ANUNCIO: Contiene Duro, especialmente Yaoi
CAPITULO 46
La Familia Kazami
/Volví, con mucha energía para terminar./
-Convenido
-Convenido
Ambas partes pronunciaron esta palabra, para ellos era la posibilidad de un buen futuro. Pero para los dos chicos de tan solo 8 años era como recibir bultos de hierro que debían cargar sobre sus hombros.
Shion y Shiori, eran amigos de infancia. Sus familias pactaron que cuando tuvieran 18 años tendrían que casarse y heredar la mansión. Irónicamente, la familia de Shiori se mudó y los dos no volvieron a verse.
¿Cómo dos personas iban a poner enamorarse si no tenían contacto?
Quizás ese fue el error.
Shion Kazami creció junto con sus padres normalmente, estudió en una escuela pública y conoció a muchas personas. Era un chico bastante sociable, y muchas veces invitaba a sus amigos para jugar en su casa.
Cuando Shion Kazami cumplió 12 años, se enamoró por primera vez, él no sabía lo que era el amor pero cada vez que veía a estar persona se sonrojaba.
Todo sería perfecto si la persona no hubiera sido otro chico, y no cualquier chico.
Lo conoció cuando salió de su colegio y caminó unas calles, normalmente el chófer lo recogía pero esta vez había salido una hora más temprano así que decidió explorar la ciudad por sí mismo.
-¡Danos el dinero basura!
Escuchó a alguien gritar, los sonidos de golpes e insultos venían de un callejón. Shion Kazami se asomó cuidadosamente, observó cómo un grupo de chicos de secundaria pateaban a un chico que estaba encogido en el suelo cubriéndose con sus brazos y tratando de hablar.
Shion se enfureció, no le importó que ellos fueran más. Él no podía tolerar esta clase de injusticias.
-¡OIGAN! ¡Déjenlo en paz! – Exclamó Shion, como si estuviera haciendo una pose heroica.
El grupo de adolescentes, solo eran 3 pero se veían bastante rudos y fuertes.
-¡¿Y quién te crees tú para ordenarnos qué hacer?! – Le gritó el que parecía ser el líder.
-¡Soy Shion Kazami y no voy a permitir que abusen de un chico débil! – exclamó.
Los tres adolescentes se miraron entre sí y luego comenzaron a reír a carcajadas, señalándolo y burlándose.
El chico que estaba en el suelo, levantó su cabeza mirando hacia Shion. No lo conoce, ¿Por qué tenía que salvarlo? ¿Acaso era un nuevo héroe en la ciudad?
-¡¿Vas a darnos el dinero que ese gusano nos debe?! ¿Eh? – el líder del grupo se acercó a Shion con un aura intimidante.
-¡Puedo pagar! – exclamó, sacó de su bolsillo unos billetes y extendió su mano entregándoselos.
-¡Oh! ¿Eres un niño rico? – El líder se vio interesado, contó el dinero y se quedó sorprendido, era más dinero que lo que le debían. Sonrió.
-¡No lo vuelvan a molestar! – exclamó Shion.
Los tres adolescentes simplemente se rieron, no eran de una pandilla o chicos tan malos como para seguir molestando. Así que se alejaron y salieron del callejón.
El chico en el suelo tosió un poco débil, era muy delgado y su ropa estaba sucia, al igual que su cabello.
-¡Oye! ¿Estás bien? – Shion se acercó, se agachó y le tocó el hombro -¿Puedes levantarte?
-Déjame – respondió el chico con una voz muy suave, se levantó muy despacio y miró a quién le había ayudado.
-¡Oh! – Shion Kazami sonrió – No estas… – respondió no muy seguro, pues notó que los labios del chico estaban quebradizos y resecos, muy delgado y con ojeras bajo sus ojos, se sintió un poco mal, fue algo muy impresionante de ver. No podía creer que un día estaría frente a frente con un niño de las calles.
-Estoy bien… no tenías que ayudar…. – en ese instante, el chico vuelve a caer al suelo desmayado.
-¡Ah! ¡Oye! – Shion Kazami se asustó mucho, tomó al chico en sus brazos, para parecer alguien de su edad era demasiado ligero… su corazón latía demasiado rápido por el temor de que este chico hubiera muerto o algo así.
Por suerte al salir a la calle, su chófer lo encontró y lo recogió. Llevaron al chico al hospital, donde estuvo ingresado por más de 3 semanas. Estaba desnutrido, su altura no correspondía a su edad, no podía comer alimentos sólidos, así que fue alimentado por vía intravenosa hasta que se recuperara y pudiera por lo menos tomar líquidos o gelatinas, era un caso lamentable.
Al parecer el chico había desaparecido de casa por problemas familiares y era de otra ciudad, su caso fue reportado desde hace dos meses y los padres biológicos no estaban en capacidad de tener a este niño.
Shion Kazami quería quedarse con él, todos los días después de la escuela lo iba a visitar y cuando supo su nombre no dejaba de repetirlo.
-¡Akechi-chan! ¡Te traje un regalo!
Todos los días le llevaba algo nuevo.
El chico llamado Akechi solo lo miraba sin decir ni una palabra, con el paso del tiempo se convirtieron en buenos amigos. Fueron largos meses de recuperación y Shion Kazami pidió a sus padres que quería traerlo con él a casa, quería que lo tomaran bajo su tutoría y convertirlo en su nuevo hermano adoptivo.
Sus padres no estuvieron de acuerdo, pero decidieron que este chico pagaría por los gastos del hospital trabajando para ellos como un sirviente más en su casa. Shion no estaba de acuerdo pero era solo un chico de 12 años y no podía hacer nada, solo debía aceptar el trato con sus padres.
Con el tiempo, ambos se convirtieron en más que amigos. Shion Kazami amaba a este chico, lo llevaba con él a todos sus viajes y, siempre le regalaba cosas y dulces. Cuando cumplió 16 años lo convirtió en su asistente personal y durante cuatro años estuvieron juntos.
Los dos jóvenes mantenían una relación secreta. Un día Shion decidió adoptar a un chico llamado Hiroshi, solo tenía 8 años y fue Hiroshi quien al ir creciendo se enamoró de Akechi, poco a poco fue revelando lo que ellos dos mantenían en secreto. No era algo intencional, simplemente era un niño inocente que a veces los vigilaba y decía en voz alta:
'¡Ellos se dan besos!'
'¡Akechi es la novia de papá Shion!'
Además de enviar a Hiroshi al extranjero para que estudiara esto era otro de los motivos por los que quería alejar al chico, a la vez reservó su distancia con Akechi debido a los rumores.
Su compromiso estaba cerca y Shion no sabía qué hacer, tuvo que tomar el camino más fácil y ese fue renunciar a Akechi, quien se enojó un poco pero colocó unas condiciones a su familia. Que Akechi conservara su trabajo y viviera en la casa.
Sus padres solo aceptaron una condición, y fue la de trabajar bajo las ordenes de los Kazami por tiempo indefinido.
Con esto, Shion recibió a Shiori en casa.
Tuvieron que aprender a convivir como futuros esposos, siendo casi obligados a ir a citas y pasar en tiempo juntos. Shion tenía que soportar no poder acercarse a Akechi, más por la mala mirada de la familia de Shiori hacia Akechi.
Shiori con el tiempo se dio cuenta de los sentimientos ocultos de Shion, comenzaron a tener confianza entre sí cuando ella lo enfrentó.
-Sé que lo amas, he visto esa mirada llena de amor… - le dice Shiori una noche, mientras estaban en la habitación que debían compartir, dormían en la misma cama también pero no mantenían una relación tan cercana.
-No quiero lastimarte señorita Shiori
-Shion, tú y yo somos parecidos. Ambos abandonamos nuestras vidas, lo que queríamos a hacer o ser en el futuro, simplemente para cumplir con los designios de nuestras familias… en un ridículo acuerdo que hicieron cuando nosotros no éramos consiente del mundo que nos esperaba
Shiori era una mujer inteligente y compasiva, Shion pudo ver esto en ella.
Shiori le contó sobre su vida y lo triste que se sentía por alejarse de sus amigos y su amor, todo ello quedó en aquella ciudad donde quizás no volvería. Todas las personas a su alrededor tendrían una vida normal en lo que se refiere a vivir como quisieran, pero ella no, y lo lamentaba mucho a pesar de que estaba preparada.
Se volvieron amigos y Shiori ideaba planes para que Shion y Akechi pasaran tiempo juntos, mientras ella se colocaba en contacto con sus viejos amigos. Todo estuvo de esta forma por un tiempo, hasta el momento en que se casaron.
Sus vidas se volvieron más ocupadas, y llenas de obligaciones. Bajo la lente de todo el mundo, cada una de sus acciones era vigilada.
Heredaron la casa Kazami y la mayor fortuna de todas, la compañía en auge de los Kazami.
-No quiero seguir con esto Shion, no quiero ser tu amante – fueron las palabras de Akechi.
-Sabes que no eres mi amante Shion, Shiori lo sabe y te aprecia mucho también, tú eres mi único amor y he hecho todo para que te quedes a mi lado
-Lo sé, pero… no puedo llevar una vida así Shion… siempre seré el segundo aunque para ti sea el primero y no quiero que por mi culpa, arruinen tu vida
Shion tuvo que asumir esto, él sabía que la presión de su familia estaba afectando también la vida de Akechi. Akechi no era un esclavo ni mucho menos, él debía hacer su vida y estaba siendo un poco egoísta al mantenerlo atado a su lado, a pesar del amor.
Akechi se alejó antes de que le hicieran más daño, solo iba a trabajar los días en que lo llamaban para alguna tarea en específico. Sobre todo para el arreglo y cuidado del jardín.
Cada uno continuó con sus vidas por separado, sufriendo en silencio y viviendo.
Shion dedicó toda su vida al trabajo, siempre estaba estresado e intentaba acercarse a Akechi de algún modo, pero sus asistentes lo impedían y lo mantenían siempre ocupado.
Su esposa Shiori lo ayudaba atendiéndolo con gusto, ambos estaban en un mundo que no quería y emocionalmente se protegían uno al otro.
Shion escuchaba a Shiori, y Shiori escuchaba a Shion.
No llegaron a amarse profundamente, pero compartían un vínculo diferente al amor. Un vínculo de dependencia.
Finalmente, por la presión de la familia. Tuvieron a su primer y único hijo, Shun Kazami.
Ambos se enamoraron del pequeño y siempre oraban por su bienestar y salud.
Mientras Shun iba creciendo, Shion se llenó de fortaleza y siendo el dueño y señor, pudo tomar el control de su vida. Escribía cartas a Akechi de vez en cuando y todas eran respondidas. Lo invito para celebrar el primer año de Shun Kazami y para que lo conociera.
Akechi aceptó su invitación, y al ver al pequeño de ojos grandes y cabellera tan oscura como la noche también quedó encantado.
Pero la felicidad no duró demasiado, un par de años después Shiori fue diagnosticada con un tumor cerebral maligno, y comenzó su proceso de recuperación. Pero el tumor se había desarrollado desde hace tiempo y su partida era inminente.
Algunos de los empleados de la casa decían que el estrés y las preocupaciones de la señora Shiori la agobiaban a diario, era una mujer muy reservada que ponía una cara orgullosa en frente de todos pero en secreto liberaba sus lágrimas junto con su esposo.
Aunque Shion estuvo a su lado todo el tiempo, no fue suficiente porque él mismo también estaba sufriendo internamente.
-No quiero que mi hijo viva esta vida… yo no tuve opción pero él puede tenerla… - Esas fueran las últimas palabras que Shion le escuchó decir, lloró a su lado toda la noche y le prometió que haría lo posible.
El pequeño Shun a pesar de que querían evitarle dolor a un niño tan pequeño, el chico lloró desconsolado a su madre cuando recibió la noticia, ella era su sol cuando despertaba, siempre le sonreía y él se comportaba obediente para no hacer que su madre se enojara o llorara.
Continuará ...
