Muchas gracias por su atención. Y no saben cuánto agradezco que lean mi trabajo.

Como siempre nada me pertenece yo solo ocupo los personajes sin fines de lucro.

Capitulo XV. Siempre Serás Mi Princesa.

Agnarr veía al pueblo retomar sus actividades diarias, el único daño que había sufrido el reino era una casa destruida y otra con solo unos ligeros daños, afortunadamente los que habitaban ambas casas eran ya personas mayores que buscaban vender su propiedad para poder comprar una nueva casa más apta para ellos, por lo que el antiguo rey les pago por su propiedad y ambas parejas agradecieron antes de ir a un hospital donde cuidaban a las personas mayores.

Agnarr salió de la biblioteca, por dentro aún no podía creer la proeza que había presenciado, aunque claro que no quería que su único hijo muriera, realmente no esperaba que lograra sobrevivir, por los pasillos del castillo veía a toda la servidumbre moviendo cosas de un lado para otro, los murmullos rebotando en las paredes, todos hablando sobre la boda que tenían encima.

Aún recordada como después de que Andrew hubiera acabado con toda la flota, el y la armada avanzaron al muelle para ver si aún había la amenaza de invasión, al llegar vio a Elsa abrazar el cuerpo inconsciente de su hijo, las lágrimas bajaban de los ojos de su princesa. Después de verificar que no corría peligro inmediato, llevaron a Andrew al castillo, ahí el doctor lo reviso diciéndoles que sólo había sufrido un cansancio extremo y que era cuestión de tiempo para que despertará. Elsa no se separó de el durante toda la semana que estuvo inconsciente, pero desde el primer día ordenó a todos preparar lo necesario para la boda entre ella y su amado, las invitaciones fueron enviadas a todos con los que se tenía tratados comerciales y a los altos mandos del reino.

Agnarr avanzó hasta el que fue su despacho, pues la noticia de que Andrew había despertado corrió como pólvora en el castillo, y tenía seguridad en donde encontraría a Elsa.

Abrió la puerta sin tocar, y enfrente de Elsa había cuatro hombres enseñando los vestidos que se hicieron para ese día en especial.

- Nos pueden dar unos minutos, necesito hablar con mi hija.

- No hace falta, ya decidí. - señaló uno de los vestidos, era color azul pastel, con una gran cola y pomposo.

Los hombres salieron del despacho, cargando todos los vestidos que enseñaron a la reina, velos y de más accesorios para la reina.

Agnarr se acercó a su hija quedando justo enfrente de ella.

- ¿Estas segura de esto?

Elsa alzó la mirada hacia su padre. - Nunca había estado tan segura de algo.

Agnarr vio al cuadro que aún colgaba en la pared, era el cuadro de cuando el fue coronado, el tardó un par de años en desposar a Iduna, aún cuando habían pasado más de cinco años de noviazgo.

- Pero, ¿por que la prisa?- aún cuando dio su palabra de dejar a Andrew casarse con Elsa, sentía que estaban se estaban apresurado demasiado.

Elsa se sentó en la silla detrás del escritorio, junto sus manos enfrente suyo y recargo su frente en contra de ellas.

- Pude sentir como lo perdía nuevamente. - Agnarr volteo la mirada hacia su hija, y pudo ver perfectamente como las lágrimas caían por sus mejillas sin ningún consuelo. - No puedo perderlo de nuevo, no podría soportarlo. - Su voz usualmente clara y fuerte, se volvía un susurro apenas audible. - Se que es apresurado, comprendo que esto va en contra de lo que me has enseñado, sé que debería pensar las cosas con detenimiento, sé que podría haber varios problemas por esto. - Elsa recorrió con sus manos su frente, el dolor de cabeza por lo contradictorio de sus pensamientos, por un lado su crianza por otro lo que sentía. - Se todo eso, lo comprendo todo ello. - Los sollozos eran audibles en todo el cuarto. - Pero... sé que lo amo.

Agnarr quería acercarse a su hija para apoyarla, pero no pudo mover sus pies de su sitio.

- Si lo llegara a perder... no otra vez... - puso sus manos sobre de su corazón, el dolor de este por ver cómo durante unos minutos, que fueron eternos en el momento, como el cuerpo de Andrew no se movía, como no respondía a sus súplicas, como otra vez no pudo hacer nada para proteger a Andrew. - No puedo ir en contra de lo que he aprendido... pero arriesgare todo por el... por una vez quiero poder hacer algo por el.

Agnarr vio a su hija, era como si de un momento a otro no fuera la misma niña que vio crecer, era como si se separara de el para no volver. En tan solo unas pocas semanas su pequeña princesa había madurado tanto, el sabía que cuando decidió poner la corona sobre de la cabeza de Elsa ella estaba preparada para ser reina, pero en el instante en el que vio como ella misma luchaba contra sus propios impulsos, contra sus miedos, como tomo una decisión posiblemente egoísta, posiblemente para muchos errónea, pero que ella sentía era lo correcto, que era lo que ella necesitaba, supo que su pequeña había de convertirse en una mujer que pelearía por lo que creía correcto para ella, ya no era su pequeña, ya no sería el el que sostuviera su mano cuando tuviera miedo, ya no sería el el que le daría consuelo, ya no sería el el hombre de su vida, y un sabor agridulce recorrió su boca, solo pudo sonreír ante la visión, su pequeña princesa había de crecer y se había convertido en una reina que amaba y era amada, y todo frente a sus ojos sin que él pudiera siquiera interferir.

Con pasos temblorosos recorrió la distancia que los separaba y la abrazo con todas sus fuerzas, la quería sentir una última vez antes de que se alejara de el para ya no volver como su hija, la próxima vez que la abrazara sería la pareja de alguien, ya habría entregado la mitad de su vida a cambio de la mitad del otro, ya no habría de ser solo su pequeña, sino que sería solo un par de algo mucho más grande, mucho más hermoso.

- Tu siempre serás mi princesa.