Hola! Aquí tienen el segundo capítulo! Muy puntual, verdad? Pues no se adapten porque no soy de las que actualizan rápido •v•... En todo caso, trataré de esforzarme al máximo u.u
Disfruten de este loco cap!
Capítulo II
El drama de las Bestias Divinas
Otra mañana resplandeciente en los días de Hyrule. ¿Cómo es que lograba ser un lugar tan pacífico y tranquilo? De no ser por las obvias interrupciones de los intrusos que estaban revoloteando en la habitación del Héroe, por supuesto.
Así como muchos habéis podido deducir, tras aquella madrugada trabajando en la dichosa maqueta de la princesa, pidió un día libre por pérdidas, males y perjuicios, así como fácilmente se le fue concebido por orden del mismísimo Rey.
Claro, si no fuese que el mismo Rey y la princesa estuviesen teniendo un karaoke en la casa del Héroe y no le dejasen descansar. ¿Es que esta gente no se cansa nunca? ¿¡No entienden el significado de tener un PUTO DÍA LIBRE!?
―?YO QUIERO SER...¡SIEMPRE EL MEJOR! Mejor que NADIEE MÁAS!?―Cantaba la princesa
―¡TAN TAN TARÁN!― continuó el Rey.
Sin hacerle incapié al hecho de que se estaban confundiendo de vida virtual, el hecho en sí daba vergüenza ajena. No se trataba solamente de la incomodidad del extraño acontecimiento a primera hora de la mañana, sino que sumándole, las voces de los cantantes eran sin dudas capaces de romper los tímpanos del mismísimo Ganon.
¿Por qué de todos los lugares... TODOS LOS PUTOS LUGARES, tenían que elegir cantar JUSTAMENTE en su casa y JUSTAMENTE hoy!?
¿Es que acaso Link era la única persona racional en Hyrule? ¿Cómo es que este mundo podía estar tan perfectamente alocado? Definitivamente su día de descanso jamás llegaría. Era imposible...
―?¡POKEMON! ¡TENGO QUE ATRAPARLO...! ?― cantaban al unísono.
De repente, toda la música se detuvo cuando la puerta de la casa de Link se abrió con fuerza. En otra situación lo hubiese agradecido, pero sus nuevos invitados que quién sabe cómo todos tenían la llave de su casa, tenían las mismas intenciones que los idiotas del Rey y la princesa.
―¡Campeones!― Llamó el Rey abriéndose de brazos para darle una cálida bienvenida a los invitados.
El Rey logró abrazar a dos de ellos de un par, a los más delgados, Mipha y Revali, mientras que notablemente tuvo qur abrazar por separado a Urbosa y a Daruk.
―Sean bienvenidos, Campeones―dijo Zelda, haciendo una reverencia. Las jóvenes se miraron durante unos segundos y sin poder aguantarlo corrieron a abrazarse con dulzura. Zelda y Mipha eran mejores amigas, que aunque sin saberlo, ambas sentían algo por el Héroe.
―¿Se podría saber...― Link se levantó de su cama sin haber podido dormir, mientras poco a poco bajaba las escaleras para encontrarse con sus visitantes―... por qué demonios tiene que efectuarse esta reunión en MI CASA?!
―Oh, ahí estabas...― se sorprendió el Rey.
―¿Y qué esperabas? Es mi casa.
―Pensábamos que estabas fuera...
―Ah, ya veo...―se puso justo frente al Rey y comenzaba a mostrarse esa venita de molestia en su frente― ¡Acaso ese es vuestro motivo para meterse en mi casa sin objetivo fijo aparente y SIN mi consentimiento en MI día de descanso?!
Los presentes se habían quedado en total silencio, quizás por aquella nota disciplinaria por parte del Héroe, pero ese no era el único motivo.
―Sí― dijo el Rey, tan tranquilo y campante como siempre.
―Link...― nombró Zelda, avergonzada. Así como ella, Mipha se encontraba cabizbaja y más roja que su color natural en su piel.
―¿Qué?!
La chica no respondió, tan solo siguió mirando al suelo evitando el contacto visual con el visible cuerpo desnudo del Héroe.
Sí, Link acostumbraba a dormir sin ropa y si no estuviese tan desconcentrado y atento a su molestia ajena, se habría percatado de la pequeña despreocupación de mostrar sus partes íntimas delante de, no solo las inocentes jóvenes, sino también del resto de los Campeones con los que combatería en unísono contra el mal personificado, y, ¿por qué no? El mismísimo Rey de Hyrule.
No sabría cómo explicarle a sus futuros hijos y nietos la razón por la cual el Rey de Hyrule miró su p****.
Ya en sí la situación era bastante extraña, pero eso no fue suficiente para el Rey, quien agarró del brazo a Link y lo fue paseando por toda la casa, dejando ver como aquella...cosa se tambaleaba de un lado a otro.
―Rey, disculpe, ¿podría soltarme?― replicaba Link, mientras observaba las miradas de sus amigos clavadas directo en su parte secreta.
―Primero tengo algo importante que comunicarte...
Mierda, como si fuese la primera vez que el Rey tenía algo "importante" que decirle y acababa siendo una estupidez.
―Como bien sabrás, necesitamos rehabilitar las Bestias Divinas...― decía― Y los encargados de eso son los Campeones, pero de alguna forma MUY casual, en cada región hay un problema que PARECE ser que SOLO lo puedes resolver tú.
―Ajá― ni se inmutaba, ya estaba adaptado a que, de una forma u otra, todo el mundo dependiese de él―. Ahora, por favor, suélteme.
―¡Yo te entiendo! Sé por lo que estás pasando. Has de estar cansado de todo, pero te prometo que en cuanto resuelvas estos problemas... Te permitiré cenar con mi hija.
―¡¿Qué?!― saltó Link.
―¡Papáaaa!― protestó Zelda― ¡No tomes decisiones por mí! ¡Y suelta a Link de una vez!
―Con todos mis respetos, su alteza...― decía el Héroe tratando de zafarse del Rey―. Me interesa poco cenar con su hija.
―Ya veo...― dijo el Rey, entendiendo― Así que no te gustan las rubias con poco pecho... Entiendo.
―¡Papá!
―Podrías cenar con Mipha.
―¡Y ahora toma decisiones por mí― pensó Mipha.
―Trato hecho― Link alzó su brazo para sellar el pacto entre el Rey y él, lo cual sorprendió tanto a Zelda como a la mismísima Mipha.
―¡Link quiere cenar conmigo!― pensó Mipha, sonrojada.
―¡Link quiere cenar con Mipha!― pensó Zelda, molesta, aunque no lo expresaba facialmente.
Y lo cierto era que la única intención de Link era probar uno de esos bocaditos que eran tan famosos en la región Zora, por lo que vio perfecta la oportunidad.
―En ese caso, ¡adelante! Empaca tus cosas y resuelve las misiones secundarias― ordenó el Rey.
―¿Ahora?― saltó Link― ¡Hoy es mi día de descanso!
―¡Ohhh... Cierto!― recordó el Rey―. Ahora me acuerdo... Y también me acuerdo que soy el Rey y te lo ordeno. ¡Jaja!
Tan cruel como siempre, pensaba Link. Fue entonces que, Urbosa, quien se había quedado en silencio junto a los otros dos personajes secundarios del pájaro y la roca, decidió empezar su primer guión en esta historia.
―Su alteza, el Héroe ha trabajado muy duro estos días. Nuestros problemas pueden esperar unas horas más... Y además... ¿Podría soltar al pobre? Su condición actual es deplorable.
El Rey le echó un vistazo a Link y fue en este justo momento cuando se percató de que estaba literalmente en pelotas.
―¡OH!
Automáticamente, el Rey encontró como solución para que su hija no viese aquella monstruosidad... Cubrirla con sus propias manos.
―¿¡PERO QUÉ!?― Gritó Link al sentir las manos del Rey en aquella parte.
¡Y esto sí que no tenía explicación! Ya era suficiente con decir que el Rey se la había visto, pero decir que el Rey se la había tocado era un tema mucho más profundo y oscuro.
Link trató de alejarse de él, pero entonces el Rey apretó con más fuerza su miembro provocando que no pudiese escapar sin ser desmembrizado.
―¡PAPÁAAA!
―¡Hija, PUEDO EXPLICARLO!― gritó el Rey, nuevamente apretando. El rostro de Link ya estaba visiblemente morado― ¡NO ES LO QUE CREES! Eso que viste... era... ERA...!
Todos sabían que el Rey no podía dar otra explicación que no sea salchicha, pero en sí eso era una mala enseñanza, ya que le diría a su hija que era comestible... Y el Rey no quería que su hija supiese que eso se podía comer, por supuesto.
―¡GANON!― Apuntó con el dedo índice hacia la ventana, y como tontos, todos se creyeron la estúpida sugerencia del Rey, y miraron fugazmente a la ventana, inclusive el mismo Link.
El tema sobre el miembro de Link quedó en el olvido durante unos segundos mientras se concentraban en Ganon... Era el plan perfecto.
―¿¡Dónde!?― alteró Urbosa.
―¡Voy a golpear a ese imbécil!― dijo Daruk.
―¿¡Por qué no le vemos!?
Y cuando ya todos se habían dado cuenta de la obvia mentira del Rey, todos se voltearon con un rostro enojado, aunque ya no había rastro del Héroe.
―¿Dónde está Link, papá?― preguntó la princesa.
―¿Link?― dijo incrédulo el Rey, riéndose nerviosamente― No sé de quién me hablas jajaja...
El Héroe había sido lanzado fugazmente como una flecha hacia un montón de porquerías que tenía almacenada en su casa, y de alguna extraña razón, la movida del Rey no hizo ningún ruido y no quedó ningún rastro. Este Rey bien podría ser un miembro de los Sheikah y nadie se había percatado.
Por suerte, entre el montón de escombros que había en esa parte de la habitación, el Héroe encontró un calcetín viejo que aprovechó para cubrir como una vaina su parte que ya no era tan íntima y que había pasado a ser de conocimiento público.
Vaya cosas que tiene que pasar el pobre Link, simplemente por ser el único cuerdo de esta historia.
En ese momento, la puerta de Link se abrió con fuerza nuevamente.
―¿Por qué todos tienen la llave de mi casa?― pensó Link.
Era Impa, la guerrera. Había tantas personas ya dentro de la casa que cualquier persona que no los conociese pensaría que estaban haciendo algún tipo de culto.
―¡Su Alteza!― gritó Impa― ¡El carruaje está listo para ser transportado!
―¿Carruaje?― preguntó el Rey― ¡Ah, el carruaje! Sí, sí...
El soberano de Hyrule se volteó para recoger a Link del lugar donde lo había tirado y tirándolo por el pelo, lo arrastró hasta la salida.
―¡Suéltame!― se quejaba Link.
―¡Muy buena idea hijo, eso del calcetín! A mí jamás se me hubiera ocurrido.
―No por falta de imaginación...―pensó el joven mientras forcejeaba sin éxito.
―¡Zelda, Mipha! ―llamó el Rey― Vamos. El carruaje nos espera.
Aquello era todo un espectáculo. El Rey, arrastrando al Héroe de Hyrule prácticamente desnudo, solamente cubierto por un calcetín como método de censura. Era una vista única y por ende todas las personas que pasaban por ahí no podían fijar clavar la vista en el dichoso calcetín... Tanto mujeres como hombres.
―¡Al menos déjame vestirme!― gritó Link.
―¡No hay tiempo para eso Link! ¡El futuro depende de ti!
Realmente no era nada grave, pero con tal de hacerlo todo épico, ese fue el resultado. Así, la familia real, padre e hija, la princesa Zora y el Héroe de Hyrule se montaron en el carruaje para iniciar el viaje hacia la región del agua.
Oye, ¿acaso no se nos olvida algo...?
…
…
…
¡OHH! Los personajes secundarios se quedaron en la casa de Link! Bueno, sobre eso… Bah! Son secundarios y no importan así que no le presten atención a la lógica de eso.
Fin del Capítulo
¡Hasta aquí este capítulo! Por favor no olviden dejar un comentario! Besooooos ^w^
Kararah
