Disclaimer: La saga de crepúsculo, la serie TVD y Los originales no son míos. Solo la loca historia me pertenece.

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Las despedidas te hacen pensar.

Te hacen darte cuenta de lo que tuviste, de lo que perdiste, y de lo que diste por sentado.

Ritu Ghatourey.

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CAPITULO 7. LUCES ROJAS

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Suspire mientras bajaba del auto, la mansión Cullen se alzaba frente a mí, haciéndome sentir pequeña, escuche que las puertas de lo demás también se abrían y cerraban.

No habían querido dejarme venir sola, así que Rebekah y Elijah habían venido acompañándome, mientras que Klaus y Kol se dirigían a New Orleans para hablar con Marcel, y Davina se quedaba en la nueva casa de los Mikaelson arreglando todo para mi mudanza, hoy en la tarde debía de hablar con Charlie.

La puerta principal se abrió y me encontré queriendo correr hacia Esme que me miraba con sorpresa y abrazarla, respire hondo un par de veces antes de empezar a caminar con ellos a mis espaldas, subí lentamente los escalones, tomándome mi tiempo para absorber todos los detalles.

– Hola Esme – Salude lo más educada posible una vez que llegue al frente de ella

– Buenos días Señora Cullen – Dijo rápidamente mi cuñado acercándose a la mujer que considere mi madre y extendiendo su mano para estrechar la de ella

Esme me miro con cuidado, preguntando silenciosamente, sonreí un poco para quitarle parte de su preocupación y asentí mientras miraba la mano de Elijah, sus ojos brillaron en respuesta antes de sonreír amablemente al hombre de traje y aceptar su saludo.

– Buenos días Señor Mikaelson – Devolvió el saludo, sonreí con burla ante el "Señor" – Señorita Rebekah – Dijo saludando con cortesía también a la rubia a mi izquierda.

– ¿Se encuentra Carlisle? – Fui directo al tema principal, pero mientras Esme negaba con la cabeza mi vista se desvió hacia el interior de la casa – Tenemos… unos temas urgente e importante que discutir con él.

Mi respiración se detuvo al encontrar a Edward sentando en el banco de su piano mirando hacia sus piernas, huyendo de mi mirada, suspire antes de obligarme a mover la vista de nuevo a Esme. Ella me sonrió en comprensión antes de hacerse a un lado e invitarnos a pasar, los tres nos quedamos en nuestro lugar, esperando.

- No, aun no llega del Hospital – Miro hacia adentro observando como sus demás hijos bajaban la escalera al pendiente de nosotros y ocupaban sus respectivos sitios en la sala. – Pero pasen, sean bienvenidos – Dijo las palabras adecuadas para permitir que los vampiros de sangre pudieran entrar en casas con propietario – No debe de tardar en llegar mi marido, le llamare enseguida para meterle un poco de prisa si es urgente.

– Si no le molesta Señora Cullen – Dijo Elijah desde mi derecha, colocando una mano en mi espalda – Preferimos esperar en su jardín, un lugar menos… – Fingió buscar la palabra adecuada mientras miraba a los demás en la sala – incomodo.

– Oh… – Fue todo lo que pudo decir la mujer de cabellos caoba frente de mí, me apiade de ella.

– Tenemos cosas que discutir entre nosotros antes de que llegue Carlisle – le sonreí mientras nos dirigía hacia donde había despertado en mi viaje anterior – ¡Oh Esme! – Me gire hacia ella que aún nos miraba desde la puerta con una mirada extraña, ella me dio esa sonrisa que tanto había extrañado – ¿Podrías proporcionarnos unas sillas y un vaso de agua?

– Claro, pequeña – dijo con tanta amabilidad que mi corazón se encogió.

Sonreí en respuesta mientras continuaba mi camino metida en mis pensamientos. Desde la visita del Vampiro en la casa de mi padre se había hablado bastante en la casa sobre la información que había obtenido de su cabeza y la forma en que nos dirigíamos. Todos habían concordado en que la amenaza más pronta y peligrosa era Victoria.

Cuando ellos escucharon la palabra "Neófito" se preocuparon, y después de explicarnos a Davina y a mí que era lo que significaba mi estrés se había aumentado toneladas. Al parecer, Victoria estaba creando vampiros con poco autocontrol y más fuerza que un frio normal, con el simple propósito de matarme.

Semanas antes de que escapara del Sanatorio Mental en el que me encontraba internada, Victoria me había hecho una segunda visita, creando en mi cuerpo varias heridas y dejándome al borde de la muerte, los encargados de mi área habían creído que se trataba de un tercer intento de suicidio, por lo que me habían mantenido atada y sedada. Mis planes de escape se habían visto frustrados por semanas hasta que las heridas habían sanado y me había vuelto a ganar la confianza de los enfermeros para soltarme.

Ella me había advertido que tenía preparado para mí una muerte horrenda y que me vería romperme en pedazos antes de acabar conmigo, que sufriría lo mismo que ella al perder a un ser amado y sobrevivirle al dolor.

– ¿Estas segura de esto, Bella? – Dijo Rebekah una vez que llegamos al borde del jardín, me recargue en el árbol

– Ellos deben de saber – Suspire mientras cerraba los ojos y mantenía a raya la sensación de livianez en mi cuerpo que en los dos últimos días había aprendido a reconocer como la primera sensación de viajes y a controlarla.

– También estoy de acuerdo con este loco plan de Bella – Dijo Elijah unos pasos más lejos de nosotras – Si queremos cubrir todos los golpes debemos de contar con que al menos ellos sepan a lo que nos enfrentamos.

– Vale… eso lo entiendo pero… – Dijo Rebekah, se interrumpió bruscamente

Abrí los ojos mientras miraba a Esme, Alice y Jasper acercarse a nosotros con lo que les había pedido. Ninguno hizo ningún movimiento, reconociendo la postura tensa de Jasper, y sus ojos observadores, analizando todos los más leves movimientos de mis acompañantes. Si el supiera que de quien debía de preocuparse era de mí. Fácilmente podría incendiar la casa a mitad del bosque y permanecer en medio del caos sin sufrir daño alguno. Suspire mientras cerraba los ojos y recargaba la cabeza en el tronco del árbol, la pesadez en mi cabeza se hizo lo suficientemente fuerte como para evitarla, así que estire una mano buscando el confort de una solidez a mi lado.

Una mano suave, gentil y fuerte, que reconocí como la de Elijah, tomo mi mano sosteniéndome en mi sitio, Me deje ir mientras escuchaba el suave murmullo a mi alrededor, alcance a distinguir a Elijah disculpándose en mi nombre mientras daba una mentira rápida sobre que estaba cansada y con mucho sueño.

De pronto me encontré en el hospital de Fork, un estremecimiento me recorrió, hacía mucho que no iba a uno. Salí rápidamente de aquel lugar, odiando los recuerdos que ese lugar me traía. Sentí de pronto como alguien pasaba a través de mí.

– ¿Sabes a que han ido, Edward? – Pregunto la voz de Carlisle.

Parpadee mientras me acercaba a él y caminaba a su lado hacia su auto, no logre escuchar la respuesta de Edward.

– Eso me preocupa – Carlisle se detuvo un momento mientras buscaba la llave del auto.

Me apresure a ir al lado del conductor y atravesar la puerta para colocarme en el asiento del conductor a un lado de él.

– Sea lo que sea que quieran decirnos… – Carlisle suspiro – No debemos ser relacionados con ellos, Edward… Los Vulturi han dado su ultimátum hoy en la mañana cuando me llamaron… O Bella es parte de nuestro mundo y aquelarre… o parte del de ellos…

Hubo un silencio mientras Edward respondía, Carlisle prendió el auto, pero no salió del estacionamiento. Se quedó quieto escuchando en silencio. Deseaba saber la respuesta de Edward.

– Lo siento, hijo… No está a discusión – Por primera vez veía como Carlisle perdía la compostura, negué con la cabeza, al saber que aun cuando yo no quería que lucharan por mí, se daban tan vencidos fácilmente, mis ojos se llenaron de lágrimas que me negué a derramar – y es precisamente Bella quien tiene que decidir… Es su vida aquí de la que estamos hablando…

De pronto un dolor en mi pecho me golpeo, el aire se fue de mis pulmones mientras me doblaba abrazándome, empecé a jadear en busca de aire, y las lágrimas al fin buscaron su camino sin mi consentimiento, me lleno un sentimiento de impotencia y miedo.

– ¡Doctor Cullen! – Se escuchó un grito de una mujer desde la entrada del hospital.

Levante la vista para ver correr a una enfermera hacia el auto donde nos encontrábamos, el estacionamiento se vio de pronto iluminado por luces rojas.

– ¡Doctor! – La mujer llego al lado de la puerta del conductor, Carlisle había bajado la ventanilla por donde se asomada la mujer, se veía un poco histérica – ¡Qué bueno que lo alcance! La ambulancia trae a un paciente para cirugía urgente…

Carlisle ya estaba apagando el motor del auto y salía rápidamente mientras escuchaba.

– ¿De quién se trata? – La forma en que pregunto me dijo que ya sabía de quien se trataba.

El sentimiento de miedo aumento aún más. Mis oídos por fin distinguieron el sonido característico de la sirena. Mi visión se volvió borrosa mientras observaba a Carlisle correr hacia la ambulancia donde los paramédicos bajaban rápido y con sumo cuidado una camilla.

Jadee mientras mi vista se oscurecía y en ese momento volvía a aclarecerse, lo primero que vi fue el rostro contorsionado de Jasper. Se escuchó un el sonido de un celular. Esme me sonrió en forma de disculpa, mientras tomaba su celular del bolsillo de su pantalón. Intente normalizar mi respiración mientras me enderezaba, el sentimiento persistió, aferrándose a todo lo que encontraba en mi interior.

– Se trata de Carlisle – Dije mirando el celular en su mano – No vendrá.

Esme me miro con los ojos abiertos mientras contestaba la llamada y se alejaba un poco, aun a sabiendas que no serviría de nada con los dos vampiros a mis lados.

– Vamos – Empecé a caminar con prisa hacia nuestro auto, los sentí seguirme – Algo malo está sucediendo.

Ellos entendieron mi urgencia y se apresuraron a subir al auto y salir rumbo a la carretera. Observe como los Cullen nos veían desde la entrada de la casa.

– ¿A dónde? – La voz de Elijah que se encontraba al volante me saco de mis pensamientos

– Al hospital – Dije lo primero que me paso por la mente, tenía el presentimiento que el viaje no tenía que ver con Carlisle, si no con la ambulancia.

Sentí el auto acelerar mientras intentaba normalizar mi respiración y controlar los sentimientos que me arañaban el corazón.

No supe muy bien cuanto tiempo nos llevó llegar al hospital, pero me parecieron horas estando ahí sentada en los lugares traseros del carro, sintiendo el miedo aumentar conforme nos acercábamos. Mi cuerpo reacciono por si mismo, al abrir la puerta del carro que se encontraba aun en movimiento y se frenó de golpe al sonido de la puerta. Corrí todo lo rápido que podía a través del estacionamiento, aun sin mi comprensión las lágrimas corrían por mis mejillas.

– ¡Bella! – La voz de Rebekah me llego cuando abrí de golpe las puertas de la entrada.

Las enfermeras me miraron asombradas, mi celular en mi bolsillo estaba sonando. Una de las mujeres en el mostrador camino hacia mí, su postura me inquieto. Mi corazón dolió de nuevo, coloque mi mano sobre de él y deje que me guiara. Deje a la enfermera parada en su lugar mientras corría de nuevo a través de los diferentes pasillos, pasando habitaciones, escuchaba pasos detrás de mí y gritos.

Pase dos puertas y lo distinguí como los cuartos de emergencia, me detuve frente de uno. Tenía mucha movilidad, las dos enfermeras dentro gritaban cosas y se movían de un lado a otro del pequeño cuarto. El cabello rubio de Carlisle llamo mi atención, se encontraba inclinado sobre un hombre de mediana edad realizándole reanimación.

– Papá… – Mi voz sonó rasposa, el cuarto se volvió silencioso de pronto

Me acerque a la camilla, las enfermeras me abrieron paso, el único que no dejo de moverse fue Carlisle que aun golpeaba su pecho rítmicamente. Elijah y Rebekah actuaron rápido, obligaron a las enfermeras a salir rápido y sin hacer alboroto. Rebekah salió y se quedó haciendo guardia por fuera. Mi padre tenía una cortada que iba desde su ombligo hasta el principio de su cuello, pude observar muchas mordidas en su cuerpo, además de que algunos de sus miembros se encontraban en una posición extraña, parecía que le habían golpeado repetidas veces.

– Papá… ¿Qué ha pasado? –un sollozo escapo de mis labios y un dolor más fuerte me rodeo. Tome entre mis manos una de las suyas.

Sus ojos se abrieron de forma cansada y me miraron.

– Te… Amo… Be… Bel…la – Su voz estaba rota, cansada y haciendo más esfuerzo del que podía soportar.

Jadee al comprender que él se estaba despidiendo, él sabía que estaba muriendo. Me gire sin dudarlo hacia mi cuñado. Mi mirada busco la de Elijah que al verme en tal estado actuó de manera rápida. Ambos sabíamos que era muy tarde, pero no podíamos dejar de intentarlo. Carlisle se encontraba ahora alejado de la camilla mirándonos, El mordió su muñeca y la acerco a sus labios entre abiertos de mi padre. Pero entonces el sonido característico de la falta de ritmo cardiaco sonó… uno… dos… tres segundos… cuatro… mi cuerpo estaba paralizado.

– No me abandones papá… – Un sollozo me inundo, seguido de miles más.

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VECZOZ MASEN

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