VENGANZA ENTRE HERMANAS


Disclaimer: Todos los personajes reconocibles pertenecen a J. K. Rowling.

"Este fic participa en el minirreto de febrero de La Noble y Ancestral Casa de los Black"

Mil gracias a Angelito Bloodsherry por betear esta historia.

Relación sorteada: Enemistad


Quizá antes hubieran sido hermanas, quizá todavía compartieran la misma sangre, pero ya no los mismos ideales que, a los ojos de Bella, la hubieran hecho su hermana. Hace años que era así, desde que Andromeda huyó con ese hijo de muggles, Bella evitó dirigirle la palabra. No es como si hubiera tenido oportunidad de verla en algún momento, pero había jurado que jamás lo haría.

—Mi querida Bella — siseó el hombre dispuesto a probar la lealtad de aquella mujer

—¿Sí mi señor?

—Dime, ¿qué harías si te encontraras con tu hermana?

—¿Mi hermana?, solamente tengo una y es Cissa, si me la encuentro supongo que la saludaría.

Los mortífagos presentes y Voldemort soltaron una risa ante la respuesta

—Lo siento, Bella, me refería a Andromeda

—Oh, esa traidora a la sangre. Lo mismo que hice con mi primo mi señor, la asesinaría. Esa traidora no merece ser llamada mi hermana, los Black no traicionan a su familia— aseguró con un tinte de locura en los ojos.

Voldemort la miró complacido, a veces deseaba que todos sus mortífagos fueran tan leales como Bella.

Estaba ansiosa por la batalla, al fin tendría una oportunidad de limpiar al mundo mágico de la escoria que lo habitaba; pero no solo esa era su motivación, deseaba verla, verla y castigarla por haber renegado de su familia. Sospechaba que ella también estaba en la Orden del Fénix; si su asquerosa hija mestiza y metamorfomaga estaba ahí, esperaba que ella también.

Cuando finalmente pudo entrar al castillo y comenzar a matar impuros y estúpidos estudiantes, la buscó ansiosa con la mirada. En el camino, mientras la buscaba, se topó con una chica joven cuyo cabello cambió de color al verla. Entonces lo supo, estaba ante la hija de su "adoradisima" hermana.

Jamás olvidaría este duelo, la auror tenía buenos reflejos y potencial; casi lamentó asesinarla, casi. En el momento en el que la chica cayó sin vida en los ojos vio, una parte de su venganza realizada; nada le dolería más a Andromeda que haber perdido a su hija y a su esposo en esta guerra, después de todo era lo único bueno que había conseguido con su huida.

Una vez muerta, viajó hasta la casa de su hermana solo para verla destrozada, en cuanto la primera lágrima cayó en su mejilla supo que su muerte había valido la pena.