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Disclaimer: La saga de crepúsculo, la serie TVD y Los originales no son míos. Solo la loca historia me pertenece.

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"Llorar está bien mientras dura. Pero tarde o temprano deberás detenerte,

Y tendrás que decidir qué hacer"

–C. S. Lewis.

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CAPITULO 2

Conociendose

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Las clases se estaban volviendo cada vez más pesadas.

Podía escucharlos a todos susurrando a mí alrededor, creando mil y un chismes con lo que sucedió en el estacionamiento. Escuche cada una de sus historias y preguntas, pero me negué rotundamente a contestar alguna de ella. Jessica se mantenía pegada a mí haciendo comentarios cada vez más personales, queriendo sacarme información.

Mire tercamente el techo, echando mi cabeza hacia atrás y recargando mi espalda en el respaldo de la silla, deseando que un ser divino bajara a contestarme el por qué me pasaba esto a mí, escuchaba de fondo al profesor de historia hablando de lo que sería nuestro último examen antes de las vacaciones, todos estaban emocionados queriendo por fin descansar de la escuela.

Yo no tenía tanta suerte, aun estando de vacaciones tenía muchas cosas que planear junto con Davina y Beck.

Dejaría caer la bomba al fin después de un mes de suspenso.

Y todo sucedería en estas vacaciones.

Escuche como el timbre sonaba tres veces antes empezar el característico sonido de los alumnos levantándose y apresurarse hacia la salida del salón para ir a la cafetería. Mantuve mi posición, esperando que todos a mí alrededor dejaran de moverse. Mi compañero de pupitre, Jessica, se movió impacientándose a mi lado.

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Vete.

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Cerré los ojos y espere a que realmente entendiera el mensaje y se fuera sin mí, mi ánimo empezaba a esfumarse más rápido que días pasados debido a la insistencia de Edward cuando al fin regreso el día de hoy a clases.

Me lo había encontrado al final de cada clase en el pasillo, intentando hablar conmigo y acompañándome a la siguiente clase, jamás hubiera creído posible que me aferrara a Jessica haciendo que nos siguiera y sacando cualquier tipo de conversación para no tener que hablar con Edward o alguno de ellos, algunas veces se acercaba Ángela interponiendo su cuerpo entre Él y yo, creando una barrera.

Habían regresado todos dos semanas atrás a Forks, Carlisle regreso a trabajar al pequeño hospital hace una semana, alegando que la vida en Nueva York era bastante ajetreada y estresante para todos, por lo que estuvo de acuerdo con su esposa de regresar al pequeño pueblo.

Mi mente se perdió en la lejanía, torturándome con los recuerdos...

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– Bella – Su voz fue lo primero que se registró en mi cerebro al abrir la puerta.

Dos segundos después al fin pude reaccionar a su presencia, mi cuerpo tembló y un mareo llego a mi feroz. Sujete con fuerza el pomo de la puerta mientras separaba el celular de mi oreja y colgaba.

Trague saliva y mire aquellos ojos dorados que tanto había echado de menos. El agujero en mi pecho dolió.

– Hola Bella – Una persona más baja que Edward entro en mi rango de visión, Alice.

Su presencia me dijo que no me había vuelto loca, había tenido anteriormente ilusiones de Edward hablándome, pero jamás se veía tan nítido, y mucho menos había tenido alucinaciones de los demás Cullen juntos. Por lo que ver a Alice y detrás de ellos en la acera, aun recargados en el Jeep se encontraban Emmet y Jasper. Logre ver desde mi posición a Rosalie sentada en el asiendo de copiloto mirándose en un espejo mientras se arreglaba el cabello.

Trague saliva una vez más, la bilis subiendo por mi garganta, evitaba que el vómito viniera a mí.

Sabía que debía decir algo pero mi mente solo pensaba "¿Por qué ahora?"

Mi mirada regreso a Edward y sus ojos dorados, mi mirada los recorrió a cada uno de ellos, las lágrimas se acumularon en mis ojos y sentí mi garganta cerrada.

A la lejanía sentí como mi celular volvía a sonar, una… dos… tres veces.

Parpadee y me obligue a mirar mi celular.

Su nombre parpadeo antes de apagarse, para solo volver a encenderse en una nueva llamada.

Me obligue a respirar y a recordar a la persona que me llamaba.

Asentí para mí, y luego un dolor más grande me golpeo al darme cuenta que mi vida ya se encontraba a kilómetros de distancia lejos de la Familia Cullen, para estar junto con la persona que se trataba de comunicar con insistencia.

Mire como Jasper me miraba intensamente de manera preocupada, sostuve su mirada, mientras respiraba y encerraba muy dentro de mi corazón todos mis sentimientos, su mirada se convirtió en una de confusión e incredulidad.

– Váyanse – Mi voz sonó débil, mire a Edward.

Edward se adelantó y me miro suplicante, seguí obligándome a respirar mientras me concentraba en el sonido de la llamada de mi celular.

– Bella… – Se detuvo, como si peleara con las palabras, miro rápidamente detrás de él, hacia sus hermanos, leyendo sus pensamientos, su mirada regreso a mí, y me obligue a permanecer en mi sitio – Perdóname…

Parpadee, nunca pensé que empezaría esto, observe que quería decir más, pero lo impedí interrumpiéndolo.

– ¿Te perdono? – Bufe incrédula – ¿Qué cosa te perdono? – Su mirada se llenó de culpa, continúe mientras mi celular seguía sonando, me empezaba a alterar – ¿Que me abandonaras cruelmente en ese bosque? – Señale hacia la dirección donde todo termino – ¿Qué me mintieras diciéndome que no me amas para "protegerme"?

Su mirada se llenó de sorpresa.

– ¡Lo sabias! – Su voz fue más alta que un susurro.

– No fue tan difícil adivinarlo – Suspire corriendo la mirada y mirando directamente el rostro sorprendido de Rosalie – Váyanse – Repetí.

Di un paso dentro de la casa y mire a Edward mientras empezaba a cerrar la puerta.

– Lo prometiste – Mi corazón se oprimió y las náuseas regresaron mientras repetía las frases que me habían hecho añicos el corazón – "Sera como si nunca hubiéramos existido"

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Recuerdo poco después de cerrar la puerta, vagos retazos de memorias que llegan a mi incompletos.

Sé que intente regresar a mi cuarto.

Sé que me derrumbe en el pasillo al terminar las escaleras.

Recuerdo incluso regresar la llamada con ojos perdidos y temblando.

Recuerdo su voz enojada gritando mi nombre atreves del teléfono.

Y Recuerdo mi desesperado llanto.

Recuerdo unos brazos rodearme y llevarme a mi habitación.

Lo siguiente que tengo en mi memoria era la luz de la mañana entrar despacio por mi habitación, iluminando todo, y alejando lentamente la oscuridad y el frio. Sus brazos aún estaban a mí alrededor, pegándome a su cuerpo desnudo mientras él aun dormía.

– ¿Te sientes mal Bella? – Escuche la voz de Ángela a la lejanía trayéndome al presente, supuse que se encontraba en la puerta del salón.

Me quede en silencio, ¿Qué debería decir? Podría acaso saltarme las ultimas clases, repase en mi mente mi horario y gemí al darme cuenta que tenía matemáticas, biología y gimnasia.

– ¿Bella? – De pronto la voz de Alice llego a mis oídos, mis ojos se abrieron de golpe, el color blanco del salón me cegó levemente – Rápido, háblale a Edward, Bella se siente enferma.

– No – Mi voz sonó más dura de lo que pretendía, coloque suavemente mi cabeza en su posición correcta y mire directamente a Jasper que estaba a punto de salir del salón – Ni se te ocurra hablarle, esto ya no le incumbe a tu hermano

Luego mire a Alice y suspire mientras me levanta de mi lugar, el mundo a mi alrededor giro, mi mano se crispo en el respaldo de la mesa y la silla, Jessica noto lo que sucedía y sin perder tiempo me sostuvo, Ángela se adelantó y recogió mi mochila del suelo.

– Bella él necesita saber… – Alice empezó.

La mire, si fijaba mi mirada en algo era más fácil controlar los mareos – El ya no es mi novio, te recuerdo que él me termino, él ya no tiene ningún derecho a interferir en mi vida.

Tenía que ser clara desde ahora, debía de hacerles entender que ellos debían dar dos pasos atrás y alejarse de mí.

– De hecho… Todos ustedes ya no tienen ningún derecho – Solté antes de que ella hablara, mire a Jasper que tenía una expresión torturada en el rostro, y luego sentí a Jessica a mi lado, escuchando atenta cada una de nuestras palabras, debía tener cuidado con lo que decía.

Tome mi mochila de las manos de Ángela y saque mi celular, rápidamente navegue entre mis contactos y sin perder tiempo escribí y envié un corto mensaje, dos segundos después recibí una contestación.

Suspire aliviada.

– ¿Me acompañarías al estacionamiento Ángela? – La mire y ella asintió con una pequeña sonrisa mientras nos encaminábamos a la puerta.

Sentí a Jessica seguirnos.

– Escuche que hay pay de cereza en la cafetería Jessica – Comento como si no fuera importante, oculte una sonrisa.

– ¡¿Enserio?! – La voz emocionada de Jessica aligero el ambiente entre nosotras, sonreí y asentí junto con Ángela – ¡Oh Dios! ¡Debo obtener una! – Me miro entonces y reconocí la mirada fingida en su rostro – Lo siento Bella ¿Te importaría si voy?

– Claro no te preocupes – Sonreí levemente asintiendo – Sé que es tu favorito, ¡Guárdale uno a Angie!

– ¡Claro! – Grito feliz mientras se alejaba de nosotros por el corredor.

– No me guardara nada – Comento riendo Ángela.

– No, pero nos dará un tiempo libre a nosotras – Le dije soltando una risita.

– Ojala – Suspiro dando una mirada rápida sobre su hombro, seguí su mirada y encontré a Edward y Alice al final del pasillo mirándonos, siguiéndonos en la lejanía.

Fue mi turno de suspirar al darme cuenta que se había acabado la privacidad, repase en mi mente todas las opciones mientras llegábamos a la salida de la escuela.

Había algunos alumnos sentados en el pasto almorzando, y otros caminando hacia sus autos. No llovía, pero aun hacia frio, en el momento en que llegábamos al final de las escaleras un auto entro al estacionamiento, se detuvo a 10 metros de nosotras.

Un muchacho alrededor de los 19 bajo del lado del conductor, su cuerpo aunque estaba delgado se notaba levemente tonificado, su cabello rubio oscuro se encontraba algo despeinado, vestía de manera informal una camisa de manga azul marino oscuro y un pantalón de mezclilla negro.

Nos miró levemente antes de dirigirse rápidamente hacia la dirección de la escuela trotando.

Mire detrás de nosotras, Edward y Alice bajaban las escaleras, escuche una puerta abrirse y cerrarse.

– Bella – Hablo Alice – Edward puede llevarte a tu casa.

Estaba negando antes de que empezara.

–No, gracias – Mire directamente a Edward.

–No es necesario que saques de sus clases a Ángela, Bella – Empezó Edward mirándome a los ojos – Puedo hacerlo yo, no me…

–No es necesario – Una voz a mis espaldas lo detuvo – Ella tiene quien la lleve.

Mi cuerpo se giró hacia el propietario de la voz, una mujer de mi estatura miraba a Edward y Alice bastante desafiante, vestía una blusa de manga larga blanca con encajes y volantes en las manos, un pantalón negro suelto y llevaba un suéter oscuro abierto, unos años más joven, una muchacha de cabello moreno los enfrentaba directamente y sin titubear.

Sonreí mientras me acercaba a abrazar a mi amiga.

– Te extrañe niña – Dije con cariño mientras la pegaba a mí y sentía sus brazos rodearme suavemente.

– No fue tanto tiempo Bella –Me contesto riendo – Solo fueron unas semanas desde que nos vimos por última vez.

Nos separamos mientras la veía estar tensa y atenta a cualquier situación que se presentara, mientras que sentía a los hermanos Cullen haciendo lo mismo que ella, era como si ambos supieran exactamente que era el otro, aunque claro, Davina estaba consiente de quienes eran y que. Pero no sabía que tanto sabían ellos sobre ella. Lo ignore por el momento, no queriendo dar vueltas sobre el asunto.

– No pensé que estuvieras con Kol – Ignore por completo a los Cullen y me centre en Davina – No los hubiera molestado de haber sabido.

– No es ningún problema – Contesto ella junto a la par de otra persona, ella soltó una risita mientras me giraba a ver a su novio llegar hasta nosotras.

Kol, se acercó y abrazo a Ángela saludándola, luego se giró hacia los Cullen y estiro su mano esperando estrechar la de Edward, hice una mueca negando, a veces era bueno que él tuviera a Davina ya que lo mantenía en sus 5 sentidos y lo controlaba bastante bien en sus arranques, o al menos eso me habían dicho, después de todo yo solo tenía 2 meses conociéndolo.

Mire a mi alrededor, varios del alumnado estaban al pendientes de nosotros, pero en su gran mayoría estaba metido en sus propios asuntos. Regrese la mirada a los dos hombres enfrentándose a mirada. La mano de Kol aún estaba estirada, mientras que Edward se negaba aceptarla.

Alice miro con duda a su hermano antes de dar un paso al frente y tomar la mano de Kol ofrecida. Él le sonrió coquetamente mientras escuchaba a Davina bufar celosa.

– Kol Mikaelson – Sonrió aún más cuando los Cullen se tensaron y empezaron a gruñir levemente.

Gemí frustrada y di un paso adelante acercándome a Kol y poniendo mis manos en su brazo.

– Deténganse – Susurre feroz hacia los tres – Estamos en público.

Casi enseguida sentí una mano fría que me quemo la piel rodear mi codo y jalarme hacia mi izquierda, desequilibrándome y haciendo que mis pierdas de enredaran entre ellas, de no ser por una nueva mano en mi cintura habría caído sin gracia al suelo. La mano en mi cintura me equilibro y me coloco de nuevo de pie, más pegada a Kol de lo que estaba anteriormente, mientras que la mano en mi codo se tensó y apretó más en torno a mi piel. Supe entonces que dejaría marca.

Oh él estaría muy molesto.

Suspire y mire a Edward.

– Suéltame – Mi voz fue clara y no dejaba lugar a discusiones, Alice se paró derecha sin despegar la mirada de Kol.

Pero el lugar de soltarme intento de nuevo jalarme hacia él, Kol cedió un poco el brazo al darse cuenta que me terminarían lastimando los dos.

– Te pidió que la soltaras – Dijo entre dientes y apenas conteniéndose mi amiga detrás de mí.

Mi mirada jamás dejo el rostro de Edward, podía confiar en que Kol y Davina se contendrían para no lastimarme, pero ya no estaba tan segura de la persona que miraba con odio a mis amigos.

– Tengo que alejarte de ellos Bella – Dijo Edward – Son peligrosos…

– Me estas lastimando – Dije tan claro como pude, el dolor estaba empeorando.

– No lo entiendes Bella – Dijo Alice empezando a sonar desesperada.

– Sí, entiendo – Dije rodando los ojos – Ahora, suéltame Edward, ¡Ya!

Entonces después de lo que me pareció mucho tiempo sus ojos volvieron a posarse en mí y me soltó una mirada de súplica.

– Ven con nosotros Bella – Su agarre se aflojo lo suficiente para que me relajara – Te mantendremos a salvo de ellos – Empecé a negar con la cabeza – Son peligroso… – Al ver que mi postura seguía siendo la misma, tomo otro ángulo de la conversación – ¡Son peligrosos! ¡Ellos son…!

– Se exactamente quienes y que son, Edward – Sus ojos se agrandaron de sorpresa.

Su agarre se volvió flojo el tiempo suficiente para que jalara mi brazo fuera de su mano y me colocara erguida aun lado de Kol, él se colocó de tal forma que mi cuerpo estaba parcialmente protegido por el suyo.

– Si la vuelves a lastimar – Kol dio un paso al frente y Edward retrocedió instintivamente – Me encargare de que tus queridos padres jamás encuentren tu pira de cenizas.

Se giró y colocando un brazo a mi alrededor me guio hacia el auto. Mire hacia atrás directo hacia Ángela que tenía una sonrisa en el rostro.

– ¡Te llamo más tarde Angie! – Grite subiendo al auto cuando Kol me abrió la puerta de pasajero.

Davina entro en el lado del copiloto. Observe como Kol cerraba mi puerta y trotaba hacia el otro lado para subir al auto.

Ángela asintió para mí antes de dar vuelta y entrar a la escuela, lejos del drama Cullen.

Tenía que intentar que él no quisiera matar a Edward por la marca en mi brazo.

Sería un largo y cansado día.

Suspire cuando el carro arranco.

No volví mi vista a Edward, no más, debía alejarlos de mi antes de que fuera demasiado tarde.

Solo tenía una idea en mente para hacerle entender que se alejara de mí.

Debía romper su corazón.

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VECZOZ MASEN

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