ANUNCIO: Contiene Duro, especialmente Yaoi


CAPITULO 48

Break.

Hiroshi despertó al día siguiente en su propio apartamento, se sentía cansado y justamente soñaba con Shion.

Lo admiraba y estaba cerca de cumplir sus deseos. Comprendía porque Akechi amo a este hombre más que a nadie, y que no podía tener remplazo.

La noche anterior.

-¡¿Qué fue todo eso?! – exclamó Akechi furiosos

-¿Qué fue todo eso? ¿Por qué me reclamas a mí? Todo eso fue obra de Shion, yo solo sigo sus designios – Hiroshi lo mira incomprensible.

-No lo entiendes… no quiero volver… volver a pasar por lo mismo – Akechi se sentía asustado, un hombre tan viejo y maduro a punto de llorar no era una cosa fácil de ver.

Estaban en su habitación así que no tenía vergüenza.

-No va a pasar lo mismo Akechi, puedes estar seguro. Confía en Shion ¿Si? – Hiroshi tomó sus hombros mirándolo a la cara – todo esto, es muestra de su amor por ti

-Ja… le tomó tanto tiempo… revelar todo eso ¿Eh? – sonrío amargamente

-No te preocupes

-No me importa lo que me pase, yo ya pasé por toda esa mierda. Solo no quiero que Ace pase por lo mismo, no quiero que sufra… él no es tan fuerte como yo

-Créeme él es más fuerte, pero puedes estar tranquilo de que él no sufrirá – Hiroshi lo abrazó por largo tiempo, luego se despidió de él y se fue con Ace.

La audiencia se acercaba.

Gus no había podido preparar demasiado en defensa de la familia. No tenía las cartas oficiales solamente tenía un maldita carta falsa y se cansó de buscar las reales, ahora sabía que Hiroshi siempre las había tenido en su poder. Que nunca se perdieron y que al parecer nunca llegaron a los remitentes.

El señor Gehabich ejercía presión sobre ellos, no iba a permitir que su hija se casara con un chico que ni siquiera era el heredero y perder acciones después de este espectáculo. Los medios los acabarían a ambos.

La familia Kazami también pendía de un hilo, si se supiera que Shion tenía un amante y que todo el matrimonio fue una farsa eso también sería un escándalo y las acciones bajarían. Pero, la familia Kazami solo era Shun Kazami, él no tendría culpa alguna y los más afectados serían sus abuelos y Gus, debido a que la única persona ligada a la fortuna de Shion ni siquiera era el heredero.

Quien fuera la persona que heredaría la mayor parte, dependía de esta qué hacer con todo ese poder.

Una tarde.

Shun Kazami salió al jardín.

Su casa se sentía sola.

Ya no estaba Nana a su lado, Gus estaba tan ocupado que no estaba rondando por la casa detrás de Shun. La señorita Alex ni siquiera volvió a hablarle después de esa noche. Akechi repentinamente había desaparecido, seguramente tenía vergüenza de estar en casa y saber que él era el secreto de Shion.

Solo estaban las muchachas del servicio pero Shun les dijo que se tomaran la tarde libre.

Así que Shun estaba solo en realidad.

Tampoco había hablado con Hiroshi, este seguramente le revelaría todo el día de la audiencia.

Shun miró su celular cuando este comenzó a sonar. Se trataba de un mensaje de texto y su sonrisa fue demasiado obvia cuando miró el remitente, era de Ace.

Ace le había pedido a Hiroshi el nuevo número de Shun después de la fiesta, hacía días que no lo veía y hoy decidió ir a verlo. Ahora que se sentía más libre.

El mensaje era un aviso de que había llegado y estaba en frente de las rejas esperando que abriera.

Shun abrió las rejas y una vez que Ace entró las cerró, corrió hacia él abrazándolo fuertemente.

-Ah, Ace, te extrañé tanto – se aferró a él repitiendo la misma frase – te extrañé tanto

Ace ríe suavemente correspondiendo su abrazo con la misma intensidad.

Luego de un rato, Shun toma su mano llevándolo hacia el patio trasero donde estaba la piscina y la zona de descanso.

-Vamos, tenemos mucho de qué hablar y tenemos mucho tiempo.

Ace se sienta en el sofá mirando alrededor, el sitio no ha cambiado mucho y las plantas aún conservan el estilo de los cortes de su padre, sonrió y respiró profundamente.

Shun trajo dos bebidas de la barra y se sentó a su lado ofreciéndole la copa.

-¿Qué es? – pregunta Ace

-Una fuerte bebida que te hará caer en mis brazos – sonríe Shun, tomando un trago.

-Entonces tráeme la botella para caer más que en tus brazos – responde sonriendo

Era la primera vez en mucho tiempo que ambos se reían tan naturalmente y con cariño.

-Sabes, me enteré de todo por Klaus y por el maestro Hiroshi, en ese momento estaba realmente cegado por la ira y Gus aprovechó eso para hacerme tomar esas decisiones.

Ace asiente – aunque haya sido una trampa, yo también me dejé manipular. No escuché a mi padre y tampoco cumplí con lo que me pediste, me dijiste que no te dejara y yo prefería escapar. Si no me hubiera alejado de ti para ellos hubiera sido más difícil separarnos…

-No digas eso Ace, ¿Estamos a mano? – Sonríe intentando levantar su ánimo – lo pasado es pasado, ahora solo importa lo que vendrá – le toma la mano mirándolo – háblame de tu vida universitaria

-Dijiste que el pasado es pasado

-Pero el pasado malo debe ser olvidado, vamos a conversar del buen pasado

Ace asiente y comienza a contarle acerca de cómo era la vida en ese país extranjero, y cómo las personas eran en sus vidas diarias, sobre sus profesores y todo lo que debía aprender.

Shun lo escucho con gusto. Estuvieron conversando toda la tarde hasta la puesta del sol.

Se quedaron en el mismo sofá, las luces de la piscina se encendieron automáticamente, al igual que el interior y exterior de la casa.

-¡Uaah! ¡¿Cómo hace eso?! – exclama Ace, estaba un poco más emocionado por el alcohol.

-Fue un sistema que implantaron hace un par de años, las luces están programadas para encenderse justo a esta hora – Shun le quita el vaso, habían tomado casi una botella entera entre los dos, pero Ace es más débil con el alcohol.

-¡Qué increíble! – Ace estiró sus brazos y se levantó del sofá - ¿Vamos a nadar?

-¿Eh? ¿Ahora? – pregunta Shun

-Sí, anda… - Ace tira de su brazo con una gran sonrisa. Shun lo mira y le recordó a ese chico energético y travieso que siempre estaba sonriendo cuando niño. Su corazón latió fuerte y lo abrazó - ¿Ah? ¿Qué pasa?

-Sigues siendo el mismo de siempre, a pesar de que estás más alto. Tu forma de ser y personalidad sigue siendo la de un chico travieso y que le gusta hacer ruido

Ace se ríe y asiente – Estoy feliz por estar de vuelta y contigo – se aleja un poco sosteniendo sus mejillas, dándole un beso en los labios – Vamos a nadar – tira de su brazo corriendo hacia la piscina.

-Eeh… espera, tenemos ropa puesta – Shun no le dio tiempo de terminar de hablar y ambos entraron al agua con un chapuzón.

-¡Wah! – se sumergieron y luego sacaron sus cabezas. Ace ríe abrazándolo del cuello.

-Tan atrevido, ahora tenemos toda la ropa mojada – Shun sostiene su cintura acercándose a su rostro – tendré que quitártela más tarde

-Jaja ¿Recuerdas la prueba del Maestro Hiroshi? Tú no querías quitarte la ropa así que entraste a la piscina así. Tú eres el único que ha cambiado ¿Eh?

-Bueno… en ese momento, realmente me gustó verte semidesnudo

-¡¿Eh?! ¡¿Cómo es que me dices esto después de tanto tiempo?! ¡Siempre fuiste un pervertido! ¿Ah? – Ace le salpica de agua a la cara.

-Para, no eres un niño ya – Shun entrecierra sus ojos sosteniendo su mano para que parara.

-Jeje no te preocupes, te cambiaré de ropa y te traeré el té, Amo – susurra acercándose a su oído y besando su cuello dulcemente.

-Extrañaba que me dijeras así, pero… ya no soy tu amo – responde apoyando su cabeza sobre su hombro – ahora soy tu querido novio y futuro esposo

Ace sonríe - ¿Me vas a proponer matrimonio en la piscina?

-no seas tonto, lo haré cuando todo esto haya terminado. Quiero que estemos tranquilos y solo pensar en nosotros – lo abraza moviéndose un poco hacia la orilla, arrastrándolo con él.

-Shun, pase lo que pase, te seguiré a donde vayas. Esta vez no me voy a alejar, ya estuve tanto tiempo sin ti y no creo poder soportar más años

-Tranquilo, ahora somos adultos. Nadie puede detenernos – lo abraza fuertemente, buscando su rostro para besarlo y quedarse así un rato más dentro de la piscina. Solo ellos dos en la noche que apenas llegaba.


Continuará ...