

Alex sube las escaleras, Nana le acompaña con la medicina. Ace las sigue aun con una expresión de desagrado.

Antes de llegar a la habitación, Ace la detiene.

-Yo me haré cargo – le dice firmemente

Alex se sorprende mirándolo a la cara, en realidad no le había prestado atención a este chico antes, tan solo lo veía como un empleado más –No, déjame hacerlo – responde

-Yo soy su asistente, esta es mi tarea – dice Ace

-¡Y yo soy su prometida! – Exclama Alex de repente – No puedo creer que tú, un simple asistente te atrevas a hablarme de esa manera. Recuerda que también debes atenderme y obedecerme, estoy por encima.

-Señorita Alex – Nana quiere intervenir antes de que Ace se enoje

-¡Aún no eres su prometida! – responde Ace elevando el tono de su voz. Demasiado tarde, piensa Nana.

-¡Pero soy su novia! – exclama, entonces Ace se queda aturdido, no sabía que responderle ¿Su novia? ¿Desde cuándo? ¿Desde la cena? – Nana, ¿Este chico trabaja para la familia Kazami realmente? Es un grosero, hablaré con Gus para que lo despida – Alex hace un gesto y sigue su camino.

Ace intenta volver, pero sus ojos se llenan de agua. Se sentía demasiado frustrado por no saber qué hacer.

-Ace, Ace tranquilo – Nana le acaricia el hombro – El Amo no dejará que te despidan, no te preocupes.

Ace no dice nada, la presión sobre su pecho era demasiado ¿Cómo iba a soportarlo? Se da la vuelta y baja las escaleras, corre hasta su alcoba limpiando su rostro. Entra al baño para limpiarse, estaba muy molesto, triste y frustrado, dispuesto a salir de esa casa lo más pronto posible.

Shun escuchó la voz de Alex cuando estaba insultando a Ace, no podía creer que esa chica con apariencia tan dulce e inofensiva fuera capaz de sonar tan agresiva y firme.

Al verla entrar con el desayuno, Shun se sienta en la cama – A… señorita Alex ¿Qué haces aquí? – intenta sonar educado

Alex sonríe – te traje tu desayuno y medicina, quiero ayudarte a recuperar y te acompañaré todo el día

-Eh… um… - Shun se preguntaba qué había pasado con Ace - ¿Dónde está mi asistente?

-¿Ese chico tan grosero? – Alex suspira – le pedí que me ayudara y en vez de eso me habló en un tono de voz muy grosero

-Um… - Shun sale de la cama con cuidado, aun en pijama – Ya vuelvo

-Estás enfermo, debes descansar – le dice Alex, no podía detenerlo porque sostenía la bandeja con la comida - ¿Vas a despedirlo?

Shun no dice nada, solo pasa al lado de ella. Sale de la habitación y hace un gesto, aún sentía fiebre pero debía ir por Ace - "Por favor, no me dejes solo" – piensa, camina hasta el jardín sin sus pantuflas así que caminó por la tierra lastimando la planta de sus pies.

Ace sale de su habitación, se había bañado lo más rápido y ahora camina hasta la salida.

Shun lo ve y camina hacia él - ¡Ace! – le llama, Ace lo escucha pero no le importa. De todas formas sale de la casa, estaba muy furioso.

-Ah… - Shun apresura su paso, casi hasta correr hacia él - ¡Ace! ¡Espera! – exclama

-Amo Shun… - Nana estaba en la entrada de la casa, había seguido a Shun al verlo salir de su alcoba y bajar las escaleras, pero se detuvo en la puerta observando la escena. Al ver que Ace no se detuvo y salió por las rejas, decidió ir detrás también.

Ace sintió que iba a llorar otra vez, le dolía escuchar su voz llamándolo así que camina más rápido.

-¡Dijiste que no me dejarías solo! – exclama Shun, haciendo que Ace se detuviera.

-Hm… - Ace se da vuelta, lo mira y se congelada. Su Amo estaba tan solo en pijama, con los pies descalzo y su rostro obviamente colorado por la fiebre, se acerca rápidamente a él – Amo

-Ace – Shun lo abraza, lo abraza fuertemente aferrándose a su cuerpo.

-Lo siento Amo

-Ace, no me dejes solo, no dejaré que te vayas. Olvida lo que digan los demás, nunca te dejaré ir.

Nana los observa y se siente un poco conmovida, sonríe suavemente y se acerca a ellos – Chicos, regresen ambos


Continuará ...