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EXTRA 3
La paga
Una vez que Keith baja del metro, su hermana menor Mira lo recibe con un gran abrazo.
-Qué bueno que estás aquí, ¿Vacaciones por cuántos días?
-Será un mes completo, así que conseguiré un novio con quien estar por las noches – responde bromeando
Mira frunce, y le pellizca la mejilla – anda, te quedarás en mi apartamento y no quiero escuchar tus aventuras de media noche
Keith sonríe.
Había vuelto a su ciudad natal, realmente era la primera vez que regresaba desde que tuvieron que mudarse por las presiones de aquella familia.
Mira había decidido regresar hace unos años, sus padres por otro lado se negaron a volver ya que aquella experiencia había sido muy agotadora. Keith tampoco había decidido volver pero Mira lo convencía de que viniera aunque solo fuera por un día.
Le contó que la familia de Hydron ya no era tan influyente, le contó los rumores que decían que el negocio familiar era algo ilegal y al final cayeron en bancarrota por algunas malas decisiones del jefe de la familia.
Keith pensó que el karma era una cosa muy maravillosa.
Mira no sabía del paradero de Hydron, lo ha visto tampoco y Keith no tenía interés en saberlo.
Pero, ahora que había reflexionado quería verlo simplemente para regalarle su mejor cara.
Keith pasó sus días recorriendo la ciudad, a veces con su hermana los fines de semana. Visitaban los sitios a los que solía ir cuando era un niño.
Un día, cuando paseaba solo por el parque se acercó a una cancha sintética, habían varios chicos jugando y si fuera la misma persona de hace unos meses se acercaría y coquetería con alguno de ellos hasta llevárselo a la cama.
Pero él, ya no hacía eso.
De todas formas, se sentó en las gradas observando a los chicos jugar. Parecían de escuela secundaria. Keith pensó que este terreno era peligroso para sus gustos.
-¡Oye tú! ¡Dame dinero! – exclamó un chico con apariencia descuidada, harapiento y con el cabello desordenado.
-¿Eh? – Keith miro a este chico, era algo extraño y su cara estaba sucia de polvo. Se dio cuenta de que era simplemente un chico de las calles pero que estaba siendo usado para pedir dinero por otra persona.
Había leído en un artículo de revista sobre chicos huérfanos que habían llegado de otros países, traídos por grupos de trata de personas. Algunos lograban escapar y sus vidas eran en las calles, otros tenían que recolectar dinero para pagarle a alguien por comida.
-¿Por qué no le dices a tu encargado que venga a pedirlo directamente? – Keith pregunta con una sonrisa.
El chico se puso nervioso. Le han descubierto.
Intentó escapar pero el rubio le agarra del brazo.
-Espera, no te daré dinero pero puedo darle algo más
-¿Uh? – el chico se tranquiliza un poco mirándolo.
Keith consigue que lo siguiera, y le invita un helado.
-¿Cómo te llamas?
-…Ly…Lync… - responde bajando su mirada mientras espera por el helado.
-¿Qué haces pidiendo dinero por las calles? ¿No tienes padres?
Lync lo mira y frunce – no te importa
-Creo que me importa, te daré un regalo – Keith recibe el cono y se lo entrega, sonriéndole tan amable.
El chico llamado Lync se queda sorprendido por la amabilidad de este desconocido, nunca le han tratado así, las personas se alejan de él y lo ignoran por su apariencia, no solamente por la suciedad sino por su aspecto. No era un chico de este país, parecía extranjero y algunos de los residentes más viejos tienen xenofobia y aporofobia.
(NT: Aporafobia es miedo a los pobres, término más reciente)
Keith era una de esas excepciones. Se sintió complacido por ayudarle, así que justo en ese momento decidió traerlo consigo a su casa. Con su peculiar forma de ser logró que Lync lo acompañara, en parte engañándolo.
Cuando Mira observó a ese chico en su apartamento se enfureció con su hermano en privado por no avisarle antes, pero Keith le dijo que solo estaba haciendo un acto de caridad y los cielos se lo agradecerían.
Le prestó el baño, le dio de comer, vieron la tele un rato, le dejaba dormir en su casa cuando sentía sueño, era como tener un hermanito menor que por las noches debía irse.
Todos los días se encontraban en el parque a la misma hora. Pasaban los días juntos y Keith estaba dispuesto a pagar por todo lo que quisiera, aunque el chico no era tan caprichoso porque no conocía la mayoría de las cosas.
Solo hubo una noche en la que Lync aceptó quedarse a dormir, era un chico bastante tranquilo e ingenuo. Keith no iba a aprovecharse de eso, le gustaba solo mirarlo refunfuñar cuando estaba molesto por algo.
-Quiero llevarlo conmigo hermana – le dijo Keith a Mira cuando faltaba solo cinco días para volver a la ciudad y a sus estudios.
-¿Quieres mantenerlo? ¿Qué hay de sus padres?
-Si te has dado cuenta, él no es de este país. Me contó que fue secuestrado en su país de origen cuando tenía 3 años, no recuerda mucho los rostros de sus padres y… - Keith suspira – dijo que estuvo trabajando en una fábrica… esto… es un caso de trata de personas Mira, no puedo ignorarlo ni dejarlo solo en las calles.
Mira asintió, entendía el corazón de su hermano y estaba orgullosa de que volviera a hacer el mismo de antes.
Keith había convencido al chico llamado Lync de ir con él a otra ciudad, y el chico no se negó puesto que no tenía raíces y siempre ha estado vagando sin rumbo. Keith le prometió que le daría estabilidad, le daría un hogar donde permanecer, con el tiempo quizás podrían convertirse en una familia pequeña.
Solo le faltaban 3 días para volver.
Keith salió aquel día donde finalmente se enfrentaría al pasado. Caminó hacia el centro de la ciudad hasta llegar a un pequeño local donde vendía té con leche, nunca había probado algo así pero se dio cuenta de que parecía ser un sitio bastante popular.
Al entrar, caminó hacia el mostrador mirando el menú, había de diferentes sabores y todos le llamaban la atención.
-¿Cuál es su pedido? – escuchó la voz de la persona, al levantar la mirada ambas personas se quedaron congeladas, aunque solo fueron segundos parecían minutos.
La persona que estaba en el mostrador tomando el pedido se trataba de Hydron.
Hydron volvió en sí, sintió sus manos temblando y definitivamente no podía hablar.
-Quiero… - Keith fue el primero en hablar, mirando la reacción de este chico que le había arruinado en un momento de su vida, pero ahora que lo veía de verdad no sentía rencor – Quiero el té más dulce que tenga – menciona sonriendo.
Hydron lo miró, se congeló por su sonrisa una vez más y de la esquina de sus ojos las lágrimas querían salir, pero debía hacer su trabajo así que toma su pedido, sin decir otra palabra le entrega el té con leche sellado.
-Son… son 10 monedas… - dice nervioso, no podía verlo a la cara, no tenía la cara para verlo. Durante todos estos años estuvo presumiendo y cuando su padre cayó en bancarrota, sus padres se divorciaron y tuvo que comenzar a trabajar. Al principio se negaba a hacer cualquier trabajo, pero con el tiempo cayendo más en la miseria y recibiendo un par de regaños de su padre, tuvo que mantener sus trabajos.
Este fue el lugar donde más tiempo ha estado, en el momento en que recordó su vida anterior se dio cuenta de que la vida le estaba 'pasando factura' por lo que le había hecho a Keith.
Esperaba no volverlo para ver para evitar disculparse. Se arrepentía de lo que hizo pero ahora no tenía la valentía para disculparse directamente con él, más bien, pensaba que no se merecía su perdón.
-No te preocupes Hydron, me alegra ver que de alguna manera. Hemos pagado por nuestras culpas – menciona Keith entregándole las monedas, Hydron lo escucha atento mientras recibe el pago.
-No te guardo rencor, por un tiempo lo hice. Estaba enojado y quería vengarme, pero con el tiempo me di cuenta de que fue lo mejor que me pudo pasar, alejarme de este lugar y de ti. Ahora, sé que no puedes disculparte porque siempre has sido orgulloso, mirando por encima y un poco testarudo.
Hydron baja su mirada, no podía creer que este hombre mayor de 18 años hablara como un anciano y lo conociera tan bien, definitivamente, Keith lo quería.
Pensar eso lo hizo sentirse más culpable.
-No importa, seamos felices ambos – Keith desliza su mano por encima del mostrador para recibir el cambio.
Hydron mira su mano, le entrega las monedas pero entonces Keith le toma de la mano muy rápido.
Se sorprende temiendo que hiciera algo fuera de lugar. En cambio observó al chico acercando su cabeza a su mano, acercando sus labios y besando la parte superior de su mano.
-Gracias príncipe – susurra luego de darle un beso suave. Levanta su mirada y le sonríe, luego se da vuelta y sale de la tienda de té con leche.
Algunas personas no se dieron cuenta, otras sí se dieron cuentan y murmuraban.
Hydron se quedó con su mano colgando, luego de verlo salir se sonrojó intensamente y escondió su mano rápido.
Seguía mirando hacia afuera, vio a Keith de espaldas por la ventana y entonces un chico se acercó a él con una gran sonrisa.
Keith le entregaba el té con leche y le acariciaba la cabeza.
Hydron se alejó del mostrador, por lo menos su turno estaba por terminar y podría ir a descansar para deshacerse de los latidos que aumentaban en su pecho.
-Ese idiota, idiota – susurra Hydron muy apenado, pero también se sentía un poco más tranquilo. Ese Keith, lo conocía tan bien que le asustaba demasiado.
¿Cómo pudo haber alejado a una persona tan amable como él? Una persona que seguramente hubiera hecho lo que sea por él.
Hydron se maldijo por esto. El tiempo no puede volver atrás pero el futuro podría ser diferente, aun así había algo que le inquietaba sobre ese chico extraño que se había acercado a Keith.
Continuará ...
