Muchas gracias por todo el apoyo que está recibiendo este triste intento de historia. Y mil Gracias Por haber seguido esta historia que hoy llega a su final.
Como siempre nada me pertenece yo solo ocupo los personajes sin fines de lucro.
Capítulo Final. Un gran día.
Por costumbre Elsa había dormido en su propia habitación, todo estaba preparado, e incluso los invitados habían llegado en la noche del día anterior.
Elsa despertó junto a el sol, pese a que la ceremonia sería hasta el atardecer.
Después de haber tomado su baño, llamó a un par de siervas para que le ayudaran con su vestido, estas veían a la reina con una sonrisa tan grande que no se creía posible antes de este día.
Le maquillaron y arreglaron su cabello en un moño muy parecido al de su coronación.
Cuando estuvo lista, su madre entro a su habitación junto con Gerda, esta última empujando un carro de servicio con unos cuántos platos sobre de ella.
Utilizaron una mesa de noche para la improvisada comida, y se sentaron las tres en la cama, durante unos segundos solo se escuchaba el sonido de los cubiertos en contra de la porcelana de la vajilla.
- ¿Sabes lo qué pasa en la noche de bodas? - lanzó Iduna al aire, mientras que Elsa casi se atraganta con el bocado que tenía en la boca.
Elsa había leído un par de libros sobre del acto, pero en ellos la mayoría le pareció muy impersonal, y no era algo que quisiera para ella y Andrew.
- Más o menos.
Gerda ladeó la cabeza, no sabiendo a que se refería con esa respuesta tan banal.
Iduna suspiro esa sería una larga platica, y muy incómoda.
- Cambió de escena -
Andrew había despertado ya entrada la mañana, cuando el sol estaba justo en medio del cielo, en cuanto lo hizo comenzó a preparase para el gran día, aún parecía un poco surrealista, y aún la noche anterior había tenido la misma pesadilla que se había repetido desde que llegó. Soñaba que al abrir los ojos, estaría en aquella celda, amarrado, con el grillete al cuello, solo esperando el día en que su existencia dejara este mundo, esa maldita pesadilla era la que lo mantenía despierto por las noches.
Se levanto viendo lo que le había quedado de pierna, el día anterior le habían dado una falsa, pero aún con ella no se sentía del todo cómodo. Se acomodo la pierna y vio un traje puesto en un muñeco de prueba, era un traje militar, muy parecido al de su padre.
Después de bañarse se colocó el traje, le quedaba perfecto.
Después de unos minutos después de haber acabado de arreglase, su padre entro a su habitación, en su mano traía una botella de vidrio con un líquido marrón en el, y en la otra mano dos vasos.
Agnarr, sirvió en cada vaso el líquido y le extendió uno a su hijo.
Después de unos segundos, de no decir nada, Agnarr suspiro.
- ¿Sabes lo qué pasa en la noche de bodas?
Andrew sentía sus mejillas arder. - Si lo se.
-¿Como? ¿Acaso tú...?
- ¿Que?, ¡No!, solo que he visto un par de veces como lo hacen.
Agnarr suspiro con alivió, y compartió un par de copas con su hijo.
- Cambió de escena. -
Andrew estaba parado frente al altar, el nerviosismo que había logrado controlar durante la mañana lo atacó en ese justo momento, con la mayor fuerza de voluntad respiro para lograr tranquilizarse.
Y en cuanto la marcha nupcial empezó a sonar, todo se fue, el nerviosismo, las personas, era como si en ese momento solo estuviera el, y frente suyo se hubieran abierto las puertas del cielo.
Vio a Elsa caminar del brazo de su padre, todos los invitados se levantaron al ver a la reina cruzar el camino al altar.
Pero para Andrew, para el la visión era tan surrealista, que por un momento pensó que frente suyo estaba un ángel, que había descendido a la tierra. Como la tela clara hacia ver a Elsa de tal forma, que los mismos ángeles sentirían envidia de tal creación .
Agnarr entregó la mano de su hija en el altar, y ambos escucharon la cátedra, pero esta era obstruida por lo maravilloso de la sensación de estar uno junto al otro. Ambos tuvieron que limpiarse disimuladamente una pequeñas lágrimas que los traicionaron a lo largo de la ceremonia.
- Elsa, yo te pregunto ante nuestro señor, ¿aceptas a Andrew como tu legítimo esposo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza como en la pobreza, en la virtud como en la inclemencia, para amarlo y respetarlo, para cubrir sus necesidades y que el cubra las tuyas, hasta que la muerte los separe?
- Aceptó. - dijo Elsa mientras que ponía una argolla de oro en el dedo corazón de Andrew.
- Andrew , yo te pregunto ante nuestro señor, ¿aceptas a Elsa como tu legítima esposa, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza como en la pobreza, en la virtud como en la inclemencia, para amarlo y respetarlo, para cubrir sus necesidades y que el cubra las tuyas, hasta que la muerte los separe?
- Aceptó. - Andrew tomo la delicada mano de Elsa entre la suya, y puso la argolla de oro en su dedo.
- Hoy frente a estas personas, y ante nuestro señor los declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.
Andrew alzó el velo de novia de Elsa, y ella pudo ver cómo los ojos de Andrew brillaban tanto que no lo creyó posible, con un casto beso unieron sus vidas.
- Cambió de escena.
La fiesta con el banquete fue todo un festín, las arcas reales no titubearon al dar lo necesario para ella.
Y los ahora reyes estaban sentados en la mesa de honor, y todos los invitados podían ver cómo para ambos, era el día más feliz de sus vidas, compartían risas, y jugaban entre ellos, para todos era una escena conmovedora.
Pero había algo que molesto un poco a Andrew, más consigo mismo que con otra persona. Había escuchado que por la condición de su pierna habían cancelado el baile, pero el anhelaba poder hacerlo, junto su ahora esposa. Así que logró convencer a Kai de que lo ayudara, organizando a la orquesta, para que tocara el vals.
La música comenzó a tocar, algunos invitados pusieron su atención en la mesa de los reyes para ver cómo Andrew se levantaba de su silla, y hacia una reverencia hacia Elsa .
- Me haría el honor de bailar conmigo esta pieza. - preguntó Andrew, extendiendo su mano hacia Elsa.
Los suspiros de las mujeres fueron audibles en todo el salón. Y Elsa solo pudo tomar la mano que le era ofrecida.
En cuando estuvieron en el centro del salón la música paro por unos segundos para volver a comenzar.
Andrew puso su mano derecha en la cintura de Elsa mientras que su izquierda tomo la mano de ella, mientras que Elsa dejó su mano descansar en el hombro de Andrew.
- ¿Estas seguro de esto?, ¿no te duele tu pierna?
Andrew sonrío mientras que guiaba a Elsa por la pista, la música llenaba el salón y guiaba los pasos, para ambos el momento era mágico, no podían describir el momento, era como si sus pies ya no tocaran el suelo y volaran por los aire, sus corazones bombeaban con fuerza, que pensaron que en ese momento morirían.
- Por favor, déjame bailar con mi esposa, es mi único deseo.
Elsa se perdió en las palabras de Andrew mientras que el baile continuó hasta terminar la pieza.
Y en medio del salón unieron sus labios.
Los reyes se retiraron antes que todos los invitados, y fueron a la alcoba que a partir de ese momento era de ambos.
Entraron tomados de las manos, pero el nerviosismo hacia que se sentarán en la cama, y por unos minutos solo se quedaron sin hacer nada.
Andrew buscó romper el momento de tensión tomado la mejilla de Elsa, la tenue luz de las velas hacia ver los rasgos de Elsa aún más hermosos.
Y dijo algo que se había callado por todo el día. - Te amo.
Elsa sintió su corazón latir con desesperación, y solo quería hacerle saber que ella también le amaba.
Tomo su rostro entre sus manos, y lo beso tratando que todo el amor que sentía se plasmará en ese momento, lo beso con todos los sentimientos que había en su corazón.
La necesidad de sentir a plenitud al otro hicieron que les fuera irrelevante la ropa, y la quitaron sin ningún tipo de cuidado, sin dejar de besarse, recorrían con sus manos el cuerpo del otro, podían sentir el calor y el frío juntarse y explotar en sus manos.
Andrew recostó a Elsa sobre de la cama, con la mayor suavidad que pudiera tener. Sus ojos se juntaron y pidió permiso para entrar, Elsa sentía el miedo, pero asintió.
Andrew empujó poco a poco sus cadera en contra de la de Elsa, sintiendo como se envolvía a su alrededor, como el calor lo atraía hacia ella, el pequeño dolor que sintió Elsa rápidamente se opaco en contra del placer qué sentía, ella misma comenzó a mover sus caderas al ritmo que ambos subían, la habitación se tornó caliente como los cuerpos que sentían cada roce cada caricia, los gruñidos eran casi animales, mientras que experimentaban lo que para muchos era el mayor acto de amor.
Los cuerpos cayeron cubiertos de sudor, habían hecho el acto durante toda la noche.
Y solo se recostaron sintiendo el cuerpo del otro.
- Te amo.
- Yo también te amo.
Y Elsa y Andrew durmieron, sabiendo que durante esa y las noches siguientes ya no habría que temer pues a un lado suyo estaría la persona que más amaban en el mundo.
