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Disclaimer: La saga de crepúsculo, la serie TVD y Los originales no son míos. Solo la loca historia me pertenece.
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"Tu lugar está en el ayer, todo lo que era ya no lo es"
– Ha Ash
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CAPITULO 5. COMPAÑERA
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Llegue a casa cansada, y lo primero que hice fue tomar un baño rápido, cuando salí mi energía se había esfumado, y deseando descansar unos minutos antes de ponerme en marcha de nuevo, cerré las cortinas y me acosté tal cual estaba en la cama, me asegure de que la toalla estuviera aun sujeto a mi cuerpo antes de abrazar mi almohada y dejarme atrapar por el sueño.
Fue entonces cuando comprendí que había cometido un error, no era normal que tuviera tanto sueño de la nada.
Había estado rodeada de seres sobrenaturales y tan familiarizada últimamente con la magia que había aprendido a diferenciar lo raro de lo malo. Alguien estaba jugando conmigo de nuevo del mismo modo que lo hicieron hace 7 meses justo después de que ellos se fueron.
Fue así como en primer lugar volé a Nueva Orleans.
Pelee tanto como pude contra la inconciencia pero mientras más peleaba más duro y doloroso se volvía. Con un suspiro me deje ir, deseando que Davina llegara pronto y descubriera lo que pasaba.
De repente me vi arrojada al barrio francés, frente a mí se encontrada Sophie Deveraux, retrocedí asustada cuando sus ojos se encontraron con los míos, pero hubo algo diferente, parecía como si no me reconociera, camino hacia mí con los ojos fijos en algo detrás de mí, me hice a un lado aunque no a tiempo, cerré los ojos esperando el impacto de su cuerpo con el mío solo para sentir un pequeño escalofrió subir por mi columna, abrí los ojos en el momento en que ella pasaba atreves de mi
– ¿¡Que mierda!? – Solté un grito, acostumbrada a esconderme y mantener fuera de mí la atención, lleve mis manos a mi boca, aun cuando en mi mente sabía que ella no me oiría.
Vi como ella camino hacia un callejón, como siguiendo a alguien, sabía que debía de alejarme de ella, sabía que debería encontrar la manera de regresar a mi cuerpo, pero en lugar de eso me encontré caminando detrás de Sophie. Entre después de ella al callejón solo para encontrar al final a Marcel recargado en la pared oculto en la oscuridad. Mire como el cuerpo de Sophie se relajaba, intentando no parecer tan intimidante
– ¿Tienes información? – Fue lo primero que dijo Marcel a la bruja.
– Lamentablemente no, están muy bien escondidas – Suspiro ella recargándose en la pared a su lado, bastante cerca de él.
Mantenían un tono bajo, tratando de evitar ser escuchados. Supe enseguida que hablaban de nosotras.
– ¿Qué hay de Hayley? – Mi cuerpo dio un respingo al escuchar su nombre por primera vez desde hace unos meses.
Mi corazón se llenó de culpa al recordar el estado en el que estaba cuando la vi por última vez…
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La mujer lobo a sus pies lloraba escandalosamente encorvada en el suelo, sostenía con fuerza su vientre plano mientras que por sus piernas corría sangre. Su ropa estaba empapada al igual que la de Elijah. Sintió la mirada de los hermanos Mikaelson sobre ella. La sangre formaba un rio que llegaba hasta mi pies y cubría un gran espacio alrededor de la loba.
Hayley tenía aproximadamente 1 y medio mes de embarazo cuando perdió a su hija por la maldición de Agnes, una bruja. Elijah había intentado detener los efectos de la maldición que hacia subir, hasta un punto en excesivo, su temperatura corporal, adentrándolos en el agua fría, la maldición solo tenía el firme propósito de asesinar al bebe que se encontraba en su vientre, ahora vacío.
La fuerza de sus propias rodillas cedieron con su peso, se empapo de la sangre que salía del cuerpo de Hayley, su vista se nublo, su mundo giro sobre ella mientras que el olor a sangre llegaba a ella, intento concentrarse, ignorar la fuente de su malestar antes de desmayarse y se encontró arrodillada acercándose a la mujer que lloraba la pérdida de un ser que jamás llego a conocer, una mano la detuvo cuando estuvo a punto de alcanzarla, al mirar al dueño solo recibió una mirada de advertencia, silenciando de ese modo cualquier palabra de consuelo que tenía.
Él tenía razón.
Si ella hablaba terminaría revelándole la verdad sobre su bebe. Las lágrimas acudieron a ella desbordándose por sus ojos, y un sollozo escapo de entre sus labios confundiéndose con los de la mujer. Se dejó levantar por Klaus mientras que la alejaba de la que era su amiga. Se aferró a él con todo lo que tenía mientras él estaba en el mismo estado que la pequeña loba, abrazadora y pegándose contra su pequeño cuerpo.
Intento calmarse, adentrarse en mi mundo de irrealidad al que había estado hasta hace unas semanas, controlando sus emociones y fundiéndose en el calor del hombre que la abrazaba.
No supo cuánto tiempo había pasado abrazada a Klaus, pero la siguiente vez que abrió sus ojos se encontraba en su habitación, todo a su alrededor se sentía más oscuro, ya no se sentía esa vibra de esperanza en el aire. Se sentó en la cama controlando sus emociones. Su mirada se trabo en su escritorio, sobre la pequeña mesa había una maleta y dos en el suelo, encontró rápidamente una nota y se acercó a leerla:
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"Nos vamos antes de caer la noche"
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Reconocería siempre la perfecta caligrafía de Klaus. Asintió para sí misma poniéndose a guardar las pocas posesiones que tenía con ella y hacían falta empacar. Se dio un baño rápido, se vistió de manera cómoda y antes de tener oportunidad en pensar en lo acontecido anoche se dirigió escaleras abajo a preparar el desayuno a los demás. Se detuvo de golpe al entrar en la cocina, Hayley se encontraba en la encimera con un vaso lleno de lo que supuse era Whisky, aun lado una botella casi vacía.
En otras circunstancias habría tomado un vaso y bebido con ella hasta el fin del día. Sabía que ella debería de estar apoyándola a superar su perdida, pero le era imposible acercarse más a ella después de lo que había pasado. Ahora tenía que correr lejos de las brujas y mantenerse alejada de Nueva Orleans.
Ese era el trato.
Ella salvaría a la familia Mikaelson si protegían Forks de los ataques de Victoria, había traicionado a los suyos de ambos lados, a las brujas y a los lobos, le había arrebatado a la que era su mejor amiga la oportunidad de ser madre, había hecho un trato con Marcel Gerard poniéndose en peligro para recuperar y encontrar toda la información que Hayley tenía tiempo buscando. Incluso Davina había estado de acuerdo con ella en entregarle a Hayley su manada de lobos. Le daría la libertad de alejarse de la familia original. Todo esto solo para proteger a sus padres y amigos, para mantener a salvo a los Cullen… y a ella.
Había logrado todo eso, incluso había intentado salvar al bebé de Klaus y Hayley, pero el tiempo había corrido contra todos, para cuando Davina llego a ella, no había tiempo más que para…
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Me forcé a regresar al presente, odiaba recordar el hecho de que era la causa del dolor de la loba.
– Está mejor – Dijo Marcel – Superándolo.
– Me cuesta creerlo – Dijo la mujer bufando impaciente y nerviosa – Para que me has citado Marcel, pueden considerarlo traición el simple hecho de estar hablándote.
Él se encogió de hombros mientras empezaba a caminar hacia la salida.
– Solo para avisarte – Se detuvo en la entrada del callejón cerca de su cuerpo, por un segundo le dio la impresión de que él sabía que ella estaba ahí – Klaus esta cabreado, y está dispuesto a matar a cualquier bruja que quiera encontrarlos.
– No lo entiendo – Dijo ella alejándose igualmente de la pared, siguiéndolo. – Solo intentamos encontrar a…
Y entonces lo entendió, ella sabía que estábamos con él. Marcel asintió.
– Kol encontró a su compañero en una de las tuyas – Su voz se desvaneció mientras caminaba fuera de su vista.
Quería ir detrás de Marcel pero su velocidad era bastante rápida para que mi presencia lo siguiera, por lo que me vi obligada a permanecer con Sophie, ella parecía en shock, pero a pesar de su estado, podía ver atreves de sus ojos como su mente estaba trabajando en un plan de acción y poner en su ventaja la nueva información. Sentí resentimiento hacia Marcel por darle tal información, casi parecía como si estuviera rompiendo nuestro trato.
Seguí a Sophie atreves de las calles abarrotadas de gente, evitando tocar a cualquier persona que se acercaba demasiado a mí. Llegamos al panteón de las brujas, ella entro confiada pero yo me detuve en la entrada.
Sea lo que sea que me estuviera pasando no era nada bueno, y podría quedarme atrapada en el terreno sagrado. Me aleje del panteón y decidí caminar hasta que regresara a mi cuerpo en Forks pero mi vista se puso muy borrosa y me empecé a sentir muy débil, mis ojos se cerraron y me deje caer.
La siguiente vez que abrí mis ojos me encontraba acostada de espaldas sobre pasto húmedo, sabía que aún no regresaba a mi cuerpo, pero la vista que estaba obteniendo era simplemente hermosa. Me encontraba debajo de un árbol de flores rosas, entre las ramas pasaban algunos rayos de sol haciendo un efecto precioso. Estaba atardeciendo ya. Entonces empecé a oír gritos y mi nombre fue mencionado. Suspire y me obligue a levantarme.
Ohh Sorpresa. Jadee
Me encontraba en la Mansión Cullen. Sentí el dolor caracterisco golpear mi pecho. Odiaba sentirme así. Pero mientras lo sentía, mi cuerpo se vio impulsado hacia la puerta principal.
Era mi oportunidad para volver a verlos sin tener que fingir que no me importaban en absoluto.
Mi mano se cerró en torno al pomo de la puerta solo para descubrir que mi mano la atravesaba por completo, no podía hacer presión. Suspire antes de impulsarme bruscamente atreves de la madera hacia el interior de la residencia. Un escalofrió recorrió mi espalda cuando termino mi cuerpo de pasar por completo. Se trataba de una sensación desagradable.
– ¡Ella no te quiere cerca, Edward! – La voz de Rosalie llego hasta mí.
Camine despacio, casi sin querer llegar a la sala, temiendo por un momento con lo que me iba a encontrar.
– ¡Sé que aún me quiere! – Su voz sonó distorsionada por el dolor
Esme se encontraba en un sillón individual sumida en sus pensamientos, con su cabeza en sus manos, mientras que Carlisle se encontraba detrás de ella inclinado contra el respaldo del sillón, sus manos jalaban suavemente su cabello. Jasper se encontraba mirando atreves del gran ventanal, su respiración era acompasada, el intentaba soportar todas las emociones de la sala. Emmet se encontraba sentado en el suelo a los pies de Rosalie, que le acariciaba el cabello tratando de tranquilizarlo. Edward caminaba de lado a lado de la sala, jalando fuertemente su cabello, frustrado. Alice estaba debajo del Piano acostada en el suelo con los ojos desenfocados.
– Esta con ellos, Edward – La voz tranquila de Jasper me hizo girarme a mirarlo, sus ojos en el reflejo daban justo a donde yo me encontraba.
Sentí miedo de que pusiera reconocer mis sentimientos, el frunció el ceño justo cuando controlaba mis respiraciones a la par de mis emociones y los encerraba en el fondo de mi corazón. Su frente se acentuó pero se giró a ver a Edward.
– Si ella nos quisiera cerca – se detuvo encontrando las palabras adecuadas – Ya lo hubiera demostrado…
Todos lo miraron fijamente.
– ¿Quieres decir que ya… no nos… quiere? – Alice sollozo
Mis piernas temblaron, me derrumbe en el suelo, observando el desastre que estaba haciendo con mis decisiones.
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Diles Jasper, diles la verdad… Suplique… diles que aun los quiero, diles que aún me duele su partida, que me duele mucho mantenerme alejada de todos y sobre todo diles que estoy haciendo esto por ellos, pídeles que me entiendan, y me dejen hacer esto a mi manera…diles que me dejen ir… que ya no luchen por mi… yo ya estoy muy lejos.
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– Yo no he dicho eso – Negó Jasper y se recargo en la pared – He estado analizando los sentimientos de Bella desde lejos cada que se acercan a ella… – Suspiro, entonces él era la causa de que me sintiera observada todo este tiempo – Los quiere, pero también sufre mucho cada que están cerca. Nuestra partida le debió de haber afectado bastante y es muy probable que por esa razón terminara involucrada con la familia original.
Se originó un silencio abrumador.
– Estuvo hospitalizada y catatónica durante dos semanas después de nuestra partida en el hospital, no comía, no hablaba, ni siquiera se movía… y cuando lo hacía se… se abrazaba así misma mientras susurraba el nombre de Edward – la voz de Carlisle me avergonzó – Fue dada de alta y obtuvo visitas periódicas de su doctor, el incluyo notas donde a pesar donde se le veía una mejora, como ir a la escuela, sacar buenas notas, atender la casa… su aspecto se deterioraba y según Charlie al terminar lo que se le pedía solo se quedaba mirando a la nada y no hablaba al menos que fuera una pregunta directa, en una visita médica, Bella admitió no estar durmiendo por las pesadillas y que comía poco por las náuseas que le provocaban los medicamentos… le receto pastillas para dormir y le disminuyo la dosis del tratamiento psiquiatrico… pero solo un mes después fue ingresada de nuevo y puesta bajo tutela del Psiquiatra Anderson en el hospital de Port Angeles tras…. – Se detuvo, yo sabía lo que iba a decir, gemí frustrada mientras ocultaba mi rostro entre mis manos – tras un intento de suicido
Se escucharon varios jadeos atreves de la casa. Y yo sabía que Carlisle aún no había terminado. Mire un punto fijo en la pared esperando las reacciones de todos y que Carlisle terminara de contar mi historial médico.
– ¿Intento de suicidio, Carlisle? – Esme prácticamente chillo levantándose del sofá y encarando a Carlisle, el asintió – Mi pobre bebé ¿Qué hemos hecho al dejarla tan sola y sufriendo? Esto es nuestra culpa… mi culpa por permitir irnos aun sabiendo en el fondo de mi corazón que no era correcto
Quería decirle que no era su culpa, yo había decidido cortarme las venas para silenciar las voces en mi cabeza, las imágenes tan atroces que hasta el día de hoy me atormentaban, pero ellos me habían dejado sola y sintiéndome tan inútil por meses antes de encontrar una razón para luchar que no fuera la alucinación de cualquiera de ellos, que una parte de mi deseaba que sintieran una milésima de lo que había sentido y aun siento.
– No es solo tu culpa, cariño – La voz de Carlisle se volvió pesada – Bella… intento suicidarse tres veces mientras estaba internada, dos meses después de que sus padres la ingresaron, ella escapo…
Todos jadearon, despacio, como no queriendo interrumpir aún más a Carlisle se sentaron en los sillones, todos mirando a Carlisle que evitaba la mirada de todos. Tendría que ir en estos días a hablar con él. Darle alguna clase de paz mental. Ya que por su expresión, sabía que realmente sabía TODO lo que había sucedido y estaba súper minimizando las cosas para su familia, pasando muy por encima de mi situación.
– No se supo nada de ella durante un poco más de un mes, incluso fue dada por muerta cuando se encontró su camioneta… al final de un acantilado…una semana antes de que ella regresara a casa de su padre se realizó una ceremonia como funeral – Suspiro y miro por la ventana, donde yo me encontraba en ese momento – Estaba muy cambiada, era la Bella que todos recordaban antes de nuestra partida... Pero sobre todo, a donde ella iba… – Centro su mirada en Edward – Algún Mikaelson la acompañaba…
Un silencio apareció en la sala, y yo me empecé a sentir muy pesada sabía que regresaría a mi habitación, pero no quería irme, no ahora…
– Hable con Peter en la mañana – Jasper hablo, su voz se empezó a alejar de mi – Los rumores son ciertos… Klaus encontró a su compañera…
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VECZOZ MASEN
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