.

.

Disclaimer: La saga de crepúsculo, la serie TVD y Los originales no son míos. Solo la loca historia me pertenece.

.

.

ESCENAS EXPLICITAS, LEER BAJO SU RIESGO.

.

.

"I know my heart will never be the same But I'm telling myself i'll be okay."

("Sé que mi corazón nunca volverá a ser el mismo, pero me digo a mí misma que estaré bien").

Sara Evans.

.

.

CAPITULO 3

CAMBIOS

.

.

Hace exactamente 16 días los Cullen habían regresado y desde entonces él se encargaba de que no estuviera sola ningún momento del día, había presenciado mi última crisis cuando ellos estuvieron en mi puerta, había observado como lloraba y gritaba, como intentaba aferrarme a mi pecho, intentando mantener todas las piezas de mi corazón unidas. Me había aferrado tan fuerte a él que había rasgado su brazo y brotando sangre.

Me sostuvo toda la noche sin hablar, hasta que me calme lo sufriente para que él nos acostara en la cama.

Había sido egoísta, llevaba noches sin dormir, había estado moviéndose entre Forks y Nueva Orleans, viajando más de lo que dormía. Por lo que una vez que me considero tranquila me pego a su pecho y se durmió.

Yo no había podido dormir, demasiado asustada de las pesadillas como para intentarlo, en su lugar me levante a darme un baño, relajándome bajo el agua, cuando mi mente se giró hacia los dolorosos recuerdos me castigue al recibir el agua hirviendo en mi piel, sentí un delicioso escozor en mis hombros y espalda, para luego obligarme a cerrar el agua definitivamente.

Lastimarme ya no era una opción.

Me quede mirándome al espejo de cuerpo completo durante mucho tiempo, intentando encontrar todas y cada una de las diferencias en mi cuerpo desnudo. Mi cuerpo tenía más curvas que hace dos años cuando aún vivía en Phoenix con mi madre, tenía un tono más tostado en mi piel ahora que estoy más en un clima frio que toda mi vida estando bajo el abrazador sol de la playa detrás de la casa de mi madre.

Pero cuando Edward me dejo baje bastante de peso, dejándome prácticamente en los huesos. Mi mano recorrió la piel sobre mis costillas, ahora mi cuerpo recuperándose poco a poco empezando a ganar peso. Las bolsas negras debajo de mis ojos aún eran bastante notorias, pero no me sorprendía tanto, considerando que dormía muy ligero intentando no dormir tan profundo para evitar los recuerdos tanto como me fuera posible.

Quite inmediatamente la vista de mi pecho no queriendo ver aun nada por debajo de él.

Centre mi mirada en la línea entre la base de mi cuello y mi hombro, justo en medio tenía una cicatriz en forma de dos media luna, justo como la que James me dejo de recuerdo en mi muñeca, toque suavemente la herida ya cicatrizada, observe su tono aun rojo.

Esto me une a él – Pensé aceptándolo.

Luego me di cuenta de mi error, no, una herida no me unía a ningún hombre, yo había decidido unirme a él, esa había sido mi decisión, y, aunque le quería, sabía que aún no estaba cerca de amarlo. Nunca lo haría de la misma forma que amaba a Edward. Él lo sabía, del mismo modo que yo sabía que él amaba a una mujer aún desconocida por mí, la había visto en una pintura que estaba colocada en su despacho en la casa de Nueva Orleans.

Ella era hermosa, no podía negarlo, incluso atreves de la pintura podía sentir un amor intenso, que sabía que nunca sentiría hacia mí. Quizá con los años nos amaramos más que lo que los queríamos a ellos, o quizá terminemos odiándonos, pero sabía que no importara que, ambos estaríamos para el otro en el momento en que lo necesitáramos. Por el momento nos conformábamos con lo que teníamos, algo seguro, estable. No había amor, pero había cariño, respeto, admiración, protección y atracción sexual.

Las bases para que nuestro futuro matrimonio sobreviviera.

Una de mis manos sostuvo uno de mis mechones de cabello, había cambiado ligeramente de color, ahora era más rojizo que antes y más largo. Recordé como Edward me había pedido que lo mantuviera largo. Parpadee molesta conmigo al recordarlo. Me gire sin dudarlo hacia el mueble donde guardábamos los suministros para el baño y un botequín de primeros auxilios.

Charlie se había encargado de comprar varios y distribuirlos a lo largo de la casa cuando me mude con él para cuando lo necesitara. Sostuve en mis manos unas tijeras y me acerque de nuevo al espejo.

Me dijo que prefería a las de cabello largo, bien, me lo cortare.

Empecé a dividir mi cabello para hacer más rápido el corte, recordando como en los videos del internet y estoy casi segura que lo vi también en un comercial mientras veía la televisión con Phil, cuando la puerta del baño se abrió.

Entonces entro él. Miro un momento las tijeras en una de mis manos y luego mi cabello. Cerró la puerta detrás de él y camino hacia mí. Lo observe atreves del espejo, sus ojos conectaron enseguida con los míos y no pude apartarlos de los suyos. Observe como él se colocó detrás mi cuerpo aun desnudo, el pudor al fin me golpeo, mi rostro se coloro de rojo y mis manos intentaron cubrir tanto como les fuera posible, tomo las tijeras de mi mano y las coloco sobre el lavabo.

Sus manos tomaron un cepillo olvidado y me empezó a cepillar el cabello suavemente sin prisas, cerré mis ojos y me deje llevar, intentando olvidar que estaba desnuda frente a un espejo, escuche un suave golpe sordo cuando el dejo el cepillo a un lado de las tijeras y empezaba a trenzar mi cabello.

Abrí los ojos incrédula. Me estaba peinando. Mi corazón tembló como vi su mirada concentrada en mi cabello, tenía la cabeza levente inclinada hacia la derecha. Sus ojos volvieron a mi cuando termino.

– Me gusta tu cabello exactamente como esta – Su voz fue ronca y percibí un tono de cansancio – Pero si prefieres cortarlo, en la mañana te llevo con un profesional.

No supe que decir, sentí mi garganta cerrada mientras lo miraba. Me estremecí de frio, entonces miro mi reflejo en el espejo, una de mis manos intentaban cubrir mis pechos y la otra estaba más al sur. Sus ojos se oscurecieron y sentí su pecho pegarse a mi espalda mientras recorría todos los rincones de mi cuerpo con la mirada.

Parpadee cuando vi que se estaba quitando su camisa, y jadee al sentir su piel pegada a la mía, sus manos se colocaron en mi cintura y empezaron a recorrerme. Me obligue a mantenerme en silencio cuando mi cuerpo reacciono a sus caricias, debía recordar que mi padre dormía al final del pasillo.

Una de sus manos bajo hasta mi punto más sensible y empezó a estimularme. Mi cuerpo se pegó aún más al suyo y mi cabeza cayo hacia atrás sobre su hombro. Su otra mano estaba jugando con uno de mis pechos, pellizcando y tirando suavemente de mi pezón. El pego su boca a mi cuello descubierto y chupo y mordió ligeramente ese punto en mi cuello debajo de mi oreja que sabía que me gustaba. Gemí fuerte.

– Silencio – Su voz fue clara y directa y no pude más que desear que me pidiera que gritara su nombre como la primera vez que hicimos el amor, más sin en cambio acepte su orden.

Su mano dejo aquel punto exacto que me volvía loca, gruñí de frustración solo para sentir un segundo después su miembro abrirse paso entre mis pliegues, mi espalda se curvo y mis manos buscaron en que sostenerse.

El lavabo me pareció un lugar muy seguro para recargar mi peso, una de sus manos empujo ligeramente mi espalda hasta que mis pezones rosaban el frio del lavabo. Mis manos se crisparon en la orilla de este cuando empezó a moverse dentro de mí. Mi respiración se agito y mi espalda se curvo de nuevo, pegando aún más mi pecho al frio, haciendo un contraste delicioso. Una de sus manos soltó mi cintura y se dirigió hacia donde nos hacíamos uno, dos de sus dedos empezaron a estimularme cuando aumento el ritmo, mientras que la otra mano se dirigió a mis labios, evitando que mis gemidos fueran escuchados.

Me sentía cerca, sabía que pronto el placer explotaría dentro de mí, quería más.

Más fuerte.

Más rápido.

Conecte mis ojos con el atreves del espejo, el entendió el mensaje y me complació. Lo sentí llenarme completamente, y explote a su alrededor, mi cuerpo se estremeció. Sentí el momento exacto cuando el llego, justo después de que saltara al abismo el me siguió.

Sus manos me soltaron y me ayudo a ponerme de pie, mi espalda contra su pecho. Nos miramos unos instantes a los ojos antes de que él se separara y agachara por su ropa, me puso su camisa sobre mi cuerpo mientras él se volvía a colocar sus pantalones, abrió la puerta y me saco del baño tomados de la mano, lo seguí, ese era mi destino desde que le conocí.

Seguirle.

.

.

VECZOZ MASEN

.

.